FTC-Federación de Trabajadores del Campo

Federación de Trabajadores del Campo

Antecedentes

Durante la dècada de los años sesenta, la situación socioeconómica de la mayoría del campesinado salvadoreño era de marginaciòn y de pobreza extrema. Las familias campesinas, con pequeñas parcelas de tierra, tenían que sobrevivir desplazándose por temporadas a las grandes fincas de los terratenientes cafetaleros a las cortas de café, o a las grandes haciendas a cortar algodón o cortar caña de azucar sirviendo como jornaleros por salarios miserables y en condiciones indignas de trabajo.Esta situación de sobre explotación, opresión, pobreza y marginación, generaba un profundo descontento entre las campesinas y campesinos salvadoreños. Como una medida para controlar y salirle al paso a iniciativas generadas por el desconento de esa gran masa campesina , la tiranía militar, encabezada por el coronel Fidel Sánchez Hernández, que había asumido la presidencia de la República en 1967, promovió la creación de la Organización Democrática Nacionalista-ORDEN, como un mecanismo de control y represión para evitar la organización campesina. Sánchez Hernández le encomendó la misión de articular ORDEN, al tenebroso y psicópata coronel José Alberto Medrano, más conocido como el chele Medrano, Director de la Guardia Nacional.

Sin embargo, todas las medidas preventivas y de control de la tiranía, no pudieron detener ni abortar la organizaciòn del campesinado salvadoreño.

Surgimiento de la Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños-FECCAS

El surgimiento de FECCAS se remonta a 1964, cuando se organizó La Unión de Obreros Católicos-UNOC, que más tarde tomó el nombre de Unión de Obreros Cristianos y que trabajó en al Formación de FECCAS.
Sin embargo, el fortalecimiento de FECCAS se dió a partir de 1974, cuando un equipo de jesuitas, seminaristas y estudiantes de la UCA, entre los cuales estaban Antonio Cardenal, Fernando Áscoli, Ana María Castillo, Janet Samour, Margarita Cruz, Carlos Francisco Aragón, Julio Molina, Alberto Henríquez, Antonio Cardoza y Jorge Palencia., bajo la inspiración de la Teología de la Liberación, contribuyeron a potenciar la articulación del trabajo de base con la formación y la movilización.
Las Comunidades Eclesiales de Base fueron promovidas desde la parroquia de Aguilares cuyo párroco era el sacerdote jesuita Rutilio Grande, que era apoyado por un equipo de sacerdotes entre los cuales estaban el Padre Jon Cortina y el Padre Marcelino, los cuales contribuyeron a despertar la conciencia de los y las campesinas para defender y reclamar sus derechos en una situación generalizada de marginación e injusticia social.

El trabajo masivo de FECCAS se desarrolló en los cantones de Suchitoto, Aguilares y El Paisnal: El Líbano, Tres Ceibas, Mirandilla, El Zapote, Los Gramales, el ICR, Platanares, Los Almendros, Palo Grande, La cabaña, Amayo, El jicarón y El Tablón.
Producto del desarrollo organizativo surgieron líderes campesinos entre los cuales podemos recordar al legendario Apolinario Serrano-Polín, a Marciano Meléndez, Numas Escobar, Cirilo García, Gabina Dubón, Félix García, Patricia Puertas, Juan Recinos, Juan Méndez y José López.

Surgimiento de Unión de Trabajadores del Campo-UTC, en San Vicente.

En el departamento de San Vicente, la organización campesina también se desarrolló en la primera mitad de la década de los años 70, a partir de las comunidades eclesiales de base promovidas por el sacerdote David Rodríguez, párroco de Tecoluca, donde se organizaron 35 comunidades bajo la orientaciòn del Plan Parroquial.
Las primeras comunidades que se organizaron fueron El Perical, Paz Opico, El Puente, San Luis La Loma, León de Piedra, Chinamequita y La Cayetana. A partir del trabajo parroquial surgió en la zona de Tecoluca la Unión de Trabajadores del Campo Vicentina-UTCV, que posteriormente abrevió el nombre a Uniòn de Trabajadores del Campo-UTC, donde pronto destacaron líderes campesinos como Pablo Amaya, Antonio Rodríguez, Alfredo Panameño, Luis Mejía, Manuel Belloso, Víctor Manuel Hernández, Leoncio Hernández, Francisca Clímaco, Nicolás Muñoz, Felix Morataya, Francisco Alfaro Sánchez, Nicolás García, Rafael y Fernándo Barrera, Rosita Cornejo y Carlos Castillo.
El trabajo de la UTC en San Vicente también fue apoyado por estudiantes de la Universidad Nacional, entre los que mencionamos a Andrés Torres Sánchez y Medardo González.
Ante el avance de la organización campesina, la represión de la tiranía no se hizo esperar, alentada y promovida por el obispo de San Vicente, Pedro Arnoldo Aparicio y Quintanilla, más conocido entre los campesinos vicentinos como “tamagáz”.

Durante el año de 1974, el ejército y la Guardia Nacional desataron una feroz represión contra las comunidades organizadas de la Zona Paracentral.

El 1 de mayo, fueron masacradas por la Guardia nacional seis personas en Chinamequita; El 22 de julio, las ordas criminales de ORDEN asesinaron a Víctor Manuel Hernández; El 29 de noviembre, fue desalojada violentamente la toma de tierra en la cayetana, donde la Guardia Nacional asesinó a seis compañeros campesinos.
La organización campesina se extendió hacia el oriente del país, donde también llegó la represión: el 22 de junio de 1975, fueron asesinados seis campesinos en el Cantón Tres calles, en el municipio de San Agustin, en el departamento de Usulután.

La UTC en Chalatenango

En el oriente del departamento de Chalatenango la organización campesina surgió también con la UTC en la zona de los municipios de Arcatao, Nueva Trinidad, Los Ranchos, Las Flores, San Isidro Labrador y Las Vueltas, donde surgieron dirigentes como el recordado y querido líder campesino Justo Mejía, María Chichilco, una extraordinaria líder natural, Ernesto Menjivar, Gerardo Dubón y Facundo Guardado.

Surgimiento del Bloque Popular Revolucionario-BPR

A mediados de la década de los setenta, la crisis económica, los problemas del ingreso, de la alta concentración de la propiedad de la tierra y la represión de la asfixiante tiranía militar, que hacía agua por los cuatro costados, eran causa del ascenso de la lucha popular.
En 1975, ante la bestial y descomunal represión contra la movilización de los estudiantes universitarios el 30 de julio. La reacción del pueblo fue la movilización combativa y la denuncia.
Las organizaciones populares se tomaron la Catedral Metropolitana y la convirtieron en una tribuna de denuncia contra la tiranía militar fascistoide.

El 5 de agosto de 1975 las organizaciones que se habìan tomado Catedral, constituyeron el BPR. Las cinco organizaciones populares que constituyeron el BPR fueron:

  1. -Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños-FECCAS
  2. -Unión de Trabajadores del Campo-UTC
  3. -Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños-ANDES 21 de Junio
  4. -Universitarios Revolucionarios 19 de Julio-UR-19
  5. -Movimiento Estudiantil Revolucionario de Secundaria-MERS

Posteriormente se incorporaron al BPR la Unión de Pobladores de Tugurios-UPT, la Fuerzas Universitarias Revolucionarias-FUR-30, el Comité Coordinador de Sindicatos-CCS y el Movimiento de la Cultura Popular-MCP.

Las jornadas de movilización en las calles de San Salvador después del 5 de agosto, fueron intensas y masivas, marcando el inicio de una nueva etapa de lucha popular combativa en todo el país que vino a fortalecer la estrategia del proyecto revolucionario que impulsaban las organizaciones guerrilleras. En pocos años, el BPR se convirtió en un poderoso frente de masas, sin precedentes en la historia de lucha popular de América Latina, cuya columna vertebral eran las organizaciones campesinas FECCAS y UTC.

Constitución de la FTC

En 1976 se constituyó en la Paz Opico, en la zona paracentral del país, la Federación de Trabajadores del CAMPO-FTC, producto de una alianza estratégica entre UTC y FECCAS, y su primer Secretario General fue el extraordinario líder campesino Apolinario Serrano, POLIN.

UTC y FECCASLas luchas por mejores salarios y condiciones de trabajo en las temporadas de recolección de los productos agrícolas de exportación, y las tomas de tierras impulsadas por FECCAS y UTC, imprimieron una nueva dinámica a las luchas campesinas. Las calles de San Salvador se estremecieron al escuchar las voces campesinas que reclamaban “once colones, arroz, frijoles y tortillas” en las cortas de café.

En 1976, la tiranía militar encabezada por el coronel Arturo Armando Molina, anunció el Proyecto de Transformación Agraria con el propósito de detener la lucha de las y los campesinos y ganar apoyo para las elecciones de 1977.

Sin embargo, la maniobra de Molina no fue entendida por la primitiva y rancia oligarquía terrateniente, que articuló una feroz campaña en contra del proyecto de Molina, la cual fue encabezada por el FARO y el Frente Femenino, organizaciones creadas para el momento, las cuales fueron acompañadas por la ANEP en la camapaña contra Molina, quien fue acusado por la retrógrada y reaccionaria oligarquía, hasta de “comunista”.

El presidente Molina, que habìa asegurado a través de programas televisivos, que nadie lo haría retroceder y llevaría a cabo su Proyecto de Transformación Agraria con “decisión, definición y firmeza”, al final tuvo que decir, como muy bien dijo la UCA, “a las órdenes mi capital”, y pegó carrera abierta para atrás, diciéndole adios a su Proyecto Agrario.

Por su parte, las organizaciones campesinas que habían rechazado y denunciado la maniobra contrrevolucionaria de Molina, lejos de caer en la trampa arreciaron la lucha popular organizada.

La FTC, con el apoyo de la Dirección Ejecutiva del BPR creó la Comisión de Educación que organizó jornadas masivas de formación de cuadros que se desplazaban posteriormente a las comunidades a organizar y educar al pueblo. Por su parte, el MCP contribuyó a la educación popular revolucionaria en el orden didáctico a través de canciones, poesías y teatrillos que llevaban el mensaje de la táctica y la estrategia política.

Producto de la creatividad campesina surgieron espectaculares y originales canciones campesinas que irrumpieron en las fiestas populares que surgían en las celebraciones al fragor de la lucha popular combativa, como las siguientes:
Que viva, que viva, que viva el Bloque Popular
Ae, ae ae, que viva el Bloque Popular.
El imperialismo y la burgursia,
con la tiranía quisieron parar,
parar todo el movimiento de la lucha popular,
Ae, ae, ae que viva el Bloque Popular.

Acérquese compañero, a reclamar su salario,
porque es lo que exigimos, todos los revolucionarios.
Nosotros lo que exigimos, salario de once colones,
y también lo que exigimos, arroz, tortillas y frijoles.

A partir de 1977, el rechazo al régimen se extendía por todo el territorio nacional, incrementándose el accionar del movimiento popular, registrándose un salto cuantitativo y cualitativo expresado en tomas de tierra organizadas por FECCAS-UTC, protestas y movilizaciones urbanas, ocupación de embajadas y oficinas de organismos internacionales.
Los sindicatos aglutinados en el CCS- se tomaban las fábricas ante la negativa de los empresarios a negociar las reivindicaciones de los trabajadores.
La tiranía respondió con más represión para contener la lucha popular.

El 17 de mayo de 1977, fuerzas combinadas del ejército y cuerpos represivos ocuparon militarmente la ciudad de Aguilares durante un mes, capturando y asesinando a más de un centenar de pobladores. Durante el cerco y ocupación militar, tapó las entradas principales, cateando casa por casa y sembrando el terror en la población, sin permitir el acceso a la prensa ni asistencia médica.
Fueron asesinados 350 personas.

Aguilares era una base importante de la organización campesina Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños- FECCAS.

El 1 de julio de 1977 se instaló en la Presidencia de la República el general Carlos Humberto Romero, producto de un escandaloso fraude electoral que le arrebató el triunfo al candidato de la UNO, coronel Ernesto Claramount. El general Romero había prometido derrotar al movimiento popular revolucionario y “pacificar” el paìs, lo que en lenguaje de la tiranía militar significaba incrementar la represiòn contra el pueblo.

El 9 de noviembre de 1977 fue asesinado por la tenebrosa Guardia Nacional, el líder campesino de Chalatenango, Justo Mejía, Secretario General de la UTC y miembro de la Dirección Ejecutiva Nacional del BPR. Justo Mejía fue capturado en Dulce Nombre de María por la GN de Tejutla y fue cruelmente torturado antes de ser asesinado.

Pero lejos de contener la lucha popular, esta tomó expresiones sin presedentes hasta ese momento.

El 10 de noviembre de 1977, el BPR realizó una de las acciones combativas de masas más audaces de la lucha popular en El Salvador: alrededor de diez mil campesinos y campesinas de la FTC, con el apoyo de las demás organizaciones del BPR, se tomaron las instalaciones del Ministerio de Trabajo, tomando al Ministro de Trabajo, coronel Roberto “el pato” Escobar García y al Ministro de Economía, licenciado Roberto Ortiz Ávalos, como garantía para la seguridad de los participantes y negociar las demandas planteadas.

El 12 de ese mismo mes fueron desalojadas las instalaciones de ese ministerio después de lograr una gran victoria al ser aceptadas las demandas de los campesinos y campesinas.

En marzo de 1978, la FTC ocupó las embajadas de Costa Rica, Panamá, Venezuela y Suiza para denunciar las terribles condiciones de vida que se habían vuelto insoportables y la represión del régimen encabezado por el general Romero.

En Mayo de 1979 se desarrolló la jornada MAYO HEROICO por la libertad de los presos políticos , a raiz de la captura de dirigentes del BPR, entre los cuales estaban los lìderes campesinos Marciano Melendez, Numas Escobar y Facundo Guardado.
Durante esa jornada heroica se desarrollaron actividades combativas durante todo ese mes para exigir la libertad de los presos polìticos, en las cuales la FTC tuvo una participación determinante en la movilizaciones, concentraciones, barricadas, mitines , tomas de embajadas y de iglesias, incluida la Catedral Metrpolitana.

El 20 de septiembre de 1979 fueron capturados frente al cuartel de caballería, en la zona de San Andrés, y posteriormente asesinados, los dirigentes del BPR, Apolinario Serrano-Polín, José López, Félix García y Patricia Puertas.

El empuje extraordinario de la lucha popular revolucionaria llevaron al régimen del general Carlos Humberto Romero a una situación de crisis tal, que la embajada de los Estados Unidos comenzó a fraguar un golpe de Estado militar para mediatizar la lucha combativa de las organizaciones populares, el cual se ejecutó el 15 de octubre de 1979, derrocando al general Romero e instaurándose una Junta de Gobierno que se hizo llamar revolucionaria para engañar al pueblo. Sin embargo, la lucha siguió y se fortaleció.

El 11 de enero de 1980 se formò la Coordinadora Revolucionaria de Masas-CRM, de la lacual la FTC pasò a formar parte a través del BPR.

El 22 de mayo La FTC participó con miles de campesinos y campesinas en la grandiosa movilización que realizó la CRM en la calles de San Salvador, la cual fue brutalmente reprimida por fuerzas militares combinadas de la tiranía militar. La Junta de Gobierno, lejos de detener la represión, la profundizó, sobre todo en las zonas rurales.

Durante el año de 1980 la Junta de Gobierno cometió, entre otros, los siguientes crímenes contra la población campesina:

El 15 de enero de fueron asesinadas por el ejército alrededor de 200 personas entre ancianos, mujeres, niños y niñas en el Cantón Cutumay Camones, en el Municipio de Santa Ana.

El 14 de mayo, a las orillas del río Sumpul, en el Caserío Las Aradas, Cantón Yurique, Municipio de Ojos de Agua, departamento de Chalatenango, se da una de las más sangrientas masacres de nuestra historia. Fueron asesinados más de 600 personas de la población civil, entre ancianos, mujeres y niños por el ejército de la dictadura, con apoyo de 2 helicópteros y con la complicidad del ejército hondureño.

El 2 de junio, fueron asesinadas 43 personas en el caserío El Garrapatero, Cantón Las Tablas, Municipio de Zacatecoluca.

El 9 de julio fueron masacradas 41 personas civiles totalmente desarmadas en el Cantón Los Mogotes del Municipio de San Pablo Tacachico.

El 18 de septiembre de 1980, fueron asesinadas 47 personas en Las Aradillas, Municipio de Santa Clara.

El 2 de octubre fueron asesinados 120 personas de la poblaciòn civil en Río El Cumbo, del Cantòn El Golfo del Municipio de San Juan Nonualco. . .Del 5 al 16 de octubre , fueron asesinadas 100 personas en el Municipio El Rosario del departamento de Morazán.

El 18 de diciembre fueron masacradas 82 personas en Hacienda La Invarsa, Cantón Las Tablas y 42 personas más en Hacienda San Faustino, Cantón San Francisco Los Reyes, los dos en el Municipio de Zacatecoluca. Pero a pesar de la polìtica genocida de la Junta de Gobierno, esta no pudo evitar que la guerra popular, expresada en guerra de guerrillas clandestina, pasara a una nueva etapa.

El 10 de octubre de 1980, las organizaciones polìtico-militares habìan constituido el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional-FMLN y El 10 de enero del siguiente año, el FMLN inició una ofensiva militar en todo el país, durante la cual, miles de campesinos y campesinas de la FTC se incorporaron a la lucha armada, integrándose a las filas de las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de la Fuerzas Populares de Liberación -FPL- Farafundo Martí.

Durante esta nueva etapa de la Guerra Popular Prolongada, es decir, la Guerra Popular Revolucionaria, muchos de los que habían sido militantes y líderes campesinos de la FTC, se proyectaron como combatientes y jefes militares de las FPL, como Juan Méndez, Orlando Carabina, Ramón Torres, Felipito, Miguel UV, Juan Recinos, German Serrano, Felipe Ardillo, el Chino Manuel, el Chele Gustavo, Nelson y los hermanos Giovani, Walter y Sebastián.

 

Tomado de Boletín N° 19. Agosto 2015. Asociación Salvadoreña de Veteranos y Veteranas de Guerra -ASALVEG.

 

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