Religiosos

Aída Escalante: Tenía entre 15 y 16 años en 1978, cuando Monseñor Aparicio llegó a Cinquera. Entró a la iglesia y ordenó a dos monjas que arrancaran las citas bíblicas pegadas en las paredes de la iglesia, pensando que eran textos marxistas. Ordenando que le dieran fuego. Durante la misa dijo que había llegado a “cortar el mal” de gente que se había apoderado del templo para orientar ideas marxistas desde Cuba y China. Excomulgando a los catequistas. Ante esto Aída y otra niña levantó la mano y le dijo: Sí Monseñor, nosotros esperábamos una predicación de un buen pastor y usted está predicando como un rico opresor.

Poco tiempo después los militares llegaron a su rancho, la arrancaron del brazo de su madre, la trajeron por la calle a Suchitoto. La violaron durante tres días y tres noches. Luego la montaron en vehículo y al pasar el río Quezalapa, la subieron al monte y con cuchillos le quitaron las orejas, la nariz y los pechos, le sacaron los ojos.

Al final le colocaron una estaca en la parte posterior de la cabeza. Muriendo finalmente.

Cayó el 28 de noviembre de 1978.

Compartir