Políticos y activistas sociales

Tuve el enorme privilegio de conocer a Doroteo, un compañero de una gran entrega por la causa popular. Mientras estuvo con nosotros en el colectivo de educación de la Escuela Militar Revolucionaria del Frente Oriental “Francisco Sánchez”, siempre mostró un optimismo y una alegría contagiosa, así como una gran disposición al desarrollo de cualquier tarea que se le encomendara. Yo no supe que él era Herbert Anaya Sanabria hasta que ya se había marchado del frente. Tampoco estuve al tanto de que había estado sancionado mientras permaneció con nosotros. Cuando me enteré, no pude evitar preguntarme el por qué un compañero de tanta calidad humana y convicción revolucionaria podía ser objeto de una sanción por parte de los máximos dirigentes de la organización. Pero en esos tiempos de lucha y sacrificio muchas cosas se callaban por amor a la causa del pueblo y para no vulnerar lo que considerábamos nuestra unidad revolucionaria. También influía el temor recóndito, pero latente, de ser viñetado como “contrarrevolucionario” y pasar a engrosar las filas de los “ajusticiados”.   

Durante su estadía con nosotros hubo un operativo de la Fuerza Armada que invadió nuestra zona de ubicación, y debimos movilizarnos durante varios días evadiendo el contacto, porque el personal de nuestra estructura no estaba concebido para actuar como fuerza de combate. Fue en ese periodo que Doroteo propuso que hiciéramos un “teatrillo” del cual me encargaron que escribiera el guión, resultando ser una pequeña comedia de alto contenido político e ideológico, la cual fue del deleite de todos los compañeros que pudieron presenciarla y que carcajeaban ante la comicidad de los improvisados actores, entre los que se contaba Doroteo.

Herbert Anaya Sanabria fue asesinado el 26 de octubre de 1987, cn las cercanías de su casa de habitación. Un gran héroe de nuestro pueblo cayó en pie de lucha, con el orgullo y la dignidad de un valeroso defensor de los derechos de todos. Fue asesinado cobardemente, porque las únicas armas que él siempre empuñó fueron sus principios, expresados con palabras llenas de la pasión ardiente de un convencido de la justicia de sus planteamientos. Murió no mucho tiempo después de haber estado con nosotros, y cuando se conoció el rumor de que había sido asesinado por el propio Ejército Revolucionario del Pueblo, no lo consideré imposible, pues ya había conocido el lado cruel de la cúpula dirigencial.

Ellos eran los únicos que manejaban toda la información concerniente a cada uno de los miembros de la organización, incluyendo sus nombres legales; la tarea que desempeñaban; ya fuera abierta o clandestina; sea que estuviesen acampados o no, y sus rutas de movilización. Ahora no dudo que si les resultaba más práctico la eliminación de algún elemento, y no lo querían hacer involucrando su misma gente, simplemente lo delataban al enemigo. Pero todos sabemos que la principal característica del asesino y del ladrón es la cobardía asquerosa con la que niegan hasta la muerte sus hechanzas. En este caso, no obstante, la propia esposa de Anaya Sanabria, al igual que compañeros suyos en la Comisión de Derechos Humanos No Gubernamental de El Salvador (CDH-ES), acusaron directamente a las fuerzas represivas del gobierno del José Napoleón Duarte. Por su parte, la Comisión de la Verdad, creada a partir de los Acuerdos de Paz, y que investigó a profundidad los casos más conocidos, declaró que en relación a la muerte de Anaya Sanabria, no se pudo determinar si los asesinos habían sido miembros de la Fuerza Armada, elementos de los escuadrones de la muerte, o integrantes del ERP.

Sin embargo, el pensamiento luminoso de nuestro compañero Doroteo, siempre estará con nosotros y con todos nuestros descendientes que elijan los caminos de lucha y de justicia, porque una voz tan firme y valerosa nadie la puede callar; su eco permanece y nos impulsa a no claudicar jamás por muy difícil que sean las condiciones en que nos toque desempeñarnos como luchadores de la revolución.

Herbert Anaya Sanabria fue miembro de AGEUS en su periodo como estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional. En 1983 asumió el cargo de presidente de la CDH-ES No Gubernamental, y cuando fue encarcelado en mayo de 1986, se convirtió inmediatamente en un miembro muy activo del combativo Comité de Presos Políticos de El Salvador, COPPES, habiendo coordinado la elaboración de un documento de gran importancia que denunció por primera vez en la historia a nivel nacional e internacional, los abusos y torturas a que eran sometidos los presos políticos. Ese trabajo fue publicado el 24 de septiembre de 1986 bajo el título “La Tortura en El Salvador”, y se encuentra actualmente en los archivos de la Universidad del estado norteamericano de Colorado.

Definición y datos agregados a esta nota

Teatrillo: Así le denominábamos durante la guerra a una representación teatral escénica, en la que participaban actores improvisados (no profesionales), donde el montaje y el vestuario eran muy limitados por la misma situación bélica, y en donde se buscaba la activa participación del público.

Datos

La CDH-ES No Gubernamental fue fundada en mayo de 1978, habiendo sido Anaya Sanabria uno de los fundadores. Esta valiente organización sufrió el asesinato de varios de sus más valiosos integrantes. La presidenta Marianela García Villas fue vilmente asesinada en 1983, después de haber sido violada y ultrajada por efectivos de la Fuerza Armada. Herbert Anaya Sanabria la sustituyó en el cargo y fue asesinado en 1987. Pero anteriormente se había producido la desaparición y asesinato de su Secretaria de Prensa, María Magdalena Henríquez, así como de Ramón Valladares, Administrador de la misma; ambos hechos sucedidos en octubre de 1980. En diciembre de 1981, fue desaparecido Carlos Eduardo Vides, Director de la Comisión y en 1982 la Policía de Hacienda desapareció a América Perdomo, Directora de Relaciones Públicas de dicha organización.

Fuente: Blog de la persistencia

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