Internacionalista

La médica vasca Dra. Marta González se incorporó en 1989 a nuestro proceso revolucionario. Luego de unos meses de trabajo de Salud Comunitaria a través de ASPS, Marta se incorpora con el seudónimo de “Begoña” como médica a nuestras fuerzas guerrilleras en el Volcán de San Salvador. La compañera internacionalista cae combatiendo a las tropas militares de la dictadura quienes nos sorprendieron en horas de la noche del 24 de diciembre de 1990 en momentos que nuestras unidades guerrilleras celebraban la Navidad junto con la población de El Salitre, municipio de Nejapa. Marta González había asumido el seudónimo de “Begoña” en honor a su amiga vasca Begoña García Arandigoien, médica ella también, que cayó en combate el 10 de septiembre de 1990 en la Finca La Montañita en el Volcán de Santa Ana, cantón El Potrero Grande Arriba.

UN DÍA COMO HOY 24 de diciembre de 1990, cayeron dos entrañables Internacionalistas en El Salvador: Begoña y Gabriel.

Euskal Herria edica, vasca nacida en Bilbao el 13 de mayo de 1961, se trasladó, con el resto de su familia a Madrid siendo adolescente. Curso estudios de Medicina y fue entonces que, en palabras de su madre comenzó su transformación… Era demasiado sensible, con una sensibilidad exquisita en todos los campos de la vida; le atraía la buena pintura, la buena música, los enfermos, los ancianos, los niños … Pero también le gustaba la buena comida, aunque, eso sí, siempre «en plan muy barato» porque no sólo nunca tenía dinero sino que tampoco quería tenerlo.

¡Había tanta gente que no tenía ni para lo más necesario!. ... Y eso le dolía y no le dejaba ser feliz, a ella que era alegre por temperamento, de risa fácil, aunque al mismo tiempo de seriedad impropia de sus años pues vivía insatisfecha en un mundo insatisfecho que le hac ía rebelarse‚ contra la injusticia, contra el poder opresor que pisotea, aplasta y mata de mil maneras diferentes, contra el racismo, el clasismo, el desprecio a los demás …

En 1988 sus inquietudes y su compromiso internacionalista le llevo en un primer momento a Nicaragua, a un hospitalito en Estelí y después dejar el hospital se dedico a las gentes del pueblo y de las comunidades cercanas: campañas de vacunación, intensificación en la formación y educación para evitar infinidad de enfermedades endémicas… A finales de ese año regreso a Madrid (España). El 1989 fue un año muy intenso, ya tenía en mente el regresar a Centroamérica y más concretamente a El Salvador. Se preparó intensamente mediante estudios de materias que no conocía demasiado bien y consideraba importantes para su nuevo destino, también comenzó a colaborar muy intensamente en la delegación del FMLN en Madrid. Fue a primeros de 1990 cuando arribó a El Salvador y enseguida comenzó a trabajar con La Asociación Salvadoreña Promotora de la Salud, ASPS, la O.N.G. con la que trabajaste casi hasta el final, quienes enviaron la siguiente carta a la familia de Marta tras conocer el asesinato de esta:

«Reciban un fraterno y caluroso saludo de parte de todo el personal que labora en ASPS, así como de las diferentes comunidades de nuestro país … Dar una breve reseña de lo que Tita significará siempre para nosotros … A partir de este momento Tita empieza a trabajar con nosotros; comienza a dar consulta médica en San Salvador, luego en Usulután y el último en San Miguel; a la par de esto también capacitaba a los promotores de salud que trabajaban en los distintos departamentos; nos apoyó en la realización de proyectos para la recaudación de fondos económicos, recolección de medicinas, etc. Queremos expresarles también que el que surgiera nuevamente ASPS fue un esfuerzo de Tita junto con otros compañeros. Tita se supo ganar la confianza de todos nosotros y de los más necesitados, a tal punto, que le pusieron el nombre de ella a uno de los árboles que con mucho esfuerzo habían logrado obtenerlos para reforestar su comunidad. A ella se lo dijeron el cual ella no quería aceptarlo; decía que mejor se lo dedicaran a otro aspecto que para ellos era importante, a lo cual la comunidad Córdova le dijo que lo importante para ellos era que una internacionalista viniera a preocuparse por la salud de los más pobres de El Salvador y que por eso ellos lo hacían. Tita siempre estaba preocupada por la salud de los demás antes que la de ella, para ella no había trabas en el quehacer diario; Tita nunca nos respondió un no para una tarea, ella siempre estaba dispuesta a hacer lo que había que hacer . … Decirles a ustedes que para nosotros es bien difícil hablar de todo esto pero lo que sí les sabremos decir es que Tita nos vino a enseñar muchas cosas que nosotros no sabíamos. Que su lugar y disposición que ella mantuvo nadie lo va a poder sustituir, que tenemos un vacío muy grande pero que sabemos también que está en la mente de todos nuestros y de aquellos que luchan sin descanso por la paz y la democracia en El Salvador. Esto significa para todos nosotros mayores compromisos en la construcción de los ideales por los que ella dio su vida. María Elena Díaz Miranda. Directora de ASPS».

En Noviembre Marta se incorpora con el seudónimo de ¨Begoña¨ en recuerdo a su amiga, la también medica vasca asesinada en el mes de septiembre de ese mismo año, a las fuerzas guerrilleras del FMLN en el Volcán de San Salvador.

En la noche buena, día de tregua, ella con otros compas bajaron a celebrar la Navidad junto a la población civil al lugar conocido como «Caserío Adelaida», en el Cantón de El Salitre, municipio de Nejapa. Allá Orlando Contreras, Capitán Gabriel, internacionalista chileno se queda en la posta…y como cuenta su madre en un pequeño librito que escribio en memoria de su hija: … “Un hombre -el comandante que, solitario, quedó vigilando en el puesto de guardia- y una mujer –tu que salió a acompañarle, mirándose a los ojos, soñando amores en la noche de plenitud, una noche de luna, estrellas, silencio, calor … una noche, en fin, llena de paz aparente que auguraba palabras, recuerdos, añoranzas … ‚. Fueron los primeros en caer en el traicionero ataque del ejército gubernamental. Su Madre Carmen Gómez termina el libro – dedicado a la memoria de Marta con las siguientes palabras…: “Repito lo que dijeron en el homenaje que te hicieron el 2 de febrero de 1992, en El Salvador; en el Cantón de El Salitre, en el lugar donde cayó tu pobre cuerpo destrozado, donde tu sangre y la tierra hasta entonces extranjera para ti se mezclaron y fueron una. Magnífico martirio el tuyo; asombroso bautismo de sangre que te eleva hasta lo más alto. Repito, digo, lo que allí dijeron tras el nombramiento tuyo como subteniente honorario:

«¡Misión cumplida!”»

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