Internacionalista
Brigadista de salud de río San Juan a San Vicente

San Salvador - Madeleine llegó a Nicaragua en julio de 1983 donde participó en las campañas de vacunación en Rio San Juan entre otras actividades. Aquí, reproducimos varios extractos de cartas que han sido publicadas en las revistas de solidaridad francesas. En estas pocas líneas, describe su encentro con un pueblo, con su lucha por la dignidad.

Encuentro con la Revolución (Nicaragua, 1983)

En una carta fechada de agosto de 1983, contaba a su familia el violento encuentro con el pueblo nicaragüense y la realidad de la lucha revolucionaria. (Publicado en “El Salvador”, junio-julio de 1989, Paris, francia – traducción del autor del blog)

Nicaragua? Súper, Por lo menos tan lindo como lo imaginaba, en muchos aspectos. Es mas pobre en el campo que lo que esperaba.

La Revolución? No es de fachada! En este aspecto, me siento tranquilizada. Por supuesto que todo el pueblo no es sandinista pero una gran parte lo es, y de manera muy linda. Tenemos mucho que aprender de ellos por su coraje. Aquí cuando se les escucha gritar “Patria libre o morir”, se te aprietan las tripas, porque van hasta el final. Domingo, estuvimos en el entierro de diez jóvenes de Masaya matados cerca de Bluefields. Te calienta el corazón ver la enorme movilización popular aquel día, pueblos enteros gritando consignas. Pero se te hela el corazón cuando ves los ataúdes cubiertos de flores. Si por lo menos fueran los últimos! Pero no, te estremeces al ver al cuerpo del representante de la UNAG torturado, hecho pedazos en San Carlos (Rio San Juan). Todo esto ocurre, por lo menos una vez por semana aquí. Entonces, inútil decirte que la defensa, aquí, es necesaria y por todas partes se miran consignas, pintas sobre la defensa militar. El pueblo esta de guardia de noche, nosotros también.

La Revolución es también la sinceridad y la sencillez de sus dirigentes. Es Daniel ortega quien nos recibe. Es Ernesto Cardenal quien se sienta con nosotros para comer un gallo pinto en el mercado. Es la mama de Daniel Ortega quien come con nosotros en platos no tan limpios o compartiendo un vaso esperando una fiesta donde la invitamos y que nunca comenzó a la hora. Es también el viejo campesino de una cooperativa a la cual se le entregan tierras (la reforma agraria sigue) que hace un discurso frente a miles de personas y termina abrazando al comandante Wheelock, ministro de la reforma agraria…

La salud, es difícil a pesar del enorme progreso realizado. Hay que ver los hospitales : el mas grande (que visitamos) posee solo una maquina de electrografía y ya no tiene alcohol. Todo hace falta, es fundamental…

La salud en Rio San Juan (Nicaragua, 1983).

En una carta publicada por el boletín “Solidarité Nicaragua” en otoño de 1983, Madeleine Lagadec, joven enfermera francesa describía las condiciones sanitarias en Rio San Juan, departamento al Sur-este de Nicaragua donde trabajaba.

La salud en este departamento esta condicionada por varios factores: Clima insalubre, caliente, húmedo, condiciones de vida sin agua potable (a excepción de San Carlos, donde esta contaminada pero menos que en otras partes). El agua corriente solo existe en San Carlos, una vez al día, de las seis hasta las ocho y esto no todos los días. Entonces, hay que imaginarse un hospital funcionando sin agua potable. Cuando llega el agua, se llenan los tanques, muchas veces sarrosos.

En el campo, la situación es mas grave. No solamente porque el agua corriente no esta instalada en los cinco otros municipios pero además no esta potable… muchas veces, el agua utilizada por todos tipos de usos (limpieza, bebida, cocina) proviene del rio, el rio San Juan. Cuando llueve, esta agarra un color rojo, turbio, sin olvidar a la tradición: aquí, se dice que el agua purifica todo, entonces se echa las aguas negras, los excrementos… Esto nos explica que la principal patología encontrada fuera la diarrea. Amebas y parásitos de todos tipos allí pululan. Consecuencia: La mortalidad infantil hasta 1979 era de 180 por mil. Actualmente paso a 140 por mil, a pesar de que las cifras no sean precisas. Las Unidades de Rehidratación Oral (URO), que funcionan en toda Nicaragua, aquí no existen por falta de material…

Familias enteras viven en la promiscuidad bajo bacas negras esperando que fueran construidas casas provisionales. Las lluvias abundantes transforman el campamento en un gran campo de lodo, lo que multiplica las enfermedades… La humedad, las lluvias frecuentes dañan rápidamente estas casitas precarias. La comida es poca variada, mañana, mediodía y noche: frijoles, maíz y de vez en cuando un poco de carne. Las amenazas de guerra y de intervención imperialista deterioran entonces las condiciones sanitarias, ya deficientes, en la región del Rio San Juan.

Dos años mas tarde, de regreso en Bretaña, Madeleine obtuvo su diploma de medicina tropical. A finales de 1985, siguiendo su compromiso humanitario e izquierdista, decide unirse a la lucha del pueblo salvadoreño.

Un Hospital del Frente Farabundo Marti (El Salvador, 1989).

Madeleine Lagadec, tenia veintisiete años y trabajaba desde hace tres años, por medio de una organización humanitaria suiza, en un hospital de campaña del Frente Farabundo Marti. Antes, esta joven milito en la Juventud Obrera Católica y el Socorro Popular Francés.

El 15 de abril de 1989, los militares salvadoreños al servicio de la extrema derecha al poder desde el asesinato en 1980 de Mgr Romero, atacan durante un operativo en San Vicente, el hospital de campaña. Tras un bombardeo, un batallón de paracaidistas y una unidad de “operaciones especiales” de las fuerzas aéreas salvadoreñas se apoderan del edificio donde se encontraban Madeleine, Gustavo Ignacio Isla Cazares, médico argentino, María Cristina Hernández, brigadista de salud, Carlos Gómez y Clelia Concepción Díaz Salazar, militantes del FMLN.

Algunos días más tarde, la familia Lagadec se entera por vía oficial de que la joven muchacha habría fallecido en el bombardeo… pero alertada por una llamada telefónica del Frente, debía conocer cruelmente la verdad.

Se había capturado a Madeleine viva, torturada y luego asesinada como los otros miembros del cuerpo médico. Dos auxiliares de enfermería ocultados a algunos metros de allí, escucharon todo: los militares llamando a sus oficiales después de haberse dado cuenta de que su víctima era una extranjera, los gritos de terror de la joven muchacha, un tiroteo al término las ocho horas de torturas.

En Francia, la emoción fue viva. La hermana de Madeleine viajó a El Salvador y gracias a la embajada de Francia consiguió obtener la repatriación del cuerpo que fue llevado al hospital de Brest, en Bretaña al Oeste de Francia. La verdad estalló en todo su horror: antes de matarla de varios disparos, se había violado a Madeleine, mutilada, se le había cortado una mano. La familia Lagadec presentó denuncia para la justicia francesa para torturas, asesinato y actos de crueldad, pero el juez de instrucción de Brest concluyó al cabo de cinco años a un no lugar. Al mismo tiempo, en El Salvador, el Gobierno de derecha decreto una amnistía de todos los delitos cometidos antes del final de los combates, garantizando así la impunidad de los criminales.

“lorsqu’il s’agit de la liberté, de la fin de l’exploitation, de la misère de tout un peuple, il faut savoir reculer ses limites.”

“Cuando se trata de libertad, del fin de la explotación, de la miseria de todo un pueblo, hay que saber ir más allá de sus límites”

Madeleine Lagadec

Fuente: Laurent Sanchis l Blogs de la Gente: Internacionalistas

Madeleine Lagadec

Rosa Delia DimasCon una solemne misa, miembros de diferentes comunidades, cuerpo diplomático y funcionarios de derechos humanos asisten a la cripta de Catedral Metropolitana para conmemorar la masacre del Tortuguero, en San Idelfonso, San Vicente, donde fueron asesinados Madeleine Lagadec (enfermera francesa) y José Ignacio Isla (médico argentino), miembros del cuerpo médico internacionalista. En la foto (arriba) el Embajador de la República de Argentina, Rubén Néstor Patto y Regina Segovia, portan la fotografías de los humanistas. Rosa Delia Dimas pega un póster en una de las columnas.

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