Internacionalista

"Con mucho orgullo saludo a los internacionalistas que participaron de la emancipación de El Salvador en especial a nuestro padre Juan Roberto diez que cayó en el ataque al cuartel Paraíso con mucha pena debemos decir que aún y a pesar de los años no lo hemos olvidado y tenemos clara y orgullosos de su consecuencia, debemos lamentar no saber ni siquiera por fotos o antecedentes del lugar donde murió nuestro padre nunca nadie nos dio información a pesar de haber preguntado no hay respuesta. Saludos a nuestro padre orgullosos de ser tus hijos donde quiera que estés Juan, Roberto, Lucy y Raquel tu esposa." [Lucy Diez Santos, hija de Juan. Jueves, 31 de diciembre de 2015]

Juan Roberto Diez, nació el 24 de junio de 1945. Era militante del Partido Socialista. Se integró a la lucha del pueblo salvadoreño y cayó en combate el 30 de diciembre de 1983.
Su compañera Raquel, mujer madura de ojos cansados, con quien compartió 15 años de vida, nos relata:

"Juan fue un hombre idealista tremendamente solidario; siempre lo compartió todo con sus compañeros. Con Juan tuvimos dos hijos, Lucy y Eduardo. Cuando partió sentí un vacío tremendo… Recuerdo que le gustaba sentarse a escuchar música, rondaba por la casa tarareando “sigo siendo el rey”, era un buen padre y esposo. Me decía que le gustaba que su compañera fuera gordita, así tendría donde hacer cariño. Le encantaban los postres que yo le cocinaba. Ahora estoy sola con mis hijos y me ha costado montones salir adelante. Lo que más quisiera de todo corazón es que sus restos estuvieran en Chile."

En su carta de despedida Juan señaló lo siguiente:

"…Yo les pedí que me enviaran a El Salvador, petición que fue aceptada y con fecha 15 de octubre del 83 salgo con destino a dicho lugar como internacionalista, representando a mi partido. Ahora, si a mi me llegara a ocurrir algo, les ruego mandar mis cosas a mi casa. De antemano, mis más sinceros reconocimientos a los compañeros que han depositado en mi su confianza y me voy a cumplir esta misión bajo mi absoluta responsabilidad, sin comprometer al partido en nada si algo me pudiera ocurrir".

Comunicado de sus compañeros de MAPU

Esperábamos su regreso en estos días. Sin embargo, llegó tan solo la información. Él no llegó. Y su recuerdo se hace más presente en estos momentos. Ahora sabemos que ya nunca volverá. Y que tendremos la soledad de su recuerdo. Y esa soledad duele. Duele cuando pensamos en su vida de esfuerzo, de voluntad, de hechos.

Aprendió a leer solo a los veinte años cuando hizo el servicio militar, y eso es algo importante, porque recién allí descubre el mundo nuevo de las letras. Criado falto de cariño y comprensión; sin educación se gana la vida como cargador en La Vega; donde muchas veces no alcanzaba a juntar dinero para el hospedaje y debía dormir en las calles o bajo los puentes del Mapocho.

Cumplía siempre (primer gran ejemplo que nos deja) y por ello es contratado para cuidar un negocio; desde allí estudia. Cambia de trabajo y estudia. Aún con su origen tan lejano de la educación, observa, comprende y actúa educándose día a día sobre diversos temas (un nuevo ejemplo) y su casa de obrero muestra siempre una biblioteca que nos habla de él. Encuentra cariño en una compañera que lo acompaña en las buenas y en las malas, hasta hoy; con los altibajos de todas las parejas que buscan ser parejas. Tienen dos hijos que son su más importante preocupación.

En este andar de su vida busca muchos caminos para una sociedad más justa que todos aspiramos; por ello al fin desemboca en la política. Se convierte así en un destacado organizador del Decal en Renca, de la huelga en Matesa y en Panal; donde hay posibilidades de organizar él apoya y empuja para que se haga; y lo hace con su ejemplo (otro más). No necesitó teoría universitaria, ni grandes encuentros y jornadas de capacitación para darle cuerpo a su sentido de organización, desde las cooperativas hasta las porotadas; y los actos y peñas le vieron como organizador. Apoyándose en el pensamiento de que el pueblo debe organizarse para se verdadero constructor de su destino, de acuerdo con la realidad chilena.

Sin embargo tenía más impulso y más actividad que la que podía encontrar en las condiciones chilenas, y muchas veces se veía impotente para avanzar más rápido. Perseguido por la cesantía, busca nuevos horizontes fuera de Chile. Allí después de mucho andar, siente arder su pasión de la nueva sociedad y se integra a las luchas libertarias del pueblo salvadoreño. Se destaca con su empuje y voluntad. Vive y vibra. Vive y lucha.

Nos entrega su ejemplo de solidaridad verdadera con los pueblos oprimidos. Mientras estuvo con nosotros enseña a su compañera el camino de la liberación y rompe el machismo tan común en nuestro pueblo, buscando renovar su relación con la familia, busca sembrar la nueva sociedad desde su hogar.

Vive y aprende en El Salvador, vive luchando, vive la lucha guerrillera como es, inmensamente heroica. Lucha y cae, cae. Cae como los frutos de árboles en la selva. Cae para dar en la tierra y convertirse en semilla, ha quedado el Rucio entre nosotros.

No diremos grandes frases, solo que estuvo entre nosotros y nos sentimos felices de ello. Compartió su vida con las nuestras y estamos contentos de ello. Podemos decir que es un hombre que cumplió con su pueblo. En cada rincón el Rucio cumplió con la organización de nuestro pueblo y sus luchas. Aprendamos de él.

Nos deja una última enseñanza. Aprender a valorar a los hombres y mujeres que están día a día a nuestro lado. Aprender a respetarlos en sus virtudes y a comprenderlos en sus debilidades.

Él, nuestro COMPAÑERO; como todos le decíamos, EL RUCIO, CUMPLIÓ.

Testimonio del compañero Cesareo con respecto a la caída del Cro. Juan.

El 27 de diciembre de 1983, todos los pelotones que conformaban el Batallón X-21 de las FPL, se concentraron en la Montañona jurisdicción del municipio de La Laguna del departamento de Chalatenango. Para el día 28 del mismo mes se partió hacia los cerros Izotalillo del municipio de San Fernando, ya buscando el objetivo que sería el cuartel de la Cuarta Brigada de Infantería, una de las guarniciones más equipadas en el sistema de defensa antiguerrillera diseñada por los norteamericanos.

Al atardecer del día 29 de diciembre se inició marcha para acercarse a la “Cuarta Brigada, conocida como Brigada del Paraíso de Chalatenango”.

En la madrugada del 30 del mismo mes nuestras fuerzas realizaban el acercamiento al cuartel, nuestro compañero JUAN pertenecía al pelotón No. 3 del destacamento No. 1 del batallón antes mencionado. La misión que llevaba el pelotón era tomar un dormitorio donde recluían dos compañías de la Cuarta Brigada de Infantería; el ataque inició a las dos de la madrugada en diferentes partes al interior de la instalación, nuestras fuerzas habían ingresado sin ser detectadas, a las dos de la madrugada del día 30 de diciembre de 1983. Posteriormente se procedió a los ataques iniciándolos las fuerzas especiales nuestras; posteriormente el pelotón al cual pertenecía JUAN inició el ataque contra dos compañías del ejército; en la respuesta enemiga nuestro compañero JUAN cayó sin vida al ser alcanzado por una ráfaga enemiga. El combate era tan intenso en esa área que no pudimos evacuar el cadáver de JUAN el cual quedó en la instalación al igual que otros compañeros nuestros.

Con respecto al cadáver de JUAN se presume que su cuerpo puede haber sido enterrado junto a los soldados de la 4ta. Brigada que murieron ese día; o que haya sido incinerado, práctica utilizada, por parte del ejército con nuestros combatientes.

Nicolás Doljanin (Nico), conoció a Juan:

Le conocí en El Sicahuite, bajo la Montañona, que era entonces la capital de los Poderes Populares y tenía una suerte de cantina adonde íbamos a parar todos los náufragos. Venía yo de Radiola y todavía no tenía tarea. Lo recuerdo en el enjambre de gentes, muchos internacionalistas, que iban y venían, nos hemos visto una sola vez con Juan (No me acordaba del nombre, tampoco el Chacho quien también lo conoció) El venía con otro compañero chileno, proveniente de Canadá y de la misma orga, con el cual terminaríamos haciendo grandes migas, era un experto en Heidegger y karateca, así que mi conocimiento de Juan pasa por ahí. Por la impaciencia que tenía en integrarse a las Unidades de Vanguardia. Era de origen obrero y como tal muy orgulloso de serlo, sin pensar en las limitaciones físicas para lo que se proponía, poseía una mística de la gran siete. Todos tendríamos finalmente algún papel en la tarea de El Paraíso y varios avatares, pero él a fuerza de insistir e insistirle a Marvin logró su cometido y, por lo que se contaba después, su propio arrojo en el combate le jugó una mala pasada, pues viendo que del otro lado no había fuego se mandó al frente, sin tomar en cuenta que justamente del lado propio no había cesado. Así cayó. Caso parecido al de Pakito en La Laguna pero que la sacó más barata, solamente herido. "El Karateca" luego de un tiempo que nadie se atrevía a darle tarea después de la caída de su amigo, un día se encabronó y se fue donde Tino a ofrecerle entrenamiento de defensa personal. Se que les fue muy útil porque Tino lo quería mucho y los compañeros lo admiraban. También que se comieron alguna emboscada pero cuando tenía que irse no quería, le costaba dejarnos. Claro, el sangrón de Lukas Hostias dijo que prefería aquello porque no podía regresar a Canadá por las deudas que había dejado impagas y lo esperaba la cárcel. El Karateca se reía bonachón, aclaraba que no eran deudas de juego, era un gran tipo y de Heidegger sabía los suyo pero, como me dijo, eso no servía de mucho en Chalate por aquellos días…

Según un documento llamado "Entrevista a dirigentes del Lautaro", de 1998, dice:

Claro, robusto, de mediana estatura y ojos suaves, el "Rucio" debe haber sido uno de nuestros primeros vagabundos, ésto cuando Lautaro recién iniciaba su gestación. Venía de Renca pero de inmediato ya era de todas partes. Compa obsesionado con la acción y más combates; gozador de la vida y sus saboreos - popular a concho - .
Cuando le sujerimos la aventura sin siquiera pestañear se enamoró de inmediato; armó su mochila y con su corazón inmenso partió, sin despedirse de su pasado, para la guerra del Pueblo en El Salvador.
En el tránsito se hizo Pueblo con otros Pueblos y, sin dejar de gozar ya estaba en el asalto al "Paraíso" - cuartel emblemático del ejército salvadoreño - en Chalatenango, con las F.P.L.(Fuerzas Populares de Liberación).
El cuartel fue‚ tomado y hecho mierda por la guerrilla - un éxito estratégico -. Entrando en el asalto se nos quedó el "Nelson", rubio, tostado y sonriente.

No conoció el parto de Lautaro, pero ¡Putas ! que lautarino más grande. El Rucio se nos fue a las estrellas a fines del año 83..."

Nota: Mi nombre es Juan Roberto Diez, hijo de un combatiente chileno caído en la toma de El Paraíso, en Chalatenango, a mi padre le decían (El Rucio) Juan Roberto Diez Diez, me gustaría tener más antecedentes de él, ustedes podrían ayudarnos a nuestra familia en obtener más información de antemano muy agradecido.
… de paso les comento que no tuve la dicha de conocer y compartir con mi padre por motivos ajenos el formó su familia y nacieron otros hijos. Por muchos años viví sin saber que existían ellos pero por una gestión de mi ex esposa logré conocerlos…

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