La Guerrilla

Patricia Vaquerano y Alfredo Vela no están muertos, una gran mujer y un gran hombre ejemplos del pueblo.

En 1980 yo era un niño de 11 años y trabajaba en el movimiento campesino como correo, para esa época se vivía una coyuntura muy importante donde la Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños “FECCAS” y la Unión de Trabajadores del Campo “UTC”, miembros del B.P.R., teníamos una jornada de lucha reivindicativa para mejorar el salario de hambre de los campesinos, reclamábamos 14 colones arroz tortillas y frijoles y también denunciábamos la represión del gobierno contra los campesinos y la población en general; recuerdo que se habían tomado varias haciendas entre ellas: Nancuchiname, Campamento Nuevo, Mata de Piña , el Zamorano y la Maroma, todas en el departamento de Usulután y San Vicente.

Un día me dieron la tarea de acompañar a la compañera Patricia quien viajaba de Usulután hacia la Paz Opico de San Vicente, era un jueves 28 de 1980, no recuerdo el mes.

Antes de subirnos al bus Patricia me dijo, mira compa, es mejor que aparentemos que no nos conocemos porque yo estoy armada, recuerda esto, pase lo que pase no me conoces; yo le respondí - está bien compa.

Nos subimos al bus, este arrancó repleto de gente, cuando llegamos a la curva del Playón había un reten de la Guardia Nacional quienes pararon al bus, recuerdo que un Guardia de esos mal encarados que tenían un bigote de mosca tipo Hitler y sus dientes de oro y con actitud prepotente y amenazante subió a la puerta delantera del bus y nos grito, bájense todos!!! A la izquierda las mujeres y a la derecha los hombre, los niños tienen que estar en el grupo de las mujeres, yo ya me sentía un adulto pero en ese caso pensé que era mejor estar con el grupo de mujeres, quizás a ellas les puedan tener un poco de respeto.

El Playón, Tecoluca, San Vicente (foto: nona.net)Vamos a revisar el bus grito otro de la benemérita, yo veía que uno de los guardias tenía unas hojas de papel que las revisaba a cada momento y nos miraba la cara a cada uno de los pasajeros, era lógico todos se veían muy asustados a pesar de los continuos retenes y cateos a los que los buses y la población éramos sometidos. En esta época ser joven era estar condenado a que lo mataran, la guardia, el ejército, la policía y los escuadrones de la muerte asesinaban sin piedad a la población.

Me comencé a sentirme nervioso, pues busque con la mirada a Patricia a quien no la miraba por ningún lado, de repente se escuchó un grito del Guardia que estaba en la puerta del bus – Bueno hija de la gran puta que sos sorda!, no me oístes que todos se tienen que bajar del bus!, Patricia le respondió - Y si tantos huevos tenés por qué no venís a bajarme, el guardia se le fue encima con actitud amenazante y le dijo - Te voy a bajar del pelo hija de puta, Patricia desenfundo la pistola 45 mm y antes de que el guardia le apuntara con su fusil le metió dos balazos, el guardia murió al instante y quedo en la entrada del bus.

Otro guardia al ver lo sucedido entro al bus pasando encima del cadáver y también se lo trono la Paty, a este, le puso tres plomazos, dos guardias mas corrieron la misma suerte … murieron cuatro guardias abatidos por las balas revolucionarias y un quinto quedo con una pata quebrada, Patricia parecía una jaguar por su agilidad y haciendo usos del entrenamiento que había recibido se salió por una ventana del bus, intercambiando disparos con el enemigo logró llegar a una ajonjolinera (cultivo de Ajonjolí), cuando fue alcanzada por una bala que le quebró la pierna, fue rodeada por una decena de guardias y asesinada al instante.

Patricia para esa época vivía por la hacienda el Palomar, su familia era del bajo lempa, a temprana edad se integro al trabajo revolucionario del movimiento de masas, cuando ella murió era de una comisión de seguridad del BPR, creo que era de las Milicia Populares de Liberación, o sea la defensa de las masas, ella estaba coordinando la seguridad la jornada de las tomas de tierra, también estaba integrada al equipo de dirección de las tomas.

Impotente y con una gran rabia, me subí al bus y me baje en el desvío de la Paz Opico para reportar la perdida de la compa.

Ese mismo día también asesinaron al otro compañero que se llamaba Alfredo Vela. El compa Alfredo estaba esperando un bus en la carretera litoral a la altura de la colonia 14 de Julio por tierra blanca, Usulután, el se dirigía a la toma de la hacienda la Maroma, donde cubría con otros compás la seguridad de la toma.

Según me contaron, frente a Alfredo pasaron varios camiones con soldados, en uno de los camiones venia un soldado de nombre Rigo Coreas quien conocía a Alfredo porque era del mismo cantón San Pedro, Rigo pidió que pararan los camiones porque había identificado a un subversivo, los soldados se bajaron y ametrallaron a Alfredo quien cayó abatido por las balas del gobierno.

Los dos compás eran reconocidos por su trabajo en las bases de todos los cantones, el pueblo hizo una canción en honor a ellos, recuerdo una estrofa que dice:

Un día jueves 28 asesinaron a un compañero
El compañero era Alfredo Vela
le dio muerte Rigo Corea.
Rigo corea la va a pagar
por asesino de nuestro pueblo
A un compañero vino a matar
Y las milicias le caerán.

El mismo día jueves 28
Asesinaron a una compa
La compañera era Patricia
Le dieron muerte por la curva del playón.

Cuando le hicieron el alto
Ella respondió con rigor
Y le dio muerte a cuatro guardias
Y el pobre cabo gritaba demen un poco de agua
Ya con su pata quebrada. 

Así como los compás Patricia y Alfredo murieron miles de buenos hijos del pueblo defendiendo su ideal de justicia, de igualdad de tener una vida digna, por un mejor vivir; ahora en día no se les recuerda y por eso estoy dando este testimonio para honrar su memoria.

Pido a todos los compas que conocen anécdotas o historias que las cuenten para que nuestros mártires no mueran jamás.

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