La Guerrilla

Se incorporó en 1978, a la guerrilla clandestina a las FPL en Chalatenango, originaria de San Antonio Los Ranchos, en conversaciones sostenidas con ella, soñaba con ver un El Salvador diferente, en paz, en justicia y en amor, como mujer revolucionaria fue muy disciplinada que irradiaba humildad y sencillez.

Estuvo en Cuba donde se instruyó como Jefe de Pelotón, Al venir de Cuba, antes de irse para el Frente Apolinario Serrano, vivió en la casa de una colaboradora, ya que hubo problemas de contacto, cuenta la colaboradora que en el mes que estuvo en su casa, nunca perdió su compenetración y disciplina militar ya que estaba consciente de su rol en la lucha revolucionaria.

Hasta siempre 

Marisol encontró su felicidad defendiendo los intereses de otros a riesgo de su propia vida, buscaba un mañana distinto al del momento que ella vivió, añoraba un país en donde la justicia y la libertad fueran reales.

Tenía la certeza que para este país había esperanza, pocas personas piensan en los demás como ella lo hacía, a veces me pregunté cómo siento tan joven, bonita e inteligente, había dejado su casa para luchar por sus ideales, arriesgando su vida por buscar para la gente que habitábamos en ese entonces en el país e incluso para las futuras generaciones, lo dejó todo, se dio por completo, esa férrea idea de buscar hacer justicia y que los salvadoreños tuviéramos un El Salvador distinto, nunca hablo en forma individual sino de mi gente, mi pueblo al referirse al país, mostró una nobleza poco común, no cabe duda que ofrendo su vida por lograr sus sueños, sus anhelos, y éstos fueron siempre en función de los demás aún a costa de su propio sacrificio.

Recuerdo su mirada llena de luz, su cabello claro natural, una mujer decidida, con carácter firme, quiero destacar que siempre abrigo un sentimiento fraterno y solidario en su interior, creo que su amor por la humanidad la llevó a ofrendar su vida, toda la gente que la rodeaba la llevó a tomar la decisión de buscar la manera de cambiar el sistema, esa disciplina que le caracterizaba, esa prudencia al hablar y actuar, una guerrillera respetuosa y compenetrada, recuerdo su "hasta siempre" al despedirse, ella sabía que dejaría una huella imborrable en aquellos que tuvimos el privilegio de conocerla y compartir con ella.San Salvador, 10 de diciembre de 2014.

La última vez que la ví

A pesar que su terreno de acción no era la guerrilla urbana fue cuidadosa de la seguridad cuando se encontraba en la Metro, ya que cuenta la colaboradora, que un día la encontró por el Palacio Nacional en San Salvador, Marisol se hizo como que no la conocía, la colaboradora entendió los gestos y se quedó viendo una vitrina, pero le agradece ya que ya que no sabe qué hubiera pasado pues le venían dando seguimiento unos guardias. Marisol se perdió entre la gente, Fue la última vez la ví, comenta la colaboradora.

Cayó en abril de 1981, en el cantón los Gramales, en Chalatenango, cuando trataba de recuperar un Fusil G-3, ofrendo su vida en la lucha revolucionaria en este país, es un símbolo de mujer valiente, que entrego su juventud, su vida por que en El Salvador, hubiera educación, salud, vivienda para todas las clases explotadas.

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