La Guerrilla

En el año 2010, al celebrarse los 40 años de las FPL, escuché a los expositores de un acto conmemorativo y decidí, entonces escribir algunas líneas sobre José Ernesto Morales Sandoval, ya que fue la oportunidad de sacar del anonimato y del olvido, su sacrificio y aporte a la historia de lucha del pueblo salvadoreño.

Envío a ustedes parte del texto original.

Como ustedes sabrán José Ernesto Morales y José Dimas Alas murieron el 10 de febrero de 1973, en Ciudad Delgado que se llamaba entonces Villa Delgado.

Ellos murieron juntos, en el mismo lugar, fueron enterrados como desconocidos en una misma fosa y exhumados sus cuerpos varios días después, reconocidos por sus respectivos familiares, depositados en ataúdes y enterrados ya con la dignidad que merecían en dos tumbas paralelas en el cementerio La Bermeja de San Salvador.

Además de esta condición al momento de su muerte, fueron compañeros en la junta directiva de la FUSS. José Dimas Alas, como secretario general, y José Ernesto Morales, secretario de asuntos juveniles de la misma. Por lo tanto fueron compañeros de lucha en el movimiento sindical, compañeros fundadores de las FPL y se enfrentaron juntos a sus presuntos captores, muriendo bajo sus consignas y sus convicciones hasta el último aliento. Las circunstancias les llevaron a compartir incluso la tumba. (1/02/2015)

En el acto conmemorativo, por los 40 años de la fundación de las FPL, me pareció excelente el abordaje sobre la historia de la organización por etapas, mostrando el proceso de crecimiento orgánico, la visión estratégica de cualificación para responder de manera específica y eficiente al desarrollo de esa etapa de lucha.

Escuché con atención a Rebeca sobre la predeterminación de la historia, yo agregaría a eso que: escenarios, actores y circunstancias se conjugan y logran establecer esas predeterminaciones a las que ella hizo referencias.

Envío a ustedes, sobre mi hermano, datos de su historia personal e intentaré esbozar el entorno que yo recuerdo prevalecía en ese breve espacio de su vida donde toma decisiones personales que van a vincularlo a la historia reciente del país y a permitir su trascendencia en el tiempo.

4 de marzo de 1949 - Sábado 10 de febrero de 1973, en Villa Delgado (hoy ciudad Delgado) la noticia apareció el lunes 11 de febrero.

José Ernesto Morales Sandoval nació un 4 de marzo de 1949 en San Salvador siendo el mayor de tres hijos de un matrimonio obrero, mi padre fue un obrero calificado con una conducta política opuesta a los sindicatos, mi madre empleada con pensamiento progresista apoya la lucha sindical. Yo considero, la conducta de mis padres fue influenciada por la efervescencia política del final de los años 40 que dieron origen a la constitución del 50 y los cambios que propició la misma.

Su primaria fue en la escuela Joaquín Rodezno ,vivíamos en el barrio san Miguelito, el propietario de la vivienda Dionisio Martínez era padre de Oscar Gilberto Martínez Carranza un dirigente sindical; mi Madre nos llevó en una o dos ocasiones a la Plaza Libertad por la celebración del 1 de mayo (años 58- 59) y allí uno de los oradores era “Don Oscar”, nos sorprendió ver a nuestro vecino hablando en la plaza pública (las conversaciones de los adultos estaban referidas a la lucha reivindicativa y a la revolución cubana).

A la edad de 13 años aproximadamente, la familia se trasladó a Villa Delgado. Ernesto inicia estudios secundarios en la sección de educación media que funcionaba en la Avenida Juan Bertis en ese municipio hoy Ciudad Delgado. Ernesto pasó de la adolescencia a la juventud, allí se destacó en varias actividades como fútbol, natación, baile desarrollo su facilidad para hacer amigos y para conquistar novias juveniles.

La situación económica y la falta de apoyo paterno obligan a Ernesto a dejar sus estudios a buscar trabajo y a continuar estudiando por las noches ,son estas nuevas circunstancias las que van a vincularlo al sindicato y a la organización juvenil Vanguardia de la Juventud Salvadoreña (VJS), en este periodo de nuevo nos trasladamos de casa de Ciudad Delgado hacia la Avenida Cuscatancingo frente al edificio del periódico El Diario de Hoy y cercano al local sindical de la Federación Unitaria Sindical (FUS).

De los años 67 al 70, se producen en el país cantidad de acontecimientos en torno a la lucha reivindicativa y política electoral (huelga de panificadores, huelga de acero, huelga de Hilaturas de Centroamérica, en Apopa, y CORINCA en la carretera hacia Quezaltepeque y otros, la elección presidencial de 1967, la cancelación del partido Acción Renovadora PAR, solo para citar algunas cosas) la represión se incremento por parte de la dictadura militar.

El entorno internacional destacaba la guerra en Vietnam, la revolución cubana, el accionar guerrillero en Sur América (los Tupamaros)en Centroamérica también se escuchaba sobre la existencia de acciones guerrilleras en Guatemala, Nicaragua y Honduras, tuvo su incidencia además la publicación clandestina del diario del Ché Guevara ,la masacre de estudiantes en a México, la oposición a la dictadura en España, la guerra de El Salvador y Honduras y el debate que generó la misma al interior de la izquierda salvadoreña.

En el año 68 la huelga magisterial de ANDES 21 de Junio, crea circunstancias que definen el futuro de Ernesto. Por su apoyo y participación, la Guardia Nacional lo captura junto a otros jóvenes, siendo liberados en poco tiempo por la presión popular, el regreso de estos muchachos a la plaza donde se encontraban a los huelguistas fue de triunfo y de desafío. Ernesto salió más convencido y decidido a continuar y en este escenario se agrega un hecho relevante, Saúl Santiago Contreras y Oscar Gilberto Martínez Carranza habían sido capturados y asesinados. El “Don Oscar” de nuestra niñez, el orador de la plaza pública, Ernesto lo reencuentra convertido en mártir esto debe haber sido impactante en sus 19 años de vida para definir su conciencia de clase trabajadora explotada y reprimida.

La injusticia social, la crisis económica y ahora la represión, fueron realidades vividas por Ernesto en carne propia, por lo tanto hacer suyas las banderas de lucha por cambiar, por alcanzar una sociedad diferente fue una decisión inmediata y radical. La información sobre las luchas que se libraban en otros países por parte de aquellos patriotas, solo fortalecieron sus convicciones de lucha para cambiar la vida de los trabajadores, para que fueran estos los conductores de esa nueva sociedad.

La escuela obrera para Ernesto fue el local sindical de la FUSS y el espacio principal la juventud obrera organización que funcionaba allí mismo ,en ese espacio fue fácil vincularse con militantes y líderes del movimiento sindical como Blas Escamilla, Carlos Marín, Cayetano Carpio y otros viejos luchadores llenos de anécdotas y datos sobre acontecimientos trascendentales en la vida nacional, todo esto nutriendo y desarrollando en teoría y práctica la conciencia de clase de Ernesto quien afiliado al sindicato de la Industria del Mueble Similares y Conexos( SIMAS), llegó a ser en el año 69 secretario de asuntos juveniles de la Federación Unitaria Sindical de El Salvador FUSS.

En aquel local sindical de la 5a calle oriente también hay muchos nombres de dirigentes sindicales jóvenes entre estos José Dimas Alas y Jorge Morán Cornejo, El Beatle, ambos asesinados, hay además entre los jóvenes obreros nombres como Roberto Sibrián, Mauricio González (el pulgón), Armando Arteaga (El Ordinario y Pancho, quien fuera asesinado junto a Roque Dalton), Ernesto tenía como sobrenombre entre los jóvenes (El Gato) y otra lista de nombres que quedan sin mencionar, por razones de espacio, anécdotas importantes de sindicalistas y jóvenes que protagonizaron aquella etapa de la historia y que poco a poco están siendo sacados del anonimato para nutrir con su ejemplo a las nuevas generaciones y a los desafíos por las transformaciones que el país les presenta.

En el año 70 Ernesto vuelve a ser capturado por ingresar al estadio Flor Blanca, mantas con saludos a la selección soviética de fútbol quienes habían venido a El Salvador. Esta vez fue llevado al penal de Ahuachapán; recuerdo que él y los otros capturados fueron trasladados a Santa Tecla para someterlos a juicio. Al conversar con Ernesto, allí en Santa Tecla, él me dijo: “Nunca más van a capturarme, si alguna vez me agarran será muerto”, verdad que se confirma en Febrero de 1973.

Para el año 70, recuerdo que Ernesto trabajaba en la Universidad de El Salvador en la Facultad de Medicina, primero en la rotonda y luego en el edificio nuevo, al interior del Campus universitario, en ese año yo escucho comentarios sobre que se ha creado una organización guerrillera, y le pregunto: “¿Dicen que te has hecho guerrillero?”, su respuesta fue: “¿Quién lo dice?”, y agregó: “ Vos no digas que me has visto, decís que no me ves, que no sabes nada de mí”, lo cual era cierto, yo no sabía de él más que lo que como familia nos era común.

En el año 71, Ernesto fue un hombre casado y padre amoroso, de su única hija nacida ese año, su aspecto físico había cambiado, se veía delgado y su piel blanca quemada por el sol, brazos y tórax desarrollados como si estuviera en un trabajo físico intenso. Pocas veces nos encontramos y en algunas de ellas fue visitando mi lugar de vivienda, vistas muy rápidas para conocer a los dos sobrinos recién nacidos; en estas visitas siempre se aseguraba que yo me encontrara sola en casa.

El lunes 12 de Febrero de 1973, uno de los periódicos de mayor circulación tuvo como noticia de primera plana un enfrentamiento de guerrilleros con una patrulla de la policía de Hacienda, ocurrido en Ciudad Delgado; donde dos guerrilleros habían muerto. En las páginas interiores de ese periódico estaba la fotografía con el rostro de Ernesto en la morgue y decía que el sábado 10 de Febrero de 1973, a eso de las 2:30 de la tarde había sido atacada una patrulla de la Policía de Hacienda, sobre la línea del tren en Ciudad Delgado. Que dos guerrilleros habían muerto en la acción y que no portaban identificación.

Los dos desconocidos eran José Dimas Alas y José Ernesto Morales, dos fundadores de la Fuerza Populares de Liberación (FPL), dos compañeros del período sindical. Y fue en Ciudad Delgado, cerca al Barrio San Sebastián en una ruta paralela a la calle principal. Ernesto había dejado en su período juvenil muchas relaciones de afecto y confianza en esa zona y se apoyaba en las mismas para alojarse, para apoyarse en el trabajo organizativo de la nueva organización. Se enfrentaron a la patrulla que los emboscó para capturarlos y al calor del combate y de las consignas murieron, cumpliéndose su determinación de que no volverían a capturarlo vivo.

Ernesto Morales y Dimas Alas

Ernesto y Dimas fueron llevados sus cuerpos a la morgue del Cementerio La Bermeja, desde el sábado 10, hasta el lunes 12 en que fueron enterrados sin ataúd como desconocidos y en una fosa común.

Ernesto le había pedido a mi madre que:” Si un día le dicen que estoy muerto, no vaya a pedir mi cuerpo, déjeme porque por mi pueden caer otros, diga que no me conoce”, y ella por varias horas de ese lunes 12, estuvo decidida a cumplir la petición hecha, pero el sufrimiento se volvió intenso, la angustia, la necesidad de tener la certeza, que ese, el del periódico era su hijo, fue superior a todo. Y se presentó al cementerio de donde la enviaron al Juzgado de Ciudad Delgado, donde los desconocidos se volvieron conocidos, porque los medios dieron amplia cobertura desde que se presentó a reclamar hasta el día en que fueron exhumados, reconocidos y colocados en ataúdes, para finalmente depositar sus restos en dos tumbas paralelas.

Mi Madre, la mujer que lo llevó de niño a la plaza pública, quien ocultó sus actividades clandestinas, quien le apoyó en sus carencias materiales por causa de su decisión de crear una organización sin tener ninguna base material, una organización a partir de cero. Todo había que crearse, todo había que proveerse, esa misma mujer, reconoció su cuerpo, le dio sepultura y puso sobre la misma una placa, escandalosa, peligrosa para aquel tiempo: “Neto, caíste empuñando las armas liberadoras, por eso vivirás eternamente en la lucha de tu pueblo”. Varios años después frente a la posibilidad de deterioro del Cementerio La Bermeja, sus restos fueron trasladados al Cementerio Jardines del Recuerdo y allí, se obliga a un estándar de placa y de formas, por lo tanto la placa original, se encuentra junto a sus restos y sobre la tumba hay una nueva placa que dice:”Continuo presente en las cosas y seres que amé”. Las cosas son la lucha y los seres su familia y su pueblo.

Deseo agregar que José Ernesto Morales Sandoval, fue en la clandestinidad de la lucha armada “Omar”, y hay un ejemplar del Boletín “El Rebelde”, de las FPL, que da cuenta de los primeros combatientes que murieron de esa organización y allí se puede corroborar que “Omar”, el de la lucha armada es el “José Ernesto”, el Gato de la organización de jóvenes obreros y de la Federación Sindical.

Finalizo con esto el relato sobre Ernesto, en verdad no ha sido fácil resumir hechos, dejar de lado, nombres, anécdotas y otros. Me concentré en vincular la historia breve de ese hermano con hechos, con coyunturas y hacer justicia a su memoria, destacando su trayectoria dentro de la historia de lucha en El Salvador.

Elsa Morales

San Salvador, 18 de abril de 2010.

Compartir