La Guerrilla

“Joaquín 30" y "Marvin" eran presos comunes, fueron liberados el 10 de enero de 1981 de las cárceles de Tonacatepeque. Joaquín 30 le decíamos porque desde el inicio se encariñó de la PUNTO 30

Durante nuestra ofensiva nacional del 10 de enero de 1981, cuando atacamos en Tonacatepeque las posiciones enemigas, y de paso liberamos a todos los presos comunes de la cárcel. Unos se corrieron, otros como “Joaquín 30” y “Marvin” se incorporaron en nuestras fuerzas guerrilleras y nos acompañaron a los cerros de Chalatenango.  

“Joaquín 30”se convirtió en un aguerrido compañero, solidario, entregado hasta lo último a la causa de los oprimidos y fue un insuperable combatiente anti-aéreo con su ametralladora pesada “Punto 50”. Hizo una pareja inseparable con el macho Paco, quién le ayudó a cargar el arma y sus pertrechos. Cuando un A-37 vino en picada sobre la “.50”, Paco también se agachó tanto como la naturaleza le permitió. Llegando a un asentamiento, “Joaquín 30” nunca descansó sin antes bajarle la carga a su Paco y abastecerle de agua y zacate....

En enero-febrero de 1983 en nuestro ataque sobre el cuartel de la Policía de Hacienda en el cerro Miramundo cae “Joaquín 30” mortalmente herido por una ráfaga de ametralladora, cuando solo le faltaban pocos metros para cubrirse. En un heroico último esfuerzo levanta el compañero la “Punto 50” y nos la lanza a la trinchera.

Durante los siguientes años el macho Paco quedó errando por cerros y quebradas insurrectas, sin querer incorporarse otra vez en una de nuestras unidades guerrilleras. ¡Pero nunca traicionó la Revolución!

El compañero “Marvin” tuvo la dicha de poder acompañar a su pueblo en lucha hasta el año de 1987, ganándose el grado de capitán por su destacada actuación en nuestro proceso de liberación popular. Durante el operativo militar enemigo de nombre “Carreño”, la unidad del compañero “Marvin” escogió al cerro Mataras como asentamiento nocturno. Desde el caserío Los Naranjos una tropa invasora se dio cuenta de nuestra ubicación por nuestro descuido con las luces. Aprovechando la luna llena el enemigo se movió y logró sorprendernos. Solo gracias a la heroica resistencia del compañero ametralladorista que estaba de posta y quién derramó su sangre después de haber agotado toda la munición, logramos retirarnos “en desbandada” sin sufrir más que las dos bajas.

En el cercano caserío Queseritas la compa “Rosita”estaba criando al recién nacido hijo del “Capitán Marvin”. 

Ver álbum: Formación militar en Laguna Seca

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