La Guerrilla

“Había un pequeño mercadito del Maíz”

Nací en 1959. He vivido toda mi infancia en San Carlos Lempa, hoy llamado Bajo Lempa, aquí en esta zona me crié. Aquí vivíamos de las algodoneras, habían muchas haciendas en esa época. Muy conocidos eran los Hans Humber, unos suizos muy conocidos eran los dueños de la hacienda La Sabana, habían otros hacendados también. Toda esta gente era la que poseía las haciendas y otras en menos escala. La gente en su gran mayoría eran colonos de estas haciendas, pocos tenían su propio lugar de vivienda y se dedicaban a la producción de maíz.  

En esa época por las mismas características del río, siempre se ha inundado, claro, no han sido las inundaciones que han sucedido hoy después del conflicto armado, antes eran en menos escala las inundaciones. Solo me recuerdo una inundación que fue un poco grandecita en 1969, que sí fue grande. Anteriormente dicen que por ahí en 1934 hubo una inundación mas grande y desde esa época no ha habido otra igual según lo que cuentan.

La gente se dedicaba a sembrar maíz, arroz, eso era lo que más se producía en la zona. En esa época había un pequeño “mercadito del maíz”, se sacaba verde y no se doblaba, no se esperaba que se secara. Se decía a “sacarlo a la plaza”y ahí se sacaba “pinto”, lo vendían y ahí llegaban a comprarlo. Se comenzaba a sacar el maíz a partir de agosto-septiembre, eran los meses que estaba esta plaza y ahí llegaban los comerciantes a comprar.

Posteriormente, también en la época del grano mucha gente se dedicaba a la siembra de sandía, melón, que era otra fuente de ingresos de ese sector. Una tierra con bastante potencial en la época de grano. La gente se dedicaba también a sacar leña en la parte salada, que esta pegada a los esteros. Mucha gente en el verano se dedicaba a sacar leña seca, eso no era prohibido, la madera verde sí era prohibido, si lo encontraba la autoridad se la quitaban y lo llevaban preso. Mucha gente se dedicaba a esa labor para poder recoger algún ingreso.

En 1974 se comienzan a oír los rumores cuando la población exigía a través de estas organizaciones como Federación de Campesinos Católicos de El Salvador FECCAS o la Unión de Trabajadores del Campo UTC. Tengo entendido que la Unión de Trabajadores del Campo Vicentinos, UTCV, surge de un líder campesino y que tenía mucho arraigo en la zona y ahí es donde van formando también en Chalatenango. Y así fue como se oyen las primeras impresiones, al menos mis hermanos mayores, uno de ellos trabajó en la iglesia con el famoso cura David Rodríguez, mi hermano se llamaba Mauricio y cayó. Tenia otro hermano, Francisco, en este proceso de comenzar ya las reivindicaciones, se comienza a hacer ya en las algodoneras que tenían que exigir mejores prestaciones económicas.

En esa época, en esos campamentos le daban a los trabajadores solo la tortilla con frijoles. En 1975 se comienza a exigir, bien me acuerdo esa famosa consigna “¡arroz, tortilla y frijoles!”, y que se pagara a 2.25 la jornada y que se pagara a 2.25 el quintal de algodón. Porque en esa época se pagaba en algunos lugares a 1.75 en otros a 2 colones. En algunos lugares le daban a la gente la tortilla sola o con sal, o le daban los frijoles con la basura, a veces a los últimos solo les tocaba la piedra, que quedaba cuando aporreaban y recogían los frijoles quedaban piedras.Es así como comienzan, hay unas tomas de campamentos, por cierto en 1975 hubo una toma famosa en la hacienda El Porvenir y es ahí donde llega el Ejército del destacamento de Zacatecoluca y capturan a un grupo de jóvenes que estaban ahí, y se fue preso mi hermano Mauricio, estuvo desaparecido alrededor de un mes, por estar en esa toma.

Así comienza el proceso de lucha. En ese tiempo yo no tenía ningún vinculo organizativo, solamente veía a mis hermanos. De esa toma como a los tres meses, desaparece mi segundo hermano, tengo entendido que hubo una actividad de pinta en San Marcos Lempa y ahí cayó. A raíz de eso comencé en 1975 de una manera mas formal a incorporarme y comienzo a trabajar en la parte parroquial como las Bases Eclesiales. Después a trabajar en la parte de milicias, a hacer actividades de otro tipo.

Posteriormente en 1980 me incorporo a la guerrilla, en aquel momento se le llamaba el Ejército Popular de Liberación EPL, ya en el 80 formé parte de las primeras unidades en el Departamento de San Vicente y comenzamos el reclutamiento de las milicias a conformar el brazo armado que era la guerrilla.

En 1981 ya teníamos las primeras unidades y es donde se da la ofensiva en enero. En ese esfuerzo de andar buscando la parte de las armas, yo tenía a cargo a mediados de 1981 una unidad guerrillera en el Bajo Lempa, estábamos acuartelados y me habían asignado, nos habíamos tomado la hacienda La Sabana. Ahí conocí a Neto y a Luisón. Luisón era el jefe del frente en San Vicente y Neto era el segundo, comenzamos a hacer un esfuerzo para ver de que manera introducíamos armas al país. Hicimos unos contactos que esta gente tenía y yo me encargaba de recoger las armas. Venían los aviones, las tiraban por paracaídas y con la unidad me encargaba de recoger las armas que venían. En todo eso hubo un accidente con una avioneta, esa noche me tocaba descansar. Ya hasta el momento que llegaron con los pilotos heridos a esta hacienda de La Sabana es que se da el desenlace de un gran operativo del Ejército, un gran bombardeo todo el día, en ese lugar. Ahí caen los “héroes de La Sabana”, fue una batalla todo el día ahí. Después ya me quede en la zona con una unidad guerrillera, permanecí hasta a finales de 1982 que salgo de la zona y me voy a la parte alta del volcán Chichontepec.

Y así ha sido el recorrido de la zona, cuando me incorporé estaba bien cipote, como de unos 15 años. Prácticamente de mis hermanos, cuatro cayeron, de los únicos varones solo yo he quedado, los otros cayeron en este conflicto. Ya después no regresé a la zona. Estuve en la parte alta del volcán, estuve en Jucuarán. Durante todos esos años estuve de jefe de una columna guerrillera. Posteriormente tuve un problema de salud y me pusieron en comunicaciones a partir de 1983, después en otra área hasta 1988 que ya salgo lisiado, pisé una mina y me amputó mi pierna derecha. Estuve alrededor de dos meses en el frente y de ahí salí a curación, también estuve un año preso, la Cruz Roja me sacó para recibir atención médica en el hospital de San Miguel, de ahí automáticamente a uno lo conducían a la cárcel. Estuve un año preso en San Miguel, después que salí, estuve como unos seis meses en las oficinas de CRIPDES.

En 1989 cuando se da la toma de Catedral, estuve ahí con el grupo de compañeros que éramos 45 y después salimos a Cuba, fuimos el primer grupo de lisiados que sale a Cuba. Desde que se rompieron relaciones diplomáticas con Cuba, fue el primer avión que aterrizaba en tierras cubanas. Tuvimos esa dicha, en un momento que no había relación. Eso fue a través de la Embajada de México. Porque estuvimos alrededor de 45 días en Catedral, posteriormente nos trasladamos a la Embajada de México porque así se hicieron las negociaciones para salir a Cuba y estuvimos ahí como tres meses. Después fui a Nicaragua como un año, después regrese a Cuba hasta que se dio el retorno de todos los lisiados que estábamos allá.

Desde el momento que se dan los Acuerdos de Paz, comentábamos con los compañeros que la situación iba a ser totalmente diferente y que ya cada quien tenía que hacer un esfuerzo propio, tenía que comenzar a orientarse con sus propias ideas y no estar dependiendo de ideas. Porque en la guerrilla había un jefe y después de los Acuerdos, nos teníamos que enfrentar a otra situación. Cuando vine de Cuba, al no más que vine, la gente del partido en San Vicente donde llegué a radicarme, el comité municipal me pidió que fuera parte de ese comité del partido en esa zona. Por diferentes razones no me quise incorporar, comencé a analizar la situación, a raíz de los problemas que se dieron en esa zona. Me quedé sin querer participar activamente en ese proceso. De ahí se da la situación de los lisiados de guerra. Había dentro de los Acuerdos de Paz un pequeño párrafo, no es la gran cosa pero aparece y se refiere a este sector. En ese momento había una organización de lisiados de guerra, nunca tuve relación con esa organización, pero posteriormente hubieron problemas en esa organización y se formó la Asociación de Lisiados de Guerra de El Salvador ALGES, en 1997, yo tenia muchos amigos que la formaron y se viene el famoso huracán Mitch en 1998. En ese momento llega esta gente que comenzaba a fundar ALGES y comienzan a hablar conmigo, del esfuerzo que había que hacer. Me pareció interesante porque desde ese momento yo estaba claro que si no se hacía el esfuerzo de luchar por salir adelante de manera personal y poder también de contribuir a espacios colectivos, era difícil.

Es así como me interesé de este proyecto, comencé a trabajar desde diciembre de 1998. Comenzamos a formar una directiva en el Departamento, desde ese momento ya es diferente, las perspectivas, la visión que uno tenía que tener era totalmente diferente. Comenzamos a trabajar en la zona de veinte a treinta compañeros en el Departamento e San Vicente.Así es como hemos ido creciendo y al momento considero que el esfuerzo que se ha hecho ha sido muy importante, hemos logrado mucho para este sector. Hemos podido soportar y mantener este sector, que es uno de los que tiene mayores problemas. Las lesiones, la situación psicosocial, el trauma es mayor.

A raíz de estar organizado, de estar trabajando, estar orientando, compartiendo esos momentos difíciles, de poder trabajar, ayudar juntos, ir mejorando esta ley que en ese momento no fue lo mejor. Hemos logrado incorporar a muchos compañeros y compañeras laboralmente, ya que como ALGES tenemos un programa que le llamamos Programa de Inserción Laboral, es poco pero a través de este proyecto podemos lograr también a los diferentes rincones del país. Me parece que hasta la fecha ha sido un esfuerzo importante, sin creernos ni vanagloriarnos hemos aportado mucho, hemos apaleado muchos problemas, hemos podido trabajar con ellos. No es fácil una persona que esté en silla de ruedas, o no vidente, o una persona que le hacen falta brazos o piernas, o con otras lesiones, consideramos que hemos aportado mucho y seguiremos haciéndolo. A pesar que tengo una lesión y otras dificultades he podido aportar.

Tengo la visión que en este país se merece que se den los cambios que se necesitan, por eso sigo en este esfuerzo. Considero que esos compañeros y compañeras que se quedaron en el camino, que hoy no pueden compartir esos espacios que se han abierto, eso debe ir empujando para poder alcanzar al menos esa visión de los que se quedaron en el camino. Creo que dentro de esto, mi persona siga con esa idea, lógicamente desde la trinchera que hoy tenemos, seguir luchando para que se den los cambios que deban hacerse a profundidad en este país.

FUENTE: Museo de la Palabra y la Imagen. Entrevista realizada por Carlos Enríquez Consalvi (Santiago), director del MUPI, para el libro "EL RÍO DE LA MEMORIA: Historia oral del Bajo Lempa, zona Tecoluca”.

Darío Sánchez, combatiente de las gloriosas FPL quien  conoció a "El Chiquillada", nos comenta lo siguiente:
"El Chiquillada recibió órdenes de uno de los comandantes de evadir el cerco enemigo y buscar apoyo...pasadas las 3 de la tarde logró salir del cerco por la parte sur, pero fue descubierto por una avioneta del tipo push and pull desde la cual lo rafaguearon y resultó levemente herido logrando huir a pesar de las heridas de bala...no pudo regresar con los refuerzos que le habían ordenado ir a buscar..." Sobre esto conversamos con Roque, combatiente del EPL que formaba parte de las tropas de Netón y que fue capturado en La Sabana, nos dijo que: Netón seleccionó a dos compañeros y les dio ordenes de romper el cerco militar para que fueran a buscar refuerzos, uno de ellos fue herido y el otro pudo salir, pero los refuerzos nunca llegaron. Esto confirma lo relatado arriba por el compañero Darío Sánchez.

Israel Antonio Quintanilla "El Chiquillada", sobreviviente de los combates en La Sabana en Tecoluca departamento de San Vicente, fue asesinado junto a su hijo, Carlos Zavala, un par de horas después de participar en la marcha de los trabajadores, el 1 de mayo de 2015, junto a otros compañeros lisiados de guerra del FMLN.  Hoy, presentamos al pueblo salvadoreño y pueblos del mundo esta pequeña reseña  como tributo a su inmenso legado como luchador social, y en dado caso que los cabardes asesinos lean esta página sepan a quien mataron. 

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