La Guerrilla

Un día como hoy pero de 1980, fue desaparecido en el desvío a Usulután un hombre no común, campesino, originario de Santa Ana, miembro del BPR, cuadro de la organización más poderosa de América Latina. Llegaba a nuestra casa como muchos que se fueron encariñando de la familia hasta ser parte ella. Su nombre Feliciano Maravilla, mejor conocido como "Chanito", su sonrisa le delataba la complicidad genuina de su humanidad y capacidad de amar al pueblo y a la causa revolucionaria. Chanito era de la misma estirpe que Polín, Felix y tantos cuadros que perdió la organización. Recuerdo la mañana que llegó otro compañero a avisarle que ya no fuera al conecte en Usulután porque había caído en manos de los esbirros el compañero del contacto. Es necesario aclarar que los medios de comunicación en una organización revolucionaria eran sumamente secretos y funcionaba a través de "buzones". Chanito ya se había marchado al conecte cuando llegó el "compa" a avisarle que no fuera. Desde entonces jamás se supo de él a manos de los mal llamados cuerpos de seguridad. Dejó una esposa y su hija esperando por él.  

Siempre me pareció que Chanito andaba cuidándonos cuando salíamos de nuestra casas a alguna actividad del Bloque, como una sombra sigilosa aparecía de repente siguiéndonos el paso; la primera vez fue en el entierro de Monseñor Romero, cumpliendo funciones de seguridad o de choque, apareció de repente en la plaza frente a catedral y nos dijo que pronto nos vería y que nos fuéramos por el costado poniente porque estaba más solo, cuando empezó la trifulca pudimos resguardarnos de las balas al entrar al atrio de catedral; al siguiente día llegó a la casa como si nada, llegó a guardar su "juguete" del cual no se separaba casi nunca. La segunda vez, íbamos a la toma de la iglesia El Rosario frente a la plaza Libertad, un sujeto nos seguía los pasos casi al mismo ritmo que el nuestro, de repente se acercó a nosotros y nos dijo que iba también a la iglesia, ahí nos encontramos con otros compañeros y se perdió entre la gente, seguramente iba de nuevo a labores de seguridad. Cumplir con el deber puede ser la razón más pura, más cristalina de todo hombre y mujer en la búsqueda de la justicia social. Chanito y diez mil o más necesitan ser encontrados para el descanso final y cerrar el duelo que nos acongoja de quienes compartimos momentos álgidos pero muy profundos con seres humanos muy especiales.

Carlos Marín | Lunes, 29 de octubre 2018.

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