La Guerrilla

Adrian Edgardo Ramírez, cayó en febrero de 1980, su seudónimo era "El Enano", originario del Municipio de Bolívar, La Unión y vivía en la ciudad de San Miguel. Miembro activo y líder estudiantil del MERS, sobreviviente de una emboscada y masacre de estudiantes que iban al Cuco a una reunión en 1979.

En 1980 fue de los compañeros destacados en la organización, movilización y territorialización del trabajo revolucionario en San Miguel.

Como integrante del MERS fue de los organizadores de los locales del BPR y el MERS en el Instituto Nacional Isidro Menéndez, lugar que fue semillero de la revolución.

En febrero de 1980, fue organizador y participante en la toma del tercer ciclo Isidro Menéndez con otros 10 compañeros más, reivindicaban suspensión de cobro de matrícula y derechos de examen, durante los 3 días que se mantuvieron en la toma, se mantuvieron con música revolucionaria y gritando consignas con megáfonos.

Durante la toma había a los alrededores del tercer ciclo Isidro Menéndez (hoy INJECAR Instituto Nacional Joaquín Ernesto Cárdenas) y en toda la ciudad de San Miguel, una especie de terror, suspenso, miedo, las LP-28 se habían tomado días antes la Catedral. El UR-19 y el FUR-30, se habían tomado la iglesia Santo Domingo. Y el FAPU se había tomado la iglesia San Francisco, un mes antes.

Habían asesinatos selectivos, y masivos, secuestros y desapariciones.

Los compañeros adentro del colegio pusieron a prueba su disposición de sacrificio, ellos sabían que el ejército podía intervenir, sin embargo su compromiso por la causa proletaria los llevo a dar lo más sagrado de un ser humano: LA VIDA.

A las 6:00 pm del IV día de la toma, el ejército ingresó rompiendo portones, subiendo los muros, el cerco militar ya tenía tres días, ingresaron ametrallando con los fusiles G-3, todos los compañeros fueron asesinados, entre ellos una joven.

Eran 11 cuerpos que fueron llevados a la morgue, donde todos los días habían cantidades de decapitados, hombres y mujeres.

Nosotros fuimos a reconocer y a recuperar los cuerpos con sus familias.

El ejército nos prohibió que uniéramos los entierros, los once entierros salieron a la misma hora y nos juntamos en la entrada al cementerio, durante el trayecto, helicópteros volaban sobre nosotros, un camión del ejército se nos atravesó a la altura de la escuela Santa Sofía y nos apuntaban, sin embargo gritamos consignas desafiando el terror.

Este compañero, se destaco por su entrega al igual que los otros compas, en pocos días iba a pasar a la estructura militar.

Entre otros compañeros caídos en esa toma: Trapito, Evelyn, William Sánchez.

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