Estudiantes y profesores

El maestro rojo  

Esta historia está dedicada con mucho cariño, respeto y admiración a la memoria de un gran revolucionario que dedicó toda su vida a la lucha de su pueblo y que nunca se doblegó ante las amenazas y los embates de sus enemigos que trataron por todos los medios de doblegarlo y como no lo consiguieron, optaron por asesinarlo cobardemente.  

Francisco Borja Carranza se llamaba pero en la guerrilla su pseudónimo fue “Carlos”. Nació en la ciudad de Atiquizaya, de el departamento de Ahuachapán, fue hijo de la señora Ana María Leonor viuda de Carranza y el señor José Lino Carranza. El tío Borja, estudió en la escuela normal "Alberto Masferrer" donde se graduó de maestro en el año de 1964. En el año siguiente, consiguió su primer trabajo de docente en una escuela rural mixta donde impartió clases a los alumnos de primaria. Cuando estaba en esa institución, se sintió motivado por las luchas sociales que habían en esa época y en es mismo año de 1965, se incorporó a la recién fundada organización de maestros llamada Andes 21 de Junio (Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños 21 de Junio), y que luego ésta gloriosa agrupación de maestros, se incorporó al Bloque Popular Revolucionario BPR, a raíz de la masacre que sufrieran los estudiantes universitarios el 30 de Julio de 1975, por parte del gobierno militar de ese entonces encabezado por el coronel Arturo Armando Molina.

El maestro Borja, en la década de los sesentas y los setentas, tuvo una destacada participación política en su gremio y muy en especial cuando aquella organización de educadores salvadoreños luchó combativamente hasta conquistar la famosa ley del ESCALAFON, ley que les permitía a los maestros aumento de salario, atención médica y otras prestaciones sociales, etc. En una ocasión él llegó todo hambriento y asoliado a la casa de mi hermana a visitarla y nos dijo que había andado en una manifestación de Andes 21 de junio, y le dimos de comer y luego nos contó que andaban luchando por aumentos del salario y por mejores prestaciones sociales y que por ese motivo los militares los habían reprimido en San Salvador; pero que ellos seguirían su lucha costara lo que costara hasta lograr sus objetivos. (Esto sucedió en el año de 1968) Por su destacada participación, su disciplina, su claridad política, su entrega a la lucha y su amor hacia su pueblo, el maestro Borja fue elegido por sus compañeros a ser miembro de el consejo ejecutivo de Andes 21 de junio, junto a otros colegas como por ejemplo la doctora Mélida Anaya Montes que por varios años fue la secretaria ejecutiva de ésta prestigiosa organización.

El maestro Borja, fue director de la famosa escuela rural mixta “Mercedes Monterrosa de Cárcamo” de la ciudad de Atiquizaya, se decía que ésta era una de las mejores escuelas que había en la región porque los alumnos que salían de la primaria, eran reconocidos como buenos estudiantes ya cuando llegaban a los colegios a estudiar plan básico o al bachillerato. Decir que habías estudiado el sexto grado en esa escuela, era como una garantía de que habías aprendido mucho académicamente; y esto se debía al excelente trabajo que hizo el profesor Borja y por eso fue muy reconocido y apreciado como director por ser muy eficiente en su cargo.

Yo recuerdo que mi tío era un hombre que saludaba y platicaba con medio mundo. No hacía ningún distingo de nadie. Igual lo hacía con los amigos o con sus adversarios politicos y por eso, se había ganado el respeto de casi todos y en la ciudad todos nos conocíamos y sabíamos quién era quién. Sabíamos quién era oreja de orden, quién era progresista, quién era del PC, quién era del PCN, quién era del PDC etc. Cuando mi tío mantenía aquellas conversaciones con cualquiera a nadie le ocultaba su inclinación política y les decía con mucho orgullo que era revolucionario y yo recuerdo también que mucha gente que le tenía un gran aprecio y cariño le decían: -Maestro Borja ya sálgase de esas cosas de política, mire que aquí en el pueblo ya todo mundo sabe quién es usted y lo van matar sus enemigos- Y él cuando escuchaba aquellas súplicas y peticiones de las personas que lo apreciaban solo les decía: -¡Y no para morir hemos nacido pués!- No hay que tenerle miedo a la muerte y los principios son principios y uno debe de mantenerse con sus ideales venga lo que venga- Así era mi tío, un hombre convencido completamente que lo que estaba haciendo era lo más justo y correcto. Era un hombre que demostró en todo momento que un verdadero revolucionario tiene que estar dispuesto a dar su vida por la liberación de su pueblo y que él era de los que nunca se iban a rajar a la hora de los apretones. Sin duda alguna, él era de los compañeros que garantizaba la lucha revolucionaria en cualquier forma que se diera y así lo demostró hasta el último soplo de su existencia.

Debido al involucramiento que tuvo el profesor Borja en la lucha popular y revolucionaria por los cambios sociales que favorecieran a los desposeídos en aquella época y por el color que se dio por toda aquella región del occidente del país, sus adversarios políticos le decían: El maestro rojo, el comunista, el terrorista, el subversivo el frustrado, el resentido social, etc. Yo considero que mi tío fue de los revolucionarios que ya nacen así, porque no tuvo que forjarse ya que en su sangre traía la sensibilidad social, el humanismo, la humildad, la solidaridad, la ternura y el amor hacia su pueblo, que son las principales cualidades que debe de tener un verdadero revolucionario y por eso el maestro fue, es y será admirado por sus amigos y familiares a través del tiempo.

Las luchas heróicas que tuvo Andes 21 de Junio en los años sesentas y setentas por lograr mejores condiciones de vida para los maestros, le fue de mucha importancia para elevar su nivel politico y de compromiso revolucionario y también estaba convencido que ya los espacios de la lucha pacífica, popular, gremial y electorera de esos momentos habían sido cerrados por el gobierno y que urgía la necesidad de pasar a otros niveles superiores de lucha porque cuando el pueblo se manifestaba pacificamente en las calles por pedir aumento de salario, un seguro médico para todos, vivienda digna, tierras para el que las trabaja y educación gratuita para sus hijos, eran reprimidos brutalmente sin que el pueblo, pudiera dar una respuesta contundente a sus enemigos de clase que era la oligarquía. Y por esas razones fue que en el año de 1971, decide incorporarse a la organización politico-militar llamada Fuerzas Populares de Liberación “Farabundo Martí” FPL que habían surgido el 1 de Abril de 1970, para continuar la lucha del pueblo por su liberación definitiva en otro nuevo campo de batalla donde ya no solo los oprimidos como siempre ponían sus muertos si no que también ellos comenzaron a caer.

Recuerdo que en una ocasión los comandos urbanos de las FPL, se tomaron una docena de emisoras de radio en San Salvador y que pusieron mensajes simultáneos y coordinados para dar a conocer la organización guerrillera ante el pueblo y para denunciar las injusticias y los atropellos que sufría la mayoría de la gente explotada y oprimida. Recuerdo que mi tío Borja me dijo que llegara a su casa ese día a las 7:00 de la mañana para escuchar algo interesante y cuando llegué, él encendió su radio y apenas fueron las 7:00 de la mañana en punto, empezamos a oír en la radio YSKL de que un comando revolucionario de las FPL, se había tomado en ese momento esa radio y que estaban mandando un mensaje al pueblo donde daban a conocer la existencia de la organización que era político militar llamando al pueblo a que se incorporaran al proceso revolucionario etc. etc. Lo que más me impresionó fue de que después de que termina ese comunicado, él cambia de estación que era la radio Sonora y se comienza a escuchar el mismo comunicado que habíamos oído en la YSKL y cuando terminó en la Sonora se movió a otra difusora y así sucesivamente fuimos escuchando el mismo casset hasta que llegamos a la última. Allí me di cuenta que toda esa operación fue sincronizada porque pusieron el comunicado, primero en una y luego en otra con un intervalo de un minuto y así sucesivamente hasta que finalizó todo aquél gran operativo guerrillero.

Pasaron los años y mi tío Chico, siguió trabajando en lo abierto con Andes 21 de Junio y en lo clandestino con las gloriosas FPL. En una ocasión él vio a un escuadronero de Atiquizaya, que le decían de apodo café amargo que estaba parado y sin hacer ruido en la mera puerta de la casa, cuando lo miró se sorprendió y se retiró inmediatamente. Ya mi tío Borja estaba convencido que lo andaban vigilando y que tarde o temprano lo iban a matar; pero él decía de que así tenía que actuar tranquilo y sin desesperación como que si nada pasaba y seguido me decía que no había que tenerle miedo a la muerte porque todos nos vamos a morir porque niguno de nosotros somos eternos y también me decía que era mejor morir con balas en el pecho y no de una diarrea. Cuando me decía eso yo no le entendía muy bien; pero luego me explicó que cuando morís con balas en el pecho por una causa justa y noble, eso es morir dignamente y no morirse por cualquier enfermedad o cuando ya se llega a viejo.

Jamás mi tío pensó que en su muerte, iba a tener mucho que ver su esposa ya que ésta señora había sido de orden y era oreja; pero él sabiendo quién era ella, se enamoró tanto que luego se casó y tuvieron un hijo; pero por problemas familiares la señora cierto día fue a la guardia de Turín, a denunciarlo que él era comunista, que era de Andes 21 de Junio, que hacía reuniones clandestinas en la casa con personas encapuchadas, que en el patio tenía enterradas armas y que por las noches repartía por todo el pueblo un periódico llamado el “Rebelde” pero también dijo algo más que las autoridades solo sospechaban, ella dijo que era guerrillero. A partir de aquella denuncia, la guardia giró orden de captura contra el profesor Borja y empezaron a buscarlo. Cuando mi tío supo esto, él por medidas de seguridad se fue para San Salvador y allí estuvo viviendo con nosotros como 15 días en la colonia Atlacatl.

Luego mis hermanos que eran militares de alto rango, anduvieron dando algunas vueltas por él y fueron a hablar a la guardia de Turín con los jefes superiores y les dijeron que eso era absurdo que ellos no concebían que su tío fuera guerrillero. A raíz de aquella intervención, los jefes de la guardia, le quitaron la orden de captura; pero quedó con ese record. Ya con ese señalamiento de guerrillero, el enemigo a través de los escuadrones de la muerte, comenzaron a darle un seguimiento diario de todas sus actividades. Cada vez que salía e iba para la escuela, siempre estaban dos hombres desconocidos vestidos de civil cerca de la puerta o enfrente de la casa esparando que saliera para luego acompañarlo hasta donde trabajaba. A veces, lo esperaban por el puente que estaba cerca de la casa y desde ahí se iban con él hasta su destino. Estos tipos siempre caminaban detrás de el maestro como que eran guardaespaldas y lo dejaban justo en la mera entrada de la escuela y luego se quedaban todo el santo día allí en la cancha de basquetbol y en la tarde cuando salía de su trabajo se venían con él hasta Chalchuapita. Eso sucedió por unos tres meses consecutivos antes que le dieran muerte.....

Historia escrita por: Elio Luis Martínez  | Narrada por: Armando Carranza | Lunes, 18 de junio de 2018

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