Dirigentes de masas

"Erick" cayó combatiendo en una casa de seguridad en Ciudad Delgado, tenía 27 años, el 22 de abril de 1982; dejó tres hijos: Daniel (5 años), Sergio (3 años) y Francisco (7 años).

La casa de seguridad en la San Patricio

Fide se va a la montaña, llega Erick

Fide (Fidelina Morales Alvarado) se despidió de nosotros en la víspera de las elecciones de Marzo de 1982, justamente un año después, ella se iría para siempre al caer abatida en una emboscada junto a la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos no Gubernamental, Marianella García Villas en el cantón La Bermuda, Suchitoto, cuando andaban verificando denuncias de masacres cometidas en esa zona.

Nos despedimos con un fuerte abrazo, como si fuera el último, ella nos dijo que en realidad éramos su familia y que nos llevaba siempre en el corazón, y que al ganar la revolución nos íbamos a ver en la Plaza Libertad celebrando la victoria del pueblo.

Erick, era nuestro nuevo responsable, nos lo presentó Fide en una reunión del colectivo, a él ya lo habíamos visto mucho antes cuando llegaba a conectes en el cafetín de mi mamá frente al colegio Santa Cecilia de Santa Tecla. Fue una sorpresa para nosotros tenerlo como responsable del colectivo, era una persona muy humana, alegre, bromista, humilde; por su aspecto físico nos parecía que provenía de familia de clase media, siempre andaba con un ataché negro como si fuera un visitador médico, otras veces con la famosa “mariconera”, que se había convertido de uso exclusivo de todo compañero organizado, a veces, era fácil detectar a un compa en un conecte al nomás ver en su mano la “mariconera”, esta, era una especie de maleta en miniatura, de mano y hecha de cuero negro con compartimentos pequeños, servía para meter una agenda pequeña, bolígrafos, lentes, etc, pero muchos “compas” la utilizaban para llevar el “juguete” o sea, un arma corta.

Erick, nos contaba que su debilidad era la música instrumental, escuchar instrumentos de viento, de preferencia el “fagot”, el “oboe”, escuchar a las orquestas sinfónicas del mundo.

Pero su mayor debilidad era escuchar al músico de moda de ese año (1982), éste era el trompetista estadounidense Chuck Mangionne, cuya música aún suena en la radio como “Ruta 101”, “Los hijos de Sánchez”, entre otras.

Erick, siempre mantenía la misma disciplina que Fide dentro de la casa, velar por su buen funcionamiento, reunirnos semanalmente para tocar puntos como análisis de la realidad nacional y aspectos meramente de la seguridad en la casa, las reuniones siempre las mantenía en su colectivo, sólo que ya sin Fide.

Según supimos, mucho después de su muerte, Erick tenía el cargo de jefe militar de la zona metropolitana de San Salvador por las FPL por lo que sus movimientos eran estrictamente compartimentados y muy secretos.

Un día de tantos, llegó Miguel Castellanos junto a Sonia “la pechita” y Erick, a reunirse, pasaron todo el día y parte de la noche, optaron por quedarse a dormir, sin embargo en la madrugada, se escuchaba ruido de camiones y voces, todos nos levantamos pensando que nos habían detectado y nos dispusimos a prepararnos para salir en “guinda”, supuse que Erick y Miguel Castellanos andaban armados porque se parapetaron por la ventana de la casa, en posición de disparo, esperando a que acercara el ejército.

Así pasamos un buen rato y nada, ya no se escuchaba ni el camión ni la voces, fue una falsa alarma, que nos “paró los pelos”; al siguiente día, creo que todos nos levantamos desvelados, nadie pudo dormir después de lo que pasó.

Los vecinos comentaban lo de la noche anterior y así nos enteramos que el ruido del camión era el único bus que funcionaba para esa colonia cuyo motorista y otros amigos se habían puesto tremenda borrachera y andaban celebrando algo, sentimos un gran alivio cuando escuchamos esto, porque sino, quizás ni estaríamos contando el cuento.

Erick cae en Ciudad Delgado

Fue una noche del jueves 22 de abril de 1982, si mal no recuerdo, que Erick estuvo con nosotros en la casa de la San Patricio por última vez, habíamos estado charlando, bromeando, luego de la reunión formal de partido que teníamos cada vez que se quedaba a dormir ahí.

Salimos como a las 6 de la mañana del viernes a tomar el bus, en el trayecto él iba bromeando sobre la estatura de mi mamá y mi hermana, “cortadas con la misma tijera” – ¡si son igualitas mirá!, decía, quizás se admiraba que la estatura de ellas dos era idéntica y pasaba del metro 55 centímetros, en cambio él, no bajaba del metro ochenta, me parece.

Llegamos a la esquina del Mercado Central de San Salvador , que era donde nos dejaba el bus de la colonia, caminamos un par de cuadras más, y ahí nos despedimos, cerca de la parada de buses de la ruta 101, curiosamente nos abrazamos como de despedida, como si Erick no iba a llegar más, y lo extraño es que él debía llegar dos días después, o sea viernes 23 de abril.

El jueves 22 de abril, mi hermana y yo, decidimos quedarnos a dormir donde nuestro hermano mayor en Santa Tecla, por que Yo tenía los intramuros del Damián Villacorta, el viernes 23, y debía estar muy temprano, mi hermana también en el Liceo Nueva San Salvador; todo transcurrió normal hasta que en la medio día, ya en la casa de mi hermano, Guadalupe me dijo que Erick había caído en otra casa de seguridad en Ciudad Delgado y que mi mamá se enteró no por los correos normales del partido, sino que ella venía en el bus y el señor que venía a la par, leía el Diario de Hoy al dar vuelta a la página vio la foto de Erick junto a otro joven, donde se rezaba el titular “Ultiman a cuatro hombres en habitación”.

Al llegar al cafetín de Santa Tecla, no pasó mucho tiempo cuando llegó Sonia “la pechita” y le dijo, - ¡…necesitamos desalojar la casa de la San Patricio ya!

Mi mamá se fue con ella a desarmar los muebles y empacar cosas, y si llegaba el ejército en ese momento, se diría que Erick era un pupilo y que había veces que llegaba y otras no, como ellas eran las encargadas de alquilar, la iban a remodelar para otra familia.

Muchos años después me enteré que Erick, nuestro responsable en la casa de seguridad en la colonia San Patricio, en realidad su nombre era Francisco Agustín Escoto Zaldaña, miembro de la orquesta sinfónica de El Salvador, cuando recogieron su cadáver en Ciudad Delgado aún llevaba consigo el carnet que lo acreditaba como miembro de la Sinfónica, hubo un grupo de músicos que criticaron la actitud del Director de la Orquesta Sinfónica de ese entonces por no solidarizarse con su familia o, por lo menos publicar una esquela mortuoria en algún periódico alusivas de quien en vida fuera un gran músico salvadoreño.

De esta forma, se perdía a uno de los mejores hijos del pueblo, a un revolucionario probado en toda circunstancia de la vida, ese, quien dejó de tocar algún instrumento musical, para empezar a tocar con el fusil las notas melodiosas escritas por el pueblo decidido a construir su futuro feliz.

Los que no están del primer colectivo

Prácticamente, de aquel primer colectivo de la casa de seguridad de la Colonia San Patricio quienes estamos vivos para contarlo son, mi hermana Guadalupe y Yo, pues a Fide nunca más la volvimos a ver, se fue a un frente de guerra y supimos que había caído un 15 de marzo de 1983 en el Cantón La Bermuda, Suchitoto junto a la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Marianella García Villas.

Mayita, andaba por los ochenta años, es natural y lógico que esté muerta; al compañero gordito, moreno, nos contaron que había sido desaparecido y nunca se supo más de él.

Erick, cayó combatiendo en una casa de seguridad en Ciudad Delgado el 22 de abril de 1982; Olinda o “Lupe” y Sonia “la pechita” cayeron posterior a la captura de Miguel Castellanos, y este último, murió a manos de un comando urbano del PCS por haber traicionado al pueblo, pasándose a trabajar después de su captura para la inteligencia del gobierno de Napoleón Duarte en abril de 1985.

Nuestra Madre, María Flores Marín, murió un 28 de Junio de 1999, dejándonos una estela de tristeza en nuestros corazones, pero a la vez, satisfacción por haber aprendido mucho de ella, de su humildad, su coraje para enfrentar la vida, su valentía ante las adversidades, sus sueños de ver a su patria liberada un día más temprano que tarde, su conciencia social como práctica de vida.

Fuente: Carlos Virgilio Marín Alfaro l Memoria encontrada l Nueve meses en tres casas de seguridad

Compartir