Partidos-militares de la década de los 70, creadores e impulsores del movimiento de masas

Conocida como Nidia Díaz, miembro de la dirección del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), y una de las más grandes impulsoras del trabajo internacional del FMLN.

Inicios del Trabajo Político e Incorporación al ERP

Comencé a colaborar en las estructuras clandestinas de Resistencia Nacional-ERP, en el año 1971, y al mismo tiempo participaba en ACUS (Acción Católica Universitaria Salvadoreña) y en el Movimiento Estudiantil Político (MEP), con el que empecé a participar en la reestructuración de la Universidad, durante el rectorado del Dr. Rafael Menjívar, con el objetivo de ponerla al servicio del pueblo. Las actividades que hacíamos eran círculos de estudio, alfabetización en zonas marginales, marchas de solidaridad con maestros y otros sectores sociales; además realizábamos acciones que eran medidas de presión, como por ejemplo, tomas de los edificios y huelgas en la Facultad de Humanidades -siendo decano el Dr. Fabio Castillo Figueroa-. La dictadura terminó cerrando la Universidad el 19 de julio de 1972, por lo que a las fueras de la Universidad comenzó a funcionar un fuerte movimiento de lucha.

En marzo de 1972 habíamos participamos como ERP-Resistencia Nacional en la campaña electoral de Napoleón Duarte, en la que estuve como secretaria de una junta receptora de votos, porque nosotros creíamos en todas las formas combinadas de lucha y que una de ellas, como era la electoral, ya se estaba agotada. Eran elecciones bajo la bota militar, por lo que la Guardia Nacional nos reprimió a golpes. Terminaron imponiendo como presidente al Coronel Arturo Armando Molina.

La disciplina en esos inicios de incorporación al movimiento revolucionario era muy difícil, uno se templaba como el acero, por ejemplo, cuando ingresé en el ERP y pasé de colaboradora a militante, en el año 1971, me dijeron que me fuera de mi casa, que renunciara a todo. Mi expectativa personal como estudiante era ser una profesional, por lo que cuando entré a la Universidad Nacional (UES), quería ser Psiquiatra, pues creía que los problemas estaban principalmente en la mente de la gente y que de ahí venía el egoísmo, la maldad, etc. Cuando Paco Montes me pidió que me incorporara a tiempo completo a la Revolución, me pusieron la prueba de que a las 5 de la mañana me esperarían en un punto determinado. Le dejé una carta de despedida a mi mamá y me fui al contacto. El compañero comenzó a preguntarme sobre si realmente yo quería irme a la guerrilla, que si estaba dispuesta a dar la vida por la gente pobre y por el pueblo. Yo a todo le decía que sí. “Vas a sufrir” me dijo, y le respondí que con el amor que sentía por la gente no podía sufrir, porque “yo sé que es necesario ese sacrificio”. A las 5:45 de la mañana me dijo: “regrésate a tu casa, esto es solo una prueba para ver tu decisión y determinación”. Le dije que no tenía dinero para irme en un taxi y llegar a la casa antes de que mi mamá leyera la carta. Me dio dinero y regresé a mi casa. Eran métodos guerrilleros necesarios que formaban a los militantes en sus convicciones, nos templaban, nos enseñaban que lo primero, y sobre todo, era la lucha de Liberación Nacional, la transformación de nuestro país, la recuperación de la Patria. Para poder llevar adelante esa lucha sin tregua, era necesario conservar nuestras estructuras y cuadros políticos, para lo cual teníamos que prepararnos y formarnos con métodos conspirativos, lo cual era garantía, protección y seguridad para el naciente movimiento revolucionario. Por esas razones practicábamos el chequeo y el contra chequeo, por si nos seguía el enemigo. Todos teníamos seudónimo; yo tuve muchos: Hilda -por la carta del Che a su hija-, Alegría, Argelia, Esther, Maria del Carmen Montes, Gabriela, Celia, Nidia, etc.

Teníamos estrictas normas de clandestinidad y compartimentación; era una disciplina militar, con horas exactas de llegadas a los contactos y cumplimiento de tareas. Perdí mi legalidad catorce años después, hasta el momento de mi captura, ya que en el primer dialogo con el Gobierno en la ciudad de La Palma – Chalatenango-, solo había salido mi rostro públicamente, mas no mi nombre legal.

Salida del ERP por Diferencias en la Concepción la Lucha

Después que yo colaboraba con la guerrilla, ingrese a una célula clandestina y luego me incorporaron a un nivel superior, empezando a trabajar en lo que después fueron las bases del FAPU. En 1973, cuando se reabre la Universidad Nacional, se crea el Frente Universitario de Estudiantes Revolucionarios “Salvador Allende” (FUERZA), pero en ese mismo año se da una lucha ideológica en el seno de algunos núcleos de la Resistencia-ERP y nos terminamos separando, porque no coincidíamos en la concepción de “partido vanguardia” y de sus formas de lucha a partir de una dirección vertical, en donde el ejército mandaba en la política. Nosotros sosteníamos que era el partido quien debía dirigir todas las formas de lucha, entre ellas la lucha armada, y que esta era la forma de hacer política. Por esa razón, el Dr. Fabio Castillo Figueroa, Francisco Jovel, Francisco Montes, el poeta Alfonso Hernández, entre otras personas, nos salimos del ERP para crear en la clandestinidad la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT). Mientras tanto, seguíamos dentro del FAPU con Mario López, vinculado a ANDES, los padres Chencho Alas, Higinio Alas y Jorge Acosta, quienes estaban vinculados a la promoción campesina.

La Construcción de un Frente Amplio: FAPU

Es importante detallar, que la necesidad de construir un Frente Amplio se debió a la concepción de aglutinar y organizar al pueblo en un frente y combinar todas las formas de lucha, sobre la base del análisis de que la dictadura del gobierno del Coronel Arturo Armando Molina, era de carácter fascistoide o fascista y que con su estado de sitio pretendía anular el accionar popular, por lo que nosotros teníamos que responder con un planteamiento que nos permitiera continuar el trabajo con diferentes modalidades o formas.

La lucha política electoral era todavía dominante para esa época, pero como la guerrilla aún se estaba desarrollando, y por tanto éramos pocos, concebimos la idea de crear las condiciones sociales que nos permitieran continuar con nuestro desarrollo y expansión. A partir de ahí comenzamos a aplicar la táctica de “ponerle agua al pez para que nadara en sus aguas” (las masas eran el agua y la guerrilla el pez). Coherentes con ese pensamiento nos propusimos construir un ejército de masas, a imagen y semejanza de la experiencia del marxismo vietnamita, el cual nos daba luces para construir el ejército armado de las masas; es decir, un ejército político de cara a la lucha de Liberación Nacional y a la construcción de la Democracia Popular.

En 1974 empezamos a poner los cimientos para la construcción del Frente Amplio Popular Unificado (FAPU), que nace con la participación de maestros, campesinos y con varias corrientes procedentes de las organizaciones guerrilleras que estábamos en esa misma dirección y concepción política. Nosotros continuamos militando en el FUERZA, pero en marzo de 1975 se profundiza una lucha ideológica interna, relacionada con el cuestionamiento de si el FAPU era de varias tendencias o sobre quién lo conducía, concluyéndose en que realmente estaba conducido solo por la Resistencia Nacional-ERP. Pero en el seno de la ORT se daba, simultáneamente otra lucha de ideas sobre cuándo comenzar a construir el partido de carácter regional; discutimos sobre si primero teníamos que consolidar la estructura en El Salvador, o empezar de inmediato por Centroamérica. Aquí tuvimos otra ruptura, los que se quedaron para consolidar primero el trabajo en El Salvador y que se sumaron a la Resistencia Nacional, y los que nos fuimos a construir el trabajo regional del PRTC. Así es como El FAPU se quedó con los compañeros de la Resistencia Nacional-ERP; un núcleo de la ORT y nosotros nos fuimos en el mes de mayo de ese año a construir una organización multisectorial, con el apoyo del esfuerzo que habíamos capitalizado y acumulado con nuestro trabajo en el FAPU, o sea, con el sector campesino, magisterial, estudiantil y obrero. Así surge la Liga para la Liberación, una organización multisectorial.

Para ese tiempo yo tenía más o menos un año de estar trabajando en el norte de San Vicente, porque ya en los años del 68-69 -cuando era una estudiante de bachillerato-, había pertenecido al “Movimiento Por un Mundo Mejor”, en donde conocí al padre Alirio Macías.

El año 1974, me reencontré de nuevo con el Padre Macías, en un encuentro de religiosos, religiosas y delegados de la palabra de la diócesis de San Vicente. Asistí a esa reunión de San Sebastián con el padre Chencho Alas, quien aún estaba en el FAPU, y yo continuaba trabajando para FECCAS (Federación Cristiana Campesina Salvadoreños). En esa oportunidad el padre Macías me invitó a visitar San Estevan Catarina, a un dialogo con las y los delegados de la palabra, con quienes él trabajaba desde la perspectiva de la Teología de la Liberación. Me propuso hablar sobre la coyuntura política de aquel momento y por supuesto acepté y fui a San Esteban Catarina. Así es como iniciamos el trabajo de organización, concientización y movilización en el norte de San Vicente, trabajo que posteriormente se transformaría en un frente de batalla. A esas alturas ya se estaba construyendo la Unión de Trabajadores del Campo (UTC) en el sur de San Vicente.

En 1974 participamos como FECCAS –yo aún estaba FAPU- en las luchas contra la construcción de la represa hidroeléctrica del Cerrón Grande, ya que ese proyecto iba a inundar todas las zonas campesinas de Suchitoto y de Chalatenango. En protesta y denuncia por esa barbarie ecológica y humana, hicimos movilizaciones de calle y mucha propaganda.

Construcción del PRTC

Al darse la lucha ideología en el seno de las estructuras clandestinas y al irnos del FAPU, retomé el trabajo que venía realizando con FECCAS, para convertirlo en sector campesino de la Liga para la Liberación. En mayo de 1975 empezamos a reclutar campesinos para PRTC, que ya estaba en pleno proceso de construcción a nivel regional. En lo teórico teníamos el mejor planteamiento en cuanto a la estrategia, la táctica y en el sentido de combinar todas las formas de lucha; pero internamente teníamos el problema de que en las Ligas (PRTC en construcción) había un sector muy ortodoxo que decía que no podían haber cristianos dentro del partido, lo que generó mucha discusión. Ante esta situación, los estudiantes jesuitas Fernando Ascoli, Alberto Enríquez y Antonio Cardenal, solicitaron una reunión a la Liga para la Liberación para conocer nuestro planteamiento. Por nuestra parte estuvimos en la reunión Francisco Véliz, Francisco Jovel, y yo. Nuestro planteamiento fue excluyente, ratificamos nuestra posición respecto a la incompatibilidad entre el marxismo y el cristianismo, razón por la que los estudiantes jesuitas se retiraron, y a partir de ahí, ellos comenzaron a trabajar por la construcción del BPR.

Comandancia del PRTC

Yo continué con la responsabilidad del trabajo con los estudiantes y con el sector campesino. Para ese tiempo, el PRTC ya tenía su primera estructura: el compañero Manuel Federico Castillo (hijo de Fabio Castillo Figueroa) -quien murió luchando en Nicaragua el año 1979-, era el responsable de masas; Mario López (Venancio Salvatierra) era el coordinador del PRTC en El Salvador, Fabio estaba en Costa Rica en el exilio, Francisco Jovel aún estaba en El Salvador, pero tenía trabajo en Costa Rica, y para ese tiempo ya teníamos representación en la zona de Honduras.

La RN se Queda con el FAPU

En mayo de 1975 se da la otra ruptura en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), a causa del asesinato del poeta Roque Dalton a manos del sector militarista, hecho que obliga la separación de toda la Resistencia Nacional, llevándose consigo al FAPU. El ERP se queda sin expresión de masas e impulsan, en plena coyuntura de la toma de catedral, la construcción de los Círculos Militares. Dos años después, con la masacre del 28 de febrero de 1977 y de la imposición del Coronel Molina como presidente del país, surgieron las Ligas Populares 28 de Febrero (LP-28), en honor a las personas asesinadas. Las LP-28 llegaron a ser un movimiento de masas muy importante.

Toma de Catedral en Agosto de 1975

El 1º de agosto de 1975, cuando vino la toma de catedral después de la masacre del 30 de julio, Federico Castillo me dijo “mira, quédate que se va a tomar la catedral hasta que se esclarezca este crimen y el paradero de los desaparecidos”. Me quedé como representante de la Liga para la Liberación, junto a los estudiantes del UR19, y otros compañeros como Antonio Uribe por el FAU y Roberto Viera de PDC. En esa toma había dirigentes campesinos de gran importancia como Polín, Cirilo, Héctor y otros que eran de FECCAS. La coordinación de la toma de catedral fue muy discutida y votada. Tony, como el representante estudiantil, y Roberto se aliaron para lograr estar en la coordinación. Al ser desconocidos por el resto de estudiantes, los compañeros de FECCAS me eligieron para formar parte de la coordinación interna. Fue la primera toma radical de la catedral, en la que participamos más de cien personas. Ahí nació el Bloque Popular Revolucionario (BPR).

Conversión de las Ligas para la Liberación en Movimiento de Liberación Popular

En el caso concreto del PRTC, la Liga para la Liberación veníamos trabajando durante los años 75, 76, 77, en la creación de una organización por sectores; pero cuando vino el periodo del dictador Romero, que impuso el Estado de Sitio permanente, comenzamos a cambiar el tipo y forma de organización, hasta transformarnos en el Movimiento de Liberación Popular (MLP), con una estructura de brigadas de trabajadores del campo, brigadas de obreros, brigadas estudiantiles y de otros sectores.

El primer dirigente que tuvimos fue Luis Díaz, a quien la policía capturó e hizo desaparecer el 15 de octubre de 1980. Nuestro segundo dirigente fue Humberto Mendoza, quien fuera asesinado por los escuadrones de la muerte, junto al resto de la dirección del Frente Democrático Revolucionario (FDR), como es el caso de los compañeros Enrique Álvarez Córdova, Juan Chacón, Manuel Franco y otros valiosos cuadros históricos.

Nuestros objetivos inmediatos eran -en los años de las Ligas- luchar por la tierras, por la reforma agraria; hacíamos cursos de formación para la población en general, con temáticas y un mensaje más cristiano, a través de los delegados de la palabra que venían de la Teología de la Liberación, ya que el abnegado trabajo de la iglesia de base generaba una cantera de cuadros preparados para la organización campesina. Casi todos los lideres venían de los delegados de la palabra, pero también de otras vertientes como la Unión Comunal Salvadoreña (UCS), la que formó gente más ligada a la reforma agraria que no venia del cristianismo. Pero la inmensa mayoría de compañeros que militaban en organizaciones populares como la UTC, FECCAS y las Ligas para la Liberación (sector campesino), venían del trabajo de promoción que hacía la iglesia popular o de base.

Las brigadas del MLP empezaron a fungir como milicias, con la participación de todos los sectores organizados que teníamos en el norte de San Vicente, Guazapa, Usulután, norte de San Miguel, San Salvador. Fue con esa acumulación de fuerza o soporte estratégico, con el contribuimos a la formación de un ejército guerrillero y con el que llegamos a 1980 a participar en la Coordinadora Revolucionaria de Masas (CRM) e inmediatamente a participar en el Frente Democrático Revolucionario (FDR)-.

Incremento de la Represión.
Inicios de la Lucha Armada el 10 de Enero de 1981

Desde 1980, el gobierno fascista había incrementado la represión y el genocidio; en el campo nadie podía vivir en sus casas -solo en los montes-, porque estaban asesinando a los campesinos y a sus líderes. A nosotros como PRTC nos asesinaron a valiosos compañeros dirigentes que habíamos reclutado a principios de los años 70, como por ejemplo a los compañeros Marcelino Rivas, Inocencio Baires, a Carlos Fonseca -el 30 de julio-, Manuel Hernández, un dirigente campesino de Verapaz y a su mujer Adriana Reyes –la asesinaron delante de sus hijos-, Elías Acosta -un campesino de Mirandilla-, Gladis Meardi, Toño Balta, Marcelino Rivas, Inocente Alvarado, Humberto Mendoza. A Luis Díaz lo hicieron desaparecer en 1980.

Nidia nunca estuve sola para que no olvidemosMuchos compañeros de gran valor y profunda sensibilidad humana murieron asesinados o fueron desaparecidos por la dictadura.

Ante ese panorama de represión y abusos a nuestra gente, se hacía necesaria la lucha armada del pueblo, pero sucedía que en esos momentos no había un concepto claro de un ejército popular; lo que teníamos eran unas milicias territoriales encargadas de defender -de alguna manera- a la población. Para empezar, la misma Comandancia General del FMLN, cuando define hacer el gran esfuerzo de Ofensiva General del 10 de enero, no tenía un concepto claro de cuánto iba a durar ese la guerra, aunque en algunos compañeros predominaba la visión insurreccionalcita y en otros una estrategia más a largo plazo. Lo cierto es que en vez de abrirse la posibilidad del diálogo para la concertación de un pacto político entre los sectores de poder y el FMLN, la salida militar se impuso y estalló la guerra civil.

En 1981 comenzamos el reclutamiento masivo para lanzar una ofensiva general, con el objetivo de cambiar la correlación de fuerzas y abrir la posibilidad del entendimiento con la Junta de Gobierno. En lo estratégico buscábamos superar las causas que habían generado la conflictividad social y que no eran otras que la excesiva concentración de la riqueza en pocas manos, la explotación, la represión y la exclusión política.

La guerra comenzó y se recrudeció. La dictadura nos quería aniquilar y nosotros teníamos muy pocas unidades militares, y el poco armamento que poseíamos, lo empleábamos únicamente para defender a la población, ya que en ese tiempo comenzaron las famosas “guindas” (correr), lo cual era otra forma de resistir que tenía el movimiento de las masas. La población organizada era vista por el enemigo como una masa simplemente amorfa, a quien el ejército reprimía y mataba en criminales masacres.

A diferencia de Carter, que en 1979 suspendió la ayuda a El Salvador por ser un país violador de los derechos humanos, el presidente Reagan, que ganó la presidencia de Estados Unidos el mes de noviembre de 1980, restableció la ayuda y cerró la posibilidad de entendimiento. Por su lado, la oligarquía salvadoreña, veía el Dialogo como traición y se opusieron a toda posibilidad de salida político negociada al conflicto armado. Por esa razón la guerra continuó durante toda la década de los 80 y terminó a principios de los 90.

Tomado de documento "para que no olvidemos"

Nidia Diaz

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