Los Escuadrones de la Muerte cometieron otra gran masacre, en el marco de su campaña “Haga patria, mate un cura”, asesinaron al Sacerdote Octavio Ortiz Luna junto a los jóvenes David Caballero, de 16 años, Angel Morales, de 22 años, Roberto Orellana, 16 años, y Jorge Gómez, de 22 años, hecho realizado en la casa de retiros El Despertar en San Antonio Abad de San Salvador.

1-Su vida

El padre Octavio nació el 22 de marzo de 1944 en el cantón Agua Blanca, Cacaopera, departamento de Morazán. En su partida de nacimiento se consigna como Octaviano, pero siempre lo conocimos como Octavio y así lo llamaremos en adelante. Es el segundo de diez hijos. Sus padres son don Alejandro Ortíz y doña Exaltación Luna, ambos orgullosos de su estilo campesino. Sus hermanos son nueve, cuatro caídos en el conflicto: Jeús, Ignacio, Angel, Santos Angel y Luis que aún vive. Y cuatro hermanas: Leoncia, Emeteria, Ana y Alejandra (quien actualmente vive con sus padres).

El primer año solo estudió cuatro meses para su primer grado. El segundo año pudo estudiarlo en el cantón de origen. El tercer año tuvo que estudiarlo viajando a Cacaopera en compañía de sus compañeros, con las dificultades que implicaba la distancia y en el invierno debían cruzar el río Torola en lancha y con las tormentas, el paso del río se volvía más riesgoso. A la vez aprendía y colaboraba en los trabajos propios del lugar: labrar la tierra y la elaboración artesanal de los productos del henequén, principalmente tejer amacas.

Su papá comenta que “era bueno para la Cuma”, lo cual le sirvió poco después en las chapodas de las fincas de café en los cafetales del departamento de San Miguel, donde tuvo que trabajar cuando en una ocasón se fue de la casa. Esto ocurrió cuando Octavio tenía 13 años, que buscando salir de la situación de pobreza y dejándose llevar ya por la incipiente adolescencia y espíritu de aventura, se fue junto con su vecino Ciriaco a las cortas de café, tan comunes entonces y ocasión aprovechada por gran cantidad de campesinos para ganar algunos centavos extra, para sobresalir de las calamitosas situaciones económicas. Eso pasó sin el conocimiento ni consentimiento de sus papás. Su papá lo fue a buscar, pero dicho esfuerzo fue infructuoso.

Luego en esa misma ocasión, en septiembre de 1956, se fue a buscar trabajo al occidental departamento de Santa Ana. En dicha búsqueda se encontró con alguien que le preguntó sobre “que andaba haciendo”, él le dijo que buscando trabajo. Viendo la situación de la edad y las condiciones en que andaba aquel muchacho, dicha persona le hiso saber que por ahí había un sacerdote que recogía niños de la calle, era el padre Matías Romero. Así fue conducido hacia el P. Romero.

Efectivamente, aunque mintiéndole sobre “el ser huerfano”, el sacerdote lo recibió en su hogar. Ya estando ahí, Octavio le contó que tenía papás. Entonces el sacerdote lo mandó a su lugar de origen, a Cacaopera, donde su papá para que le sacaran partida de nacimiento y poder estudiar. Hecho lo anterior, su papá Alejandro fue con Octavio donde el padre Matías a Santa Ana. Permaneció ahí durante el quinto y sexto grados (dos años).

2-Octavio en el hogar del Niño Santaneco y su vocación Sacerdotal

El Dr. Matías Romero, escribió en su obra literaria “DIARIO INTIMO DE UN SACERDOTE”, la historia de la creación de este hogar para niños y menciona que, junto a la Legión de María y utilizando al inicio las instalaciones del convento de Catedral, atendieron a niños que vivían en las calles y acerca de cómo cada uno de ellos era un caso tremendo y complicado. Luego rentó una casa en la Séptima Avenida Norte, No 9 (una cuadra al norte de Catedral), emprendiendo la fundacióin del “HOGAR OBRERO CRISTIANO”. Dicho nombre fue cambiado después por los benefactores por el de “Hogar del Niño Santaneco”. (Cf.Matías Romero, “Diario Intimo de un sacerdote”, pags. 520 y ss).

Continúa narrando el Dr. Matías Romero en su Diario:

“Dejadas a un lado las incontables anécdotas de la vida rutinaria, lo que constituyó con el tiempo el hecho principal y para nosotros lla desconocida razón de ser del hogar fue la vocación del niño OCTAVIO ORTÍZ LUNA. Llegó a nuestra casa a la edad de trece años el día 27 de septiembre de 1956. No sé quien lo halló perdido en el Volcán de Santa Ana y le enseñó el camino del recién fundado hogar de niños huérfanos. Pronto se destacó entre nosotros por su ejemplar conducta y su estabilidad de carácter. El día 22 de diciembre, sábado, fuimos con todos los niños a nuestro programa de la Y.S.D.R. y Octavio leyópalabras de felicitación de Navidad para los amogos bienhechores. El 26 le permitimos ir a su pueblo, Cacaopera, para que sacara su partida de nacimiento, su fé de bautismo y sus certificados de escuela. Decía “posiblemente llegaré el 12.” Regreso el 9. El 22 de marzo (1957) le celebramos su cumpleaños. ¡Ya hacia finales de ese mismo mes, da los primeros pasos para ver la posibilidad de su ingreso al seminario, advirtiéndole a Mons. Barrera que Octavio no era como los demás niños. El 4 de diciembre, miércoles, se le dieron ocho días de permiso para ir a tratar el asunto con sus padres y exactamente al miércoles siguiente estaba de regreso, trayendo consigo a su papá, a su mamá y a un hermanito menor. Gentes humildes, típicos campesinos, con una honorabilidad y nobleza naturales. Fuimos con ellos a hablar con Mons. Barrera y él nos dijo que quedaba admitido en el Seminario. ¡Indiescriptible era el gozo en mi corazón! Aquello era cosechar la primera rosa para Dios en el jardín de mis hijos del alma. El viernes 13 regresaron los papás y el hermanito de Octavio a Cacaopera. El 20 de enero del año siguiente (1958), acompañado de tres de sus compañeros (Alvarado, Retana y Napoleón) fui a entregarlo al Seminario. Y escribía yo en el diario estas palabras: “en medio de tantas penas y fracasos, podemos decir que no todo es malo. El gran fruto del hogar es Octavio”.

“Hasta aquí llegó Octavio para nosotros. De allí en adelante le perteneció a Dios” Yo lo perdí de vista y solo por terceras personas me enteré de que por fin se ordenó sacerdote.

Fue hasta el año 1979, cuando, ocupado en recoger melancólicamente mis recuerdos, una noticia triste, aunque confusa al principio, me hizo volver a los tiempos del hogar. Cuando el día sábado 20 de enero, toda la República se estremecía con la noticia de que un sacerdote y cuatro jovencitos habían sido asesinados”. (Cf. Matías Romero, op. Cit. Pag. 532. 2-6).

Su juventud transcurrió entre el estudio realizado en el Seminario Menor de Santa Ana y su integración en la familia. Estando en el Seminario Menor de Santa Ana, una enfermedad le impidió poder continuar allá, por lo que los formadores lo enviaron de regreso a su casa. Aunque ese período de “estar fuera” fue corto. Luego encontró otra oportunidad para retomar los estudios en otra institución de la Iglesia, donde continuó en sus años de adolescencia y juventud.

Vida de Seminario Menor

Estando una vez en una misa en Osicala, Morazán, llegó el sacerdote de la Orden franciscana, el P. Santajuliana, alguien le presentó al muchacho Octavio, mencionándole que “había sido seminarista”. El sacerdote le dirigió la pregunta “¿te cansaste de estar en el seminario?”. Octavio le respondió que no.

Sin dejar pasar más tiempo, el padre le condujo a la ciudad de San Miguel para hablar con Mons. Machado. Ahí estaba un conocido de la familia, el P. Fausto Ventura; él les dijo que había que pagar una cuota mensual, la cual, por ser pobres, sería de 40.00 colones al mes. El Seminario Preparatorio funcionaba entonces en San Juan Opico donde el encargado era Mons. Modesto López. Estuvo ahí por un año donde terminó sexto grado.

Inmediatamente después, sin sacar el bachillerato, lo aceptaron en el Seminario San José de la Montaña, en San Salvador, el 2 de febrero de 1962, donde permaneció 11 años.

Vida en el Seminario Mayor

Durante el tiempo en el Seminario Mayor, hacia los últimos años, tuvo algunas dificultades por diferencia de pensamiento con la jerarquía. Según contó el P. Octavio, Mons. Luis Chávez y González ordenó la asistencia de los seminaristas a la toma de posesión del presidente Fidel Sánchez Hernández. Los seminaristas reunidos decidieron no atender aquel mandato, pues eso era hacerse cómplice con quien se muestra católico con el pueblo y después orpime a la gente. Esa actitud de los seminaristas hizo que la Conferencia Episcopal sospechase que los padres jesuitas, hasta entonces encargados de la formación en el seminario, estaban introduciendo en los seminaristas ideas no convenientes sobre la autoridad y empujándolos a la desobediencia.

Dado que el Seminario Mayor fue cerrado debido a las discrepancias surgidas entre los obispos y las líneas de formación aplicadas por los padres jesuitas, el entonces obispo de San Miguel, Mons. Eduardo Álvarez , dijo que los iba a enviar a otros países para concluir los estudios. Ante lo cual, Octavio consideró que no valía la pena, solo por un año que le faltaba hacer tanto gasto e irse lejos. Por lo cual, concluyó sus estudios con los padres jusuitas y a la vez, realizaba trabajo pastoral con las Comunidades Eclesiales de Base, quienes, cuando llegó el momento de la ordenación, pidieron que no fuera en Catedral sino en la iglesia donde ellos se reunían, en San Francisco Mejicanos.

3-Situaciones políticas

La situación era ya difícil. Estaban en ebullición las organizaciones populares, tanto de campesinos como de obreros,. Maestros y estudiantes. La iglesia estaba entrando en una interesante etapa de acción pastoral, con la que se procuraba responder a las demandas del momento. La fuente de inspiración estaba en la misma doctrina oficial de la Iglesia, principalmente en los documentos del Vaticano II y de Medellín de 1968. Las Comunidades Eclesiales de base, el gran aporte pastoral y evangelizador de la Iglesia latinoamericana, estaban en su pleno desarrollo y apogeo. El privilegio y prioridad que se otorgaba a la lectura de la palabra de Dios para iluminar la situación social, como el buscar las estrategias de acción para ir transformando esa situación que contradecía el proyecto del reino de Dios que Jesús vino a inaugurar, hizo que muchos sacerdotes y laicos adquirieran un profundo compromiso transformados y profético en ese momento.

Esas opciones y métodos pastorales estaban mal vistos por los regímenes militares de turno, quienes se inspiraban en la doctrina de la seguridad nacional.

El P. Octavio, luego de ser ordenado sacerdote, continuó en la línea de trabajo tal como había sido formado, que era la más común pero también la mas riesgosa entonces, y así, con su Biblia en la mano y acompañando las comunidades, fue mártir de esa opción pastoral que no gustaba a las opresoras fuerzas del mal comandadas por el Coronel Romero.

4-Ordenación y primera misa

Lo ordenó Mons. Oscar Arnulfo Romero el 9 de marzo de 1974 en la iglesia San Francisco de Mejicanos (curiosamente, cinco años después, sería sepultado en esa misma iglesia) ¡Es la primicia de mi episcopado! (dijo Mons. Romero en la homilía del 21 de enero de 1979). Celebró su primera misa el 10 de marzo en la parroquia de Cacaopera, con la presencia de los padres de San Francisco Gotera y los padres Belgas, con quienes había colaborado en Zacamil, San Salvador. Ese era día de elecciones presidenciales y mucha gente no fue a votar por ir a la primera misa del nuevo sacerdote.

Inició su labor sacerdotal en San Francisco de Asís, de Mejicanos, en la Zacamil y en San Antonio Abad. Trabajaban en equipo cinco sacerdotes: Guillermo, Luis, Rogelio, Pedro (de origen belga), y el padre Octavio, salvadoreño.

Todos los días solían reunirse a la hora del almuerzo para coordinar el trabajo y estar en constante comunicación. El período de trabajo fue durante cinco años. El P. Octavio vivía en la parroquia San Francisco, Mejicanos; de ahí salía para los otros lugares. Los otros cuatro sacerdotes vivían en Zacamil.

Mons. Romero describe el último día del P. Octavio (homilía del funeral).

“Por la mañana, trabajando con los organizadores de la semana de identidad sacerdotal, para hacer una síntesis del rico mensaje que nos dejó esa semana; y por la tarde, en una reunión pro Seminario que yo presidí, Octavio fue el que llevaba la coordinación. Con una gracia muy especial sabía él llevar estas juntas y resultaban muy fructuosas. De ahí salió para San Antonio Abad a celebrar la misa del patrono y, a continuación por la noche, a inaugurar o a dar puntos de reflexión a los 30 y tantos jóvenes reunidos en la casa de retirpo “El Despertar”, a los cuales la madre Chepita después concretaba con dos preguntas la reflexión espiritual, a la hora en que se tenían que levantar el día en que El Despertar fue horrible .”

5-El asesinato del P. Octavio

“El sábado 20 de enero de 1979. Día sumamente trágico. Amaneció con la noticia de que había habido un operativo militar en el local de El Despertar, de la parroquia de San Antonio Abad. En esta casa se llevaban a cabo frecuentemente, convivencias para profundizar en la fé cristiana. El padre Octavio junto con la hermana Chepita, como le llaman a la religiosa belga que allí trabaja, dirigían un encuentro de iniciación cristiana. Eran como cuarenta jóvenes. Pero al amanecer hoy, la Guardia Nacional, con una fuerza de violencia, iso estallar una bomba para romper la puerta y luego violentaron la entrada con tanquetas y disparando. El Padre Octavio, al darse cuenta se levantó, pero no encontró más que la muerte, lo mismo que otros cuatro jóvenes. Los demás del grupo, incluyendo a las dos religiosas, fueron llevados al Cuartel de la Guardia Nacional. El asesinato del padre Octavio y de los otros cuatro jóvenes no lo conocimos sino hasta en la tarde, cuando ya el cadáver del padre y de los otros jóvenes habían sido llevados a la morge del cementerio. El rostro del padre Octavio estaba sumamente desfigurado; parecía aplastado por un enorme peso que debió pasar por encima. Lo llevaron a la funeraria La Auxiliadora, lo mismo que a los otros tres jóvenes, ya que uno de ellos había sido recogido por su familia, pero de estos tres todavía no se habían identificado a sus familiares. Por nuestra parte los llevamos a la funerarianpara que los arreglaran y luego los llevaríamos a la Catedral para la velación, donde serían reconocidos por los familiares y se harían cargo de ellos. Por la noche fue llevado este cortejo trágico, fúnebre a la Catedral. Allí había mucha gente, la Catedral estaba casi llena, orando mucho por los difuntos y dirigiendo mensajes evangélicos a la muchedumbre. Yo llegué como a las once de la noche. La muchedumbre me recibió con un aplauso. Yo dirigí un responso en sufragio del padre Octavio y de los otros jóvenes y dirigí también la palabra para orientar de cómo se iba a proceder al día siguiente. Les invité a todos para la misa de de ocho en la Catedral a la que asistirían todos los sacerdotes, quienes dejarían sus horarios ordinarios de domingo para concurrir a estas concelebración por un hermano sacerdote”.

MISA DEL FUNERAL

Domingo 21 de enero de 1979. (Cfr. Mons. Romero. Su Diario).

“La mañana la llena la hermosa concelebración de la Catedral. Más de cien sacerdotes alrededor del féretro de su hermano difunto, el padre Octavio. Allí estaba también los ateúdes de los otros tres jóvenes que fueron recogidos por la iglesia de la morge del cementerio. No pudo celebrarse la misa dentro de la Catedral, sino que se organizó en la calle y en el parque. A la hora de comenzar la misa estaba sumamente repleto, una concentración que emocionó a todos, sobre todo por la participación piadosa con que todos seguían esta plegaria por los difuntos. Estuvo a mi lado un representante del obispo de Cleveland, lo mismo que otros sacerdotes norteamericanos. Al predicar la homilía, hice un análisis del crimen del padre Octavio y de sus cuatro compañeros de sacrificio. Hice un llamamiento a usar la racionalidad antes que la violencia y la fuerza. Protesté por este atropello a la dignidad de nuestra Iglesia. Recordé la pena de excomunión en que han caído los autores intelectuales y materiales de este crimen sobre el sacerdote. Entre la muchedumbre había gente de todas las parroquias de la arquidiócesis y también representantes de muchas comunidades de otras diócesis. El féretro del padre, lo mismo que de los otros jóvenes se introdujeron nuevamente a Catedral después de la misa, para seguir recibiendo ese cariño de oración y de contemplación con que desfilaban ante ellos nuestros fieles”.

Su entierro (Cf. Mons. Romero. Su Diario)

“La comunidad de San Francisco, Mejicanos, pidió el cadáver del padre para sepultarlo en su iglesia. Y, después de dialogar sobre esta situación procurando que evitaran cualquier provocación o una manifestación de violencia, lo llevarían privadamente. Ese cuerpo les pertenece a ellos, ya que allí fue ordenado sacerdote y allí trabajó los cinco años de su ministerio. Por la tarde, ya había sido trasladado el cadáver del padre Octavio a su parroquia de San Francisco, en Mejicanos y fui a presidir la concelebración. Había unos cuarenta sacerdotes y la muchedumbre era inmensa. Era incapaz la calle frente a la iglesia de contener el numeroso acceso de gente que llegaba de todas partes. Por eso, se concelebró al aire libre y, después de la misa, se volvió a continuar la visita de los fieles al padre Octavio, en unas filas que llegaban hasta la estación terminal de los autobuses de Mejicanos. ¡Una verdadera manifestación espléndida de solidaridad, de sufrimiento, de amor, de entrega a la causa de Jesucristo! La muchedumbre estuvo sumamente cariñosa con los sacerdotes y con su obispo, al que saludaban con aplausos, con beso de manos, etc. Yo terminé esta ceremonia con mucha satisfacción en el espíritu ¡Que bién responden los pueblos cuando se les sabe amar! El padre Octavio quedó en capilla ardiente hasta que terminara el desfile de fieles que todavía era muy numeroso”.

7-Jóvenes asesinados junto al padre Octavio:

DAVID CABALLERO, nació el 12 de julio de 1963. Su padre el Sr. David Salomón Caballero y su madre la Sra. Gloria Cornejo de Caballero. Estudiaba 8º grado en la Escuela Miranda de San Antonio Abad. ÁNGEL MORALES, tenía 22 años de edad, fue su madre Sra. Prisciana Gómez de Morales y su padre el Sr.Mercedes Morales, quienes viven en Sensuntepeque, y trabajaba como carpintero.

ROBERTO ORELLANA, nació en agosto de 1963, su madre la Sra. María Leonor Sánchez de Orellana, y su padre Mateo Orellana. Estudiaba 8º grado por la noche, en el Instituto Nacional Francisco Menéndez INFRAMEN.

JORGE GÓMEZ, tenía 22 años de edad, su madre, la Sra. María Juárez de Gómez y su padre el Sr. Manuel de Jesús Gómez. Estudiaba 2º año de Bachillerato académico en el Liceo Ruben Darío. Trabajaba como electricista en la Universidad Nacional.

Fuente: Libro “Testigos de la fé en El Salvador, nuestros sacerdotes y seminaristas diocesanos mártires 1977 - 1993”.

UN DÍA COMO HOY 20 de enero de 1980 fueron capturados y DESAPARECIDOS en Las Vueltas Chalatenango, los jóvenes jornaleros Carmen Alas de 22 años, Jesús Alfredo Menjívar de 21 años y Fidencio Mejía Alas de 22 años, todos vivían en cantón La Ceiba del municipio de Las Vueltas. Estos dos casos también fueron registrados por el Socorro Jurídico del Arzobispado en el comunicado del 16 de septiembre de 1981 denunciando el deaparecimiento de más de 800 personas. Este mismo día fue asesinado el profesor Héctor Menjívar Echeverría por elementos de civil en la población de Tejutepeque, departamento de Cabañas. Mientras que el campesino de Cinquera José Alfonso Ávalos fue ametrallado por Guardias Nacionales.

UN DÍA COMO HOY 20 de enero de 1981, fueron capturados dos estudiantes que vivían en la Comunidad Técnico Industrial de San Salvador. Ellos son José Walter Ramírez V. de 15 años y Julio Rivera Majano de 16 años, el primero fue capturado entre Zaragoza- Puerto de La Libertad y el segundo en Zaragoza, La Libertad. Mientras que enn la colonia Guadalupe de Soyapango fue capturado el obrero Luis Gustavo Trejo Zepeda de 19 años, quien vivía en Calle Matazano de Soyango. Por otra parte, este mismo día fueron capturados frente al Cuartel de la Fuerza Aérea Salvadoreña, los jóvenes estudiantes Wilfredo Vásquez Najarro de 24 años y Romeo Humberto Galdámez Ch. de 21 años. Jorge Alberto Reina Chícas, empleado de 19 años de edad, también vivía en la colonia Santa Barbara (como Luis Gustavo y Wilfredo Vásquez) de Soyapango. Los casos de estas cinco personas fueron registrados en su momento como DESAPARECIDOS ante el Socorro Jurídico del Arzobispado, hecho que fue denunciado por esa institución el 16 de septiembre de 1981en la Prensa Gráfica, junto a más de 800 nombres de DESAPARECIDOS.

También consta en los archivos del Socorro Jurídico del Arzobispado el caso del menor Luis Alonso Navas de 15 años de edad, a quien, agentes de civil capturaron éste mismo día en San Salvador y posteriormente lo asesinaron. El otro menor capturado este día y dao como DESAPARECIDO fue Julio César Vásquez M. de 15 años de edad quien había sido capturado por agentes combinados en Zaragoza, La Libertad. (hasta aquí son 7 las personas reportadas como DESAPARECIDAS solo este día 20 de enero de 1981).

EN EL MARCO DE LA LEY MARCIAL – TOQUE DE QUEDA, fueron ejecutadas las siguientes personas: -En San Miguel, la señora María Alfaro de 60 años y Delia Isolina Alfaro de 24 años, ambas fueron víctimas de agentes de civil, quienes llegaron a su casa de habitación y les asesinaron.

En Santa Ana: -Agentes de civil llegaron a la 1 de la madrugada a la casa de la profesora Sara Paulina Colíndres de 39 años de edad a quien asesinaron en su propia casa. A la mismo hora hicieron lo mismo a la también profesora Carmen Aydeé Dubón de 38 años de edad.

-En San Salvador: fueron reconocidos judicialmente en la Avenida Independencia, los cadáveres de Francisco A. Castro M., albañil de 24 años de edad, y otra persona de nombre Amilcar N.

-En San Vicente: A las 2 de la madrugada, civiles armados fueron a sacar de sus casas en Hacienda Achichilco a los jornaleros Jesús Antonio Sánchez de 40 años, Luis Porfirio P. Sánchez de 17 años, y a Santos I. Palacio Sánchez, de 19 años. -En colonia Flor Blanca de San Salvador fue asesinado asesinado a las 7:05 de la noche el profesor Primo Gerardo Cáceres, de 45 años de edad, quie era originario de Zacatecoluca, departamento de La Paz. -Igualmente el estudiante de 22 años de edad de nombre Guillermo Estrada, fue asesinado en Barrio San Esteban de San Salvador, también fue reconocido judicialmente. -Siempre en San Salvador, fue reconocida judicialmente el cadáver de María Julia Galán Trejo quien fue asesinada por la terminal de oriente. -En Soyapango, San Salvador Noé Soriano de 20 años fue asesinado frente al Juzgado y fue reconocido judicialmente. (hasta aquí contabilizo 13 personas asesinadas, solo este día 20 de enero de 1981; tómese encuenta que estos son los casos que fueron conocidos por el Socorro Jurídico ¿Cuántos casos más hubrán abido en otros lugares este mismo día?). Varios de los nombres mencionados en esta efemérides aparecen en el muro dedicado a las víctimas de la pasada guerra civil en el parque Cuscatlán, comenzando con los mártires del El Despertar.

UN DÍA COMO HOY 20 de enero de 1979 en Ctón. El Pajal jurisdicción de Comasagua departamento de La Libertad, la acción represiva de la Primera Brigada de Infantería y de la Aviación asesinó a 18 personas en dicho lugar. Saludos a don Nicolás Antonio Alas, quien me dio este último detalle, del cual esperamos recabar más nombres de las víctimas.

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