"¡Hola! Les contaré un poco de estos compas, Crucita, Pedro y Sonia."

En el año de 1980 llegaron al volcán de San Vicente, en el tiempo que se estaba formando el Ejército Popular de Liberación -EPL, las primeras tareas fueron atender los heridos de la primera gran ofensiva del 10 de enero de 1981, pues del volcán se salió para atacar el Cuartel de Zacatecoluca y el Cuartel de San Vicente.

Pedro y Sonia ya tenían un grupo de enfermeros, y otros que con tiempos la organización los tenía preparados desde cuando los movimientos de masa.

Pedro y Sonia salieron de la Metro como pareja, como marido y mujer se querían mucho. Crucita era una muchacha muy humilde, parecía monja y también era un poco flaquita desnutrida, su color era pálido. Sonia era una muchacha elegante atractiva, Pedro era bajito peludo, corto de vista y usaba lentes.

En 1981 después del fracasado desembarque de armas en la hacienda La Sabana en el Bajo Lempa a donde cayeron unos grandes compas: Tonón y Netón

Luego de la Metro llegó Jesús a cubrir el lugar de estos dos responsables, hubo un poco de problemas por el golpe que el enemigo nos dio en esos días porque también Polín cayó.

Luego la comandancia disidió formar los mandos de los frentes y comenzaron a seleccionar a los compas, Yonatan fue mandado a la Zona Norte de San Vicente conocida como Los Cerros de San Pedro, a la Dra. Sonia la dejaron allí, y a nosotros nos mandaron a Cabañas, Boris, el Chele Mendez, la Crucita, Fernando el que cayó con Jesús Rojas, Nicolás de las Lomas de Ángulo, estos eran políticos, éramos un grupo de compas con diferentes funciones que formaríamos los mandos.

Llegamos a Cabañas y formamos los primeros campamentos guerrilleros y cuarteles, La Pinta, Santa Marta, San Matias, Flor Amarilla, Peñas Blancas y San Geronimo.

Pedro formó enfermeros y formó la Clínica Móvil, Crucita con el trabajo partidario, y yo con los talleres e instructor militar.

Pedro se puso desesperado porque había dejado a su mujer en la Zona Norte y tenía promesa de reencuentro y pasaron los tiempos y Sonia nunca llegaba, los combates se agudizaban y el enemigo nos buscaba. Nosotros teníamos bastantes combatientes pero pocas armas, atacábamos y huíamos.

Pedro y Sonia salieron de la Metro como pareja, se querían mucho, pero por los trabajos necesarios que exigía la organización los separaron, y fue cuando la guerra arreció. Al cabo de un año de casi no verse porque Sonia permanecía en la Paracentral y Pedro en Cabañas y Chalatenango, la Dra. Sonia se acompañó con otro compa y Pedro cuando supo se puso muy mal porque la amaba. Pedro fue mi gran amigo y lo vi sufrir mientras Crucita su cuñada lo consolaba.

En 1983 Pedro se juntó con Elizabeth, una enfermera de Chalate que repuso a Sonia.

Vinieron las grandes invasiones y la gente salió a Mesa Grande, tanto de Cabañas y Chalate. Los batallones guerrilleros al mando de Dimas RodríguezGerman SerranoWilliam Conejo, Salvador Guerra y Facundo, andábamos limpiando Chalatenango en tomas de pueblos, y la compa Crucita allí andaba con su trabajo sicológico ayudando por un lado, pero por otro lado ella andaba más enferma por la sicosis de guerra.

Yo estaba en una unidad cuando en 1983 me llamaron de San Vicente a una reunión y a la Crucita la llamaron a la Metro para otras tareas diferentes que después supe que era para correo a los Frentes, trabajo muy peligroso, se vino conmigo y la dejamos en el desvío de Los Cocos en la carretera Panamericana, para que tomara bus, así estaba programado todo.

Crucita era una compa muy querida por su

personalidad, nunca le conocí un novio, solo comentarios que les gustaba, y yo la quería mucho por su confianza, varias veces la pasé en el Río Lempa en bolsas plásticas porque no podía nadar. Conocí su cuerpo porque en los ríos se me prendía como araña para que el agua no la arrastrara del Río Zumpul. La quise como mi hermanita, nunca le falté el respeto.

En 1985 me enfermé de bronconeumonía, ya estaba para morirme y me sacaron a curación a la Metro, allí estuve en tratamiento por un tiempo y mejoré. Mi responsable era una compa Margarita, una licenciada en laboratorio que me contó que alguien me quería ver y que ya me conocía, y pusimos el contacto; mi sorpresa fue que era Crucita y me contó el trabajo que estaba haciendo, nos despedimos y quedamos que nos íbamos a seguir viendo. Luego la Organización me dijo que pensaban dejarme en la Metro para trabajar en lo urbano, acepté porque a una compa le había pegado un hijo y ella vivía en Santa Tecla, el bebé lo vine a conocer a los tres años.

Un día Crucita me dijo que necesitaba que le ayudara pues ella tenía una tarea urgente de ir a los Cerros de San Pedro, …pues le dije que sí y planificamos por donde nos íbamos a ir. Ella ya tenia el contacto cerca

de la Zona, entramos por el pueblo de Ilobazco en un pick-up disfrazados de cuchineros y nos fuimos a topar directo con una invasión. En la calle que tomamos estaban los soldados y yo andaba una 9 mm. 
Allí mismo nos paran y nos preguntan que:
- "Para dónde van?"
- "A traer unos cuches", dijimos.
- "Denlos un ray!".
- "Súbanse!", respondimos.

Eran 8 soldados, yo iba atrás y Crucita con otro compa iban en la cabina. Los soldados nos dijeron que estaban haciendo un operativo y se bajaron antes que llegáramos al lugar de la casa donde Crucita se quedaría, solo la dejamos y dimos la vuelta de regreso y los soldados nos preguntaron:
- "Qué pasó con los cuches?"
- "Ya los vendieron!", dijimos.

Miren compas, les digo que en esos momentos hay que ser muy sereno porque solo faltaron segundos para que hubiera sido un desmadre!!!

De allí ya no supe mucho porque me pasaron a Guazapa y La Campana, cerca de la ciudad capital. Sonia era una mujer hermosa y atractiva y Crucita humilde como monja, todos éramos FPL.

Bueno tengo mucho que contar en la vida revolucionaria, lo que me extraña es que después de los años apareció un tal Guillermo que era del PRTC y era un cuadro que me dio sospecha que era enemigo infiltrado y trabajaba con la policía y este tipo me conoció, y conoció a Crucita y creo que a otros más.

La información que me dieron fue de que Crucita había muerto en Tecoluca, en el Cantón Las Pampas y que una bomba de avión la había matado, otros compas de la Zona me dijeron que Mayo Sibrián la había “ajusticiado”, ese hombre hizo varios crímenes porque parecía que estaba loco. Conocí a otros compas viejos que a según este los mandó a “ajusticiar”.

Es lamentable casos que han pasado con algunos compas, me despido con un abrazo y con un nudo en la garganta, por nuestros seres queridos.

Mensaje de Héctor Linares, hermano de "Pedrito médico":

Estoy todavia tratando de hilvanar la historia de mi hermano, se muy poco de sus ultimos 24-36 meses. Agradeceria a quien me contactara con alguna informacion. Cualquier detalle de su vida cotidiana me interesa. Mi correo es pedritomedico@yahoo.com

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