Abril, mes del surgimiento de las Fuerzas Populares de Liberación -FPL- Farabundo Martí
y del inicio de la lucha armada que derrocó a la dictadura militar en El Salvador.

No obstante su trágica y controversial muerte, la praxis y el pensamiento de Salvador Cayetano Carpio (1918-1983), primero Saúl y luego Marcial, es una de las expresiones más genuinas de la izquierda salvadoreña y recoge la experiencia del trabajo sindical y político de izquierda de los años cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo pasado, así como es pionero – junto con el Dr. Fabio Castillo Figueroa- del impulso a la lucha armada contra la dictadura militar en los años setenta y principios de los ochenta.”

La singular jornada emprendida por Saúl y su grupo de seguidores, para construir una organización política-militar, luego de su renuncia a la dirección del Partido Comunista de El Salvador, PCS, el 31 de marzo de 1970, estuvo acompañada durante los primeros meses por un alto grado de secretismo y esfuerzo por diseñar las primeras unidades militares, su adiestramiento, armamentización y el respectivo andamiaje clandestino de cobertura, transporte y vivienda.

El alto nivel de conciencia, disciplina y sacrificio presente en este momento inicial, supervisado y conducido por el mismo Saúl, garantizó a futuro la formación de una poderosa estructura político-militar, que luego permitió construir una ramificada expresión abierta de masas, inicialmente con presencia de maestros y estudiante universitarios, y posteriormente incorporando otros sectores, en particular, al sector campesino y de pobladores de tugurios.

El cumplimiento adecuado de este periodo inicial, de preparación militante para las futuras batallas, permitió que este agrupamiento de izquierda se desarrollara y pasara a jugar un papel destacado en el enfrentamiento contra la dictadura militar de derecha, generando el poderoso Bloque Popular Revolucionario, BPR, posteriormente en el desarrollo de la Guerra Popular Revolucionaria, particularmente desde las montañas de Chalatenango, en el cumplimiento de los Acuerdos de Paz de 1992 y finalmente ya como FMLN, en los desafíos de conducir un primero y segundo gobierno de izquierda en El Salvador, con un presidente y vicepresidente actuales procedentes de esta fuerza.

La actuación durante la guerra (septiembre de 1969)

A continuación y en un esfuerzo por rastrear el itinerario de 25 años de las FPL (1970-1995), lanzamos una hojeada a un documento fundamental en la historia de esta ruptura al interior del PCS, como lo es el escrito titulado La actuación durante la Guerra, escrito en septiembre de 1969, por el entonces todavía secretario general de los comunistas, el reconocido dirigente sindical Saúl.

Cuando estalla la guerra entre El Salvador y Honduras, en julio de 1969, Salvador Cayetano Carpio se encontraba en Moscú asistiendo en su calidad de secretario general del PCS a una reunión internacional de partidos comunistas, orientada a definir posición con respecto a la pugna existente entonces entre las posiciones del Partido Comunista de la Unión Soviética, el PCUS y las del Partido Comunista de China., el PCCh.

Al enterarse allá del conflicto -en una entrevista en Radio Moscú- hace un vehemente llamado a los ejércitos de ambos países para que voltearan sus fusiles en contra de sus respectivas clases dominantes. Posteriormente regresa y primero desde Costa Rica y luego ya en el país, desaprueba fuertemente algunas actitudes y posiciones asumidas por la dirección del PCS, en concreto por Schafik Handal, Roberto Castellanos Calvo y Raúl Castellanos Figueroa. Asimismo elabora este extenso documento, del cual realizaremos una síntesis.

En este escrito Saúl analiza en detalle y documenta la conducta seguida por la dirección del PCS, de la que él forma parte, con respecto al conflicto armado con Honduras y somete a una crítica demoledora a las actitudes chovinistas y patrioteras que caracterizaron en aquel momento a esta organización.

El documento también señala y anuncia una importante y audaz ruptura, política y teórica, ya que por vez primera desde la derrota de la insurrección en 1932, plantea la necesidad revolucionaria de abrirle espacio a la lucha armada y construir un nuevo partido comunista, tarea que sería cristalizada seis meses después con la constitución de las Fuerzas Populares de Liberación “Farabundo Martí”, organización de la cual celebramos el año pasado el 45 aniversario y que fue uno de los cinco pilares fundamentales para la creación del FMLN.

El escrito se divide en seis partes, a partir de un enfoque cronológico documental. La primera parte (14 al 24 de junio) describe los primeros incidentes, la segunda parte (última semana de junio) trata sobre el agravamiento de la situación, la tercera parte (primeras dos semanas de julio) aborda las posibilidades de un conflicto armado, la cuarta parte (del 19 al 29 de julio) analiza la agresión armada, la quinta parte (19 al 29 de julio) trata sobre la ocupación militar armada y finalmente la sexta parte (del 29 de julio al 6 de agosto) se refiere al conflicto diplomático de postguerra.

Los primeros incidentes

Considera Saúl que “al presentarse los primeros incidentes serios, la actuación de los organismos de dirección fue en lo fundamental correcta, clara y estaba enmarcada dentro de nuestra línea de principios: la lucha contra el régimen antidemocrático, contra sus provocaciones y planes antipopulares, contra sus represiones, contra la penetración y sojuzgamiento por el imperialismo; por la organización y movilización del pueblo contra tales acciones y planes, y por sus demandas y necesidades inmediatas, como medio para elevar su conciencia e incorporarlo a la lucha por los objetivos revolucionarios; la atención al problema de los compatriotas expulsados de Honduras y sobre el problema de los que quedaban en ese país.”

“Asimismo, sobra la necesidad de unir a los pueblos en la lucha contra el enemigo común: el imperialismo y contra los respectivos explotadores; las oligarquías y los gobiernos impopulares en que se sostienen. Podemos observar que fundamentalmente dentro de esta línea de conducta se desenvolvió la orientación y la actuación del partido desde el 14 de Junio, cuando comenzó a cobrar conciencia de la gravedad de los incidentes que estaban siendo organizados y atizados por la reacción en ambos países (en El Salvador, a través de MEDRANO, LA MANO BLANCA Y LA ORDEN; y en Honduras, a través de la mancha brava), hasta los días 23 o 24 más o menos, cuando fueron cobrando fuerza las vacilaciones.”

Considera que “el P. adoptó una actitud fundamentalmente correcta y valiente, guiado por su línea que ha estado basada en los principios Leninistas, e influyó positivamente en la actitud de las fuerzas de izquierda: denunció los planes de ambos gobiernos y camarillas militares, denunció a los provocadores, previno al pueblo contra el peligro de dejarnos arrastrar por la campaña chovinista, de odio y belicismo; llamó a ambos pueblos a unir sus fuerzas en la lucha contra sus enemigos comunes. He aquí muestras de las expresiones de la aplicación de una línea clara, correcta, comprensible y orientadora.”

Incluso cita parte de un discurso pronunciado por Schafik Handal el 20 de junio en la Plaza Libertad: “Aquí en El Salvador no ha sido tradicional el anti-hondureñismo. Todo lo contrario, la actitud general del pueblo siempre ha sido fraternal y sin discriminaciones hacia los hermanos hondureños, con los cuales nos unen lazos de sangre: sangre derramadas juntos bajo las órdenes del glorioso Morazán por la causa unionista y en lucha por las ideas liberales, contra el conservadurismo y el oscurantismo de la aristocracia dominante del siglo pasado; sangre y sudor gastados juntos, hondureños y salvadoreños, en las bananeras de la United Fruit Co. Etc. Por eso es que ahora resulta verdaderamente criminal que se haya aprovechado el fanatismo deportivo para envenenar con el odio a dos pueblos hermanos.”

Asimismo cita un pronunciamiento de Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas: ¨Nosotros debemos de rechazar indignadas, el falso nacionalismo que trata de distraer a nuestros pueblos de sus problemas fundamentales, evitando así que se unan en una lucha común por una vida mejor, las mujeres, que somos creadoras de la vida, no debemos permitir en ningún momento se desate una guerra fratricida, en donde nuestros seres queridos vayan a morir en una lucha injusta que solo beneficiaría a los opresores de ambos países. Es por esta razón que les hacemos este fraternal llamado. ¡LUCHEMOS JUNTAS POR LA PAZ Y LA FELICIDAD DE NUESTROS PUEBLOS! ¡VIVA LA AMISTAD DE LOS PUEBLOS DE HONDURAS Y EL SALVADOR!!”

El agravamiento de la situación

Considera Saúl que “durante la última semana de Junio, a medida en que fue ascendiendo la campaña de prensa y radio, al incendiarla del odio y venganza nacionalista, en respuesta a los atropellos y crímenes que se cometían en Honduras ( como resultado de la campaña anti salvadoreña y de odio chovinista atizada allí por la reacción, situación que determinaba la llegada al país de millares de salvadoreños expulsados en masa del territorio hondureño) y a medida en que prendía en el ánimo de amplias masas la campaña de odio y chovinismo estimulados por la reacción y que prendía el oportunismo en los partidos de oposición burguesa y pequeño burguesa, fueron acrecentándose las vacilaciones en el seno de la dirección del partido y las presiones a fin de acomodar nuestra actuación a la ascendente marea que estaba convirtiendo en histeria nacionalista colectiva.”

Y ubica que “la última semana de Junio fue, en lo que respecta a la dirección, un periodo de profundas vacilaciones, en el que se crearon las condiciones para un viraje de nuestra línea, no solo en aspectos tácticos sino también en cuestiones estratégicas y para hacer a un lado principios irrenunciables que norman nuestra conducta revolucionaria interna o internacional proletaria, para acomodar nuestra línea a la corriente chovinista en auge.”

Informa que “del 23 al 30 de junio no pudo el partido como tal dar a conocer su posición al pueblo a través de ningún pronunciamiento escrito. Las dudas atenazaban a los miembros de la Dirección, uno tras otro eran aprobados, y luego desautorizadas ya cuando estaban en prensa, los pronunciamientos de la C.P. ( por qué “no reflejaban toda la situación”, o porque ¨la situación había cambiado porque se “metía en un solo saco a todos los sectores gobernantes”) y la culminación flamígera llegó, cuando se ordenó quemar toda la edición del manifiesto: ¨POR UNA SOLUCION JUSTA AL CONFLICTO ENTRE HONDURAS Y EL SALVADOR¨, que llevaba al pie, llamas que consumieron dicho manifiesto, simbolizaron al paso a una línea diferente, y bajo sus cenizas quedaban “por envejecimiento” algunos de los principios fundamentales del leninismo, para dar paso a su revisión “creadora” que permitiría proclamar la línea de la defensa de la patria y de la integridad territorial.”

Reconoce Saúl que “sin embargo, a pesar de las vacilaciones todavía en la plaza pública (en los mítines realizados en esos días) en las reuniones estudiantiles y sindicales los planteamientos correctos aparecían aun, aunque ya retorcidos por nuevos planteamientos que después preponderarían y que respondían mas de lleno a los “sentimientos” chovinistas que impulsados por la reacción, ganaban terreno rápidamente entre grandes masas. Ya en ese ambiente caldeado por el nacionalismo burgués la línea correcta pegaba poco entre las masas saturadas de propaganda reaccionaria.”

Hacia un conflicto armado

Analiza que “a principios de Julio, cuando el gobierno orienta sus planes y preparativos directos hacia la guerra de agresión contra Honduras, acompañando esos preparativos militares con pintas de encubrimiento en el terreno diplomático y con la preparación psicológica saturadora de la mente de la población basada en los lemas de “unidad nacional para la defensa de la patria”, es el momento que marca el viraje de nuestra línea para acomodarla a la “necesidad” que planteaba la campaña reaccionaria de defender la patria y la integridad territorial, cortina tras la que se mueven los preparativos de agresión. De esta manera, nuestra actuación se pone a tono con la situación interna, que las fuerzas reaccionarias necesitan crear para lanzarse a la guerra de agresión contra honduras.”

Señala que “el pronunciamiento del 2 de julio de 1969, firmado por la C. P. del C.C. expuso al pueblo la nueva orientación, radicalmente diferente en algunos de sus aspectos fundamentales de la línea que el Partido había venida sosteniendo. En él ya no se formulaba la critica a los partidos de oposición burguesa y pequeño burguesa por su apoyo al gobierno y por su seguidismo oportunista, sí no que, al contrario, el partido se sumaba también al apoyo “condicionado” al gobierno de Sánchez Hernández y daba por anticipado el apoyo categórico a la guerra en caso de que llegara a estallar. Entre una y otra posición había una distancia como del cielo a la tierra. El internacionalismo proletario quedaba arrinconado hasta otra ocasión más propicia, Pero el partido, probablemente ya no podría quedar aislado de las masas, ni a sus miembros podría colgarse el sambenito de “traidores a la patria."

Denuncia que “el día tres de Julio, un incidente en ¨El Poy¨, que después se comprobó que había sido organizado por el ejército salvadoreño sirvió al gobierno y a la prensa para levantar un estruendoso clamoreo de que El Salvador había sido agredido por Honduras, sonaron las sirenas y los periódicos publicaron ediciones extraordinarias dando a conocer la agresión. El escandaloso truco gubernamental produjo su efecto, conmovió profundamente a diversos sectores de la población, y no bien se habían apagado los ecos de las sirenas, cuando centenares de estudiantes universitarios inflados por la predica belicista de los elementos reaccionarios de la universidad, exigían frenéticamente ir a derramar su sangre en defensa de la patria agredida.”

Agrega que “eso fue el momento culminante en que los revolucionarios se vieron ya definitivamente remolcados por el carro del nacionalismo burgués. La asamblea Universitaria de la AGEUS tomó acuerdos que enganchaban a los estudiantes al carro belicista del gobierno. He aquí los resultados del tremendo viraje: “Opinión Estudiantil” sacó una edición urgente al siguiente día con el escandaloso título a toda página “AGEUS LLAMA A FILAS” produciendo un daño tremendo en diversos sectores del pueblo.”

La agresión armada a Honduras

Señala que “el 14 de julio de 1969, a las seis y media de la tarde, el ejército de El Salvador, en un ataque por sorpresa, con acciones de aire y tierra, inicia la invasión del territorio de Honduras sin declarar la guerra, lanzándose a una agresión armada abierta. Toncontín, Tegucigalpa y ocho poblaciones más son bombardeadas por la aviación salvadoreña, y las tropas se lanzan a la invasión del territorio hondureño por dos frentes : por Goascorán rumbo a Nacaome a través de carretera Panamericana, y por el Poy, rumbo a nueva Ocotepeque y la Costa Norte, abriendo el Teatro Oriental de Operaciones y el Teatro de Operaciones Norte ….la sangre de campesinos, obreros y estudiantes, ambas partes, comienza a correr a raudales...”

Considera Saúl que “durante los cinco días de guerra, 14 al 19 de Julio, ese acomodamiento práctico a la acción bélica se puso de manifiesto con toda evidencia, al negarse la dirección a cumplir su deber de orientar al pueblo, negándose a señalar el carácter de la guerra concreta desatada por el gobierno y el ejército salvadoreño contra Honduras; a denunciar el carácter agresivo de esa guerra, a llamar al pueblo a la lucha contra dicha guerra. La negativa en un momento histórico decisivo, a orientar al pueblo respecto a la guerra de agresión, representó un inapreciable servicio a las acciones de los agresores; que vieron asegurada su retaguardia, al abstenerse la organización revolucionaria del proletariado de denunciar ante las masas el carácter criminal de sus acciones.”

Subraya que “la consigna de "inclusive denuncia" se quitó de la orden del día cuando las tropas invasoras cruzaron la frontera. La C.P. desobedeció los acuerdos tomados anteriormente por el C.C. a su iniciativa. En cambio se decidió NO CALIFICAR LA GUERRA QUE SE HABIA INICIADO NO ENJUICIARLA NI DENUNCIARLA PUBLICAMENTE, NO DENUNCIAR SU CONTENIDO. Eso equivalía a callar el crimen y los crímenes que le eran consubstanciales, y callarse en tales circunstancias significaba colaborar con el crimen, ayudar a que el pueblo fuera sacrificado por sus opresores. No calificar públicamente en ese momento la guerra como guerra de agresión era seguir engañando a ese mismo pueblo a quién ya se había engañado al llamarlo a la “defensa de la patria” y al tratar de convencerlo de que Honduras era el agresor y de que tal agresión ya se había consumado contra la patria salvadoreña (desde el incidente del Poy).”

Indica que “preocupado por el rumbo que iba tomando la línea del partido frente al conflicto bélico, envié desde el extranjero, con fecha 12 de julio de 1969, una carta a la C.P. en la que exponía mis puntos de vista críticos en ese momento tan crucial, con el objeto de que ayudaran en algo a evitar los errores que ya se estaban cometiendo. Dicha carta no fue ni siquiera dada a conocer al C.C. en su próxima reunión, con la observación de que como “no estaba aquí, no iba a poder defender mi punto de vista”, pero mientras los errores se siguieron incrementando).”

La ocupación militar armada de Honduras

Estima el entonces secretario general del PCS que “consecuencia directa de tal posición es la negativa a denunciar, durante el periodo del 19 al 29 de Julio, el carácter de la ocupación de una parte del territorio hondureño y de las acciones contra la población civil de esas regiones, realizadas por el ejército salvadoreño.”

Agrega que “eludiendo el problema fundamental en ese momento histórico del contenido de esa ocupación , se creyó encontrar el sesgo “revolucionario” a la situación, asiéndose a la ilusa posibilidad de transformar la guerra de agresión en guerra de toda la nación contra el imperialismo a través de la lucha anti OEA, orientando a las masas hacia una actitud firme de no retirada de las tropas de los territorios ocupados; posición que en el fondo hacía el juego a los sectores ultra reaccionarios del ejercito que deseaban continuar y profundizar la aventura militar haciéndose fuertes en los territorios ocupados. Con la justificación “revolucionaria” de la permanencia de tropas en dichos territorios, se justificaron, de hecho, las acciones que condujeron a tal ocupación: la guerra de agresión.”

El conflicto político-diplomático

En la última parte, Saúl indica que “del 1º. Al 6 de agosto, con el regreso de las tropas, se alimenta el descontento en las masas por el retiro, y se alimentan ilusiones en cambios ( sin contenido revolucionario) que este gobierno debe hacer para que la sangre derramada no haya sido en vano. Tales son los principales jalones de la actuación del P. en esta importante periodo.”

Conclusiones

Concluye Saúl que: I- En el conflicto Honduras El Salvador, el partido cayó en graves errores de derecha, habiendo arrastrado hacia ellos al movimiento democrático y revolucionario. II- Esto produjo mayor debilidad al movimiento revolucionario nacional, confusión, y dispersión ideológica en sus miembros; desprestigio del partido y especialmente de su dirección, y una desacumulacion general de fuerzas. III- Esto no es un episodio casual y aislado; sino que obedece a un proceso de deslizamiento hacia posiciones de derecha, impulsado sistemáticamente por una corriente derechista pequeño-burguesa en el partido. “

Agrega a esto que: “IV- Tal corriente causo grave daño al partido en la década del 40. Ha ido apareciendo cada vez con mayor fuerza en este último periodo, desde 1967, cuando se inició poderoso movimiento huelguístico e impulsó sus puntos de vista al partido en marzo-abril de 1968. Frenó al movimiento de masas desde esa fecha hasta finales de año, hundiendo al partido en crisis. En agosto de 1968 intentó desviar al partido de su línea internacionalista proletaria y conducirlo al apoyo de las posiciones internacionales reaccionarias en el caso de la ayuda prestada por los países socialistas del pacto de Varsovia al proletariado checoslovaco. Y hundió al partido en posiciones chovinistas y oportunistas durante el conflicto Honduras El Salvador.”

Además que “V- Ha impedido a las bases y organismos intermedios el conocimiento de la realidad que cruza el partido y el movimiento revolucionario; negando el conocimiento y discusión de las opiniones críticas a las posiciones de derecha por parte de todo el P. VI- Sin la superación a fondo de tales errores de derecha, el partido no podrá incorporarse a su papel de vanguardia en la lucha revolucionaria; pues tales concepciones y prácticas de derecha son el principal obstáculo para su desarrollo y para que pueda ejercer su papel de dirección del pueblo.”

También que “VII- La corriente de derecha está impulsada desde la C.P. , y la abanderan………………….. Apoyados por otros compañeros más de la C.P. y del C.C. de similar ideología. VIII- La corriente de derecha tiene base y causas objetivas determinadas: a) Por las ideas pequeño burguesas generadas en una débil integración orgánica proletaria. b) En el desconocimiento de aspectos fundamentales de la realidad nacional. c) En la separación practica de la mayoría de miembros de la Dirección, respecto del contacto permanente y vivencia directa con la clase obrera y el resto del pueblo. IX- La tarea de salvar al partido del influjo de la corriente de derecha ha pasado a ser una tarea estratégica urgente, que tiene directa relación con la necesidad de formar el Estado Mayor de la revolución: bien organizado, sólidamente unido ideológicamente disciplinado, fuerte, ágil, capaz e ideológicamente bien colocado en las posiciones del marxismo leninismo en las condiciones del país y de Centro América.”

Algunas medidas de carácter inmediato frente a la situación actual

Considera Saúl que se debe “rescatar al partido de la situación a que lo han conducido las actuaciones de derecha en los terrenos ideológicos, orgánicos y de trabajo entre el pueblo. Unirlos ideológicamente sobre la base de la seria aplicación del marxismo leninismo a las condiciones concretas, en combate, en contra el oportunismo de derecha que se ha convertido en el obstáculo principal de su desarrollo; así como contra el izquierdismo. Reorganizar las células del partido para su mayor efectividad en las condiciones actuales.

Así como “reorganizar a crear las comisiones del C.C. con el mismo objetivo. Iniciar un serio esfuerzo de desarrollarlo en los aspectos orgánico e ideológico, y de hacerlo crecer especialmente entre la clase obrera. Realizar a prudencial plazo el VI congreso, a fin de dotar al partido de una línea leninista revolucionaria y de una dirección colectiva, homogénea y ágil. Abrir de inmediato en las bases del partido y en todos sus organismos una discusión sobre la actuación del partido durante la guerra, para facilitar el balance de la misma. Reorganizar el aparato Militar del partido y dotarlo de planes y métodos de trabajo adecuados a la actual situación.” Claramente todavía no contemplaba a esta altura su renuncia al Partido, sino trabajar para el VI Congreso del PCS.

Pero a la vez propone ya en septiembre de 1969 “hay que impulsar a ritmo más acelerado y con métodos más efectivos la preparación militar en distintos sectores del pueblo, organizar los grupos de autodefensa en fábricas, empresas, facultades, institutos, barrios, poblaciones, haciendas, cantones, etc. Y un organismo superior de la L.A. directamente dirigido por la C.P. del partido, que es su organismo de dirección político-militar. Estar dotado de un plan estratégico y táctico político-militar en dimensión nacional y centroamericana. Hay que ponerse en pie de preparación teórica-practica M. a todo el partido y hacer que cada Cel. Se convierta en el Estado Mayor de la lucha política, económica y M. en su respectiva jurisdicción. Hay que crear un organismo de liberación Nacional con los organismos revolucionarios afines.

Una tercera propuesta es la de “estudiar las formas y métodos de la violencia de masas, y dirigir a las masas en la aplicación de todas las formas asequibles que sean convenientes y necesarias en cada paso, así como las acciones de violencia organizada de grupos. Ello ayudara a forjar a las masas en las luchas callejeras contra las fuerzas del régimen reaccionario, en su experiencia práctica hacia el camino insurreccional y en su curación de las ilusiones políticas hacia el ejército reaccionario y el gobierno proimperialista.”

De la misma manera considera conveniente “establecer inmediatamente lazos serios a nivel político y M. con los partidos y demás fuerzas revolucionarias de América Central, y elaborar un programa conjunto de estrategia Militar a nivel Centroamericano. Hacer el mismo trabajo de coordinación a nivel democrático con las organizaciones democráticas, sindicales y civiles de Centroamérica”.

Roberto Pineda | 22 de febrero de 2016 | Lea documento: Las preocupaciones de Saúl por la posición del PCS en el conflicto Honduras-El Salvador 1969.

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