Sucedió hace mucho tiempo, pero yo siempre lo guardé para mí pues creo que ese día salvé mi vida y tu vida. Ojalá lo recuerdes.

¡Hola Gerson! -Sucedió en 1978 ó 1979 no recuerdo bien. Fue una noche de domingo. Yo recién había aplicado para obtener la licencia de manejo. Cero de experiencia en la calle menos en carretera.

Esa noche llegaste y me dijiste que tenía que acompañarte para hacer un viaje. Te antepuse mi falta de experiencia pero en esos días, la Tarea era lo más importante y nos atrevimos a tomar el riesgo.

Abordamos el panel Anaranjado (combi) y emprendimos el viaje para mi desconocido en ese momento. Carretera a Santa Tecla me dijiste y emprendimos el camino. Llegamos al parque de Tecla y me ordenaste que nos detuviéramos. Ahí contactaste a un compa. Tardaste poco y de nuevo a echar a andar la combi. Ya para ese momento me dijiste que íbamos para Santa Ana. Yo me puse nervioso pero sin decirte nada emprendí la marcha. (La verdad era para mí algo peligroso pues no solo era no tener licencia, ni experiencia manejando si no que también era ya de noche). Bueno llegamos al destino. No sabía donde estaba; pues a Santa Ana aun habiendo tenido tarea de atención a un grupo de compas, solo era de día y a un mismo lugar todo el tiempo y por esa razón, nunca conocí la ciudad. Me dijiste al bajarte: -Espera aquí que regreso al rato-.

Arrescosté el respaldo del asiento para no llamar la atención y esperé hasta que tu llegaste. Creo que ya era un poquito más de las doce de la noche y prendí el motor y a darle marcha de nuevo a San Salvador. A la salida de la cuidad, para mala suerte estaba apostado un retén de la policía nacional y era de esperarse que nos hicieran parada. Y así fue. Eramos los únicos en ese momento en la calle. Paré y llega un agente y me dice: -¡Buenas noches! -¿Me permite su permiso de circulación y licencia de manejar por favor?

Yo sin mostrar nervio alguno saco del cenicero mi famoso permiso de manejo y la tarjeta de circulación, que para serte sincero, nunca me puse a pensar en el grave problema que pasábamos, pues no conocía a nombre de quien estaba registrado el vehículo, era yo muy acatado con la compartimentación. Pero bien entrego lo que me piden y se fue..... Al ratito, llega de nuevo y me dice: -¡Perdone usted! -Mi sargento solicita su licencia de manejo- A lo cual yo con mucha seguridad le respondo: -Pues fíjese que ese es mi permiso de manejo-. El policía se regresa a donde el sargento... Y vuelve de nuevo a la combi. Y hoy si me ordena ir a donde su superior por mandato de él. Me bajo y veo al sargento. Le doy la mano y le digo: -¡Buenas noches señor oficial¡ -Dígame, me dice disculpe pero éste papel no tiene validez- Le digo con tanta seguridad de mi parte: -Ese papel me lo dieron en el departamento de tránsito- (Y me dijo el caballo el que me sacó la licencia que en caso fuera parado por la autoridad dijera que mi comandante OLiva me daba la autorización para manejar) (Yo a ciencia cierta no sabía quién era el tal comandante) pero sostuve eso pues la verdad me lo había creído. Y el sargento me dijo: ¿El comandante Oliva? -Si le respondo. -Mi comandante Oliva... –¡Mmmm! -Bueno de todas maneras el vehículo le será confiscado-.

En esos momentos me recordé que antes de salirme de la Combi, me mencionaste algo que no permitiera que lo confisquen pues tiene compartimientos secretos y te quedaste cayado. Cuando el sargento me dice de nuevo: -Lo siento lo remolcaremos- Y yo le respondo: -¿No puede usted hacer caso omiso de éste requerimiento? -Pues mire la hora que es y mi madre se afligirá mucho si no llego-. A todo esto me pregunta el sargento: ¿Y que anda haciendo por aquí? Y en ese ratito invento la leyenda. (Para empezar lo único que había escuchado de Santa Ana había sido la colonia Las Palmas) y así le dije: -Venimos de colonia las Palmas de visitar a una hermana de mi mamá; pues nos avisaron ya noche que estaba muy enferma y necesitaba algún dinero y mi mama me comentó la necesidad y le dije: -Pues si quiere voy- y ella me dijo: -Pero tú no tienes licencia- pero la necesidad de mi tía hacía correr el riesgo pues el chofer de la casa no llegaba hasta el martes; pues tenía vacaciones. Y esa es la razón de andar por aquí.

El sargento sin pensarlo me volvió a decir: -Bueno, la camioneta tiene que ser remolcada-. Ya ante la insistencia le dije con algo de temor: -Bueno, dígame usted mi sargento: ¿No hay una manera de solucionarlo? Y él me dice: "NO"... -Aparte somos muchos-. Y luego le regateé como si fuera algo que compraba. No se cuantas veces. Hasta que al fin aceptó. (En aquellos momentos me embargó la alegría de mi logro) y recuerdo que le dije: “GRACIAS MI SARGENTO NO SABE CUANTO ME HA AYUDADO” Luego le di la mano y me entregó los papeles y regresé al vehículo... Emprendí la marcha. Todavía me metí en un bache. Retrocedí y ya listo agarré la carretera. En el camino recuerdo que me dijiste: -Cuando vi que no regresabas empecé a comerme mis apuntes; pues tardaste y no sabía que sucedía…- ¿Y cuánto les diste?... Hasta ahí, recordé que le había prometido dinero al sargento; pero mi alegría de haberme dado el chance de irnos, me borró de la mente mi deuda y no regresé... Te dije con toda serenidad: -No me vas a creer pero no le DI NADA-... NO HICISTES COMENTARIO ALGUNO.

Creo que también los nervios te atacaron y lo entendí, pues tú habías tenido recién una mala experiencia con el enemigo... No hablaste mas nada en todo el camino.

Cuando íbamos ya rumbo a San Salvador sucedió algo que también no te dije. Llegando a la curva de los chorros, hay si mal no recuerdo un barranco hondo y tú venías arrecostado sobre el vidrio de la puerta. Y algo hice que te hice golpear tu cabeza en el vidrio y me desperté. Yo también me venía durmiendo. íbamos camino al barranco y me dijiste: ¿Qué pasó? -Y te respondí: -Nada- Todo bien-... Llegamos a casa y no se habló más del asunto.

Eso siempre lo recuerdo Gerson. Esa NOCHE SALVE MI VIDA Y LA TUYA. Talvés para ti no sea de relevancia; pues en los gajes del oficio, eso era de todos los días; pero para mí fue algo que después analicé y dije: “DORMI AL CULIO QUE BARBARO”.

La verdad creo que vale la pena que te lo recordara. Esa noche te salvé la vida hermano. Gerson si alguna vez lo lees piensa que en algún lugar del mundo está éste personaje que si bien a lo mejor, un día te decepcionó pero hizo algo bueno para el proceso y eso bueno fue salvaguardar una persona.“Las cosas buenas son fáciles de olvidar mas no las malas. Aunque con el paso de los años aprendí todo lo contrario”. Me despido de tí diciéndote siempre, que tienes un amigo aquí en la distancia. Alejandro Rivas (JULIAN)

Nota: Gerson Martínez, actual ministro del MOP (para los que no lo conocen.) En esas fechas él era el responsable de la COMISION NACIONAL DE PROPAGANDA DE LAS FPL. Yo humildemente segundo responsable del CENTRO DE IMPRESIONES REVOLUCIONARAS DE LAS FPL.

Compartir