El nombre completo de Rubenia es Sandra Beatriz Villatoro Montes, pariente lejana de la Comandante Mélida Anaya Montes. Rubenia también tuvo un hermano que cayó en combate en la zona de Jucuarán en un mes de Mayo de 1981 (no se sabe la fecha exacta, ni se han encontrado sus restos ). Se llamaba José Luis Villatoro Montes y cayó combatiendo en las filas de las FAL del Partido Comunista Salvadoreño.

Quisiera agregar también algunos datos a la biografía de Rubenia que dan un cuadro más completo de lo vivido por ella junto a su familia.

Rubenia siempre fue desde niña una mujer con carácter, con convicciones Fuertes y disciplinada para las cosas que tenía que hacer pero educada como toda la familia en un espíritu rebelde. Nuestra madre María Isabel Montes nos formó con el ejemplo; éramos unos niños cuando ya ella andaba en actividades colaborando con el BPR en Zacatecoluca. En la casa se hacían reuniones del MERS, de las señoras de los mercados, del sindicato de ACERO SA e incluso ya como familia junto a otros vecinos del barrio, en el comité de barrios y colonias que se formaron en los últimos meses de 1979 y fue así como nosotros desde temprana edad nos fuimos incorporando al MERS y participando en otras actividades de otras organizaciones como UTC en la zona de platanares al sur de Zacatecoluca o la toma de la cooperativa  algodonera "Entre Rios" .

Yo ya estaba muy activo con el MERS en San Salvador y Sandra (Rubenia) en Zacatecoluca donde participa en acciones milicianas y de masas hasta que sale a preparación militar. Por cosas de la vida resulta que coincidimos en el mismo campamento de entrenamiento por pura coincidencia y poco después incluso nuestro hermano mayor José Luis pero él con el PC.
Así como por cosas del azar nos juntamos en un mismo lugar así mismo nos envían a diferentes frentes, Rubenia a Chalate, a mi me envían a Usulután y a mi hermano -supimos después de su caída- al sur de San Miguel. Debo mencionar que todos nos fuimos a los frentes con la bendición y apoyo de nuestros padres quienes también trabajaban, colaboraban dentro de las FPL. Eso nos animaba mucho.

También por cosas del azar resulta que cuando capturan a Rubenia producto de la traición del que había sido jefe responsable de todo el frente urbano,  fue el cobarde traidor de “Miguel Castellanos” Napoleón Romero quien delató toda la estructura de la metro y fuimos capturados a finales o mediados de septiembre de 1985.

Yo estaba en casa de mi madre, donde también residía Rubenia, porque recién había nacido mi primera hija y mi compañera convalecía del parto en casa de mi madre. Al darnos cuenta que Rubenia no llega esa noche empezamos de inmediato a deshacernos de cualquier cosa comprometedora, buscar embutidos, documentos y cualquier cosa comprometedora mientras al mismo tiempo buscábamos casa donde mudarse -cosa que no es fácil solo de empacar e irse- porque era lógico y seguro que había sido capturada.
En el lapso de dos días a partir de la captura de Rubenia estábamos listos para mudarnos cuando por la noche como a las doce golpean la puerta exigiéndonos abrir de inmediato e identificandose como Guardias nacionales. Ese día me sentí impotente y derrotado; nos capturan a mi madre y a mí y nos trasladan a la sección dos del cuartel de la Guardia Nacional. Ahí nos damos cuenta a los días siguientes que tenían a Rubenia, a Elenita y su hermana (de quien no sé su seudonimo) e incluso a los respectivos hijos pequeñitos de ellas; una niña, hija de Elenita y un niño hijo de la hermana.

Ahí intentaron quebrarnos la moral golpeando, amenazando y torturando a Rubenia o a mi madre o a mí frente al otro pero núnca se me olvidará aquella tarde cuando mi madre en un acto de coraje les demolió la moral a aquellos esbirros cuando en un intento por desmoralizarme llevan a mi madre frente a mí y nos amenazan con golpearla si no hablaba y mi madre tranquilamente pero con firmeza me dice: Nó digas nada hijo! no importa lo que pase! ... aquellas palabras me sorprenden y llenándome de orgullo veo las caras paralizadas de aquellos esbirros que se veían el uno al otro sin saber que hacer ni decir y al rato de unos interminables segundos grita uno de ellos: llévense a esta Vieja ...! y a mi me conducen a mi celda suspendiendo el interrogatorio por esa tarde.
Ahora puedo decir con la frente en alto, lleno de orgullo que gracias al coraje, valor y convicción de mi madre en la justeza de la lucha no sacaron nada de nosotros, solo desinformación que los ha de haber dejado más confundidos que otra cosa.

Doy fé de que ni Rubenia me delató a mi ni yo a ella pues élla conocia bien mi historial y los interrogadores no tubieron ni idea de la verdad y se tragaron  -no sin un esfuerzo mental extraordinario de mi parte- la leyenda que les narré.

Mi madre sale libre directo de la Guardia Nacional a los 15 o 20 días porque no le sacaron nada y la Cruz Roja presionó por su libertad. Yo fui enviado a Mariona donde permanecí 3 meses. Rubenia permaneció como cinco o seis meses.
Los dos logramos salir  libre de los penales “gracias” a la enorme corrupción imperante y casi pública en el sistema judicial donde pagándole a los secretarios de los jueces militares la suma requerida se podía salir libre.
Resulta que por la presión de mi madre pido asilo a Suecia para no complicarle el caso a mi hermana. Yo ya había salido asilado con mi esposa y mi hija de 6 meses antes de la liberación de mi hermana quien al salir se reintegra al frente norte en Chalatenango donde la esperaba su compañero de vida Jacinto.

Debe decirse que gracias a la lucha del Pueblo y denuncia internacional el régimen de la época se vió obligado a permitir las visitas de la Cruz Roja internacional la cual tomaba nota de nombres y condiciones de los presos (los que ellos  talvezno habían pensado asesinar) y eso nos protegía en cierta manera. Lo digo porque durante mi estancia en la G-2 pasaron por ahí también militares sospechosos de ser infiltrados que fueron severamente torturados y me proporcionaron información interesante. 
Por ahí pasaron soldados de elite e inclusive Guardias nacionales.
Ahí estuvo una escuadra completa del batallón Belloso pero separados en diferentes celdas; en mi celda estuvo uno con el cual discutíamos diferentes temas, a ellos los acusaban de haber asesinado al oficial jefe de ellos.
Luego estuvo un Guardia radista del batallón de cazadores que por andar drogado habló sin claves durante un operativo.
Hubo un detalle que me aseguraron ambos y por separado: Que dentro del ejército circulaba mucha droga bajo el visto bueno de la jefatura y que lo hacían para ir a pelear porque después de un corto tiempo en la guerra la moral era baja y la necesitaban la droga.
Lo otro importante que me confirmó el Guardia en un momento de rabia contra sus mismos “compañeros de armas” ante las vejaciones que sufría fue que ahí en el cuartel había una celda clandestina donde sólo entraba personal selecto y a donde llevaban a los que después de ser interrogados serían asesinados con toda seguridad o sea a los que desaparecian para interrogarlos y asesinarlos.

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