Homenaje póstumo a una combatiente de la vida  

En los días de septiembre partió a la eternidad una compañera histórica del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional: la compañera Rhina Clará, de seudónimos de guerra “Hauri” y “Julieta”, quién el pasado miércoles 13 de septiembre del 2018 a la edad de 71 años murió sorpresivamente de muerte natural, después de haber dedicado toda su vida al proceso revolucionario salvadoreño. Rhina se graduó de tecnóloga médica en la Universidad de El Salvador y allí trabajó de catedrática en anatomía. Con el auge del movimiento revolucionario contra la dictadura militar salvadoreña y el Imperio Yanki, Rhina se involucró en las tareas de la insurrección y se convirtió en seguida en guerrillera farabundista en el campo y la ciudad. En todas las tareas que “ Julieta-Hauri” cumplió durante nuestra Revolución y después de los Acuerdos de Paz, la compañera siempre fue una forjadora de altos principios éticos, luchando por la redención de su Pueblo, por los derechos de la Mujer, por la defensa de la madre tierra. Rhina, compañera de cálida sonrisa, vivencia a manos llenas con el alma abierta, contadora de historia de sabiduría y valor, consejera de caminos revolucionarios, feminista de corazón, convicción y acción; Rhina pintó la vida de muchas compañeras de rebeldía y empoderamiento y a lo largo de su caminar dejó en varias generaciones la huella de su energía inagotable. Fue una destacada luchadora social durante toda su vida. Desempeño muchas misiones clandestinas de alta responsabilidad y entrega en nuestra guerra revolucionaria y en las negociaciones de los Acuerdos de Paz. Perteneció a la Comisión de Ética del Partido FMLN, a la Secretaría de Memoria Histórica, Relaciones Internacionales del Partido, y en la actualidad era integrante de la Controlaría del FMLN, colaboradora administrativa de la subdirección de Asuntos Internacionales en la Asamblea Legislativa. Fue impulsora y defensora de las políticas encaminadas a conquistar los derechos de las mujeres salvadoreñas. Formaba parte de diferentes colectivos de mujeres, fue socia-fundadora de las Melidas y parte de la junta directiva del Instituto Salvadoreño del Desarrollo de la Mujer, ISDEMU en el período 2009-2015.
Compañera Rhina Clará, “Julieta” y “Hauri”, ¡Presente! 

NICO nos manda desde Argentina retazos de su memoria guerrillera con CHOFI y JULIETA:

Nicolás DoljanínJulieta (sentada muy atenta y a la derecha en la foto...) era una militante todo terreno, cuando llegó al Trigal con dos niñas encomendadas a su cuidado. Un cierta discreción extrema, como para dar vida a sus actos, era su modo de ser, adquirido en circunstancias que desconozco pero imagino. Las pequeñas Eva y Victoria, pasaron una época muy difícil en el campamento de Gérman, esperando seguir camino para reencontrarse con su papá, asentado en la zona de Arcatao. Nunca nos vimos obligados a cruzar tantas veces el Sumpul, tiliches al hombro. Cierta vez, el Enano amagando hacernos re - cagar desde territorio hondureño, casi se lo comen crudo al Goyo, con las aguas barriéndole las rodillas, porque nos grita que retrasábamos la marcha:

- Mejor, fíjese en sus modos (Chofi)

- No son los de un revolucionario (Julieta)

Nuestro milagro matutino diario fue la alegría de esas dos niñas, pero tanto Julieta como Chofi, se negaban a “hacer de madres”, ocupadas todo el día y no pocas de las noches, en las tareas que se nos encomendaba: la edición y distribución, llueve o truene, con el Enano encima o en el fondo de una quebrada en pleno temporal, del periódico Venceremos.

Cámbiele el paisaje a la hazaña más grande, alguna vez conocida, protagonizada por los pueblos durante el Siglo XX, quítele la nieve y el cemento, saque al nazi y sustitúyalo por un chelito macdonald´s echando los bofes, póngale guanacos conversando quedito la lengua de Quevedo y va a tener frente a Ud nuestro humilde Stalingrado.

Si todavía le caben dudas, vaya a Chalatenango y pregúntele a lss viejitxs por Gusnino.... Si no le alcanza el pisto para viajar, véase la peli de J.J. Annaud (Bajo fuego enemigo) y brinde a la salud de todos los aquí mencionados.

Nadie es capaz de leer como un(a) pobre que lucha por lxs otrxs.

Por algo toda esta historia empieza con el Pueblo del Libro.

Lxs primerxs en prohibirse poseer esclavxs...

Una Escuela Popular de la Contra - violencia, habida cuenta del combate colectivo diario desarrollado, contra esas operaciones ideológicas en gran escala, denominadas entonces “redes” (de consumismo y delación…) por la Contrainsurgencia norteamericana.

Y constituyentes de la médula de la llamada Ingeniería del Consenso (E. Bernays) en todo tiempo y lugar del Capital.

- Nuestro partido se ha salvado de la destrucción, no pocas veces, gracias a la calidad humana de sus parejas (Julieta)...

- Igual entre nosotros, en San Vicente. Nuestros hombres muchas veces son dundos. Al Enemigo nunca hay que permitirle que se haga una idea. Se lo vence en el trato humano, usté (Chofi)

Julieta era una mujer notable por lo hermosa, pero no conocí otra compañera más aburrida, esa es la palabra, con el machismo nuestro de cada día. Ni más discreta ante el dolor o indignada hacia la hipocresía ambiente en ámbitos partidarios. Bien sabido es, la Conciencia embellece a quien pelea por los demás. Y a la categoría negativa “machismo – leninismo” la tenía en la punta de los labios. Chofi, por otros caminos, llegaba a las mismas conclusiones: “En la vida anterior nuestra, se decía el sueño es hombre, pero hay que ver si como ronca, duerme... Eso, también se decía...”

Ni siquiera el Firulay, a quien debíamos la vida gracias a una mina que detuvo al Enemigo una noche entera, pero a costa de sus propias manos y nuestro jefe de Campamento a la sazón, se podría librar de la crítica de Julieta y Chofi.

Y ni se diga cuando se les sumaba la Negra Ana María. La Filomena admirada por el Negro Hugo como mujer combatiente del primer destacamento de las Uvé en los tiempos de la Guerra Descalza. Y la más joven de nuestro equipo transhumante:

- Es un hostigue, vos lo consentís demasiado. Eso no me parece bien.

- Usté, lo considera porque es heróico pero se equivoca – cerraban filas las tres.

- Está bien, ya es mucho chambre todo esto.

- Nové. Ahora usté que nos acusa… – la última palabra debía ser de las tres, como corresponde - ¡Y quién es el que empieza!

Rescato frases perdidas tal vez por otra asociación de ideas, pero la memoria me las devuelve al compás de las tareas, por eso digo: memoria de masa. Cada tareia era un reto entonces. El Venceremos salía como un relojito, hagamos pues camisetas para la mara y serigrafía... A saber cómo es eso hagámoslo y ya..

- Pavel sabe cómo se hace el volado este, preguntémosle (Chofi)

- Tiene pereza pero nos va a explicar lo que no sepamos (Julieta)

Como no debe existir mayor atractivo entre gentes de trabajo que mirar trabajar a los otros, a la Eva y a la Victoria que dibujaban mientras cotorreaban a la par nuestra, se le sumaban los compañeros de Seguridad: Felipito, Matiítas, Robertillo, Gusnino y, le voy a decir Sebas pues he olvidado imperdonablemente cómo se llamaba, un genio del dibujo (infinitamente más talentoso que este servidor... ) capaz de desarrollar un combate con todos los detalles en una hoja de cuaderno y a todo color, combatiente por combatiente, soldado por soldado, arma por arma... Hasta que llegó la tarea de editar la Vida de Van Troi, un verdadero bestseller salido de factorías propias, gracias a nuestro mimeógrafo vietnamita, también conocido como “de palo”: marco de madera, tela para serigrafía y una espátula labrada de una vieja llanta de tractor por el genial Chespirito de Arcatao, mientras observaba, en el Limón, cómo nos fatigábamos al pedo con cierto artilugio de madera.

- Las bichas sanitarias están enamoradas de Van Troi (Chofi)

- Muchas veces les negamos los sentimientos... (Julieta)

Y no se a cuál de las dos se les ocurrió la gran idea: “Porqué no les pedimos a los Compas que hagan poemas y se los editamos?”...

Todavía me acuerdo la cara y la respuesta del Cabito:

- Pero yo lo más que escribo es un correo para Gérman....

- Usted, hágalo como le salga, acá se lo cortamos en versos....

De eso se trató la Revolución Salvadoreña.

El poema tal vez más logrado de los Charrales entonces, se titulaba “Mataras” y fue creación de una compañera recién llegada de la Metro (San Salvador) – bastante ninguneada subjetivamente por su pareja, cuadro “machista – leninista” el tipo - pero el hallazgo más festejado con Julieta y Chofi, fue una delicadísima metáfora de Maclovio, acerca de la última vez que lo habían herido: “Dos aires sentí/ entrarme al pantalón”.

En la discusión que tuvimos que dar “ante los organismos” para que aceptaran el dibujo de Sebas (o como se llame) en la Portada del folleto, hubo que afrontar el ridículo hasta que Gérman laudó a favor nuestro.

La mara tenía su poemario y quién les podría quitar lo bailado.

Cada vez que las recuerdo a Julieta y a Chofi, ahora que vamos quedando cada vez menos capaces de hacerlo desde la memoria de masa, su memoria se asocia a los peores tiempos que le tocara pasar a nuestro pueblo y su causa libertaria.

Esto viene de hace muchos años, si no siglos.

Mi – Nuestra generación…

Desde aquí en la Argentina hasta allá, El Salvador, podemos denominarnos La Generación de Trelew. Nos encuentra juntos la masacre del 22 de Agosto de 1972 y la solidaridad presta de las FPL Farabundo Martí al debutar durante su Primer aniversario, 1973 en San Salvador.

Nuestra generación tuvo en común el mismo concepto de la Política. Ese que nos previene: a la clase dominante, para que haya Democracia y no simplemente una pantomima electoral, no le cabe el papel de clase dirigente. Aristóteles pensaba lo mismo... O para no irnos tan lejos como la cabrona Hélade, el padre Montesinos al decirle, por primera vez, a nuestros hermanos emplumados: “Ustedes y nosotros, somos hermanos de Jesús”...

Y aquel achichincle arenero o macrista Diego de Colón, que le reclama: “¡Qué les está diciendo, Padre! ¡Cómo mierdas los hacemos trabajar ahora!”....

De modo tal, es imposible desligarlas a Julieta y a Chofi de cierta certeza por la cual, todos nosotros mal llamados sobrevivientes, debemos a las mujeres militantes - como colectivo del corazón de Virginia Peña Mendoza, nuestra amada Chana, ellas dos estarían de acuerdo con lo que escribo - el haberle podido doblar el codo a la Muerte y al Genocidio. Haberlo podido durante el lapso histórico del mayor y más despiadado despliegue del Poder del Imperio y la Clase de Los Oligarcas, contra los Engendrados.

- Calidad de compa que tenía Chana: el Chusón (Julieta)

Mujeres libres e infatigables todas ellas. In-so-bor-na-bles en el Afecto. Capaces de cargar con todas las angustias del colectivo entero en el peor de los trances. Sin especular ni esperar órdenes. Creaban alternativas de Vida a su paso. Creo que es un rasgo que se remonta a los tiempos más atávicos de la Humanidad sobre la Tierra: toda sobrevivencia colectiva se les debe. Sea en la Querella de las Mujeres que le abriría el camino a Robespierre y su rescate de los Derechos Naturales o en la empresa histórica de los Libertadores de Nuestra América. Sea en el medio del Amazonas, entre los Sioux o en la Tierra del Fuego de los extintos Selknam. Pero en el caso particular de nuestros Charrales, harto conocían ellas la servidumbre burguesa, el teatro de la crueldad matrimonial, como para renunciar al goce de la ternura entre camaradas.

Tanto Eva como Victoria tuvieron así su mejor escuela. El campamento entero las promovió a ser nuestras mejores compañeras. Y tal porque ni Julieta ni la Chofi las consideraban “menores de edad”.

Y cómo las extrañamos, al día siguiente de su partida:

- Se nos fue la Niñez – escucho susurrar a un Gérman enigmático como un grafitti, acaso por la cantidad de veces que ambas habían conseguido arrancarle una sonrisa en lo más jodido de la jornada.

Como en Chorro Blanco, mientras el helicóptero aquel nos soltaba de un solo saque todos los rosquetes a la par… pero eso es otra historia. -

Nicolás Doljanín "Nico", premio en literatura testimonial "Casa de las Américas" 2013, con su libro "La sombra del Tío" | Fotoreportaje de Ramón El Suizo

La Cañada en Chalatenango, 1981.

Foto: María Teresa Martínez Flamenco MILAGRO. Sentada al lado izquierdo con el fusil entre las piernas. Era jefe del campamento del Estado Mayor Apolinario Serrano en 1981. Cayó en la invasión en la Montañona en octubre de 1981. Junto a ella cayó su Hermano Blas de Jesús Martínez Flamenco LUCAS. Primero de la derecha sentado. Referente: EVA MARIA- Sara CAM CENTRAL- Médicos del Mundo.

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