Hay veces que las palabras no significan lo que algunos creen que significan, o mejor dicho, uno no las debe tomar o entender como ofensas cuando en realidad no son ofensas, esto por ejemplo me lleva al recuerdo de la palabrita esa tan famosa en los ochentas cuando el enemigo se ensañó contra nosotros eliminando a todo el que pudo porque claro, una dictadura no puede permitir SUBVERSIVOS. No descarto que cuando me echaron la palabra encima,, al principio me provocó temores, me hizo sentir perseguido, amenazado y quería quitarme la palabrita de encima porque no reconocí que lo de subversivo en realidad era referencia a un héroe que se atreve a enfrentar a quienes estaban matando al pueblo.  

Otra palabra de la que no pude escapar es RESENTIDO. Esa es una palabra que nos dicen a todos los que de alguna manera criticamos el accionar de lo que suponemos es la herramienta de justicia del pueblo, pero no criticamos a los compañeros militantes, criticamos mas bien la conducción por no estar conformes en la manera que lo hacen. Al principio la palabrita me producía sentimiento de vergüenza, aquella sensación de estar traicionando algo tan sagrado como es hacer justicia en favor de las mayorías, Luego uno se da cuenta de que hay muchos resentidos y luego uno se pregunta cómo es posible que no se tome nota del asunto que en realidad es clave dentro del actual esquema pre. electoral y cuando el Frente ha perdido la credibilidad de la población. Soy un resentido, lo acepto, soy un resentido como tantos otros compañeros que vivimos pensando que esta tragedia nuestra es mejor digerir los hechos con resignación. Resentidos porque no hemos podido aprobar la actitud de quienes suponemos debían educarnos con el ejemplo. Los revolucionarios entendemos bien la importancia del ejemplo.

Pero yo soy de la otra generación, de la que obtuvo el resentimiento observando como la consigna cambio, como la estrategia cambio, como el propósito, la meta, y hasta la teoría cambio. No pudimos con los cambios y lo expresamos, no pudieron con la crítica y buscaron las maneras de ponernos fuera, nosotros los que luchamos, los que entendimos que había cambios que no tenían correspondencia con lo soñado, los que al notar los cambios hablamos y demandamos explicaciones que no nos podían dar porque no se podían dar para no arruinar sus ambiciones, nosotros, los que nos fuimos quedando marginados sin entender bien la maniobra, nosotros, los que por tanto amor revolucionario llegamos a sentirnos culpables y por ingenuidad fuimos culpables de algo que ha podido trastornar la historia hasta llegar a esta chambonada de la que somos testigos, nosotros,, los que miramos que las cosas van mal y tratamos de llamar la atención sobre los problemas con la esperanza de que se puedan solucionar, nosotros pues, los de afuera del partido, los expulsados, los fraccionarios, los resentidos. De hoy en adelante tomaré la palabra por lo que realmente significa acordandome que quien la usa para describir mi circunstancia es simplemente quien no ha podido utilizar bien todo este potencial de hombres y mujeres que no se someten por doctrinas o fanatismos. Hombres y mujeres que entendemos que la educación mas efectiva es la del ejemplo y que por demandar semejante compromiso de los dirigentes es que se nos pone fuera. Que alguien me diga si no hay razón para el resentimiento.

Quisiera escribir sobre otras cosas, hay tanto que denunciar, tanto que proyectar, tanto que soñar, pero no se puede, simplemente no se puede mientras el resentimiento gobierna nuestras emociones y pues no lo puedo esconder, es un asunto que me come y que no veo que le importe a quien uno quisiera que le importe porque sencillamente sus ambiciones y su arrogancia son más importantes que el sentimiento de la militancia. No, no soy ningún contra o por el estilo, solo soy un resentido. La palabrita esa tiene sentido.

Un saludo a todos los resentidos.

06-06-2018

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