Sean todos muy bienvenidos compañeras y compañeros a este acto en conmemoración del 30 aniversario de mi compañero, de mi esposo y compañero de lucha Salvador Cayetano Carpio conocido por nuestro pueblo como Comandante Marcial.

Hace 30 años yo tuve un día trágico para mi, fue un día imposible de poder expresar pero tuve la satisfacción de traer los restos de mi compañero Marcial que estaban sepultados en Nicaragua. Me costó mucho trabajo, fue muy doloroso para mí porque yo nunca había asistido a una exhumación y realmente es renovar ese dolor, venciendo tantas dificultades que me exigían allá para traer esos restos, pero al fin lo logré y aquí están. Yo ahora me siento muy emocionada, siento la enorme alegría de ver la presencia de la clase obrera aquí. Yo creo que mi compañero Marcial ha de sentirse muy feliz de estar aquí con la visita de ustedes. Quiero contarles un poquito sobre la vida de Marcial. Yo lo conocí en el movimiento sindical allá por el año 48, cuando yo era dirigente de una asociación de trabajadores, porque en aquel tiempo no se permitían los sindicatos, así nos conocimos y así emprendí junto a él mi camino de lucha hasta el final.

Bueno aquí en El Salvador muchos compañeros no lo conocen, su origen...Era un hombre humilde, nació en un hogar muy humilde, su madre se ganaba la vida lavando ropa ajena, su padre era un obrero de zapatero que murió cuando el tenía 3 años. Yo les voy a contar esto porque estoy viendo en algunos libros muchas deformaciones acerca de su vida. Entonces, cuando el padre murió, a los pocos tiempos su madre volvió a contraer matrimonio, tuvo nuevos hijos y de su primer matrimonio solo quedaron dos: Lola y Salvador. Cuando la madre murió, su tía los llevó a internar al colegio Santa Cecilia. En aquel tiempo allí recibían niños pobres para enseñarles a leer y a escribir a cambio de trabajo. Pero pronto la tía los fue a sacar de ahí y los llevó a vivir a una casa de las hermanas de San Vicente de Paul. Estando ahí las hermanas lo matricularon en una escuelita que tenían y allí comenzó a aprender sus primeras letras. Como veían que tenía facilidad de aprender, le dijeron a la tía que le iban a conseguir una beca para que fuera a estudiar al colegio Emiliani, donde se podría preparar para ser cura. Pero un día de tantos, el era un niño muy rebelde, lo quisieron pelonear y salto el muro y se fue. No quiso llegar a la casa de la familia porque lo podían castigar y se quedó cortando café en el cafetalón. De allí con lo que le pagaron siguió rumbo a Guatemala, haciendo el camino a pie a Ahuachapan, siempre buscando trabajo para reunir lo del pasaje para ver si llegaba a Guatemala. Un día que íbamos nosotros en bus para Ahuachapan, me enseño la finca donde él había estado cortando café, y con lo que ganó allí tuvo para el pasaje para llegar a la frontera de Guatemala, la pasó a pie y se encontró con un señor al que le preguntó que si tenía trabajo, ya que lo necesitaba pues venia de El Salvador y no tenía ni donde dormir. Le dijo el señor que le daba trabajo pero en Antigua Guatemala, que tenía allí una panadería. Entonces aprendió a ser panadero.

Primero fue aprendiz de zapatero, allí lo trataban muy mal, porque antes a los aprendices los trataban muy mal, los castigaban ...y él como era rebelde pues se iba y lo mismo le paso en las panaderías, pero el si aprendió el oficio de la panadería.

Cuando regresó de Guatemala vino a trabajar a una panadería, y en aquellos tiempos el oficio de la panadería era bien artesanal, no había nada de maquinaria, ni nada. Los salarios miserables y un trato pésimo. Entonces empezó a tener conciencia de la necesidad de organizarse y así fue como se incorporó a una sociedad de obreros panificadores que había allí. En ese tiempo eran sociedades con presencia del patrón. Eran unas sociedades que les llamaban “enterradoras de muertos”, porque lo que hacían era contribuir todos cuando un compañero se moría, le ayudaban para la caja, si se enfermaba le daban para los alimentos. Así se fue iniciando y comenzó a ver que no había ninguna combatividad estando en una asociación donde el patrón que los explotaba era el que dirigía esa asociación. Poco a poco los compañeros fueron tomando conciencia y dejaron ese tipo de organización y formaron la Unión de Obreros Panificadores de la que él fue fundador y dirigente toda la vida.

Desde muy jovencito se inició en la lucha obrera, después poco a poco se fue dando a conocer, ya no solo como dirigente de la Unión de Obreros Panificadores, sino que también era muy solidario y colaboraba con los demás compañeros obreros en sus organizaciones. Y así poco a poco el fue dándose a conocer como un dirigente obrero, hasta que el, un día ya durante los años de la dictadura militar, cuando estaba el General Salvador Casteñeda Castro, que fue un gobierno bien represivo, donde a la clase obrera masacró, morían compañeros en las manifestaciones, fue una persecución muy fuerte. En esas luchas del 46 fue la primera vez que a el lo capturaron, lo acusaron para detener la huelga obreros de los panificadores, lo tuvieron seis meses en la cárcel, acusado de amenazas de muerte al presidente de la república y que se yo...los testigos eran policías y por eso el jurado lo absolvió por que no encontró culpa para su detención, esa fue la primera captura que Salvador Cayetano Carpio tuvo.

Después la segunda captura fue cuando por primera vez nosotros estábamos eligiendo a dos representantes obreros ante el consejo del Seguro Social. El tuvo que salir antes de que terminara la reunión cuando ya habíamos elegido a los compañeros porque el tenia otro compromiso en la Unión de Trabajadores Ferrocarrileros. Al salir del local lo capturaron, lo sacaron inmediatamente del país y aprovechando esa captura, se fue a Honduras, después a México y allá los compañeros de la Confederación de Trabajadores de América Latina le consiguieron para que fuera a estudiar a la Escuela del Partido Socialista Popular en Cuba en tiempos de Prío Socarrás. Estuvo seis meses estudiando allí.

El ya venia con mas conocimientos, con conciencia política y el realmente cuando el golpe de la Junta que derroco a Castañeda Castro, que se formo la Junta Revolucionaria de Gobierno y el gran boom de la Junta Revolucionaria , hubo un espacio político muy grande que nosotros aprovechamos para salir a la calle a exigir nuestras demandas, libertad de organización sindical para los trabajadores de la ciudad y del campo, también seguro social, código de trabajo … bueno todo eso costo grandes luchas y vino la represión precisamente para detener el movimiento sindical independiente que se fortalecía cada día mas.

Un día 26 de septiembre nos capturaron a los dos junto con muchos compañeros, obreros, estudiantes universitarios, profesionales...armaron una gran mentira diciendo que nos capturaban por que habían descubierto un complot comunista para derrotar al gobierno y estuvimos ahí secuestrados. Como no pudieron demostrar el famoso complot comunista optaron por tenernos secuestrados durante el tiempo que quisieron. Por ejemplo yo estuve allí 11 meses secuestrada, después me sacaron del país, hasta llegar a Guatemala en tiempo de Arbenz. En ese tiempo había allí un gobierno democrático que nos acogió y nos apoyo.

Yo quería decirles, pues, que la trayectoria de Marcial viene de muchos años, de muchos años de sufrimiento, persecuciones, capturas.... yo les estoy hablando del Marcial obrero que se dio entero, entero a la clase trabajadora, era muy querido por la clase trabajadora, por que el tenia tiempo para todos.

- Mire compañero Marcial, necesitamos que nos haga un proyecto de estatutos.

- Como no.

Por que era muy estudioso de las leyes laborales, el se sabia el código de trabajo, el estudiaba todo lo relacionado con las leyes obreras, entonces el tenia como ayudarles a otros compañeros y el así se fue haciendo un dirigente sindical muy reconocido y muy querido por la clase trabajadora y pueblo en general porque la linea del movimiento obrero era la solidaridad con cualquier movimiento obrero. Allá estamos nosotros apoyando, saliendo a pedir a las calles dinero, llevándoles a los obreros comida buena. Era un tiempo muy lindo, que como quisiera que volviera a verse en el movimiento obrero ¿verdad?.

Ese trabajo tan importante como es la solidaridad. Así a grandes rasgos.... yo lo les quiero decir es que Marcial, lo ha presentado, como diría... como un monstruo, lo que el no era, el era un hombre amoroso, tierno, todos los compañeros lo querían. Marcial solo odiaba la injusticia y por eso el lucho hasta el ultimo instante de su vida. Entonces, el era así pues, como ser humano para mi era un hombre bueno, ejemplar, yo como compañera de el puedo decirles, que como ser humano tiene que haber tenido sus defectos, para mi sobresalía lo bueno. El fue un hijo ejemplar,un padre ejemplar y un esposo ejemplar, yo jamas, jamas sufrí un maltrato por el, siempre me trato con mucho cariño, me trato como esposa, me trato como compañera de lucha, ¿verdad? Y yo... por eso que me duele tanto cuando oigo tanta, tanta tergiversación como la difamación que han hecho de su vida y de todo...

Pero yo ahora veo que...me da esperanzas pues, creo que algún día su figura va a ser reivindicada, se va a conocer la verdad de lo que sucedió porque realmente Marcial se lo merece, por que fue un hombre que entrego su vida, su vida total a su pueblo, a la clase obrera muy en especial, como el solía decir: mi querida clase obrera. Porque el era un obrero, el sentía en carne propias las necesidades, las angustias, las miserias, las arbitrariedades, todo lo que sufrimos los obreros.

Entonces, compañeros yo quiero decirles que cuando yo vine aquí y vi...ahora que van ha hablar de Alejandro, un compañero muy infatigable luchador de la clase obrera, que ha sido una perdida irreparable, un obrero consciente, también buen padre de familia, con un gran amor a su clase obrera, que no le importaba su enfermedad, ni eso lo doblego para estar hasta el ultimo instante de su vida al pie de la lucha. Entonces mi homenaje también, mi reconocimiento para Alejandro yo creo que Marcial jamas se imagino que iba a estar acompañado aquí de un compañero tan formidable como fue Alejandro. Yo me siento feliz de que eso suceda.

Cuando yo vine aquí la primera vez a visitar, estaba aquí en la tumba y encontré una manta que decía: En homenaje al compañero Marcial de los Obreros panificadores. Yo sentí una gran alegría y era Alejandro y partir de allí Alejandro no faltó un solo día a esta sepultura.

Era un compañero increíble, se lo merece todo, ojalá que muchos de los compañeros de las maquilas y de todas las fabricas sigan el ejemplo de Alejandro. Un hombre digno y consecuente.

Compañeros yo estoy muy agradecida y muy contenta de verlos aquí. Es primera vez que yo veo un numero grande de compañeros aquí en esta sepultura, muchos años atrás hemos estado siendo casi los mismos, pero ahora yo me siento muy feliz y les agradezco mucho su presencia en este día, yo se que la perdida de Marcial, su muerte, su desaparición física, por que yo creo que..., yo siento que no están muertos , ellos viven en nuestros corazones y en el pueblo, viven en el corazón de el pueblo y también en las practicas revolucionarias. Yo veo ahora que hay compañeros que están tomando conciencia de la necesidad de seguir adelante en esta lucha, no desmayar hasta lograr el objetivo por el que los compañeros dieron su vida. Muchas gracias

Palabras de Tula Alvarenga en memoria de Salvador Cayetano Carpio, Comandante Marcial. Acto en conmemoración del 30 aniversario del sacrificio de Marcial, ante su tumba en el cementerio de Santa Tecla. Domingo, 14 de abril de 2013. Descargar documento en PDF. Fuente: Federación Sindical de El Salvador (FESS)

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