Confieso que al recordar a los compas y a las compas de las cocinas, me da alegría pero también tristeza; pues hay varios que no están con nosotros. El trabajo era muy duro, desde el amanecer hasta el anochecer y no recuerdo haber escuchado alguna queja. En días normales ellos descansaban toda la noche y la seguridad quedaba a cargo de otras unidades. Para el resto de la tropa incluyendo al jefe era deber turnarse para ayudar en la cocina, obras de ingeniería y otras tareas.

Cada uno teníamos que dar lo mejor. Recuerdo cuando en El Jícaro, Chalatenango, murió en plena faena (aunque se le trató de revivir) la querida esposa del compa Moisés. Fue doloroso para todos; pero más para él con sus hijos Javiercito y Toño. Se le veló con su guardia de honor y enterró como toda heroína, era lo menos que podíamos hacer por ella...

Moisés fue incorporado a la unidad de compras y traslado de abastecimientos; Toño siguió de combatiente y Javiercito de correo. Después se les preparó a los dos en comunicaciones y fueron enviados a la comandancia. Javiercito rondaba los 12 años, pero parecía tener menos: era delgadito, respetuoso e inteligente. Pronto se ganó el cariño de todos en su nuevo hogar. El comandante Dimas Rodríguez lo adoptó casi como hijo. Luego fue entrenado en las comunicaciones estratégicas, donde tuvo un gran desarrollo...

Hasta el momento de escribir esta nota, tengo el gusto de decir que los 3 viven. El padre en Chalatenango y los hijos en San Salvador.

Otra anécdota que recuerdo con cariño es cuando fueron designadas a la cocina de la comandancia: Chavelita con sus hijos, Elvira, Pastorcito y otras compas. Nos despedimos de tal forma que parecía que nunca más nos volveríamos a ver.

cocinas 1Habíamos desarrollado una relación muy bonita, aparte que con Chavelita se iba el pan más sabroso del mundo y con Elvira una de las más veloces y creativa cocinera. En aquellas “hambriadas” siempre inventaban algo para comer y mantenían un guardadito para mí. Confieso que sus muestras de cariño ayudaron a soportar la falta que mi madre me hacía; pues apenas había dejado la adolescencia.

Como un año más tarde a Chavelita con sus dos hijos les enviaron a la Radio Farabundo Martí (RFM). Ella siguió en cocina y panadería, su hija (Esmeralda) en comunicaciones y Mario tuvo que esperar un tiempo para ser incorporado a las Unidades Móviles o de Vanguardia...

Ellos sobrevivieron al conflicto; pero Chavelita murió en el 1994, Mario a finales del 2009. Esmeralda vive y ha formado un bonito hogar con Elvis, de la RFM. Los otros compañeros como Elvira (Dina Guardado), Pastorcito (Neftalí Mejía), viven en Las Vueltas.

Recuerdo también, con mucho dolor la muerte de “Cangrejillo”. Un niño de unos cinco años, hijo de Emma y su compañero. Ambos trabajaban en la cocina del campamento de Ramón Torres, cuando estuvo destacado en Laguna Seca.

El apodo al niño se lo puso Héctor (Manguillo 2) y como les cayó tan en gracia a los papás que hasta ellos le llamaban así...

Corría el mes de marzo, cuando fuerzas del gobierno lanzaron una de las tantas ofensivas en contra nuestra. Después de varios días de combate tuvimos que retirarnos y al pasar por un caserío cerca de Guarjila, Emma le pidió a una amiga si le podía cuidar a su hijo por unos días. La señora accedió; pero cuando la FAES llegó a ese lugar, mató a los pobladores, animales domésticos y destruyó todo. Eran los tiempos que aplicaban la táctica de “Tierra Arrasada y Secarle el Agua al Pez”...

cocina3Cuando regresamos sólo encontramos cadáveres por todas partes, entre ellos el de “Cangrejillo”, al lado de un cerco de piedras del cual tomaron unas para deshacerle la cabeza... ¡Imágenes dantescas difícil de borrar!

Emma, con su esposo, continuaron en cocinas y después pasaron a producción. Hoy en día, no sé de su paradero y si viven espero alguien diga dónde encontrarles.

Nuestras Unidades Móviles siguieron su desarrollo y todos teníamos que estar en forma. Ser joven no era requisito para incorporarse; pero la práctica lo exigía: largas caminatas, correr de un lado al otro a veces muy cargado, desvelos continuos, aguantadas de hambre, arduo entreno, etc.

Los de cocinas en ocasiones eran los más sacrificados; pues algunas veces nos deteníamos a descansar un par de horas y ellos a encender fuego para cocinar algo de comer; aunque tenían el privilegio de no entrenar fuerte y si había personal, no se les incorporaba a ninguna otra actividad.

Sin embargo, en más de una ocasión dieron gracias a Dios por estar en forma; pues algunas veces el ejército enemigo les sacó varias “guindas” o les mató. En ocasiones no se podía camuflar bien la cocina o prepararla de manera que el humo no se viera (cocina vietnamita).

Una vez en El Jícaro los enemigos asaltaron por sorpresa el campamento de las FAL-PC en donde capturaron y fusilaron de inmediato a varios de cocina... Pronto pagaron su acto cobarde y criminal; pues en el contraataque que hicimos, murieron muchos de ellos incluyendo un Teniente o Capitán de apellidos Anzora Vanegas; también capturamos dos soldados, los que después se incorporaron con nosotros y tuvieron una participación muy destacada... (En otra ocasión narraré de ellos).

Estábamos seguros que para la FAES todos éramos objetivo de aniquilamiento sin importarles si estábamos mal armados o desarmados.

cocinas4Una vez, los del Batallón Belloso emboscaron a la unidad de Ramón Torres cuando iban subiendo a La Montañona, por el lado de Llano Grande. Concentraron su ataque a los de cocina, hirieron a un compañero, mataron a Alfredo (Roque Ortiz, jefe de abastecimientos), como también a los papás de Patricia y tomaron prisionero a un compa sordomudo, que los soldados para hacerle hablar le amarraron a un árbol y mientras lo golpeaban le gritaban que lo quemarían vivo… pero salvamos al mudito! Gracias a que con la unidad de Germán Serrano, recién habíamos escalado por otro lado La Montañona y estábamos cerquita del lugar.

Reforzamos de inmediato; pues sin querer estábamos en una posición muy ventajosa y agarramos a los soldados a “boca de jarro”.

Comenzamos a ganar terreno, armas, mochilas, etc. Los del Belloso tuvieron que salir en “guinda” por aquellas laderas. El mudito vive en La Ceiba, Las Vueltas y le conocen como el de la ''Historia del Palo Mudo''.

También recuerdo una maniobra militar que hicimos cerca de la carretera Troncal del Norte, con el chele Samuel y su tropa...

Los enemigos casi matan a los de la cocina; pero los compas se dieron cuenta del peligro y solo tuvieron tiempo para agarrar sus mochilas ¡yyyyy paaatas pa'que te quiero!... ¡salieron bajo una lluvia de balas y granadas!

Aparte del gran susto, a nadie le pasó nada; pero Abelito (jefe de cocina) hubiese querido agarrar del pescuezo al chele Samuel, pues le culpaba de lo ocurrido y se lo restregaba en la cara.

¡Nos dejaron sin seguridad inmediata! Solo con los puros tizones y peroles para enfrentar al enemigo! ¿Qué tipo de jefe tenemos? ¡Así cualquiera es jefe! Vociferaba sin parar...

Samuel se disculpó con ellos y se abrazaron. Abelito y Samuel viven cada quien con su familia, uno en Arcatao y el otro fuera del país, de seguro recordando las cocinas guerrilleras.

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