Breve reflexión

Todo comenzó el día 25 de JULIO de 1975 en la Universidad de Santa Ana, cuando, las fuerzas militares del entonces presidente Arturo Armando Molina, intervinieron militarmente con violencia y represión el campus universitario de occidente para evitar la realización de un desfile bufo, que los estudiantes organizaban cada 26 de Julio, para ridiculizar y denunciar a los funcionarios corruptos del gobierno en turno, aprovechando las fiestas patronales de dicha ciudad. En aquella cobarde intervención militar, muchos estudiantes fueron capturados y golpeados salvajemente.   

En protesta por lo ocurrido en la Universidad de Santa Ana, el día 30 de JULIO de ese mismo año, los estudiantes de la heróica Universidad Nacional, organizaron una manifestación de solidaridad para condenar y repudiar dichas acciones criminales de la cual fueron víctimas sus compañeros por parte de los esbirros de la tiranía militar y el gobierno en turno.

Cabe mencionar que días antes de llevar a cabo dicha protesta, el gobierno a través de su Ministro de Defensa el general Carlos Humberto Romero, había estado advirtiendo por la prensa radial, escrita y televisada del país, que la anunciada marcha que había sido programada para ése día, que no se llevara a cabo porque de lo contrario, ellos (La fuerza armada y el gobierno), "Actuarían con todo el peso de la ley en contra de toda alteración del orden público". Pero los estudiantes, en una forma desafiante a las amenazas hechas por el ministro de la defensa, tomaron la firme decisión de llevar adelante aquella protesta asumiendo todos los riesgos y consecuencias que esto podría acarrear y comenzaron hacer todos los preparativos para aquél amargo día del 30 de Julio de 1975.

Llegada la fecha, desde tempranas horas era un ir y venir de estudiantes dentro de la “U” afinando todos los detalles de la actividad, y por la tarde, los dirigentes de todas las organizaciones, comenzaron la convocatoria por medio de unos parlantes que habían instalado en las azoteas de algunos de los principales edificios de la universidad. Otros, usando megáfonos y repartiendo hojas volantes, agitaban e invitaban a los estudiantes a incorporarse a la manifestación y formar dos filas para luego partir hacia el parque Libertad donde culminaría con un grandioso acto político-cultural. Pero antes de que diera inicio la movilización, comenzaron hacer desplegadas centenares de mantas y pancartas las cuales, denunciaban los atropellos y violaciones a los derechos humanos de los cuales eran víctimas, los estudiantes y el pueblo en general por parte de la tiranía militar y el gobierno. Gradualmente, cientos de estudiantes, con un nudo en la garganta y una mirada ardiente que reflejaba indignación por los acontecimientos recién sucedidos en occidente, se fueron incorporando a la marcha sin sospechar que la muerte los acechaba en su camino. En ese momento quizás casi nadie pensaba en esa posibilidad ya que lo único que sentía la mayoría de los participantes, era odio e indignación en contra del gobierno. Cada manifestante sentía que su participación en aquella jornada combativa, era una reafirmación de sus principios y los altos valores de respeto al ser humano, justicia y dignidad y que valía la pena arriesgarse y acompañar aquél digno esfuerzo para exigirle a los gobernantes en turno de una vez por todas, un alto inmediato a la represión y respeto a la autonomía universitaria. Seguramente estos fueron los últimos pensamientos que tuvieron los compañeros y compañeras que dolorosamente murieron o fueron "desaparecidos" durante aquella triste y sombría tarde de aquél día 30 de Julio, de 1975.

Por fin, la marcha salió del campus universitario como a eso de las tres y media de la tarde hacia el parque Libertad y era encabezada, por la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS), que era el organismo unitario que representaba a todas las organizaciones estudiantiles de la Universidad Nacional: UR-19 (Universitarios Revolucionarios 19 de Julio). FUERSA (Frente Universitario Estudiantil Revolucionario “Salvador Allende”). FAU (Frente de Acción Unificada) etc. En éste esfuerzo también se unieron desde el principio, los estudiantes de secundaria: MERS (Movimiento Estudiantil Revolucionario de Secundaria) y AES (Asociación de Estudiantes de Secundaria) etc. Y conforme la marcha iba recorriendo la calle 25 Avenida Norte, el pueblo poco a poco se iba incorporando a aquél mar de gentes que coreaban sus consignas muy combativamente exigiendo autonomía universitaria, alto a la represión en contra de los estudiantes y del pueblo en general etc. etc.

Como anunciando un mal presagio, desde antes de la salida de aquella multitudinaria manifestación, una avioneta comenzó a sobre volar los alrededores de la Universidad y luego siguió todo el recorrido que ésta llevaba por toda la 25 Avenida Norte. A los gritos colectivos de los manifestantes de: “El Pueblo Unido y Combativo Jamás será vencido”, “Universitarios Revolucionarios”, "Pueblo Unete", la gente que observaba aquella grandiosa movilización estudiantil, poco a poco se fue integrando, a tal punto que cuando ya iban un poco más adelante de La embajada Norte Americana y La Policlínica Salvadoreña, parecía que era como un río humano por donde recorrían aquellas miles de personas que provenían de los diferentes sectores de nuestro sufrido y abnegado pueblo, que gritaban enardecidas sus consignas y cantaban sus canciones de crítica y condena al gobierno y por eso, no les permitía percatarse de lo que les esperaba allá adelante en el paso de los 2 niveles frente al Seguro Social.

Cuando ya aquella gran manifestación iba haciendo su arribo frente al viejo Seguro Social, las bestias asesinas de la Guardia Nacional y la Policía de Hacienda que estaban apostados estratégicamente con sus tanques y sus fusiles en un pequeño predio entre la 25 Avenida Norte y la calle Roosevelt para llevar a cabo un baño de sangre y sin ningún previo aviso a los marchantes, comenzaron a disparar sin misericordia sus fusiles G3 y tanquetas con su fatídico cañón de 50 mm masacrando de inmediato a decenas de indefensos manifestantes. Los estudiantes al darse cuenta que habían caído en una emboscada y que estaban siendo reprimidos sin piedad, en medio de aquél inmenso traqueteo de las armas inmediatamente comenzaron a correr por todas partes y a meterse por cualquier lugar para librarse de aquella lluvia de balas que estaban siendo disparadas por los cuerpos represivos mal llamados de “Seguridad”. Muchos de los estudiantes lograron esconderse en casi todos los cuartos del edificio del Seguro Social donde se disfrazaron de enfermos y recibieron mucha ayuda de parte de los médicos, las enfermeras y los trabajadores y así fue como una buena cantidad de ellos se pudieron salvar de una muerte segura. Otros, se fueron a refugiar al Externado de San José y fueron auxiliados por los maestros y los sacerdotes Jesuitas y también salvaron sus vidas. Pero hubieron otros que corrieron con la mala suerte que debido al miedo, la angustia y la desesperación que sintieron cuando se vieron acorralados por las bestias asesinas, se tiraron por el puente que está cerca al paso de los 2 niveles, donde muchos de ellos murieron o quedaron seriamente lesionados porque dieron contra las piedras que habían en aquella pequeña quebradita que pasaba por ese lugar.

En aquella triste y lamentable tragedia, perdieron la vida más de 50 valiosos hijos del pueblo entre ellos el secretario general de AGEUS, Carlos Fonseca que fue asesinado vilmente a boca de jarro por policías infiltrados en la marcha y otros dirigentes y compañeros como: José Domingo Aldana, Sergio Cabrera, Reynaldo Hasbún, José María Portillo “Chemita”, Roberto Antonio López Miranda, La compañera María, estudiante de secundaria de tan solo 16 años de edad que fue arrollada por una tanqueta etc. etc.

Dos días después de aquella horrenda masacre, o sea para el día primero de Agosto de 1975, el estudiantado salvadoreño junto con las demás organizaciones populares, se tomaron la catedral metropolitana de San Salvador para denunciar repudiar y condenar ante el pueblo y los pueblos del mundo, éste hecho cobarde y sanguinario perpetrado por los militares y el gobierno en turno del coronel Arturo Armando Molina en contra de los estudiantes. Durante el tiempo que duró aquella toma combativa de catedral, fueron cientos y cientos de hermanos y hermanas del pueblo que se solidarizaron por ésta causa justa y noble acompañando de día y de noche a los que participaban en aquella jornada de lucha popular. Las señoras de los mercados fueron las que más colaboraron ya que todos los días llegaron con sus canastos llenos de frutas, tortillas, pan y también llevaron mucha comida mientras duró aquella toma combativa de catedral.

La sangre derramada por aquellos valerosos estudiantes aquél 30 de Julio de 1975, no fue en vano ya que pronto dió sus frutos y esto fue porque de aquellos lamentables acontecimientos, seis organizaciones populares de diferentes sectores del pueblo, decidieron unirse en una alianza estratégica para iniciar organizadamente la lucha combativa del pueblo por la conquista de un gobierno popular revolucionario de obreros y campesinos y así de esa manera, le dieron surgimiento al heróico e histórico BLOQUE POPULAR REVOLUCIONARIO (BPR) el día 6 de Agosto de 1975. Este nuevo frente revolucionario de masas en unos pocos años llegó a convertirse en uno de los movimientos populares más grande y más combativo de América Latina teniendo como estrategia integral de lucha: “La Lucha Popular Prolongada”. Las organizaciones que inicialmente formaron parte del BPR fueron: La Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños (FECCAS). La Unión de Trabajadores del Campo (UTC). La Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños “21 De Junio” (ANDES 21 DE JUNIO). La Unión de Pobladores de Tugurios (UPT). Los Universitarios Revolucionarios 19 de Julio (UR-19). El Movimiento Estudiantil Revolucionario de Secundaria (MERS). También en el año siguiente, o sea en el mes de Julio de 1976, se unieron al BPR, Las Fuerzas Universitarias Revolucionarias “30 de Julio” (FUR-30) que era una organización de estudiantes proveniente de la Universidad Católica y posteriormente en el año de 1978, se incorporaron los obreros que estaban organizados en El Comité Coordinador de Sindicato “José Guillermo Rivas” (CCS), que luego se convirtieron en La Federación Sindical Revolucionaria (FSR).

A 37 años de aquella cobarde y vil masacre que sufriera el sector estudiantil aquél 30 de Julio de 1975, es bueno hacer una reflexión profunda de aquellos acontecimientos para que sirvan de aliciente a las presentes y futuras generaciones de estudiantes universitarios y de secundaria, a que no permitan que todo quede en el olvido y que “esto no sea cosa del pasado” si no que por el contrario, retomen los sueños y los ideales hoy en la actualidad, de aquellos compañeros y compañeras que ofrendaron sus vidas por ver algún día no lejano una universidad verdaderamente al servicio del pueblo y completamente autónoma y también por ver un nuevo El Salvador libre de tiranos y opresores.

¡¡¡Compañeros caídos en la lucha…., Hasta la victoria Siempre!!!

¡¡¡Porque el color de la sangre jamás se olvida… Nuestros héroes y mártires serán reivindicados!!!

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