Esta foto es del 6 de agosto de l987 en el Refugio de Mesa Grande en donde era el responsable de Artesanías y el poeta y pintor de los refugiados. Esa es una pintura que terminó convertida en un baúl para ropa en los días de repatriación ( Yo solo pesaba 110 libreas, me estaba consumiendo el paludismo a dos fiebres por día )   

La pregunta de los comandantes en el momento en que me expulsaban del partido. Les preocupaba que continuase con la critica al partido, que utilizara mis dones para hablar en contra del partido, eso les preocupaba.   

Yo había logrado cierto reconocimiento como artista entre los refugiados en Mesa Grande, así es como pude regresar a Chalate con un documento en el que recogiendo testimonios de los compas hacía una critica a la dirección del partido ( FPL ) Lo de ser el artista me dió cierta protección, en ese momento continuaban las purgas, las expulsiones y probablemente hasta algún asesinato de compañero que se identificaba con Marcial, la fracción le llamaban y en casos pues "la contra”. 

Me di el lujo de sentar los comandantes a escucharme por horas en varias sesiones, ellos, buscando algo que sirviera de justificación para quien sabe que resolución nefasta del partido y mientras tanto debieron escuchar mis disertaciones que eran genuinos reclamos de las bases. Pero era imposible, ya el rumbo ya se había cambiado desde hacia rato. Con el paso del tiempo he venido entendiendo lo que sucedió, era tan ingenuo que hasta aquel momento pensé que mi expulsión venía a ser por el bien del partido, de la revolución con la que soñaban los compañeros que fueron dando sus vidas en los combates a lo largo de aquella heroica historia.

Siempre me consideré un fiel militante de la organización, un militante ejemplar, cuando me fui al monte, a Chilcuyo, después a los campamentos en Metapán, fui uno de los que comenzó a sobrevivir y a quedarse haciendo la historia, recuerdo que a un año de estar ahí, ya uno se sentía un veterano por las tantas y tantas cosas que había vivido, compañeros llegaron y se fueron, otros cayeron en las operaciones y yo seguía y seguía, fui testigo de momentos críticos en Chilcuyo, en Metapán, en el cerro La Gloria, llegué a estar entre los últimos en los campamentos que poco a poco se fueron dejando por no poder sostenerse ante los ataques enemigos, ahí estuve, escapando de los operativos militares y participando en las acciones combativas, soy de los primeros que estuvo a la par del Chele Andrés, de Ricardo, de Aurelio, de Jaker, cuando tiraron los primero tiros y seguí, me hicieron dar la vuelta por Chalate cuando me hicieron participar en el curso de Fuerzas Especiales en los primeros meses de 1982 y dormí y combatí a la par de los héroes como Manuelón, Andresito, Tino, Felipito, Moris, y todos esos compas del primer pelotón de Fuerzas Especiales, la unidad 201. ese soy, fiel siempre a la organización, recorrí Guazapa, volví al occidental, fui herido en combate en una complicada situación en donde terminé sin exagerar, combatiendo contra unos cuarenta guardias allá por San Antonio Masahuat, hasta quise quitarme la vida cuando me sentí perdido después de que una bala me inmovilizó una pierna.

Y volví a Chalate, lisiado, ya no pude continuar en mi unidad que entonces estaba preparando el asalto al Paraíso, pero me integré en algo que siempre fue mi fascinación, la propaganda, y llegué justo a tiempo, cuando hacia falta levantar el trabajo, comencé arreglando los mimeógrafos, mejoré la calidad de la propaganda diseñando, agregando dibujitos acá y allá y colaboré con los españoles esos que implementaban el plan de alfabetización en el frente, Me sacrifiqué como pocos, viví mi vida con herramientas en las manos, siempre haciendo algo, siempre inventando algo, siempre trabajando, arreglando cosas, escondiendo cosas, la guerra planteaba sacrificios enormes y mas cuando tenias materiales a tu cargo, había que andar haciendo hoyos (tatús ) por todos lados, cargando, camuflando, ese era yo, y en los operativos me toco andar al lado de los mandos con las unidades, así es como compartí algún tiempo con German y estuve presente en unas cuantas situaciones en que resultamos heroicos, hasta que finalmente mi debilitamiento, las enfermedades como ese paludismo crónico que casi me lleva con fiebres cada dos horas, fue así como llegué a Mesa Grande. 

Pero volví, volví al monte, con los compas, y había tenido tiempo para reflexionar, para abordar problemas que pensé que no se están abordando de la manera correcta, intentaba cumplir con lo que fuera un deber de militante y ademas un derecho: La critica y la auto critica, pero los comandantes, los miserables comandantes no estaban en esa sintonía, ellos ya tenían claro su derrotero, ellos solo debían crecer fuerzas que fueran suficiente contrapeso en las negociaciones y yo no capte eso, no lo pude entender y quizá fue mejor así, de todas maneras, ¿ Qué vas a hacer Toño ?
¿ Qué podía yo hacer ?
Me mataron.

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