El 17 de septiembre de 1981 en Chalatenango, cayó en combate Carlos Francisco Aragón Cabrera, “Tamba”, nacido un 19 de Junio de 1951. Tamba fue miembro de varias bandas de música en San Salvador, entre ellas la famosa "Banda del Sol". Con esta banda, "Tamba" grabó lo que se puede considerar su obra magna, la canción "El Planeta de los Cerdos" (Letra y música). Su nombre en la guerra popular salvadoreña fue "Sebastián", primer jefe de las Fuerzas Especiales de las FPL en Chalatenango. En medio de la guerra, dedicaba los momentos que tenía libres para escribir poesía. Dicho combate se realizó entre San Fernando y Dulce Nombre de María, municipios de Chalatenango. Él desarrolló una actividad en San Ignacio, La Palma, Chalatenango, el día 15 de septiembre de 1981.  (Fuente: Secretaría nacional de la memoria histórica del FMLN)    

Versos florecidos desde las columnas guerrilleras

En septiembre del año 2009 escribí una anécdota sobre Carlos Francisco – Tamba – Aragón Cabrera, titulada: “Al Compañero 519: Tamba Aragón”.

Entre las cosas que decía, es que Tamba, al no poder componer música, empezó a escribir poesía y que lo vi en una ocasión escribir, en papel manifold a tres copias, sus poemas. Decía, además, que no sabía a quien le había entregado dichas copias.

Cuando nos reencontramos en Chalatenango y él estaba al frente de las nacientes FES (Fuerzas Especiales Selectas), que tenían su base en el área del Cascajal y el cerro El Morón, en las alturas de Arcatao, me contó que estaba escribiendo una Sinfonía Poética sobre el movimiento popular.

En la anécdota yo contaba que el cuaderno se lo entregó a una sanitaria cuando Tamba salió a lo que sería su último operativo militar.

En lo personal me impresionó el rebote que tuvo dicha anécdota en la “mara”, es decir, entre los que lo conocieron. Recuerdo de todas las reacciones, una de Armando Salazar, en la que decía que a él le llegó un grupo de esas copias, pero que su familia, por seguridad, las echó al basurero.

Pues ahora les van algunas historias alrededor de la poesía de Carlos Tamba.

“Jacobo”, es decir Armando Echeverría Inglés, que estaba herido en el hospital, me contó que en realidad fue a él a quien Sebastián (Tamba) le entregó su bolsón verde y que ahí estaba el cuaderno donde tenía las poesías, pero que lastimosamente se perdió todo en la guinda de octubre del 1981.

El primer poema de Carlos que llegó a mis manos es, increíblemente, el último que escribió, diecisiete días antes de su muerte. Lo tituló “ Para cuando nazcas”, fechado el 31 de Agosto de 1981. El periodista argentino Nicolás Doljanin lo registra en su libro “La guerra descalza”.

El siguiente evento relacionado con la poesía de Tamba surge de Gracia María Rusconi, quien me narró que ella, sin darse, cuenta, había guardado una tarjeta que estaba en un embutido y que dicho embutido con el tiempo se despegó y que ahí encontró dos hojas con poesía de Carlos fechadas en febrero de 1977.

El último grupo de poemas encontrado se dio en Francia. Guillermo Escalón, hablando sobre el tema Tamba Aragón, recibió la noticia de parte de Sandra Cordero, acerca de que ella tenía guardado unas copias de poemas de Tamba.

Guillermo Escalón se las envió a Santiago (MUPI) y Santiago me entregó las copias que yo de inmediato comencé a ver.

No sé si tienen un gran valor literario, pero para mi lo valioso que encontré en dichos poemas fueron las correcciones del puño y letra de Tamba.

Y lo segundo que encontré… fueron las palabras exactas que le faltaban a una canción. Como regalo y como homenaje al querido amigo y hermano, les copio la primera que me llegó.

PARA CUANDO NAZCAS

31 Agosto 1981; 20:32 hs, El Sicahuite

Quizá no te cuente sobre la Caperucita Roja
o el gato con botas
pero te platicaré refrescando memorias de niño
y hablaré todas las noches que quieras
sobre los pañuelos rojos en nuestro cuello
o sobre los pedazos de tela roja amarrada
en nuestro brazo izquierdo
Te contaré miles de historias cuentoverdades
sobre los niños correos de las montañas
entre lobos y hienas por todas las veredas
que se dirigían a nuestro campamento,
para comernos mejor
y nuestros niños correos burlando los lobos
en la oscuridad de la noche
en la profundidad de la lluvia
en la boca del lobo
llevando nuestros correos
para otras unidades de apoyo
para comunicarnos mejor
para prepararnos mejor
Nuestros niños correos entre lobos,
desde el Sicahuite a La Montañona,
de La Montañona a Patamera,
pasando por Gallinero, Portillo, Los Ranchos...
nuestros niños descalzos sin botas,
deslizándose como gatos al viento,
entre mariposas, mosquitos y bombas
entre fusiles y cantos de guerra

Ya no platicaremos sobre la abuelita
que se comió el lobo
sino sobre la abuelita
que nos echaba
las tortillas
(cuando teníamos maíz suficiente) de la abuelita mamá Munda o Mamá Nona
que también burlaban los lobos
junto a todos los niños con pañuelos rojos al cuello

del río a la montaña
de la montaña al llano
del llano a la eternidad...

Cuando nazcas hijo,
ya no habrá lobos que maten abuelitas,
tu serás un niño amigo de los lobos
y a los lobos los criaremos en la montaña,
los dejaremos ser....
plateados o negros bellos,
salvajes aullando canción de libertad....
los fusiles irán siendo menos necesarios
nuestros pañuelos rojos serán una sola bandera de sangre
limpia, honesta, sencilla, arrogante de cara al sol.

Entonces los cuentos serán historias
verdad de nuestros niños
correos sabiduría de nuestras abuelitas tortilleras
y quizá queriendo yo ser un niño a tu altura:
(torpemente) te hable un ratito de la
Caperucita Roja y el Gato con Botas.

Fuente: ContraPunto

Compartir