Cuando a Apolinario Serrano, Polín, le preguntaron cuál era la línea de masas del Bloque Popular Revolucionario, solo sonrió al estudiante que había tomado la palabra. Todo el auditorio de la UCA se echó a reír cuando Polín le respondió con otra pregunta: ¿Y usted tiene novia?

El auditorio entero esperaba posiblemente que Polín les explicara toda la estructura, la planificación y visión popular, dónde era que se entrelazaba lo reivindicativo con los propósitos de transformación, de la extensa articulación de colectivos y quizá que les dijera más de algún secreto.

Obviamente el estudiante le dijo que sí, que sí tenía novia. Ajá, le dijo y usted ¿cómo hizo para convencerla? El muchacho comenzó a relatar sus intimidades en pleno auditorio universitario. Que la invitaba a un café, al cine, que iba lejos y de noche a su casa, que las caricias, que los abrazos,… y Polín lo llevaba de la mano en cada respuesta. Pues esa es la línea de organización de masas del Bloque, finalmente le dijo Polín. Uno va a buscar a la novia donde sea y como sea, va poco a poco y va platicando con ella, hacen cosas juntos, establecen confianza y con mucho respeto.

En aquellos días la organización político popular ensanchaba sus vasos comunicantes con el pueblo pese a toda la cacería que emprendía la dictadura y todo eso dejó un aprendizaje respecto a los métodos de trabajo con el pueblo trabajador y excluido. Los dirigentes nacionales, departamentales y locales buscaban a la novia en los caseríos, barrios o hasta en las champas más extraviadas pese a los riesgos.

Hoy, y no solo para la contienda electoral del 2014, la izquierda debe profundizar estos métodos de cercanía e intercambio con el pueblo, con los distintos sectores y hacer valer su ciudadanía constitucional. Se ha hecho un ejercicio muy importante con el proceso de Diálogo de País a nivel nacional y hay que ir a buscar a la novia y entenderse con ella, construir esos acuerdos de caminos y propósitos.

Aún cuando algunas encuestas están indicando ventajas como tendencia, los porcentajes necesarios, en el vaso que va llenándose, no se alcanzarán si solo se está a la espera que la novia llegue a tocar la puerta de la casa, de oficinas o locales.

El muchacho en el auditorio de la UCA seguramente fue perseverante, fue insistente, conoció a los suegros, pasó tormentas, desarrolló su creatividad, su iniciativa y se sabe que cuando la novia estuvo clara y con gran entusiasmo, fueron capaces de hacer grandes gestas como nunca se vieron en nuestro país.

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