22 de Agosto 1988 - 22 de Agosto 2018  

Pedrito: 

Treinta años han pasado desde ese 22 de Agosto, fecha en que te asesinaron junto al Teólogo suizo Jürg Weiss y otro héroe de quien nunca supe su identidad!
Vives y vivirás siempre en nuestra memoria.
Estás presente en nuestras vidas cada amanecer y en cada atardecer, recordando siempre tu alegrías, ayudando siempre a tu prójimo. Tu amor a Cristo y a tu prójimo te hizo tomar conciencia de ayudar a los pobres y a los necesitados.  
Me recuerdo muy bien que fuisteis el organizador de los círculos de estudios en la facultad de medicina y de esa manera ayudabas a tus compañeros a ver de nuevo los cursos impartidos. También tengo presente en mi memoria que hacías reproducir los libros de medicina para que los compañeros de escasos recursos pudieran comprar a un mejor precio los libros y de esa forma tuvieran la misma oportunidad que los otros alumnos con mejores recursos económicos.
Recuerdo cuando te encontraba en las gradas para subir a la Facultad de Medicina siempre sonriente y lleno de felicidad, haciendo bromas a los compañeros.

La situación política en El Salvador se volvía cada día más difícil: huelgas, desaparecidos, cierre de la universidad, escuadrones de la muerte y tantos hechos tristes que no voy a mencionar.
Te veía cada vez más involucrado con esa política de izquierda y como todo joven sensible a la injusticia, creías en ideales que llevarían a mejorar y salvar el país de la mano de la dictadura y de la corrupción. A partir de ese momento mis padres, mi hermano y yo vivíamos en una angustia permanente porque sabíamos el riesgo en que tú ponías tu vida.
El peor día de mi vida fue cuando te fuiste en otras palabras cuando te incorporaste a la lucha armada siguiendo tus ideales. Recuerdo muy bien nuestro llanto y nuestra tristeza, el día era soleado pero para nosotros el cielo era gris y nublado pues sabíamos el peligro que corrías y te amábamos tanto que queríamos protegerte y deseábamos volverte a ver y encerrarte en nuestros brazos. Creí que te arrepentirías y que vendrías de nuevo a casa, que lograrías salir de ese maldito país a donde sólo se sentía la inseguridad y olor a muerte pero tu ideal y tu sueño era tan fuerte que creíste en la divisa “Vencer o Morir”.

Los días eran difíciles para mi familia y para mi pues en la mañana había que ponerse la máscara que sonreía para poder continuar a vivir y estudiar y en la noche de regreso a casa la máscara se cambiaba : era esa que representaba nuestro dolor. Recuerdo el día de mi boda en la iglesia del Externado de San José a donde estudiaron mis hermanos, cuando bajé del carro, miraba con ansiedad las ventanas del edificio escolar con la esperanza que Pedrito estuviera detrás de una ventana y me viera vestida de novia.
Ah que ilusión la mía!!!!, no tenía la mínima idea de que tan duro era ser guerillero, tú estabas probablemente en esos momentos en las montañas de Chalatenango curando a tus compañeros heridos en el combate.

Unos días después de la boda me fui de El Salvador, seguí a mi esposo de origen Francés y pasé a ser parte de la diáspora salvadoreña, aunque mis condiciones eran incomparables a tantos otros que huyeron del país para encontrar un mundo mejor!!! Quiero decirte que he enseñado a mis hijos tus principios de amor al prójimo y tu humildad. Con mucho gusto te cuento también que les he enseñado la historia y cultura salvadoreña.

Los años han pasado, la situación política salvadoreña es diferente, creí que con la llegada al poder de tus compañeros de lucha las cosas cambiarían pues si eran cómo tu, es decir justos y honestos El Salvador sería un país ejemplar. Que tristeza mas grande la mía de ver a esos combatientes haber llegado de forma democrática al poder y ver como olvidaron por lo que lucharon!!!

Forjadores del pasado presente y futuro. Revolucionarios que viven en el corazón del pueblo, PEDRITO MÉDICO.

Hace algunos meses leí en los periódicos y quedé tan sorprendida de ver que el Comandante Leonel, ahora presidente de la República inauguraba una unidad pediátrica de cuidados intensivos en la ciudad de Santa Ana que nos vio nacer, nombrándola Jürg Weiss. Creo que la Federación Helvetica contribuyó financieramente a su construcción en honor al Señor Weiss pues ofrendó su vida por un país que no era el suyo, lo cual merece todo mi respeto y admiración. Lo sorprendente es que el ahora presidente de la República ni tan siquiera le vino a su recuerdo nuestro recordado Pedritomédico y el otro combatiente inmolado! 

Qué olvido le han hecho a sus compás y muchísimos más que combatieron y murieron por un ideal? Quizá, se hubiera podido nombrar en honor a Pedrito una escuelita allá cerca del cerro Colorado en donde fue asesinado! La vida es así, sabíamos que luchaste sin buscar nada a cambio, siempre creímos que sólo tu familia te iban a recordar y continuar amándote pues fuiste ejemplo de honestidad y humildad.

En este homenaje póstumo de mi parte, me quiero despedir compartiendo tu poema…

Mon chérie: 

Princesa, no sé si volveré a verte con el paso de los años y si nos vemos, será como ayer en las montañas?
O tal vez más bien entonces te pueda yo recibir en casa muy formalmente y podamos sonreír.
Si la patria ya esta libre, visitaremos los niños que para entonces serán fuertes, podrán asistir a la escuela, tener comida y jugar.
O a lo mejor nos veamos en tu tierra algunos días; te acuerdas cómo soñabas que anduviéramos sin prisa bajo el sol en tus campiñas y mostrarme el mar azul de tu costa en el verano?
Entonces por fin podremos saborear despacio el vino, recorrer las calles de tu Paris, temprano por las mañanas, disfrutar un buen café en Montparnasse por la tarde...
y en la noche al apagarse las luces allá en Cassis...
Amarte como en Cabañas!

Poema en referencia a una novia francesa de Pedrito, quisiera saber con certeza si fue Madeleine Lagadec porque yo no sé de otra francesa en los frentes de guerra.


August 22, 1988 - August 22, 2018

Pedrito:

Thirty years have passed since that August 22nd, the date on which you were assassinated along with the Swiss Theologian Jürg Weiss and another hero whose identity I never knew! You live and will always live in our memory! You are present in our lives every dawn and every sunset, always remembering your joys and good deeds. Your love for Christ made you aware of the need to help the poor and the less fortunate. I remember very well that you were the organizer of the study circles in the medical school and that way you helped your classmates to see the courses taught again. I also remember that you used to reproduce medical books so that poor colleagues could buy books at a better price and thus have the same opportunity as other students with better financial resources. I remember when you were at the steps to enter the School of Medicine always smiling and full of happiness, making jokes to the classmates.

The political situation in El Salvador became increasingly difficult: strikes, disappearances, closure of the university, death squads and so many other sad facts that I will not mention. I saw you more and more involved with the left and like most young people sensitive to injustice, you believed in ideals that would lead to improve and save the country from the hand of dictatorship and corruption. From that moment my parents, my brother and I lived in permanent anguish because we knew the risk in which you put your life fighting Injustice. The worst day of my life was when you left in other words when you joined the armed struggle following your ideals. I remember very well our crying and our sadness, the day was sunny but for us the sky was gray and cloudy because we knew the danger you were running and we loved you so much that we wanted to protect you and we wanted to see you again and lock you in our arms. I thought that you would regret it and that you would come back home, that you would get out of that damn country where only the insecurity and smell of death was abundant, but your ideal and your dream was so strong that you believed in the words: "Overcome or Die".

The days were difficult for my family and for me because in the morning we had to wear the mask that smiled to be able to continue to live and study and on the night back home the mask was changed: it was that which represented our pain. I remember the day of my wedding at the Church of the Jesuit High School where my brothers studied; when I got out of the car, I looked anxiously at the windows of the school building with the hope that Pedrito was hiding behind a window and saw me dressed as a bride. Oh what an illusion of mine, I had no idea how hard it was to be a guerrilla, you were probably at that time in the mountains of Chalatenango healing your wounded comrades.

A few days after the wedding I left El Salvador, followed my husband of French origin and became part of the Salvadoran diaspora, although my conditions were incomparable to many others who fled the country to find a better world!

I want to tell you that I have taught my children your principles of love for your neighbor and your humility. I am happy to tell you that I have taught them the history and culture of El Salvador.

The years have passed, the Salvadoran political situation is different. I believed that with the coming to power of your comrades in the struggle, things would change because if they were like you: fair and honest, El Salvador would be an exemplary country. What a disappointment to see those former fighters come to power in democracy and see how they forgot what they fought for!

A few months ago I read in the newspapers and was so surprised to see that former guerrilla Commander Leonel, now President of the Republic inaugurated a pediatric intensive care unit in the city of Santa Ana that saw us being born, naming it Jürg Weiss. I believe that the Helvetic Federation contributed financially to its construction in honor of Mr. Weiss because he offered his life for a country that was not his and that deserves all my respect and admiration. The surprising thing is that the President of the Republic did not even remember Pedritomédico and the other fighter immolated that day in his speech!

What a disdain for him and many more who fought and died for an ideal. Perhaps, it would have been possible to name after my brother a small school near Cerro Colorado where he was killed! but life is like that, we knew you fought without looking for anything in return, we always believed that only your family would remember you and continue to love you because you were an example of honesty and humility.

In this posthumous tribute from me, I want to say goodbye by sharing your poem: Mon Cherie…

Princess, I do not know if I'll see you again over the years, and if we see each other, will it be like yesterday in the mountains? Or perhaps then I can receive you at home very formally and we could smile. If the country is already free, we will visit the children who by then will be strong, will be able to attend school, have food and play. Or maybe we'll meet in your country… Do you remember how you dreamed that one day we would walk slowly under your countryside’s sun and that you show me the blue sea of your coast in the summer? Then we could taste the wine at leisure, walk the streets of your Paris in the morning, enjoy a good coffee in Montparnasse in the afternoon ... and in the evening when the lights go out in Cassis ... Enjoy again a night of pleasure!

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