Laguna Seca, es un lugar de recuerdos para luchadores sociales de aquella época, antes y durante el conflicto armado de los ochentas del siglo pasado.

En mis años de estudiante de secundaria pasé o estuve aquí algunas veces entre 1976 a 1978 cumpliendo la orientación de nuestra dirigencia de consolidar y ampliar las organizaciones del Bloque Popular Revolucionario (BPR)... Había que compartir y convivir con las diferentes comunidades, especialmente la campesina. Luego fui trasladado un par de años a la zona de Zacatecoluca y San Salvador.

En el tiempo más crudo de la represión en El Salvador, los/las habitantes de Laguna Seca fueron perseguidos, torturados y asesinados. Varios de ellos murieron en lo que se conoce como la Masacre de Las Aradas-Yurique o Sumpul (Mayo de 1980). La represión de las tropas gubernamentales fue bárbara y constante. Habían matanzas de niños, jóvenes y ancianos de ambos sexos en varios lugares del país.

En Laguna Seca, quienes no murieron fueron obligados a desalojar abruptamente sus viviendas. Familias enteras tuvieron que correr por diferentes rumbos y sin llevar más que lo que andaban puesto, para evitar ser asesinados. Algunos buscaron refugio en Honduras otros en el interior de El Salvador y otros se escondieron en los montes para reorganizar e incorporarse a la lucha armada; aunque lo que menos tenían eran armas, estaban dispuestos a morir; pero combatiendo.

En todo el país la situación y el clamor era el mismo: "Se terminó la lucha pacífica por nuestras justas reivindicaciones, la guerra es el único camino y debe ser ya." Los pocos compas que tenían alguna preparación militar comenzaron a dar entreno con algunas pistolas, escopetas y fusiles 22 para luego caerles a algunos "chaneques y orejas", como también a algunas pequeñas unidades de la fuerza armada gubernamental.

Aparecieron los primeros fusiles de guerra en algunos lugares del país, los que estábamos dispuestos a pelear nos trasladaron para allá.

Los de Laguna Seca prefirieron El Jícaro, cerro El Gallinero y Los Ranchos... Comenzaron las primeras unidades guerrilleras a entrenar y operar con armas de guerra; hasta llegar a la ofensiva en Enero de 1981. Como todos sabemos, eso fue el principio de la "verdadera lucha armada".

Al fallar los compas en tomarse el cuartel de Chalatenango, los que estábamos en El Jícaro tuvimos que soportar la poderosa contra ofensiva enemiga u operación de castigo. Fueron once días de bombardeos y cruentos combates frente a frente; aunque a veces les jugamos al gato y al ratón. Al final tuvimos que marcharnos junto a los pobladores del Jícaro y sus alrededores. Llegamos a Laguna Seca y desde entonces se convirtió en un lugar frecuentado por guerrilleros en ocasiones de paso entre Arcatao, las Vueltas, Upatoro, La Montañona etc. etc. En otras veces hormigueaba de guerrilleros. Por lo menos en una ocasión fue la MECA del Frente Norte, con la bendición que por más de un año la aviación y artillería enemiga no pudieron acertar ni un disparo. Talvez influyó la posición geográfica del lugar, mala puntería de pilotos y artilleros de la FAES. En esa vez estuvo concentrada una buena parte de nuestra mejor tropa de asalto, logística, Hospital Estratégico, Dirección Zonal del partido, Radio Farabundo Martí, Estado Mayor del Frente Apolinario, parte de la Comandancia General de las FPL y más. Aquí se realizó la preparación de varios ataques a nuestros enemigos. De este lugar partimos a varias emboscadas; como también a los asaltos de San Fernando (primera vez), Nueva Trinidad, San Isidro, Guarjila, Potonico, El Jícaro, Las Vueltas, La Laguna (pueblo) y otros lugares.

En Laguna Seca compartimos la alegría de muchos triunfos; pero también el dolor de perder compañeros. Varios de ellos/ellas quedaron aquí enterrados, algunos en improvisadas fosas comunes; tal fue el caso de unas madres con sus niños que estaban dentro de un tatú defendiéndose de un nutrido ataque artillero (cuando la FAES había mejorado puntería.) Un mortero 120mm cayó y explotó en la entrada del tatú. Rescatamos los heridos; pero los muertos se enterraron allí mismo. Igual pasó cuando en un bombardeo (en una de las pocas veces que la aviación golpeó nuestras unidades) fueron muertos varios compas del destacamento de Santa Ana incluyendo al jefe (chele Andrés.) Se les enterró en una improvisada fosa común.

Narrar estas historias quizá no sea fácil para nadie; pero estoy seguro que los habitantes de Laguna Seca con todo su dolor, pueden hacerlo mejor que cualquiera.

Si alguien que no conozca Laguna Seca y quiere ir allá, lo puede hacer en carro; pero si quiere aprovechar hacer ejercicio puede abordar el autobús que viaja entre la ciudad de Chalatenango a Ojos de Agua, bajarse en Las Minas y seguir por la calle (desvío) hasta La Laguna; también puede continuar en el autobús hasta el caserío El Amatillo (entre Las Vueltas y El Zapotal.) Este camino tiene menos pendientes; pero solo es a pié. En este último puede tardarse una hora y media. Por Las Minas puede subir en carro; pero si decide caminar, le tomará un par de horas; aunque es más corto el terreno es inclinado... No hay donde perderse. Los lugareños gustosamente sabrán orientar o guiarles. Estoy seguro que se encontraran con gente muy dulce y amigable.

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