La incorporación del Partido Comunista de El Salvador, PCS, a la lucha armada es una decisión que se toma en 1977, que se afianza dos años después en 1979 y que se oficializa el 24 de marzo de 1980 con la creación de las Fuerza Armadas de Liberación, FAL. Fue una decisión controversial en el seno del Movimiento Comunista Internacional, del cual el PCS formaba parte. A continuación exploramos este momento de los comunistas salvadoreños, mediante sus voces más representativas.   

La entrevista de Schafik con Prensa Latina (Febrero de 1980) 

Explica Schafik que “prácticamente desde sus inicios el PCS postuló la vía armada de la revolución como la más probable para lograr el triunfo. Fundado el 28 de marzo de 1930, antes de cumplir los dos años de existencia, esto es, en enero de 1932, encabezó una gran insurrección de masas, una gran revolución popular, integrada, en lo fundamental, por campesinos. A diferencia de muchos otros partidos, el PCS surgió no de un grupo de intelectuales, sino del seno mismo del extraordinario movimiento de los trabajadores de la ciudad y el campo.” 

Considera que “la insurrección de 1932 fracasó y fueron asesinados más de 30,000 trabajadores, entre ellos, cientos de militantes del PCS. La derrota de este intento de tomar el cielo por asalto produjo un quiebre en El Salvador: desaparecieron los sindicatos, las actividades del partido quedaron terminantemente prohibidas y se instaló una férrea dictadura militar d derecha que todavía “gobierna” al país.” 

“El PCS fue la única organización –continúa- que subsistió, pero en condiciones muy precarias. Sin embargo, permaneció vinculado con las masas, procuraba organizarlas bajo aquellas condiciones de represión y de intolerancia absolutas. En abril de 1944, el PCS participó al lado de militares y civiles demócratas en el derrocamiento de tirano Maximiliano Hernández Martínez. Militantes del PCS y obreros dirigidos por nuestro Partido tomaron las armas de aquellos cuarteles cuyas puertas fueron abiertas pro los militares demócratas.” 

Agrega que “es preciso aclarar que, pesar de esos hechos concretos, el PCS no había elaborado una línea general sistemática que diera respuesta a las interrogantes fundamentales sobre el proceso de la lucha revolucionaria en El Salvador y no se puede afirmar que en la línea general del PCS estaba oficialmente registrada l vía armada de la Revolución Salvadoreña.” 

Señala que “fue a finales de 1960 y principios de 1961, dentro del marco de un gran auge de la lucha popular en El Salvador, lucha influida por la histórica victoria de la Revolución Cubana, cuando, en el proceso d e elaboración de la línea general del PCS, el Comité Central adoptó por unanimidad, respaldado por todo el Partido, la orientación de prepararse para empuñar las armas.” 

Enfatiza que “de 1961 a 1963, el PCS puso en marcha un movimiento de masas de apoyo a la vía armada de la Revolución Salvadoreña. Sobre este aspecto, también es necesario señalar que el PCS siempre concibió la vía armada como una vía de masas. Y así se fundó el Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR).” 

Añade que “después del fraude electoral del 20 de febrero de 1977, se registraron en el país grandes batallas, fue una semana insurreccional, y el PCS tuvo el papel de dirigente principal ante todo el pueblo salvadoreño. Es justamente luego de estos sucesos cuando se produce el gran viraje general de la mayoría del pueblo hacia el apoyo de la lucha armada. Entonces también el PCS dio el viraje, y la Comisión Política así lo decidió en abril de ese año de 1977…” 

No obstante esto “once años de lucha en la arena de la legalidad, de participación electoral, también habían dejado una huella en nosotros. Más del 87 por ciento de los militantes del PCS en febrero de 1977, había ingresado durante se período y se había educado en esa forma de lucha. La vieja tesis leninista de que hay que estar preparado para todas las formas de lucha, pasar de una a otra no es fácil de implementar y, nosotros lo comprobamos en la práctica.”

Reconoce que “las huellas ideológicas que estos once años dejaron sin duda alguna en los militantes y en la propia dirección del PCS, sin excepción, impidieron también el rápido y eficaz viraje hacia las formas superiores de lucha. La dirección del PCS tuvo que hacer muchos esfuerzos autocríticos, y hay que señalar que este es un rasgo que ha acompañado al Partido a lo largo de su historia.”

Indica que “el esfuerzo autocrítico de la dirección del PCS culminó con la realización del VII Congreso, celebrado en la clandestinidad en abril de 1979. Con dos años de rezago, dimos el paso hacia las formas armadas de lucha, que históricamente se habían puesto a la orden del día y ya no solo para los revolucionarios, sino para las grandes masas del pueblo.”

Subraya que “lucha armada hay en El Salvador desde antes d 1977 y n quiero decir que allí es donde surgimos. Desde 1970 irrumpieron en el escenario salvadoreño las organizaciones armadas. Sin embargo, el tronco común de esas organizaciones, en lo fundamental, fue el PCS, aunque hubo otros afluentes que procedieron del sector social cristiano radicalizado del estudiantado y del mismo Partido Demócrata Cristiano.”

Sostiene Schafik que “cuando marcó el acento sobre febrero d 1977 es porque, una vez clausurada la vía electoral, este es el momento preciso del viaje de las grandes masas hacia la lucha armada. Hasta entonces, las masas habían creído en el camino de las elecciones…Porque de otra manera no se podría explicar el amplio triunfo de la UNO en las elecciones d 1977, un triunfo mayor que el de 1972….Antes de eso, es cierto que las organizaciones armadas, unas más y otras menos, tenían éxito en algunas regiones, sobre todo en ciertas zonas campesinas muy golpeadas por el proceso de proletarización con la expansión del capitalismo en la agricultura.”

Opina que “en general, hasta febrero d 1977, había confusión respecto a la lucha armada. Pero después de febrero de 1977, esas confusiones terminaron por completo. Y este es también un signo de lo que llamamos el viraje general mayoritario del pueblo. Esta es, pues, la lógica de nuestra decisión. Y repito, reconocemos nuestros errores y los reconocemos públicamente. Nuestro Partido ha sido autocrítico y además ha sido autocrítico en público. Nuestra decisión de incorporarnos de manera resuelta a la lucha armada es un poco rezagada, pero…a tiempo.”

Sobre el viraje a la lucha armada. Américo Araujo

Por su parte Américo Araujo, Subsecretario General del PCS, en entrevista realizada por el Servicio Informativo Ecuménico y Popular, SIEP, explica que “el VII Congreso del PCS impulsó el Gran Viraje hacia la lucha armada, que no se había podido dar desde 1977, que fue un esfuerzo político que enfrentó obstáculos internos, burocráticos, de pensamiento en diversos sectores partidarios, incluyendo parte de la dirección, cuadros sindicales, etc.”

Considera que “la juventud jugó papel relevante como impulsora de este gran viraje…

En el congreso mismo no hubo un debate intenso, ya se había dado , el congreso vino a sellar, a legalizar el debate ya ocurrido…un aspecto destacado fue el Informe del CC presentado por Schafik, es una pieza importante a nivel político e histórico…abarcó desde el año 64 hasta el 79 e incluso se refirió a la década del 50.”

“Se aprobaron también –continúa-las tesis de organización, que definen prioridades a partir de nuestra visión de la estructura social, de los que se llamaba fuerzas motrices y hoy se conoce como los sujetos; se aterrizaba para el trabajo práctico, se definía sectores clave, movimiento sindical, campesino, juventud…se definió la línea internacional del PCS. Cuando se da el golpe de estado del 15 de octubre estaba todavía en proceso de acomodarme a mis nuevas responsabilidades como Sub-secretario general del PCS...”

El viraje a la lucha armada...Domingo Santacruz 

Domingo Santacruz, dirigente de la CP del PCS en entrevista con SIEP informa que “la dirección del PCS permaneció en San Salvador hasta diciembre de 1980. Luego la represión la obligó a salir. Solo nos quedamos de la CP Lucio y yo. Y luego a Lucio lo capturan y lo mandan a Mariona y me quedo solo. Claro, tenía la ventaja de haber vivido clandestino desde 1970, por diez años, y el enemigo no me identificaba. Esto me permitió vivir toda la guerra aquí en San Salvador, entraba y salía, subía al cerro de Guazapa, pero regresaba...salí a finales del 81 pero volví a regresar pronto.”

Agrega que “claro, tenía un equipo, conducía un equipo de dirección intermedia fogueado, que funcionó durante toda la guerra y garantizó nuestro trabajo en el Área metropolitana. Hablo de Rolando, Fidel, Tito y nos mataron a Manuel Cantarito y a Arturo El Bello.”

Menciona que “hubo que dar una lucha enérgica para garantizar el viraje a la lucha armada acordado por el VII Congreso de abril de 1979, porque habían serias resistencias internas a diversos niveles. En 1980 enviamos a Cuba el primer destacamento para formarse como oficiales de las FAL. La única mujer era Yuri, que hoy vive en Canadá. Eso fue a principios de 1980. Esos fueron meses intensos para organizar el aparato militar. La CP envió una directriz a las células para que se definiera que compañeros iban a integrarse a las FAL.”

Reconoce que “hubo resistencia. Algunos compañeros alegaban que era una medida contraproducente, aventurera, porque se iba a “arrancar las raíces” de todo lo acumulado en el movimiento sindical y popular. “Lo que tanto nos había costado se va a destruir”, argumentaban estos militantes. La respuesta de la CP fue categórica: lo toman o lo dejan, se alinean o quedan fuera. Y explicaba la CP que “esas raíces” estaban chocando con un muro que había que derribar. O se integraban al esfuerzo armado o quedaban fuera. Al final no se les sacó, sino que se aislaron ellos mismos.”

”Por otra parte, - señala- esta el caso de Petrarca, que a mediados de febrero de 1980 con un grupo de pobladores de San Pedro Nonualco, se insurreccionó y se fueron para el Volcán Chinchontepec, al cantón las Animas y luego a cerros de San Pedro...”

Señala que “la CP ordenó: todos a la guerra... Y los que no dieron el paso, al final no quedaron fuera sino que se conformaron con seguir en el movimiento sindical tradicional... Como dirección lo que hicimos fue aplicar la orientación del VII Congreso. Tuvimos acusaciones de estos sectores que nos calificaron como víctimas del aventurerismo revolucionario. En realidad, ellos no supieron estar a la altura de los acontecimientos...”

”La CP argumentó –continúa Eduardo- que el movimiento sindical había dado la espalda a la lucha política electoral y a la construcción de un amplio ejército político de masas y que no era cierto que el trabajo sindical era la única manera de acumular fuerzas. Habían otras formas como lo demostraba la experiencia de otras fuerzas de izquierda.”

Añade que “tampoco era cierto lo contrario, que abandonando el movimiento sindical y formando grupos guerrilleros iba a acumularse. El ejemplo eran las FPL que después de su surgimiento en 1970 no lograron inmediatamente el seguimiento de grandes masas, ni desarrollarse como fuerza guerrillera. Del 70 al 79 lo que construyeron fue un ejército político de masas. Y para esto tuvieron que dar un viraje a su concepción inicial.”

Considera que “las fuerzas político-militares durante los años setenta no se desarrollaron ni fueron alternativa real pero si demostraron que fueron capaces de dar el viraje hacia la construcción de un poderoso ejercito político de masas que luego se expreso en el BPR, el FAPU, las LP-28, el MLP y cristalizó en la CRM.”

Piensa que “en nuestro caso, fue al contrario, el viraje lo tuvimos que dar hacia la lucha armada, después de agotar el periodo de la construcción del Ejercito Político de Masas., que lo logramos con la lucha Electoral y Sindical, que fueron las dos vertientes principales de donde se alimentó el PCS.”

Manifiesta que “debe de reconocerse asimismo el agotamiento del movimiento sindical de carácter tradicional que influíamos, y el surgimiento en este terreno de otras concepciones que vinieron a dinamizar y lograron avances significativos en su propuesta de lucha contra la dictadura como fue el caso de ANDES 21 de Junio, la FSR, AGEUS en la experiencia de las FPL y FENASTRAS en el caso de la RN.” 

Lito Aguiñada 

Asimismo Eduardo opina sobre “Lito Aguiñada (Miguel) era el responsable del Estado Mayor del Área metropolitana de las FAL. Me correspondió juramentar a ese Estado Mayor. Lo hicimos en una casa en la Col. La Rabida. Nunca me imagine que había un traidor en sus filas. Alguien que venía de la JC, apodado El Caballo, que luego entregó a sus compañeros.”

Continúa compartiendo que “en esa reunión estaba Gavidia, que era un economista apodado El Comandante Zarco. A Lito lo asesinan en el 81 mientras esperaba un contacto frente a la Policlínica, es ametrallado. Lito fue sustituido por Darío. Y luego asesinan al contacto que esperaba, que era Jorge Montalvo. A Candelita ( Jorge Molina) lo sacan de su casa allá por La Isla junto con su esposa, Elida, y su hijita recién nacida; también desaparecen a Víctor “AES” Ramos, a Marcos Cativo, a Fermín...”

En el caso de “Candelita (Jorge Molina) conducía el equipo de la JC del Área Metropolitana, también asesinan a Tomas (Victoriano) que fue sacado de su casa junto con su mamá y desaparecido, vivía a la par del Cine Jardín en Mejicanos...era un cuadro joven, gran deportista, judoka, esgrimista. El Caballo lo entregó a todos, andaba en un vehículo ubicando compañeros en la calle...”

Añade que “durante el inicio de la guerra, aquí en la Metro coordinábamos con las FPL y la RN. Por las F llegaban a las reuniones El Chele Javier y Miguel Castellanos. Por laRN Sergio, que después lo matan en la Col. Vista Hermosa. En el 82 estuve en Guazapa, y me tire en el 83 el Operativo Guazapa 10. Volví a subir en el 85. Y participe en el IV Pleno del Comité Central, en abril-mayo del 84, que duró un mes y coincidió con una reunión de la Comandancia general del FMLN.” 

Fuimos un Partido en Guerra…Domingo Santacruz 

En otra entrevista con el SIEP Eduardo informa que “a la conducción política electa por el PCS en su VII Congreso, en abril de 1979, le correspondió dirigir el esfuerzo militar de nuestro Partido…la Comisión Política la integraban Simón, Hugo (América Araujo+), Lucio, Eduardo, Celia, Logan, Ramiro, Cesar, JJ, Víctor, Nery, Raúl y Nando (Roberto Castellano Calvo+). 13 propietarios y 3 suplentes: Chano (Jorge Arias Gómez+), Octavio y Marcelo…Junto con el Comité Central eran 35 personas, esa era la dirección del PCS...”

“Durante la guerra perdimos varios miembros del Comité Central. El comandante Miguel, nuestro querido Lito; el comandante Moisés, Julio Cesar Castro, el Viejo Hilario o Hilacha; Raulito, que estuvo destacado en Jucuaran…”

“Como FAL inicialmente nos establecimos en Cerros de San Pedro, bajo el mando de Roberto, El Cacho, luego llega Ramón Suárez; en Jucuaran, bajo el mando de El Negro Pedro; en Guazapa, bajo el mando de Joel, luego llega Walter; en Chalatenango, bajo el mando de Moisés y luego de David.”

“Nosotros a partir del carácter de guerra irregular que vivíamos evaluamos que no necesitábamos una fuerza grande, sino una fuerza disciplinada, combativa y con visión estratégica…eso fue las FAL.”

“Luego del VII Congreso, ese mismo año, a mediados, realizamos creo que en julio el I pleno del CC. Evaluamos el agravamiento de la crisis general, las manifestaciones de la escalada fascista, la necesidad de impulsar el proceso de unidad en la izquierda y de convocar para un amplio frente antidictatorial, así como de atender asuntos vinculados al área centroamericana, como la lucha contra Somoza. En este ultimo punto, reconocimos al FSLN como vanguardia de la lucha del pueblo nicaragüense y desconocimos al PSN.”

“En ese I Pleno se delegó a Mario (JJ) y a Norma (Celia) para que desde el UDN impulsaran la construcción del frente único con sectores democráticos. Es de este esfuerzo que surge el Foro Popular. Asimismo el 6 de agosto, aprovechando el cumpleaños de Saúl se realiza el primer encuentro con las FPL, para impulsar la unidad de las fuerzas revolucionarias.”

“En mayo de ese año me correspondió representar al PCS en una reunión de partidos comunistas de Centroamérica, Cuba y México que se realizó en San José, Costa Rica. El propósito hablado con los cubanos, era definir un apoyo categórico de los partidos comunistas del área a la lucha conducida por el FSLN. De Nicaragua participaron las dos fracciones del PSN. La dirigida por el Dr. Álvaro Ramírez y la de Luís Sánchez, Chagüitillo. Este último explicó que tenían sus propias valoraciones sobre la situación nicaragüense y llamaron a no inmiscuirse en los asuntos internos de cada país. Quedaron fuera. El acuerdo unánime fue el de respaldar incondicionalmente la lucha que conducía el FSLN como vanguardia popular y desconocer al PSN.”

“En marzo o abril de 1980 realizamos el II Pleno del CC, por cierto fue en la calle a Suchitoto, cerca del puente de Las Guaras, en una casona que hay por allí...en el 81 en el III Pleno reestructuramos la dirección del Partido…se integró a Braulio, de Zacatecoluca; a Pablo o Santos…el CC no estaba completo, habían bajas, 2 o 3 muertes…el CC de 35 miembros estaba incompleto…” 

Surgen las FAL..

“La primera fase de vida de nuestras Fuerzas Armadas de Liberación inicia en marzo de 1980 y se centró en garantizar los recursos materiales y humanos, en un ambiente en el que existían internamente bloqueos y reservas, y tuvimos que abrir brechas, nos ayudo mucho conocer la experiencia vietnamita, cubana y nicaragüense” finaliza Eduardo.

1977 fue un año intenso de lucha popular…Dagoberto Sosa 

Nos comparte Lucio que “la masacre del 28 de febrero de 1977 contra nuestra gente reunida en la Plaza Libertad marcó un giro de nuestra estrategia de lucha electoral. Se agotaba esta fase y se abrió el debate al interior del PCS sobre el camino a seguir. El Comité central definió la necesidad de prepararnos para un viraje de nuestra línea electoral.”

Añade que “había que construir el aparato para esta nueva situación, consolidar nuestras redes de grupos de auto-defensa, construcción de unidades militares propiamente dichas, prepararnos militarmente, diseño de una estructura militar urbana, , empezamos armarnos desarmando serenos, recuperando vehículos, consiguiendo o comprando pistolas, etc. El esfuerzo nuestro inicia desde esa fecha, mediados del 77, todo el 78 hasta llegar al VII Congreso en marzo del 79. Estábamos atrasados con respecto a las demás organizaciones.”

Subraya que “para el VII Congreso alquilamos una finca en Los Planes de Renderos. Incluso algunos con trayectoria bohemia reconocieron el lugar, aunque se ingresaba con estrictas medidas de seguridad. Entre los acuerdos más importantes estuvo el de disolver la JC e integrarla al Partido; proceder a la formación de unidades militares. Y claro, las Tesis. En ese momento pensábamos y no solo nosotros, sino que todos, que la vía más probable era la vía insurreccional. La teoría insurreccional era nuestra guía. No le dábamos crédito a la lucha guerrillera rural, ya que el foco guerrillero había fracasado, fracasó en Bolivia, en Perú, en Venezuela… porque se aisló de la gente, del movimiento popular.”

Opina que “y en nuestro caso evaluábamos que no teníamos montañas sino pueblos y ciudades. Luego la vida nos enseñaría otra cosa…Entonces la estrategia nuestra era crear las condiciones para la insurrección popular, la insurrección de masas que se alzaban contra el régimen establecido. Esa era la teoría aceptada y tuvo un peso fuerte en nuestro pensamiento durante toda la guerra.”

Aclara que “ya a finales del 79 estructuramos la primera unidad guerrillera del PCS, esfuerzos militares que después bautizamos como FAL. Se fueron para el monte a establecer un campamento en El Jícaro, en Chalatenango, queda antes de Las Vueltas. Era conducida por un dirigente de ATACES; por el papá de Misael y de Irma Mejía. Y para esas mismas fechas en San Vicente, la Guardia Nacional atacó una comunidad nuestra y la gente se enfrentó y decidieron irse para el volcán, para el Chinchontepec. Ya eran dos esfuerzos, dos campamentos guerrilleros iniciales…”

“Antes de la fundación de las FAL, no había un diseño de campamentos guerrilleros, estos se fueron formando de hecho como parte de la respuesta popular, campesina, ante las embestidas represivas de la dictadura; la gente durante el día bajaba a trabajar a su milpa y durante la noche subía llevando armas, la gente se insurreccionó en el campo.”

“Ya en el 80 teníamos más experiencia, ya había regresado gente de Cuba con conocimientos, adiestrados. En mi caso estuve en ese año en un curso para oficiales, para Jefe de Batallón. En ese año avanza la unidad y en mayo se crea la DRU. Estábamos todos juntos Y nos estábamos preparando. Calculo que hubo un momento en que tuvimos centenares de personas preparándose militarmente. Una vez hicimos una parada militar y era mucha gente. Pasamos 9 meses en zona montañosa, en Pinar del Río.”

“Todo el 79 pasaron entrenándose gente. Incluso el año 78. A principios del 80 se hizo un llamado a los estudiantes salvadoreños que estaban en la entonces URSS y vinieron los famosos Esquimales. Llegaron después del 10 de enero de 1981. Varias decenas. Con rango de oficiales, luego de un curso militar de seis meses.”

“Para la ofensiva del 81 todavía no contábamos con una estructura sólida, y teníamos pocas armas. Y ni idea que la guerra iba a ser larga. Nadie se lo imaginaba. Muchos compañeros que se incorporaron a este esfuerzo pidieron una semana de permiso en sus trabajos, el triunfo estaba a la vuelta de la esquina, y estuvimos, como es la vida, hasta 1992. En mi caso, estuve fuera de febrero del 80 al 2 de enero de 1981, cuando entre para la Ofensiva.”

“Estaban jefeando en ese momento, o sea del Estado Mayor de las FAL, el Chele Ramón Suarez, el Viejo Claudio (Mayor Pedro Guardado, se levantó en 1972 con el Coronel Mejía, David El Gato Linares (de Montserrat), Juan José Jiménez (cayó en San Salvador) Vanzetti (Ricardo Rivera, que era el jefe logístico, desaparecido). Lucio ocupaba la jefatura del Estado Mayor y Schafik lo dirigía. JJ, David y Ramón estuvieron en un curso y al regresar se hizo el EM. Acordate que yo había regresado en enero del 81, días antes de la ofensiva.”

“En ese periodo que va de febrero del 80 a enero del 81 Ramón quedó al mando del EM. Me acuerdo que luego del VII Congreso la orientación que dimos para la militancia fue la siguiente: el que se mete, se mete, y el que no, que se aparte. En el movimiento sindical influenciado por nosotros, algunos compañeros se apartaron, incluso nos criticaron como aventureros y voluntaristas. La mayoría cerró filas con nosotros, como Edito. Lo curioso fue que muchos que nos criticaron sufrieron la represión del régimen.” 

Estuve en el VI Congreso el Partido Comunista. Víctor Rivera 

Construyendo las FAL… El exdirigente de ATACES y de la Comisión Militar del PCS nos comparte que “fue hasta después que se acordó que en los puestos de mando, los miembros del Comité Central eran los jefes político-militares de todas las unidades del ejército o las Fuerzas Armadas de Liberación, FAL, tomando en cuenta la experiencia de Vietnam que por cierto el mismo Schafik fue el primero en ir allá a estudiar.”

“El criterio básico vietnamita es el de trabajar, comer, y dormir junto con el pueblo para así ampliar la fuerza partidaria y social. Se suponía que íbamos a ser los jefes del ejército y esto no se cumplió, al final los mandos militares se imponían sobre los mandos partidarios. El VII Congreso se realizó en abril del 79 y el 1ro. de mayo de ese año divulgamos públicamente la tesis del viraje del PCS a la lucha armada.”

Señala que “el viraje se definió y se empezaron a realizar acciones armadas. Desde la Comisión Militar organizamos a las FAL. Y luego la misma CM se convirtió en la Comandancia General de las FAL. En agosto del 79 el equipo militar se fue para Nicaragua. Yo me quede responsable del Frente Occidental que después se llamaría Feliciano Ama, ya cuando surge el FMLN. Me acuerdo que hicimos un intento guerrillero en el Bosque El Imposible y no nos cuajó.”

“Estos fueron los inicios de la construcción de las FAL. En agosto, septiembre y octubre del 79. A principios de 1980 creamos la FAL en Sonsonate, en Cara Sucia. Allí estaba, me acuerdo de Pedro, que viene de ser un obrero artesano, joven religioso de una iglesia católica. Yo lo reclute. Y después fue a la Escuela de Cuadros en la URSS. Estaba también Bartolo, que era un militante indígena que participó en la insurrección de 1932 y había sobrevivido a la represión y se incorporaba a este nuevo esfuerzo militar, vivía en una choza a la orilla del río de Caluco.”

“Estaba Ricardo Zelada, que después se fue para estados Unidos; el dirigente obrero Ricardo Erazo, que le decíamos El Zapatón y que murió combatiendo en Guazapa; Carlos Castro, que tenía un taller de muebles de mimbre y le decíamos El Quemado. Estaba Carmelo Jordán, que era de una célula que había en la hacienda Buenos Aires, del cantón de Metalío, que era bien apagada, casi inactiva. También penetramos en SIPES, en Acajutla. Teníamos allí una célula. También reclute a Adán Rosales de Cara Sucia.”

“La experiencia nos enseñó que era más fácil organizar en el sur de Ahuachapan que en el sector de pueblos indígenas de Sonsonate donde la huella de la represión de 1932 todavía pesaba fuertemente. Era también más fácil lo urbano y lo portuario (Acajutla) que lo rural. Después pusieron de responsable de Sonsonate a Cárcamo, de pseudónimo Rolando, que era del CC del V Congreso.” 

Roberto Pineda (20-10-2014) | Fuente: ALAI América Latina en movimiento 

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