Profundizando en el asunto, un día platicando con el compa Néstor le presente la idea de que existen detalles muy complejos en nuestra historia. Hay revolucionarios y revolucionarios. La definición de "revolucionario" en los diccionarios es bien escueta, usualmente el que promueve o propone cambios profundos y usualmente catalogado como un revoltoso, un alborotador, uno que rompe los esquemas. Las FPL de Marcial es la única organización que logró imprimir una mística revolucionaria en sus militantes, al menos así llegó hasta 1979 pero con el golpe de estado en Octubre de 1979 sucedió algo que trastornó la política para siempre. Por un lado habíamos coronado una situación pre insurreccional, razón específica que provoca el golpe de estado, y por el otro habíamos crecido fuerzas diversas que gracias a la misma efervescencia se habían vuelto importantes en el ámbito politico y que lamentablemente este factor nos llevó al asunto de la unidad, la fundación del FMLN y finalmente la guerra civil oficialmente desde 1981 hasta la firma de los acuerdos de paz en 1992.   

El asunto es que en todo esto, el perfil del revolucionario fue cambiando de acuerdo con las circunstancias, quiero decir que los místicos revolucionarios hijos de Marcial fueron absorbidos en su mayoría por la nueva modalidad de enfrentamiento con el enemigo que demandaba fuerzas de combate sin importar mucho su formación política. Las unidades de combate se formaron mayoritariamente con los compañeros campesinos hasta en un 70% yo diría.

La guerra se ha contado a partir de anécdotas recicladas, es decir, muchas veces no son experiencias de los escritores sino que testimonios que en casos hasta de terceros, ésto, además de que usualmente los libros escritos contienen agendas por lo regular en favor de sus escritores o determinadas corrientes ideológicas. o partidarias. Pero la realidad es que El Salvador ha producido pensadores mas profundos que esos de los que actualmente nos enteramos, lo que pasa es que se perdieron, algunos tristemente en las manos de los escuadrones o en los campos de batalla y otros pues acallados por las mismas purgas y conspiraciones internas. Es decir, han muerto en vida simplemente decepcionados ante esta sofocante realidad de oportunistas buscando su comodidad por medio del tema de la revolución que nunca llega a suceder.

Nos hace falta hacer una buena evaluación de lo que en nombre de la revolución se ha hecho, en realidad hay que empezar por definir qué es lo que para los salvadoreños debe significar exactamente el adjetivo aplicado de revolucionario. Igual hay que definir muy bien lo que entendemos por ser de izquierda.

Es por estas confusiones que no se logra nada que valga la pena, porque cada quien está haciendo las cosas como mejor las entiende y por supuesto, como mejor le conviene. Esa es exactamente la diferencia de Marcial con el resto, en realidad Marcial sabía muy bien para donde nos estaba conduciendo pero lamentablemente ya era un hombre bastante entrado en años y su Comando Central de pronto vió oportunidad por otros lados y por eso lo traicionaron.

Estamos por supuesto a 35 años después de su trágica muerte y el mundo y nuestra propia concepción del mundo ha cambiado mucho desde entonces por lo que no se puede aprobar iniciativas dogmáticas, pero hace falta una evaluación sincera y probablemente un movimiento o algo que nos haga comprender la realidad tal cual y que pueda diseñar una estrategia efectiva para llevar al pueblo al poder de una forma genuina en que sus líderes no sean un grupo de compadres y asociados como hasta ahora.

La derecha solo esta tomando ventaja de los errores, así que ya uno puede ver los culpables, no es de por gusto que se les ha denominado como "la cúpula" 

José Salvador Veliz
1 mayo 2018

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