Un salvadoreño extraordinario  

El joven Agustín, que prefería que lo llamaran por su segundo nombre y no “Faramundo” –su verdadero nombre de pila– tenía todo para haber llegado a ser un prominente abogado al servicio de la clase privilegiada, sin embargo se convierte en nuestro Farabundo, un militante internacionalista que no se parecía en nada al resto de sus compañeros de estudio ni a los cuadros políticos que se consideraban de izquierda en su época.  

Farabundo, una vez independizado de su familia, no tuvo una residencia, ni trabajo, ni estudios estables.

Después de bachillerarse en 1913 del colegio salesiano “Santa Cecilia” el cual fuera fundado en 1899– ingresó a las aulas de la Universidad de El Salvador para nunca terminar su carrera. Se sabe que fue un estudiante brillante, sin embargo los debates en los que se veía envuelto en sus exámenes orales y los choques de opinión en los que se enfrentaba frecuentemente con sus maestros, le dificultaron avanzar con éxito en su carrera. De hecho, después de un frustrante encontronazo con sus maestros, tras comprobar que lo que se decía en los textos de leyes estaba muy lejos de la realidad de injusticia que se vivía en el país, prendió fuego a sus libros como un acto de repudio a un sistema que sentía que no lo representa, rompiendo así con su origen de clase. Llegado a este punto, para Farabundo Martí ya no había retorno posible.

A partir de ese momento, Farabundo Martí desarrolla una visión de la lucha muy diferente a la del resto de revolucionarios centroamericanos del primer cuarto del siglo pasado. En 1920 fue expulsado de su país por haberse negado a abandonar la cárcel en solidaridad con Luis Barrientos, a quien el régimen de Jorge Meléndez quería mantener recluido por haberse mostrado irrespetuoso con el gobernante.

Después de haber viajado por Guatemala, México, Estados Unidos y Nicaragua y de haber participado organizando sindicatos, gremios estudiantiles, comunidades indígenas y de haber combatido contra la invasión yanqui en “Las Segovias”, regresó definitivamente a El Salvador, diez años más tarde. 

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En Guatemala había estudiado y trabajado como obrero, jornalero, albañil y maestro. Como dice la famosa canción de Adrián Goizueta, “sufrió con ellos la explotación”. Siendo Guatemala un país con una población predominantemente indígena, Farabundo se involucra en sus luchas y aprende las lenguas de las diversas comunidades. Después de un tiempo viaja a México después de ser perseguido en Guatemala por denuncias de cafetaleros en su contra. En 1925, se funda en Guatemala el Partido Comunista Centroamericano. El surgimiento del partido tuvo su origen en el interés de intelectuales y obreros guatemaltecos en dar continuidad al primer movimiento político de izquierda que se inició en la década de 1920, Martí ocupó allí el cargo de Secretario del exterior del Partido Comunista Centroamericano . Es deportado a El Salvador, y de El Salvador a Nicaragua por órdenes del presidente Alfonso Quiñónez. A los pocos días regresa clandestinamente a El Salvador a seguir organizando a los trabajadores en 1925 y trabaja junto a la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador. El 26 de octubre de 1926, Sandino en Nicaragua, se alza en armas con algunos trabajadores de las minas de San Albino y se incorpora a la causa constitucionalista. La lucha de Sandino llegaría hasta 1934 cuando es asesinado el 21 de febrero al bajar la loma que bordea la laguna de Tiscapa. Sandino había asistido a una cena con Sacasa y fue asesinado por orden de Somoza García.

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Estando Farabundo en Martí New York, toma contacto con la dirección central de la Liga Antiimperialista de las Américas, que le encargará viajar a Nicaragua como su representante ante Augusto César Sandino, incorporándose a las filas del sandinismo el 22 de junio de 1928. Después de 11 meses, el 23 de mayo de 1929, el General Sandino sale de Nicaragua con rumbo a México buscando el apoyo del presidente mexicano Emilio Portes Gil.

El 22 de junio de 1929 pasa, con Farabundo Martí y otros de sus lugartenientes por El Salvador donde son recibidos por el Dr. Alberto Gómez Zárate, Ministro de Guerra del gobierno de Romero Bosque.

Sábado, 5 de mayo de 2018

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