Este es el relato de la compañera Gloria Zamora “Sonia” “Rhina”, radista de Bernardo para la operación contra la base del ejército de la 4ta Brigada en el cantón El Limón en Chalatenango.

Aunque participaba en reuniones y en poner barricadas desde finales del 80, no tuve vida clandestina en la ciudad, de una vez me fui al campamento en octubre del 81, tenía 17 años cumplidos.

En esos años mi seudónimo era “Sonia”, aunque en el 86 me lo cambié y me puse “Rhina”. Yo tenía 19 años cuando ejecutamos el ataque contra el puesto militar en el cantón El Limón. Para esa operación, era la radista de Bernardo. La verdad no recuerdo muy bien la fecha pero mas creo que fue el 19 de marzo de 1983, a eso de las 8 o 9 de la mañana, ya íbamos en la retirada pues no se logró tomar la posición, íbamos por la calle hacia Monterredondo un cantón de Concepción Quezaltepeque, cuando llegó la gradilla[1] y nos vio.

Recuerdo que en esos instantes alguien quería hablar por radio con Bernardo, no recuerdo si era Dimas Rodríguez u otro jefe, le dije a Bernardo y le pasé el radio. En ese momento la gradilla hizo la picada como que iba a soltar el roquetazo, y corrí por la calle y me metí en un tubo de una bóveda[2], Bernardo con Rosita, Nely, de intercepción, Luis de seguridad y no recuerdo quien mas, se subieron un bordo hacia el cañal que estaba recién sembrado y tenía como medio metro de altura, en esa picada la gradilla no tiró nada, pero dio la otra vuelta y tiró varios roquetazos de un solo en la planada, luego se fue, yo salí de la bóveda donde también habían otros compás.

Caminamos por toda la calle y nos encontramos con Héctor Martinez, me pregunto por Bernardo y le conté que después de los roquetazos no lo había visto, llegaron las otras radistas que andaban con él con algunas esquirlas, luego dijo Héctor que fuéramos a buscar a Bernardo y lo encontramos muerto boca abajo, luego lo sacaron de ahí y lo subieron en un camión y lo llevaron para El Llano Grande.

A Bernardo el roquetazo le cayó como a un metro, tenía muchas esquirlas y su cuerpo se veía quemado por el impacto.

Como eran aproximadamente las once de la mañana esperaron que atardeciera y luego nos fuimos para el Sicahuite, allí lo velamos, recuerdo que le hicieron un cajón de tablas, y en la mañana del día siguiente se enterró, ahí estaba Bety[3] que era su compañera, ella debe de recordar la fecha exacta.

Yo anduve cargando por varios años dos monedas de a cinco centavos que en la noche cuando íbamos para el ataque no se porque él me las dio, había luna, yo caminaba detrás de él y vi que estiró la mano, yo puse la mía y eran dos monedas, no me dijo nada pero yo las guardé, ahí tengo unas fotos durante el entierro. Su muerte me conmovió mucho era un buen jefe.


 [1] Avioneta Push and Pull que en algunos frentes se conocía como “la carreta”.
[2] Tubo de cemento que ponen en las quebradas para que pase el agua, ese donde me escondí era pequeño.
[3] Seudónimo de la compañera de vida de Bernardo.

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