Al Vaquerito y a un hermano de él, William (Roquito Dalton), creo que les vi por última vez el 30 de septiembre; pues me enviaron a La Montañita y regresé como a los 4 o 5 días

El día que conocí a Juan José Dalton (Joaquín o el Vaquerito), era un esqueleto con piel. Su cara pálida, huesuda, ojos desorbitados, barbita y bigote ralos, cabello despeinado. Lucia muy mal... Dos compañeros lo levantan en hombros y casi corriendo lo sacan al patio y dan varias vueltas con él...

Pregunto: ¿quién es y por qué le hacen eso?
- Es para que tome un poco de sol y vaya agarrando fuerzas. Pensé que era una tortura!!! Todo su cuerpo flácido o desmayado, sus ojos virados hacia arriba, su cuello no podía sostener la cabeza de manera firme.

Aquel cuadro fue grotesco para mí; pues donde había estado, nunca vi ese tipo de terapia con nadie. Luego me dijeron de quién se trataba...
En ese lugar habían más heridos; pero quizá de menor gravedad, entre ellos Sebastián (Un compañero muy aguerrido, disciplinado y a veces muy duro hasta consigo mismo). Creo que eso pasaba en ese hospital. Él (Sebastián) había quitado el mando a la jefe del lugar. Claro y cómo no?. Después supe que Sebastián era Carlos “el Tamba” Aragón, cantante de rock, de la famosa “Banda del Sol”.

Sebastián era el jefe de nuestras Fuerzas Especiales y casi todos estaban ahí recuperándose. Esto pasó en La Cañada. Yo viajaba del Jícaro al Chupamiel y Los Filos (Arcatao, Chalatenango) en unos días de junio o en julio. Mi intención era simplemente pasar a saludar a Elenita y conocer a su niña recién nacida (La Relojito, de la que habla el Vaquerito en una anécdota), pero nos quedamos ahí unos días.

Unos dos meses después, bajando al Potrero, me encontré con muchos compañeros, con todos sus equipos, que venían a quedarse a La Montañona, al mando de Salvador Guerra o de Marcial (quien venía de incógnito sobre un caballo). Entre ellos iba el Vaquerito o Joaquín, a quien también me dio gusto verle bastante recuperado.

En varias ocasiones visité el hospital de La Montañona; pues había que compartir y tratar de llevar ánimo a los compañeros. Contábamos chistes, anécdotas y entonábamos algunas canciones. Creo que una de las canciones preferidas del Vaquerito era una que decía algo así : Que difícil es, sacarse un moco con los dedos de los pies, meterlo en agua y comérselo después, ¡Difícil es! ... (Música de Frank Sinatra). ¡Joooaquín! ¡Chuco!, dejá de estar cantando esa babosada, le decían algunas compañeras, entre ellas Teté (enfermera de salud de Arcatao que se unió a nosotros).

Así pasó aquel tiempo en La Montañona, entre risas, reestructuración y entreno de nuestras unidades.

Mortereos, bombardeos, ametrallamientos aéreos; un par de incursiones enemigas que logramos repeler. En una de ellas perdimos al Chino Guille (Estudiante de Medicina, dirigente del BPR y de nombre Wilfredo Landaverde), Julio y otros 5 compañeros. También nos hirieron al Choco Gérman Serrano, pero causamos muchas bajas y recuperamos varios pertrechos.

En septiembre llegó una unidad del paracentral al mando del Zarco Samuel a fortalecer las Unidades de Vanguardia.
Unas 2 ó 3 semanas después comenzó aquella operación de unos 6.000 miembros de las fuerzas del gobierno, con un poder de fuego terrestre y aéreo enorme.  Claro, la intención era aniquilarnos; comenzó la ofensiva a finales de septiembre y terminó entre el 8 al 10 de octubre.
Al Vaquerito y a un hermano de él, William (Roquito Dalton), creo que les vi por última vez el 30 de septiembre; pues me enviaron a La Montañita y regresé como a los 4 o 5 días.

Los enemigos estaban por todos lados y había que jugar al “gato y al ratón”, avanzar o/y golpear en el momento preciso. Fueron días de mucho sacrificio, sin alimentos, sin dormir, lluvias y tormentas casi sin parar como por ocho días; tanto los enemigos como nosotros estábamos muy agotados. En más de una ocasión pasamos a un lado de ellos y ni cuenta se dieron porque todos estaban bien dormidos.

Así es como entiendo capturaron al Vaquerito, a Neto o Carlos (médico) y a Frank (dominicano herido)… Estaban ''bien dormidos'' y por algún momento sus captores pensaron que estaban muertos.....
Les llevaron a Las Vueltas donde especialmente el Cabo o Sargento Martell, de la Guardia Nacional (GN) les torturó horriblemente y después les trasladaron en helicóptero a San Salvador a seguir su calvario . Lo supe por el médico y alguna anécdota que ha escrito el Vaquerito.

Esos días de aquel octubre fueron muy tristes; pero nos ayudaron a ser más eficientes en nuestra lucha; meses más tarde, los militares del gobierno corrían como gallinas y lloraban peor que un niño ante el empuje de nuestras fuerzas.

Les golpeamos de diversa forma y conquistamos varias de sus guaridas. Luego, en una operación simultánea y ardua, asaltamos las tropas del Destacamento Nro 1 ó Batallón Sierpe, acantonadas en El Jícaro, Guardia Nacional y patrulleros en Las Vueltas. Dijo el recordado comandante Dimas Rodríguez: ''Esta operación la dedicamos a todos nuestros héroes y mártires de esta zona, especialmente a los que en octubre del año pasado fueron masacrados o torturados. Hoy les reivindicamos, haciendo a nuestros enemigos morder el polvo de la derrota''

Nota del autor: Para quienes deseen saber detalles de lo anterior les invito visitar Las Vueltas y El Jícaro, en Chalatenango. Ahí viven muchos compañer@s que participaron en estas operaciones y les pueden narrar todo lo sucedido, al tiempo que pueden hacer un recorrido por lugares aledaños, darse un chapuzón en el río Tamulasco, quebrada la Cimarrona, montar a caballo y otras actividades donde antes fueron campos de batalla. Son lugares con gente muy dulce, ricos en historias; muchas de ellas todavía no escritas en ningún lado, por eso hoy me anime a narrar un poquito. Consciente que cada vez somos menos los sobrevivientes de aquel conflicto.

Fuente: ContraPunto

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