Coronel Carlos Alfredo Rivas Najarro

Acompañado de un manojo de documentos el veterano militar llegó a la entrevista, se acomodó para tomar un café y saboreó varios. En casi tres horas habló sobre temas que impactaron su vida y de sus relaciones con reconocidos personajes de la atribulada historia reciente en El Salvador.   

El coronel retirado Carlos Alfredo Rivas Najarro, de 69 años, guarda la estampa de un fornido militar que desde la mitad de los 60 estuvo cerca de la acción, ya que fue uno de los primeros oficiales entrenados en 1963 por “Boinas Verdes”, un grupo elite de Estados Unidos, que avizoraba focos guerrilleros en el país. Sus prácticas fueron en Los Chorros, El Playón y Chalatenango.

Eran tiempos de la sangrienta guerra en Vietnam y de la convulsionada Latinoamérica pues aún estaba fresca la victoria de los rebeldes barbudos encabezados en Cuba por Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara. Estados Unidos lo sabía, aunque el gobierno y los militares de la época no creyeron que en el país se integrara una guerrilla para enfrentar un largo conflicto.

El curso teórico se impartió a capitanes, entre ellos el general Carlos Humberto Romero, presidente derrocado el 15 de octubre de 1979; y a 35 estudiantes de terceroy cuarto año de la escuela Militar “quienes hicimos las prácticas, pero no se le dio continuidad…fue una negligencia del mando de esa época”, se lamentó.

Y quien solicitó el entrenamiento fue el general José Alberto “Chele” Medrano, entonces comandante del Primer Regimiento de Infantería, posteriormente Primera Brigada, y Director de la Escuela de Armas y Servicios. También fue fundador de la paramilitar y represiva Organización Democrática Nacionalista (ORDEN).

Rivas Najarro recuerda con aprecio a Medrano, quien además fue oficial policial y director de la Guardia Nacional, suprimidos ambos cuerpos de seguridad por los acuerdos de paz en 1992. Medrano fue acribillado en la populosa colonia Zacamil por un comando guerrillero en 1985.

Eso y más recordó en la entrevista el coronel Rivas Najarro, quien nació en el Cantón Platanillos de Quezaltepeque, un 19 de febrero de 1945. En esa ciudad conoció desde la primaria al vicepresidente y candidato favorito para ganar la presidencia el 9 de marzo, Salvador Sánchez Cerén, a quien él llama “Chamba”.

Entre remembranzas de sus vivencias rurales, los viajes que en carretas realizaba con su papá y tíos trayendo productos agrícolas a vender en Mejicanos, desgranó la historia coincidente con el ya veterano ex comandante guerrillero, probable sucesor en la presidencia del ex entrevistador de televisión y periodista, Mauricio Funes.

Aunque no estuvieron en la misma aula pues Chamba iba un año superior le conoció y algún momento compartieron sobre todo en el plan básico José María Peralta Lagos.

Además las madres de ambos eran amigas pues vendían en el mercado de la ciudad. Y eso sirvió para que un día de 1976, siendo capitán del ejército, su mamá le llamó para pedirle que ayudara a sacarle de la cárcel. Y la gestionó, lo cual reconoce Sánchez Cerén aunque no la incluyó en su libro biográfico “Con sueños se escribe la vida” en el que alude esa captura y liberación un día después y otra en 1978 de la que salió luego de seis meses de detención.

Ambos siguieron caminos distintos, Sánchez Cerén se graduó de maestro en 1963 y él como subteniente en 1964. El profesor se enroló en la lucha por su gremio y luego en el movimiento político social e integró lo que fuera la Comandancia General del ex rebelde Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ahora partido en el poder luego de que en enero de 1992 se firmara la paz y se incorporaran a la lucha política.

Rivas Najarro en cambio avanzó en la milicia, siendo instructor de soldados, cadetes, suboficiales y oficiliales así como cortos periodos en la embajada salvadoreña en México, como director de Acción Cívica Militar y en lo que se llamó Estado Mayor de Seguridad Pública cuando los militares tenían bajo su jurisdicción la seguridad pública.

Fue comandante del Destacamento Militar en Cabañas y del Centro de Entrenamiento Militar de la Fuerza Armada (CEMFA) en La Unión adonde llegó en 1986, en plena guerra, y dos años después de que el sitio fuera asediado por la guerrilla y causara muchas bajas al ejército y graves destrozos en las instalaciones.

-¿Cómo ayuda a Sánchez Cerén a salir de la cárcel?

“Un día de 1976 me llamó mi mamá para pedirme que ayudara a la mamá de Chamba para que lo sacaran libre, pues había sido capturado. Yo no tenía ninguna posibilidad, aunque hice gestiones en la policía y me dijeron que no lo tenían. Luego se me ocurrió llamarle a una amiga que era comadre (hermana del coronel Antonio López) del coronel (Arturo Armando) Molina, entonces presidente y él ordenó que fuera liberado. Yo ya sabía que él (Sánchez Cerén) estaba en Andes y que había cosas fuera de la legalidad y aun sabiéndolo hice las gestiones. Andes (Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños) era legal pero incurría en faltas o delitos, pues estaba infiltrada por gente de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación) y la dirigencia lo sabía. Aun sabiendo eso lo hice. Por respeto a los valores que se nos enseñaron desde primaria hasta el final de la carrera militar”.

-¿Él conoció de la ayuda que usted gestionó? 

“Yo no sabía que él (Chamba) sabía de la ayuda que a pedido de mi mamá le hice hasta cuando se firmaron los acuerdos de paz…me llamó la atención y quise tener contacto con él recordando las cosas de la adolescencia del plan básico y en la casa de Leonel Gómez (analista e investigador ya fallecido) me encontré con Ana Guadalupe Martínez y le pregunté por el teléfono de Sánchez Cerén. Me dio el número y le hablé, me contestó y me identifiqué y si se acordaba de mí, me dijo ´no fregués si me salvaste la vida´… luego concretamos que en navidad de 1993 nos veríamos en su casa y el 31 de diciembre nos vimos en la mía.Posteriormente hemos mantenido una relación como personas adultas hasta que fue electo a vicepresidente”.

Estando en el CEMFA de 1986 hasta Diciembre del 1989 supo de las actividades de Sánchez Cerén, atreves de un amigo común (en tiempos de la secundaria) el cual se dedicaba al comercio y recorría todo el país.

-“Estando ahí supe de Chamba. Mi mamá murió en 1988 y él me mando el pésame con el amigo en común mencionado. Posteriormente me mandó a decir de que en noviembre del 89 iba a haber una actividad bien fuerte y que iba a ser en San Salvador, San Miguel, Usulután, Zacatecoluca y en todos los lugares que ocurrió la ofensiva, que no me preocupara por mi familia que cuidara que no asistieran a centros comerciales… a la vez me mando a decir que le dijera a (Roberto) D´aubuisson de parte de Joaquín Villalobos que también no se preocupara, bueno…después me enteré de que Roberto tuvo reuniones con gente del ERP. Él vivía contiguo a mi casa en Los Planes y éramos vecinos. Esta información también se la comunique al Presidente de la Republica y al jefe del Estado Mayor de ese momento y lo que me dijeron fue que eran patadas de ahogados del FMLN. No hubo ningún atentado contra D`aubuisson, estoy seguro de que tuvo comunicación con gente del ERP en Panamá. Fuimos compañeros en el curso de estado mayor que uno realizaba como un post-grado y a la vez servía para optar a otros grados dentro de la carrera.”

D´abuisson tuvo ideas de formar un partido político desde 1978 y lo comenzó a gestar luego del golpe de 1979 un año después, recordó Rivas Najarro.

“Ya lo acusaban de ser del escuadrón de la muerte, cosas que para mí el que haya pertenecido a un escuadrón es un mito. Que él fuera el creador no es cierto. Roberto hablaba más de lo que hacía, tuve una experiencia con él en el año 90 porque al embajador de Estados Unidos de la época le dijo aquí ando ´la tira pedos´… era William Walker… Creo que Roberto hablaba mucho.”

Luego de su permanencia en La Unión fue trasladado al CEFA en San Salvador y ahí fue donde se enteró de la forma en que fue discutido el asesinato de los sacerdotes jesuitas, pese a comunicar el hecho a sus superiores y hasta el mismo presidente Alfredo Cristiani como Comandante General de la Fuerza Armada, nada sucedió aunque la noticia fue filtrada y publicada en un diario de Estados Unidos, por lo que después vinieron algunas acciones judiciales en contra de los ejecutores del crimen que conmovió al mundo. Aún recuerda un atentado en su contra y cree que fue por informar acerca de ese magnicidio.

-¿Cómo fue lo del caso Jesuitas? 

“Está en la Constitución de la Republica y los reglamentos militares que todo funcionario civil o militar que tenga conocimiento de un hecho, debe dárselo a conocer al superior. Tuve conocimiento de cómo se había dado el hecho y se lo hice conocer a (René Emilio) Ponce, quien era el jefe del Estado Mayor, se fue por la tangente. Se lo hice conocer al ministro de Defensa, general (Rafael) Larios y también se fue por la tangente y entonces decidí hacérsela conocer a Cristiani. Me acompañó como testigo el general Antonio Aguirre. Lo que sabía se lo hice saber. Eso fue más o menos como en abril del 90. La mención de lo que yo dije salió en un periódico de Estados Unidos. Hubo una filtración y lo hicieron con ´j´ porque en ese momento personal de la embajada quería tener la posición del alto mando y por eso la filtraron.”

El militar retirado ordena sus recuerdos y al sabor y calor de otro café, pues fueron varios esa mañana de febrero en el acogedor lugar y que fuera favorito de un amigo común, Leonel Gómez, fallecido a fines de 2009. Recordó cómo el ejército también tuvo acercamientos con gente del FMLN y así viajó a Panamá en 1984 acompañado del embajador de ese país en San Salvador, David Peré y allá sostuvo una reunión con el Cónsul de Cuba para esa época en busca de acercar una probable salida negociada al conflicto que estaba llegando a niveles sangrientos insospechados.

“En 1984 me vine al Estado Mayor, al Centro de Estudios, y ahí concluí que el conflicto era largo y que no debimos haberlo aceptado. Mi tesis era de que no íbamos a ganarlo, teníamos que dialogar. Los panameños estaban interesados en que se dialogara y trajeron la propuesta a través del embajador Peré. A mí me enviaron con el embajador Peréy a través de él se hizo una reunión a fines de 1984, me reuní con el Cónsul cubano en Panamá para establecer un diálogo con representantes del FMLN y me dijeron (el cónsul cubano) que iban a ser mediadores. No tenía nada que ver con el diálogo (La Palma en octubre de ese mismo año). Creo que ni al ingeniero (Napoleón) Duarte le dijeron.

A pedido del ministro de Defensa, general Eugenio Vides Casanova, fui a hablar y en la primera reunión con el cónsul cubano me dijo que iban a transmitirle la decisión al FMLN. Posteriormente en otra fecha me reuní con Mario Aguiñada Carranza, Salvador Samayoa y Ana Guadalupe Martínez, aunque ellos ya no se acuerdan. Hablé con ellos y lo que queríamos era ir desmontando el conflicto para que ellos no usaran las minas quita pie y por parte de ellos querían que ya no les bombardeáramos, y creo tenían razón porque esos bombardeos de artillería y fuerza aérea tenía su impacto psicológico pero no había razón de utilizar las bombas. Las guerrillas hay que combatirlas de igual forma y llegamos a un acuerdo.

Al mismo tiempo Aguiñada me pidió que si podía sacar a su hijo que lo tenían enterrado en el cerro de Nejapa y que despejáramos esa zona, creo lo hicieron, porque desgraciadamente el contacto se rompió… El ministro, Vides Casanova, me nombró y él mismo me dijo que ´ya no vamos a poder porque tengo presiones´ y lo que sucedió fue que en una operación en Usulután encontraron un papelito en donde decían que la comandancia general les había informado que se estaban reuniendo con el coronel Carlos Rivas en Panamá y nos parece que es una persona con quien se pueden tratar muchos aspectos. Al capturar eso hicieron la bulla entre los oficiales de mayor rango y se terminó…”

En breve:

Conflicto: Cuando suceden hechos en los que dos partes no se pueden poner de acuerdo.
Diálogo: Eso debe ser permanente, hay que estar conversando.
Impunidad: Es lo que ha estado sucediendo en el país todo el tiempo, donde se cometen hechos y no se investigan. Hay una deuda histórica.
Escuadrones de la muerte: Los escuadrones es una realidad que existieron, y existen.
Elecciones: Son necesarias pero hay que revisar todo lo relacionado, como por ejemplo el TSE.
Democracia: Aquí tenemos una cuasi democracia.
Futuro: Necesitamos poner los pies en el suelo, hacer un alto en el camino y decir esto está mal hecho. Enderecemos el camino. 

Publicado con la colaboración de: Archibo Roque Dalton
Foto: Giuseppe Dezza

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