"El compromiso revolucionario es una vocación de vida"   

Así es el encabezado de un artículo que recién aviste en el face y confieso que experimenté pereza de leer o simplemente es que ya estoy tan calibrado a filtrar como inútil todo lo que lleva la palabra "revolucionario" y que viene de las ingeniosas mentes de los de la cúpula, ungidos, asociados compadres y secuaces ya se que todo eso son puras pajas.   

Pero no fue del todo inútil, de alguna manera me sirvió para remontarme a mis recuerdos de aquellas maravillosas primeras experiencias de guerrillero y no se por qué razón es que cuando comienzo a recordar nunca lo hago por el punto de aterrizaje a mis andanzas en los ochenta y que fue Chilcuyo y no Metapán, pero es que Metapán siempre tuvo algo de mágico para mi, a la mejor porque el terreno, nuestra zona controlada, era algo mas grande y con mas ventajas que Chilcuyo que nunca ha dejado de ser en mi subconsciente el sinónimo de una pesadilla y vaya que sí dejaron sus vidas muchos compañeros en esas chifurnias benditas.

Mi familia, mis amigos, los que me leen, cualquiera puede hacer cualquier conclusión, a mi no me importan sus conclusiones pero si les dire que de algo estoy seguro, cuando muera, quiero que alguien diga que el mayor orgullo de mi existencia es el de haber acompañado al pueblo o parte del pueblo ( como quieran ) en esa tragedia y en esa gesta de esperanza porque entonces, aunque no sabíamos cómo, pero si teníamos la idea de que el triunfo era posible y de alguna manera lo demostramos cuando se hacen números y se resuelve que el gobierno se mantuvo gracias a la injerencia extranjera pero que técnicamente llegamos a vencerle. Y en esto quiero profundizar, me recuerdo de aquellas noches durmiendo a la intemperie en los cerros aledaños a Los Cobanos, El Tablón, Piedras Gordas, Las Pavas, El Cuje, y me recuerdo chistando en susurros antes de dormir sobre las parvas de chacha que en abundaban en la zona y que a veces con algo de mala suerte nos comieron las hormigas a la medianoche o terminamos mojados bajo la lluvia. Pero no importaba, ni importaba que al siguiente día o por los próximos días no probamos bocado porque el enemigo nos había invadido la zona. Eso era una convicción y algunos de nosotros fuimos soportando las cosas de la guerra por un mes, un año, varios años si es que acaso teníamos tanta suerte.

Ese fué mi caso, viví la guerra por varios años, desde distintas experiencias, desde distintos paisajes y con distintas historias, las mías juntadas con las del resto, y quiero hacer el punto con la esperanza de que alguien entienda mejor el material de que estábamos hechos los guerrilleros, honestamente no fue ideología, fue simple y sencillamente conciencia, la conciencia de que había algo injusto y que lo teníamos que cambiar, la ideología siempre fue un asunto accesorio, es decir, la ideología nos fue util para la conversación pero en realidad los salvadoreños tenemos una historia que supera la imaginación y las recetas partidarias condimentadas con marxismo y otras hierbas. La tontera mas grande es que nunca lo llegamos a comprender de esa manera y siempre por alguna especie de maldición dejamos que los ortodoxos nos den paja y se tomen ellos el poder que nos corresponde a los descalzos. Por eso nos hacen falta Marciales, no por la ideología, por la práctica y por la garantía que ningún señorito se va a tomar ventaja porque nos habla bonito, porque sabe pues cómo escribir y cómo pronunciar correctamente la palabra revolucionario. Este, este mismo es el trance que nos hace falta superar y tomar conciencia de la realidad, nuestro pueblo, su esencia es un mar de tragedias desde los huérfanos, los drogos, las putas, los borrachos, los tamales haciéndose la vida a punta de navajas y toda esa gente que de una y otra manera son los marginados, los desposeídos, los explotados. Hasta que los salvadoreños no tomemos conciencia de nuestra historia y nuestras circunstancias y hasta que no abandonemos la estupidez de saber mas del Barcelona y el Madrid y no comencemos a contarnos y mirarnos en lo que somos y no permitir que nos miren la cara ni siquiera los "revolucionarios" , hasta que no abandonemos todas nuestras malas mañas y creencias, solo hasta entonces vamos a estar en condiciones de hacer de la patria un hermoso lugar así como lo soñaron nuestros heroes en esa historia reciente en la que fueron tantos los muertos soñando y hasta son tantos los que la sobrevivieron pero que como yo, no están en el presente porque fuimos puestos fuera de nuestra vocación por esos otros que hicieron de la teoría y de nuestros sueños un negocio.

Jose S. Veliz. Ex combatiente de las FPL. Marcial siempre tuvo razón. 

7 mayo 2018

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