La sombra del tío

A la sombra del Tío de Nicolás Doljanin ha ganado el Premio Casa de las Américas en la sección de testimonios. El prestigiado concurso literario cubano comunica el premio y el Gato, un salvadoreño memorioso residente en el País Vasco, reduce su habitual regocijo a unos cuantos renglones sobre la novela testimonial que él y el autor difundieron en busca de editor hasta que optaron por las redes sociales entre los pocos interesados en romper el silencio contra todo lo que tenga que ver con las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) y con el Comandante Marcial.   

El reconocimiento de un jurado internacional en Cuba rompe este silencio y con él la campaña de insultos contra Salvador Cayetano Carpio, Comandante Marcial, quien optó por el suicidio cuando permanecía preso en Managua inculpado del asesinato de Mélida Anaya Montes, Comandanta Ana María. El responsable de seguridad de las FPL decidió el asesinato del 6 de abril de 1983 con la escolta de la Comandanta mientras el Comandante Marcial estaba en Libia, lugar incomunicado si los hay. El Comandante regresó a Managua, estuvo presente en el funeral y ya no pudo cumplir sus planes de internarse en El Salvador hasta la victoria final para contradecir la tendencia negociadora y reaccionaria. Luego de su suicidio el 12 de abril de 1983, la nueva dirección de las FPL organizó reuniones celulares para mostrar las fotos del cadáver picoteado con punzones para evitar el sangrado y colmaron al Comandante Marcial de calificativos insultantes. Lo cierto es que su muerte aceleró el dialogo y negociación para terminar la guerra que ya nunca más fue denominada popular y prolongada. El gobierno de amplia participación era el proyecto en marcha de tiempo atrás y quedó prohibido hablar en términos revolucionarios. Leonel González fue investido como nuevo dirigente y nada extraño es que ahora sea el candidato presidencial de lo que resta del FMLN reducido a membrete. Actual vicepresidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén es el paladín de la derrota y la traición. De los sucesos de abril de 1983 no hay aún más reflexión crítica que la de Antonio Morales Carbonell del ultimo Consejo de las FPL, quien analiza y reflexiona sobre lo ocurrido con datos precisos donde las fechas y las discusiones y acuerdos guían la historia de la tragedia. Un tribunal de Managua exculpó al fin al Comandante Marcial y en la amnistía del gobierno de Violeta Chamorro pudo salir de la cárcel el responsable de seguridad que organizó el asesinato.

De aquí la importancia del testimonio sobre El Tío como llamaban los militantes de las FPL al revolucionario que fuera organizador sindical, Secretario General del PCS al que renunció para organizar las FPL y ser figura político-militar del proyecto de unidad revolucionaria. El sábado 6 de abril en el Centro de Usos Múltiples Oscar Arnulfo Romero de El Palmar, organizaciones de sobrevivientes del Frente Occidental Feliciano Ama, homenajearon a las FPL y al Comandante Marcial. Es elocuente la clave electrónica con toda la información sobre este acto: MarcialTeníaRazón.org
Mientras, el parlamento salvadoreño rindió homenaje a Mélida Anaya Montes.

El domingo 8 de abril, en la iglesia de San Pedro Mártir en el arranque de la carretera vieja a Cuernavaca hubo una misa de homenaje a Monseñor Oscar Arnulfo Romero asesinado el 24 de marzo de 1980 en San Salvador mientras oficiaba la misa. Sus sermones dominicales eran ya la voz del pueblo salvadoreño contra el ejército y los paramilitares comandados por Roberto D’Aubuisson, criminal de guerra con monumento en San Salvador. SERAPAZ, SICSAL, el Comité Monseñor Romero y la Parroquia sobreviviente del exterminio de las comunidades eclesiales de base, insistirán en el heroísmo de quien domingo a domingo rogó y ordenó al ejército salvadoreño parar las masacres de campesinos y militantes urbanos. Es terrible que jamás vaya a ser beatificado por una iglesia hostil a toda solidaridad con los pobres hasta el grado de prohibir más diáconos civiles indígenas en Chiapas y de acallar a los teólogos del lado de los pueblos como Leonardo Boff. El oficiante principal fue Monseñor Raúl Vera quien fuera obispo auxiliar de Don Samuel Ruíz en Chiapas. Ahora brinda apoyo constante a los deudos de la tragedia minera impune de Pasta de Conchos, Coahuila. Pese a la sensatez aparente confundida con traición oportunista y cobarde, la espantosa trayectoria de organizaciones enteras como las FPL, el ERP, el FMLN y el FSLN corrompido por sus personeros Daniel Ortega y su adjunta Rosario Murillo, de Salvador Sánchez Cerén y sus operadores electoreros, la memoria histórica sobrevive como razón de ser de un proyecto revolucionario derrotado que ha dejado manos libres a los traidores. A la sombra del Tío creció la conciencia revolucionaria y a su sombra sobrevive la maltrecha razón de nuestros pobres pueblos. 

Alberto Híjar Serrano 

8 abril 2013

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