Nuestras montañas son las masas

Los textos aquí publicados originalmente estuvieron destinados a los candidatos a formar el Partido Comunista a partir de las Fuerzas Populares de Liberación y de las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de El Salvador.

Tuvieron en 1982 el carácter de documentos confidenciales ante la posibilidad de que cayeran en poder de las otras organizaciones del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y sobre todo del estado salvadoreño.

Nadie imaginaba entonces el desenlace trágico que costó la vida de Salvador Cayetano Carpio y mucho menos se suponía la negociación revolucionaria característica de los años siguientes cuando cayó el sandinismo, el proyecto de Gobierno Democrático Revolucionario en El Salvador fue sustituido por la firma de Acuerdos de Paz en México y todo quedó en Gobierno de Amplia Participación hasta perderse todo.

Por lo contrario, Marcial habla del equilibrio  internacional de fuerzas con la presencia de la URSS, el ascenso de la guerra  popular en Centroamérica donde gobernaba el sandinismo en Nicaragua y con la  presencia del socialismo cubano a 90 millas del imperialismo.

Célebre se hizo la respuesta de Marcial: nuestras montañas son las masas

El partido de nuevo tipo, como gustaba llamarlo, sería el conductor histórico de la transición al socialismo, la garantía de negociaciones favorables al pueblo, la certeza de la unidad de todas las fuerzas revolucionarias a partir del pueblo y con el pueblo. La articulación y vinculación de las diferentes instancias de poder popular que así se construyera, exigiría el centralismo democrático y la dirección única.

Alberto Hyar

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