Ponemos en su conocimiento las cartas que la célula FRANK PAIS ha en enviado a conocimiento de la C.P. del C.C. y a este sobre el conflicto de Honduras – El Salvador. Recomendamos su estudio, para que estas opiniones sean tomadas en cuenta en las discusiones.


La Comisión Política del C.C. 10 de Octubre de/69.

Cartas a la C.P. del C.C. sobre el conflicto Honduras - El Salvador.

1ª. Carta a la C.P.

Compañeros: Las bombas han comenzado a caer, nuevamente, las oligarquías pretenden dirimir sus diferencias sobre las espaldas de los pueblos, el carro de la historia se acelera, y nuevamente sorprende a nuestro movimiento revolucionario falto de toda preparación para el combate.

En esta ocasión, a la debilidad orgánica del P. se ha sumado una fragilidad sin precedentes en el análisis teórico de los hechos que se han dejado ver con toda claridad las tendencia a oportunistas de derecha compartidas por los organismos de dirección de nuestro P., y que en ocasiones anteriores (elecciones de 1968, problema de Checo – Eslovaquia) han sido señalados por alguno miembros consientes.

El manifiesto del partido con respecto al problema El salvador – Honduras llamado “Por la solución justa al conflicto el salvador – honduras” repetido sin cambios, mecánicamente (hasta en eso) en el número 82 de la verdad dos semanas después, es un ejemplo de análisis liberal, patriotero, no marxista o cuanto menos un esbozo a cien kilómetros de distancia del verdadero problema con el que se pretende “orientar la conciencia popular”.

Si este es el análisis con el que el C.C. pretende orientar la opinión pública, no es extraño que el AGEUS, organización casi completamente controlada por nuestro P. se encuentre dando tumbos espectaculares contribuyendo a sembrar el desconcierto de la mentalidad popular y dejando así como únicas guías y dirigentes a la oligarquía, el gobierno y sus pregoneros que han logrado a su alrededor unidad nacional, en la que estamos embarcados sin lucha ideológica , unidad que no tiene las características de frente popular.

Nada podemos decir entonces de ANDES y de otras organizaciones populares que se han pronunciado en igual forma, es decir, dentro de la línea del P. que se encuentra de la retaguardia de la oligarquía salvadoreña.

En estos momentos de crisis, desatada por las contradicciones entre las burguesías, se miden no solo las fuerzas de las organizaciones revolucionarias sino también se calibran sus posiciones ideológicas. Estas son responsabilidad de todos los miembros de los organismos de dirección del P. y por lo tanto en este problema de los que están sustentando una posición clara, marxista, permitieron que se impusieran tendencias oportunistas y que se fuera a las masas con ese manifiesto, que únicamente ha beneficiado a nuestros enemigos.

Vamos al texto. En primer lugar, el análisis de la situación concreta y del origen concreto de las diferencias entre las oligarquías nacionales Hondureña – Salvadoreña no existe, este cede paso a un conjunto de frases poco claras algunas de ellas acuñadas desde hace mucho tiempo, repetidas hasta el infinito y que no han logrado más que la indiferencia y en algunas ocasiones el recelo de las masas populares.

Además, “los López Arellano y los Medrano y sus secuaces” como dice el documento se ven constantemente aparecer en el cómo artífices directos de la historia de acuerdo con su voluntad e intereses particulares y no como representantes de determinadas fracciones oligárquicas que debíamos haber analizado para el pueblo.

Así por ejemplo, en un párrafo y con respecto al gobierno de Sánchez Hernández leemos: “…………………sin embargo, es de advertir que ante la crisis surgida con Honduras predomina en este momento una actitud correcta de buscar una solución negociada. Esta actitud nosotros la apoyamos de la misma manera que luchamos en contra de quienes como Medrano, están buscando la guerra con Honduras……………………”

Compañeros, ¿que es esto? ¿La corrección del gobierno no está relacionada con los intereses de la oligarquía salvadoreña en cada momento?, ¿no es justa y correcta en cuanto sirve a esos intereses?, ¿donde está el análisis clasista de esa posición hecha por el partido del proletariado?

Recordemos los acontecimientos; en los primeros siete días del conflicto no se recibieron noticias de lo que ocurría en Honduras; porque el gobierno de Sánchez Hernández y sus voceros eran serenos y no querían enardecer al pueblo? No compañeros, porque la oligarquía salvadoreña pretendía mantener la integridad del MERCOMUN y continuar ganando sumas fabulosas, días después, el boicot hecho en Honduras a los productos salvadoreños y especialmente la expulsión masiva de compatriotas lo que quería decir presión social y exigencia de cambios a corto plazo en el Salvador, atemorizo lo suficiente a la oligarquía como para hacerla pasar de una actitud serena a una agresiva que en el, colmo de la desesperación podría lanzarla a una aventura bélica. Este cambio, que para nadie es un secreto fue reflejado exactamente por el gobierno “correcto” de Sánchez Hernández y sus voceros.

COMPAÑEROS: lo correcto era decir “apoyamos al gobierno de Sánchez Hernández” pero como enemigo de clase luchamos contra el en el mismo momento, no con frases estereotipadas, prefabricadas; no firmando en abstracto que es servidor incondicional de intereses oligárquicos e imperialistas sino indicando como se ven en este hecho concreto afectados o beneficiados dichos intereses y como esto se manifiesta en determinadas actitudes de su gobierno.

Eso significa hacer claridad y orientar a las masas populares. El párrafo del manifiesto, que nos ocupa, quiere decir ni más ni menos ir al frente de unidad nacional formado por el gobierno, ensalzarlo en sus posiciones sin desenmascararlo y confundir a las fuerzas democráticas en definitiva unidad sin lucha, igual oportunismo de derecha.

“…………………………No obstante, si a pesar de nuestros esfuerzos y los esfuerzos de las grandes mayorías democráticas y conscientes la guerra estalla debe desde ahora saberse que nosotros los comunistas y los sectores que influenciamos, sembremos cumplir nuestros deberes de proletarios y patriotas ( demócratas textualmente) luchando con las armas en la mano para defender la integridad territorial al mismo tiempo que para desbaratar los planes de López Arellano, los Medrano y compañía………..”

Donde está el análisis de las posibilidades de la guerra? Donde está la posición clara que se le pidió a la C.P. en caso de que se desencadenara el conflicto bélico? En ninguna parte. Se podría argüir que el manifiesto fue elaborado antes de esa reunión, pero el número 82 de la VERDAD tirado aproximadamente dos semanas después lo repite íntegramente. Se necesitaba estar ciego a no ser marxista para saber que Honduras, el país débil en todos los aspectos, no sería el agresor, sino que se encontraba francamente a la defensiva; como ha estado constantemente desde la creación del MERCOMUN.

La guerra iba a desatarla como ha sucedido el sector mas reaccionario de la burguesía salvadoreña que apoya el Gral. Medrano. La frase “……………….nosotros los comunistas y los sectores que influenciamos sabremos cumplir nuestros deberes de proletarios y demócratas, luchando con las armas en la mano para defender la integridad territorial……” no llega ni a “frase revolucionaria”. Cual integridad territorial si nuestro país sería el agresor?

COMPAÑEROS: este es un servicio sin cobro a la propaganda de la oligarquía, esta es una flor al gobierno de Sánchez Hernández; este es oportunismo sin límites. Que nos diferencia entonces de nuestros enemigos que esperan el momento oportuno para aplastarnos?. El gobierno salvadoreño ha conseguido de las fuerzas revolucionarias lo que quería: adhesión incondicional a su política y oscuridad en cuanto al origen de la guerra y sus objetivos.

Pierde importancia todo lo demás en este momento porque el resto en esta situación concreta es forma y no contenido, veamos en ejemplo: en el numeral tres del manifiesto se dice: “ ……una cuota de responsabilidad le corresponde también al gobierno salvadoreño entero, presidido por el Gral. Fidel Sánchez Hernández, por la situación que ha llegado a plantearse. Sánchez Hernández, que fue elegido en contra la voluntad popular y representa intereses oligárquicos y pro imperialistas, llevo a Medrano a ocupar posiciones claves frente al aparato represivo del estado, lo mantiene ahí a pesar de sus crímenes y atropellos y en el caso que ahora nos ocupa, tolero la campaña publicitaria provocadora que antes mencionamos……….”

Lo principal de ese párrafo, donde se pretende hacer ver la cuota de responsabilidad del gobierno de Sánchez Hernández es haber llevado a Medrano al puesto que tiene y mantenerlo ahí pese a todo y, no, ser como es, títere de la oligarquía y por lo tanto obedecer los designios de la guerra que la burguesía salvadoreña quería desencadenar por tales o cuales situaciones históricas determinadas.

En cuanto a la guerra nada mejor que esa frase patriotera que sirve en bandeja de oro al gobierno las posibilidades de desencadenarla sin que nadie proteste, por el contrario con la aprobación general y al son de las notas de la gloriosa marcha del Gral. Gerardo Barrios. El análisis frente a nuestro pueblo, de las posibilidades concretas de la guerra era el punto clave de la cuestión se rehuyó el planteamiento posiblemente porque eso representaba luchar contra una idea que ya había encontrado eco en la población salvadoreña y, por lo tanto, era más fácil unirse a ella que luchar en su contra o tratar de orientarla.

COMPAÑEROS: en estas circunstancias si lo único que se va a salvar es el prestigio del partido como dirigente para luchas futuras hay que salvarlo, aunque nadie momentáneamente nos oiga. A cerca de la intervención del imperialismo norteamericano la cosa fue más superficial aun; se dio la consigna de fuera manos sin concretar en explicaciones del porqué de la intervención y en qué sentido; se llegó a decir en un mitin que era posible que el imperialismo se decidiera apoyar a Honduras porque ahí habían más inversiones directas; lo que sirvió para agudizar el odio y encender el ardor patriótico de nuestro pueblo.

COMPAÑEROS: las inversiones directas norteamericanas en empresas mixtas en nuestro país son importantes y el mercado de estas es Honduras y otros países del istmo (alrededor del 40% de las exportaciones de productos mano facturados de el Salvador a Honduras provienen de empresas de capital mixto norteamericano salvadoreño) siendo por tanto más afectadas que las empresas norteamericano-hondureñas que tienen sus mercados principalmente en EE.UU. ( UFCO).

En todo caso, no se supone descubrir las contradicciones entre los capitalistas norteamericanos independientes y ligados a cada una de las oligarquías de los dos países y el imperialismo norteamericano en general, con sus intereses de pacificación por : el MERCOMUN, la CONDECA, LA INTEGRACION; todas muestras de su trabajo en esta región norteamericana. Todas las consignas de la reforma agraria, de los cambios fundamentales en este país etc, hubieran sido oídas por la masa si se hubiesen implementado con el análisis completo de la situación y fundamentadas en este; para un Marxista el estudio de un conflicto como el actual exige no apartarse del análisis de clase y esto quiere decir, frente a las posibilidades concretas de la guerra; quienes o que clases la preparan, porque la preparan, cuáles son sus objetivos, y cuáles son las contradicciones entre dichas clases que han engendrado la guerra.

Olvidamos decirle a las masas una frase que en otras ocasiones y sin alusión a situaciones concretas les decimos “la guerra es la continuación de la política por otros medios” y con esto un análisis político y socioeconómico de las contradicciones entre las burguesías, de ellas con sus pueblos respectivos y con los dos pueblos en conjunto. Esto habría cambiado la situación dentro de la conciencia popular.

Las fuerzas democráticas se organizan y crecen a través del reconocimiento de sus errores, de sus derrotas. La actual demostración de debilidad y falta de firmeza ideológica, servirá para fortificarnos y purificar nuestra organización. Para convertirla en una organización capaz de dirigir la revolución socialista. Se perfilan en este momento enormes perspectivas revolucionarias, se abre paso con mayor fuerza la necesidad de la lucha revolucionaria a nivel regional: Las burguesías centroamericanas, y en especial la hondureña y la salvadoreña nos han dejado ver claramente sus contradicciones y a través de ellas, sus estrechos vínculos; lo que obliga al movimiento revolucionario al análisis conjunto de la situación y unir esfuerzos para futuras luchas.

Se destaca un enemigo principal de ambos pueblos, “ la oligarquía salvadoreña”, frente a la cual se puede movilizar grandes masas de población en Honduras y El Salvador y aun parte de la burguesía hondureña que entrega constantemente en forma de plusvalía extraordinaria una buena parte de sus ganancias a la burguesía de El Salvador. La contradicción entre las oligarquías sugiere que el éxodo de campesinos continuara de Honduras hacia El Salvador. Honduras en un intento de superar su crisis económica agudizada por el MERCOMUN ( la deuda externa de Honduras con El Salvador es de 19,000.000.00 de lempiras) pretenden crear un mercado interno de tipo capitalista a través de una “reforma agraria” que incorpore a los campesinos a este mercado. Esta, se tiene que hacer en tierra de salvadoreños por que las otras o son de la United Fruit o sea intocables; o son de los terratenientes feudales hondureños en igual situación; o son tierras vírgenes, que resulta sumamente caro soturar.

Esta situación será origen de conflicto permanente y creara condiciones revolucionarias en El Salvador a corto plazo. Los nuevos campesinos tienen las características de ser más politizados que los campesinos que viven en El Salvador debido a que han participado en el proceso político de Honduras como lo hacen los campesinos hondureños.

Existen otras contradicciones de tipo secundario no antagónicas como por ejemplo la que existe entre obreros y campesinos salvadoreños y hondureños, los segundos se han visto desplazados en el proceso productivo debido a la mejor calificación de la mano de obra salvadoreña originada en el mayor desarrollo económico de este país. Estas contradicciones por sus características tienden a desaparecer en el proceso de la lucha revolucionaria. Tenemos la firme resolución de hacer un análisis profundo de este conflicto del que seguramente saldrán y ya se vislumbran grandes perspectivas para la revolución en nuestros países.

Necesitamos eso sí , que nuestras organizaciones se mantengan alertas y preparadas, que se elabore una línea política correcta, pero que en el camino de elaboración de la misma se sepa encontrar los sustentantes de posiciones derechistas y se libre una batalla tenaz contra sus posiciones hasta eliminar su influencia en todos los niveles en nuestro partido. Si no se cumple esta tarea, rápidamente surgirán grupos que comprendiendo más claramente las situaciones concretas que la vida presenta, se convertirán en vanguardia revolucionaria de nuestro pueblo.


 

"Eliminemos para siempre el oportunismo de derecha" Frank País

2ª. Carta a la C.P.

COMPAÑEROS: Tenemos a la vista el boletín informativo de la FUSS y de la FESTIAVCES fechado en Agosto del 69. A pesar de la claridad que existe ya sobre los hechos relacionados con el conflicto bélico, los compañeros obreros persisten en una actitud oportunista y de franca colaboración con el régimen. Pretendemos en esta carta, demostrar cuales son los errores de esta actitud, y como están vinculados de alguna manera a las posiciones tambaleantes que la dirección de nuestro partido ha sostenido en todo momento.

Algunos de estos señalamientos fueron hechos con anterioridad por nosotros en nuestra carta a la C.P. y de ellos, las que estaban incompletas, han sido confirmadas por el desarrollo de los acontecimientos. El boletín a que hacemos referencia, es un precioso documento por su claridad de posición y por su consecuencia con todas las oposiciones oportunistas anteriores.

Especialmente con el manifiesto del 2 de Julio, en el se vuelve a menospreciar, o a ver según se desea, el papel de la lucha interna en nuestro país, el papel de la oligarquía salvadoreña, y el papel del imperialismo en el desarrollo de los acontecimientos. En el se ve claramente, clarísimamente por fin, que en la mente de las fuerzas democráticas el problema se ha planteado así: “El imperialismo Norteamericano, aliado del caníbal López Arellano pretende hacerle daño a la nación salvadoreña”. Comencemos: en el párrafo 2 de la primera página se dice: “ La O.E.A., no solo no ha condenado al gobierno genocida de López Arellano, sino que colocado al gobierno salvadoreño, a la par del grupo asesino que desgobierna en Honduras. Sacrilegio! La O.E.A. coloca a la par al gobierno de El Salvador con el miserable caníbal, asesino, gobierno de Honduras. Cuál es la diferencia entre ambos gobiernos?

Nosotros creemos que en el fondo ninguna, y que si en la forma, en relación con el desarrollo de los acontecimientos hay ligeras diferencias, estas no abonan a favor de Sánchez Hernández hasta tal punto que los obreros, sus enemigos irreconciliables de clase le hagan tal concesión. Para nosotros, estos son dos gobiernos impuestos a los pueblos; que defienden intereses de clases burgueses , terratenientes; que obedecen ciegamente al imperialismo norteamericano y que están dispuestos a masacrar a sus respectivos y a otros pueblos en el momento en que así lo justifiquen sus intereses. Parecería sin embrago que no es así, que existe una diferencia cualitativa y no cuantitativa entre ambos regímenes; que este no es un gobierno que “desgobierna y asesina al pueblo”. Triste conclusión para las fuerzas democráticas.

Al movimiento revolucionario, especialmente a la FUSS, se le olvida que hace nada menos dos años, dos obreros Saúl Santiago Contreras y Oscar Gilberto Martínez: junto con un estudiante de secundaria, fueron masacrados por “ nuestro gobierno” con ocasión de la huelga magisterial. Parecería que la sangre de estos compatriotas muertos en un periodo de lucha de clases internas muy agudo, se ha borrado completamente en aras de la nacionalidad salvadoreña, y ahora junto con nosotros se horrorizan de la tabla raza que ha hecho la O.E.A. con los dos gobiernos. Parecería en fin que esas dos grandes fotos de los líderes obreros que ahora cuelgan en el local de la UTF., se hubieran transformado, a pesar de su ejemplo y sacrificios, en consignas como muchas otras vacías de todo contenido revolucionario.

Se aceptan los pretextos de la oligarquía salvadoreña y su gobierno, en el sentido de que sus tropas estaban masacrando población campesina en Honduras por defender los “Derechos humanos” y no se desenmascara la realidad y el carácter oligárquico de la invasión territorial, y se olvidan de que son más hermanos nuestros los campesinos y obreros hondureños, que toda la camarilla militar que dirige este ejercito asfixiado con ansias de conquista territorial, y la oligarquía y su gobierno que ahora y siempre maquina contra su propio pueblo.

Tristemente esa aseveración está dentro de la línea, “ no debemos decir la verdad cuando el pueblo no la quiere oír porque esta embotado por la propaganda oficial”. Prosigamos; en el párrafo III se dice “ Ha quedado demostrado, que el gobierno de los Estados Unidos se inclina en favor del sátrapa Oswaldo López Arellano y su camarilla, porque las inversiones yanquis en Honduras son más fuertes que en El Salvador. La United Fruit Company, tiene hundidas sus garras en suelo hondureño; en Olancho, le ha sido entregada una extensión territorial de 20,000 km. Cuadrados a otro monopolio Européo norteameriacno, conocido con las siglas de A.D.E.L.A., par que explote las riquezas naturales, madera, pulpa, etc.

En el Departamento de Olancho, es donde ha sido más feroz la persecución y los atropellos de toda índole en contra de los salvadoreños. El despojo de nuestros compatriotas de sus parcelas, es la consecuencia de la voraz rapiña de los monopolios yanquis, de las multimillonarias familias norteamericanas como los Rockefeller, los Morgan, etc. Por eso no tiene nada de extraño el que el gobierno de Honduras haya recibido el apoyo en todo sentido de parte de los Estados Unidos y de la O.E.A., que la Standard Oil Company haya enviado combustible a la “pandilla de Arellano, mientras a El Salvador se le chantajeaba, con las sanciones.”

Resultado : El imperialismo aliado del Sátrapa López Arellano, le causa daños a la nación salvadoreña; a esta bella, noble, digna, justa, pequeña nación en la que no hay sátrapas ; casi ni intervención yanqui, ni clases sociales ni lucha entre ellas. Correcto bella concesión y más que todo clarísima. El gobierno y la oligarquía Salvadoreña querían hacer de esta una nación unida y allí estamos presentes oportunamente presentes; porque no es otra cosa que oportunismo olvidarse de la lucha de clases interna y anteponerle los intereses nacionales, es esta guerra dirigida por la oligarquía salvadoreña y alentada y compuesta por el imperialismo según sus intereses.

En una plática verbal con dos miembros de la C.P. se nos señaló, el no haber dado suficiente importancia al hecho de que estaban masacrando a nuestros compatriotas en Honduras; este hecho cohesionaba a la nación salvadoreña; dirigimos en esa ocasión que era importante tomar en cuenta esa situación, pero que eso no debía anteponerse a la necesidad que tenía el partido de hacer claridad y denunciar como cuestión fundamental el contenido de clases de esta guerra.

En nuestra carta pasada a la comisión política, decíamos al final del párrafo sobre el imperialismo, que al partido le había faltado hacer claridad sobre lo que eran las contradicciones inter-monopolistas e inter-oligárquicas y el interés general del imperialismo en esta región. Realmente esta posición “antigua” está más clara y ha sido confirmada en los hechos. El párrafo citado del boletín más parece del Diario de Hoy o de la Prensa Gráfica.

Podemos aceptar, hoy más claramente que antes, que determinado o determinados monopolios yanquis aliados a la oligarquía Hondureña hayan fomentado la expulsión de Salvadoreños y aun pagado en cierta forma la guerra de López Arellano; de la misma forma que la colonia yanqui en El Salvador (ligada de alguna forma imprecisa aun para nosotros s sus intereses monopolistas en el país) tomo partido por El Salvador. Pero esto, no quiere decir que el gobierno de EE.UU. y la O.E.A., hayan tomado partido por alguno de los dos países.

El imperialismo tomo partido por si mismo, alentó la guerra desencadenada por la oligarquía salvadoreña, y la permitió hasta que le convino; posteriormente debido a sus intereses de “ pacificación” (que no excluya por supuesto, el permitir un nuevo enfrentamiento bélico) “pacifico” no sin antes lograr ciertas concesiones de ambas partes, como por ejemplo: mayores posibilidades de injerencia económica política en ambos países, ciertos precedentes funestos para América Latina en cuanto al predominio del derecho internacional sobre el derecho nacional; posibilidades de hacer algunas “reformas”- en El Salvador que había sido sistemáticamente bloqueadas por la oligarquía. (Ley de Avenamiento y Riesgo atc.); y lo que es muy importante para ellos, sembraron el odio en dos pueblos hermanos, lo que dificulta las posibilidades de una estrategia común anti-imperialista.

Esto es lo que ha quedado demostrado y no otra cosa, pero no se dice no porque no se entienda sino porque la marea nacionalista está muy grande y nos pueden aplastar, y nos pueden deshacer estas organizaciones democráticas que tanto nos han costado etc., etc.,

De principios revolucionarios hablaremos después, cuando todo esté tranquilo y no haya ningún peligro de represión. Se reconoce y se objetiva la existencia del imperialismo en Honduras a través de la UFCO y ADELA etc., etc., pero se abstractiza y se olvida la existencia del imperialismo con sus “garras hundidas profundamente en territorios salvadoreños”, y se llega a convertir en el clímax del entusiasmo en una lucha anti-imperialista de liberación, que libra la nación salvadoreña y su gobierno que no tiene nada de comparable con el de López Arellano. Excelente demostración de análisis marxista y de posición de la clase obrera organizada! Esto se ha convertido en una lucha anti –imperialista de una nación independiente o casi independiente. El Salvador, contra una conjura internacional organizada en la O.E.A. ¿casi como Cuba. Ha perdido esta guerra todo su sentido de guerra entre dos oligarquías igualmente dependientes, y pertenecientes a una sola región en la que imperialismo tiene interés de “pacificación” precisamente en defensa de sus intereses totales y no en defensa de sus intereses en uno u otro país.

Se nos ha acusado de que hemos minimizado el papel del imperialismo, pero esta exposición parece andar mucho más clara que la que ilusoriamente se ha sostenido en otros círculos de o…, sin mencionar la del famoso boletín a que hacemos referencia. Por ejemplo, se llegó a pensar que ante las resoluciones de la OEA, el estado mayor o una parte de él podía desconocer el fallo, y con ayuda de las fuerzas populares retirarse de la organización para comenzar un gobierno democrático con cambios de estructura, etc. , etc., se olvidó nada más, que si el estado mayor tomaba esa decisión, era, no desde posiciones democráticas, sino desde posiciones ultrarreaccionarias que tenían su base en las ansias de conquista territorial; deseos que en ese momento, gran parte de la misma oligarquía salvadoreña había abandonado ante las presiones en Washington.

Que ese estado, formado en esas condiciones iba a mantenerse en base a un nacionalismo exaltado para exaltar al pueblo y una feroz represión de las fuerzas democráticas y revolucionarias. Si hubo un intento de rebelión por parte del Estado Mayor, y si parece que lo hubo, el imperialismo norteamericano lo desvirtuó haciendo presión a través de su misión militar; pues un objetivo que pretendían en este momento los EE.UU. Según ha quedado demostrado, fue la consolidación de ambos gobiernos.

De estas posiciones ridículas en cuanto análisis científico y algunas de ellas demagógicas en cuanto a sus objetivos, se llegó indudablemente a la siguiente que fue compartida por otros frentes democráticos, y que puede resumirse de la manera siguiente: “Como esta era una guerra que libraba toda la nación Salvadoreña por la defensa de los derechos humanos, y la cancillería salvadoreña ha aceptado el retiro de tropas sin obtener las garantías que pedíamos para nuestros compatriotas, entonces, lógicamente estamos descontentos y los denunciamos”.

Claro está, si hubiésemos partido de un análisis de clase desde el principio y le hubiéramos seguido consecuentemente, veríamos que la oligarquía salvadoreña en el atolladero en que se encontraba, no podía hacer otra cosa frente al imperialismo que, lo que hizo, es decir, retroceder; presentar en Washington su cara dolorosa y suplicante y retroceder sin ganancias materiales solo con pérdidas. Pero ahora nosotros los revolucionarios, le pedimos que continúe bravucona y nos siga enseñando a nosotros y al pueblo la cara que mostró desde un principio, la cara de la “dignidad nacional”, la cara de la altanería que nunca puso frente al amo.

Le pedimos desde posiciones más de derecha, cuando la OEA., ordena el retiro de tropas, desde todo punto de vista justo, nos montamos en el carro del oportunismo y aprovechando el ardor “patriótico popular”, creado por ellos y que ahora pretenden controlar, intentando llevar al pueblo a un enfrentamiento contra la oligarquía. Enfrentamiento a todas luces desde posiciones claramente reaccionarias por nuestra parte.

Al final del boletín se denuncia una violencia de los derechos humanos y señalan los compañeros de la FUSS refiriéndose al mitin del 31 de Julio y sus capturas, que esto es una incongruencia en la política del gobierno. Dolorosamente esta incongruencia como la transacción en Washington solo son para los que se encontraban alegremente nadando en las aguas del F.U.N. (frente de unidad Nacional). Se choca al final del documento con la triste realidad; porque no callaron a las señoras oligarcas cuando acompañadas de los dirigentes populares hacían sus manifestaciones anti, O.E.A.? Por qué ahora quieren callar a los dirigentes solo? Precisamente porque los diferentes populares “sirvieron” hasta donde tenían que servir de allí en adelante vuelven a ser enemigos irreconciliables y se está dispuesto a aplastarlos definitivamente.

Esperamos que en esta ocasión no se nos diga que “hemos sacrificado algunas cosas” en pro de la “táctica” porque esas cosas, actualmente son los principios revolucionarios. Nos unimos a la masa, es cierto pero a costa de ir dejando no nos hemos alejado de la masa, la idea de la revolución la hemos alejado nosotros conscientemente.

Recordemos a Engels: “En 1870, los obreros alemanes ya tuvieron que pasar por una dura prueba; la provocación bélica Bonapartista y su consecuencia lógica, el entusiasmo nacional general en Alemania, los obreros socialistas alemanes no se dejaron despistar ni un solo momento. No manifestaron ni un ápice de chovinismo nacionalista. Conservaron su sangre fría en medio del mas furioso delirio provocado por las victorias y exigieron que se concertase con la República Francesa una paz justa sin anexiones ¡ni siquiera el estado de sitio pudo reducirlos al silencio. Ni el entusiasmo por la gloria militar, ni las evocadas hacharas sobre la “magnificencia del imperio alemán hallaron eco en ellos; su único objetivo era la emancipación de todo el proletariado europeo”. (prefacio a la lucha campesina 1870 F. Engels.)

9 de Agosto de 1969.- FRANK PAÍS.


 

NOTA: Adjuntamos a esta, una extensa cita de Lenin, que hemos hecho circular a través de los organismos de dirección de la J.C. para su estudio y discusión.

3ª. Carta a la C.P.

A estas alturas ( 20 de Agosto 1969) de la crisis Salvadoreña – Hondureña, podemos bastante claro cual fue el trasfondo de estos acontecimientos que culminaron con “ la guerra de las 100 horas”, y podemos ver con claridad aun mayor, cuales fueron los defectos en la sección de las fuerzas revolucionarias y de donde parten los senderos que las colocaron en algunos momentos en posiciones de franca colaboración con los sectores oligárquicos más retrógrados de este país.

Creemos además que esta conflagración, coloca a nuestra región centroamericana en un nuevo peldaño, mas desarrollado, de su lucha revolucionaria y que el momento exige “vanguardias” de acuerdo con las circunstancias históricas. Indudablemente, juzgar los hechos a posteriori, es bastante sencillo, pero debemos adelantar, que las ideas aquí desarrolladas no son mas que elaboración de nuestras posiciones sostenidas en cartas enviadas a la C.P. el 16 de Julio, y 9 de Agosto pasados.

Nos abstendremos en esta ocasión de analizar los monstruosos planteamientos de algunos números de Opinión Estudiantil, Juventud y de la FUSS, pues sostenemos que estos tienen su base ideológica, en la línea del partido no solo vacilante sino en algunos momentos reaccionaria.

Trataremos de referirnos únicamente a los documentos de partido y a los documentos que han sido escritos por miembros de la dirección del partido como manifiestos, artículos y demás; esto nos permitirá llegar a la raíz del problema si detenernos en el análisis de las posiciones de los frentes abiertos, lo cual alargaría demasiado esta carta sin abonar en forma efectiva a sus objetivos de discusión ideológica interna.

Si anteriormente consideramos algunas posiciones de la dirección como errores debidos a falta de visión o a poca elaboración, en este momento más que errores se pueden definir como posiciones derivadas de una ideología determinada; la ideología pequeño burguesa, plagada de vacilaciones, seguidismo, patrioterismo, etc, etc. Centroamérica y nuestro país en especial, se enfrentara en poco tiempo y como consecuencia inmediata de esta crisis bélica a un periodo de profunda conmociones sociales; el mercado común centroamericano que había permitido una prolongación del estado latente de las contradicciones populares a través de la ampliación artificial de los mercados nacionales se encuentran en franca bancarrota.

El paro forzoso con sus consecuencias sobre grandes masas de trabajadores se ha comenzado a sentir. Por otra parte, faltan miles de salvadoreños que llegaran mas o menos tarde de Honduras y que agudizaran aun más, las contradicciones sociales en el campo. Estas dos causas principales generan condiciones para un gran ascenso en la lucha de clases interna y a nivel centroamericano. Se ponen mas que nunca a la orden del día dos conceptos marxista-leninista olvidados en el ultimo periodo por nuestro partido.

El concepto de la “lucha de clases como motor de la revolución” y el concepto internacionalista en concreto para los pueblos centroamericanos. Nuestros pueblos necesitan para este periodo organizaciones verdaderamente revolucionarias que respondan a los intereses populares.

Para esto, la eliminación de la influencia pequeño burguesa oportunista del partido es una necesidad fundamental y se transforma en tarea inmediata de nivel estratégico, que debe realizarse en el camino de la elaboración de una línea de acción concreta para esta época. Si no logramos esto, como buenos pequeños burgueses que hemos demostrado ser, cuando se presentan nuevas situaciones que exijan mayor claridad y mas que todo mayor decisión de lucha, volveremos a caer en el oportunismo, y en la vacilación, para castrar el movimiento revolucionario de toda iniciativa.

La intención de nuestras cartas anteriores y de este trabajo que pretende ser mas elaborado, es comenzar una discusión a nivel de partido sobre las posiciones sostenidas durante el conflicto y su relación con el Marxismo-leninismo. Por el momento desarrollaremos nuestros puntos de vista.

II. Podemos decir con toda seguridad que el error que dio pie a todos los demás fue el error relacionado con qué actitud debía tomarse si el país era atacado por López Arellano; a pesar de que hemos señalado de que se podía saber con bastante acierto de que Honduras no iba a atacar , nuestra dirección dando casi por sentado que la guerra iba a partir de Honduras ( con lo que se ajustaba a los deseos de la oligarquía), levantó la tesis de la “defensa de la patria”.

Podemos verlo claramente en el documento central del numero extraordinario de la verdad. (p.9). “Al mismo tiempo los comunistas, guiándonos precisamente por el interés de las masas trabajadoras y populares en general, sostenemos que si nuestro país es invadido por tropas extranjeras, el deber principal de todo revolucionario, de cada uno de nosotros, de todo hombre y mujer de nuestro pueblo, será el de luchar por expulsar del suelo patrio al invasor”.

Podemos ver que se refiere a una invasión Hondureña y no a otra; el señalamiento de la palabra, “tropas extranjeras”, en el segundo párrafo de la pagina 9 se refiere a que ya a esas alturas ( mas o menos 3 de Julio) los escritores del documento, a pesar de que se referían a Honduras estaban henchidos de patriotismo pequeño-burgués y nacionalismo anti-imperialista y pensaban en el glorioso dia, en que la nación salvadoreña se enfrentaría en su territorio a tropas de la O.E.A. o Norteamericanas. Esto lo analizaremos con más detalle adelante.

Pues bien , aunque partiera de Honduras la guerra, podría considerarse justa la tesis de la “defensa de la patria”, después de reconocer el carácter oligárquico, imperialista, y ultrarreaccionario por parte de ambos países. Dejemos que Lenin conteste a nuestra C.P……….. “ Si un alemán del tiempo de Guillermo o un Francés del tiempo de Clemenceau dicen; “tengo como socialista el derecho y el deber de defender mi patria si el enemigo la invade”, como proletario revolucionario, sino como, pequeño burgués nacionalista. Porque en este razonamiento desaparece la lucha revolucionaria de clases del obrero contra el capital, desaparece la apreciación de toda la guerra en conjunto, desde el punto de la burguesía mundial y del proletariado mundial, es decir desaparece el internacionalismo no queda sino un nacionalismo miserable, lamentable.

Se agravia a mi país , lo demás no me importa: a esto se reduce tal razonamiento, y en ello reside su estrechez pequeño burguesa y nacionalista.” Y mas adelante dice: “El Frances, Alemán o Italiano que dice: “el socialismo condena la violencia ejercida contra las naciones, y por eso yo me defiendo contra el enemigo que invade mi país”, traiciona al socialismo y al internacionalismo.

Ese hombre, no ve más que su “país”, coloca por encima de todo “su”…burguesía, sin pensar en los lazos internacionales que tornan imperialista la guerra, que hacen de su burguesía un eslabón en la cadena del bandidaje imperialista.

Todos los pequeños burgueses y todos los rústicos necios e ignorantes razonan exactamente igual que los renegados-KautsKistas, longuatista, y Cia., o sea : el enemigo esta en mi país, lo demás no me importa”.

“El socialista, el proletario revolucionario, el internacionalista, roan de otra manera: el carácter de la guerra ( el hecho de si es reaccionaria o revolucionaria) no depende de quien haya atacado ni del territorio en que esté el “enemigo”, sino que la clase que sostiene la guerra y de la política de la cual es continuación esa guerra concreta. Indudablemente la situación queda clara; atacara El Salvador o atacara Honduras, solo había una posición revolucionaria: condenar la guerra, desenmascarar su carácter de clase, luchar en su contra y acumular fuerzas pensando mas en nuestros hermanos hondureños obreros y campesinos, que en nuestra burguesía – oligarquía con quien sostuvimos la defensa de la patria..

De ninguna manera aceptamos que se nos diga que sostenemos la tesis de que debía de haber vuelto los fusiles contra los enemigos de clase en este momento, porque eso seria absurdo. Sostenemos que debía de haberse acumulado fuerzas a través de planteamientos revolucionarios en todo momento que desenmascararan a los verdaderos enemigos para poder ahora hablar con las masas desde posiciones de principios. Aun así, el planteamiento de volver las armas contra los enemigos de clase y no contra sus hermanos hondureños, visto en perspectiva era correcto y quería decir que en este momento había que “ preparar el terreno” en la conciencia popular para que a posteriori, cuando la crisis se agudizara, a corto o largo plazo, existiera la posibilidad de transformar esta consigna en una realidad de aplicación inmediata.

Indudablemente Este Análisis no era posible, si desde el primer momento se hicieron ilusiones fantásticas sobre una posible lucha de liberación nacional anti-imperialista aliados con nuestra oligarquía y Sánchez Hernández. Las orejas del pequeño burgués que basa su táctica en pensamientos abstractos y apriorísticos más que en la realidad objetiva que se ven claramente ya en el documento señalado. ( p. 18) “Debemos repetir que estamos resueltamente en contra de que el gobierno salvadoreño desate una guerra contra Honduras, pero debe quedar claro que los comunistas, estando en contra del camino de la guerra, sabremos cumplir con nuestros deberes patrióticos si nuestro país es invadido, ya sea por el ejercito de López Arellano, por tropas norte americanas, o de cualquiera otra parte.

La vida demostrará, si llega a producirse esta grave situación, que los comunistas estaremos en las primeras filas luchando ejemplarmente por expulsar al invasor”. Que quería decir en ese momento “tropas extranjeras” o equiparar las tropas yanquis con las de López Arellano? Quería decir sencillamente que en “nuestra cabeza” tomaba cuerpo la lucha de liberación nacional anti-imperialista pero que objetivamente dejábamos a nuestros militantes y al pueblo en posibilidades de asimilar en un todo la propaganda del gobierno que se interesaba en ese momento de presentar un único enemigo, López Arellano y su ejercito que nos iba agredir.

Con ese retorcido y difuso planteamiento le hacíamos el servicio al gobierno de permitirle “orientar” al pueblo y enfrentarlo con el pueblo Hondureño; al mismo tiempo le hacíamos un servicio a nuestra cabeza pequeña burguesa que quería “unir a la nación para una lucha contra los yanquis”.

Era correcta desde el punto de vista revolucionario esta tesis? Indudablemente que no. Esa tesis era pequeño burguesa nacionalista. Pongamos atención, porque alrededor de la “defensa de la patria” se elaboró toda la “entera” táctica revolucionaria, oportunista, seguidista, pro-oligárquica y pro-imperialista. Cohesionaba el “genocidio” a la nación salvadoreña hasta tal punto que no obligara a olvidarnos del carácter de clase de la guerra?. Era más fuerte el interés nacional que el interés de clase de los obreros y campesinos de ambos países que iban. Definitivamente creemos que no. El genocidio fue el gran pretexto; si bien es cierto que la minoría nacional maltratada juega un papel independiente, cohesionador en los sentimientos de los connacionales, estos comenzaron a sentir ese sentimiento con una semana de retraso, cuando las clases dominantes que preparaban la guerra de invasión pusieron en juego todos sus instrumentos de propaganda.

Si las clases dominantes hubieran tenido suficiente poder de absorción para los expulsados, los hubieran absorbido en el país sin el menos ruido; si los salvadoreños que venían no hubieran causado este pánico en la fracción terrateniente de la oligarquía – burguesía, no se hubiera decidido la guerra, ni se hubiera emborrachado a toda la nación de patrioterismo antihondureño.

Conclusión; no denunciamos esta sucia maniobra de la burguesía- oligarquía; creyendo ponernos al lado del pueblo nos pusimos al lado de sus esbirros que dominaban con su concepción ideologica el campo de la conciencia nacional. De sobra se sabe que la conciencia que domina en una sociedad de clases es la conciencia de las clases dominantes; y que si el proletariado quiere triunfar, debe luchar con su conciencia de clase, con su organización, con su disciplina contra las formas de vida y de concepción que rigen en la sociedad de clases.

La justa indignación que causo el maltrato de que fueron objeto los salvadoreños en Honduras, obligaba a la vanguardia a aclarar muy bien los intereses que se movían detrás de esta acción y detrás de las posiciones que adoptaba “ nuestro gobierno” en respuesta. No hacerlo asi, era olvidarse de la lucha de clases interna, era hacerle un servicio al gobierno, era desorientar a nuestros militantes, era entregar a la propaganda de la oligarquía el pueblo entero.

Si no se podía luchar por ganarse la conciencia popular, la solución no era embarcarse en el furgón de cola de la oligarquía.

III. Podría señalarse, que era necesario aliarse con la burguesía - oligarquía o con una fracción de ella para dirigir “la punta de la lanza” contra el imperialismo, como dicen los vietnamitas. Esto es una “filigrana” política que se permiten los compañeros Asiáticos desde una solida base de principios.

Veamos nuestras filigranas: se dice que al decir en el manifiesto del 2 de Julio, de que en ese momento predominaba una actitud correcta en el gobierno de Sánchez Hernández y que nosotros la apoyábamos; se estaba haciendo alianza con la fracción de la burguesía- oligarquía que quería la paz y la solución justa y negociada del conflicto. Pero …….. en primer lugar no se establecieron en ningún momento nuestras diferencias con ese sector de la burguesía; no se dijo cuales eran sus intenciones en ese momento y porqué coincidían con las nuestras; no se fue a la alianza desde posiciones de fuerzas ( es decir contando de nuestra parte con los sectores populares) desde los que se pudiera haber puesto “condiciones de alianza” a este enemigo secundario de la revolución; se trató de apagar ( por lo menos en el momento de consolidación de la unidad nacional, así se dijo) las luchas reivindicativas de los trabajadores; no se dirigía el frente de unidad nacional; y el frente de unidad popular no fue tomado nunca en cuenta por su carácter únicamente nominal; la iniciativa corrió siempre de parte del enemigo.

Estas son algunas de las cuestiones básicas que se olvidaron; se vio la forma y no el fondo de las alianzas de los vietnamitas. Pero la cosa más bochornosa aun; en dos párrafos del No., Extraordinario de la verdad se reconoce que : (p. 5 b) “El manejo de su línea en este conflicto, haciendo uso de recursos diplomáticos en un aparente esfuerzo por agotar los medios pacíficos, antes de proceder a medidas de fuerza. Más adelante demostraremos que su manejo diplomático del conflicto ha estado influido por los sectores que quieren hacer la guerra y que solo es apariencia es de que se ha tratado de agotar la vía de las negociaciones”. (p. 16 4º. Párrafo ) “ Creemos que el camino diplomático escogido está bajo la influencia de quienes, por una u otra razón, quieren llevar el conflicto hasta la guerra y que además está dentro de los marcos de la inveterada sumisión al imperialismo”.

A pesar de esas dos llamadas de atención seria que desenmascaran el carácter de clase: y las intenciones ultrarreaccionarias de los manejos diplomáticos; a pesar de eso, todo el numeral 6 cuyo débil título es “la vía diplomática escogida por el gobierno es eficaz para obtener una justa solución negociada”; intenta más que todo señalar, incorrecciones, ineficacia, prioridades, etc.; es decir completa a Sánchez Hernández más que denunciarlo enérgicamente; llegándose al colmo, de que al final, como prueba de nuestras “buenas intenciones” decimos (pag. 16) : “Sánchez Hernández pidió en un mensaje ampliamente difundido a la nación que, tanto amigos como adversarios, plantearan soluciones distintas a las buscadas por él y razonamientos suficientes en apoyo de tales propuestas. Nosotros hemos presentado aquí soluciones y esos razonamientos”.

En esta circunstancias, cuando nuestros deseos solo coinciden con un “aparente” deseo de la burguesía – oligarquía; las alianzas son totalmente inaceptables. Aliarse en esas circunstancias , era engañarnos nosotros mismos, al partido, al pueblo, a la revolución. Con quien si se hizo alianza fue con la fracción más reaccionaria de la burguesía – oligarquía salvadoreña; con esta fracción que rápidamente domino la situación dentro del gobierno, lo hizo pasar de una actitud “correcta que nosotros apoyábamos a una actitud incorrecta ( que supuestamente no la apoyábamos, pero que nunca lo dijimos) y que tuvo como culminación la guerra de agresión contra Honduras.

Esta fracción ultra reaccionaria cuyos intereses eran, cerrar la frontera al paso de compatriotas y conquistar territorios. Para hacer en ellos la Reforma Agraria (como dijo un diputado Demócrata Cristiano); tuvo diferencias en un determinado momento con el imperialismo cuando este, a través de la O.E.A. quiso poner término en forma rápida al conflicto. Estos intereses ultra reaccionarios “que siempre forman con el imperialismo” según los documentos de nuestro P.., tuvieron una ligera, ligerísima diferencia de lenguaje con sus inveterados amos que pretendían, parar la guerra, abrir las fronteras y regresar los ejércitos a su lugar. Esta ligerísima diferencia se iba a solucionar, no mandando tropas, no rearmando a López Arellano, sino mediante la “llave” que siempre utiliza el imperialismo con sus lacayos, la llave del soborno y del chantaje, la llave de la diplomacia.

Fabio Castillo, un intelectual pequeño burgués lo vio mejor que un alto dirigente de nuestro P. (ver opinión estudiantil No. 32): “Es inútil proponer una actitud frente a caso tan hipotético. Probablemente tales sanciones no sean impuestas a El Salvador, entre otras razones porque el gobierno cedería antes a las presiones previas al establecimiento de dichas sanciones. Además no es posible proponer una actitud en semejante caso en breves líneas. Cualquier actitud debería ir acompañada de múltiples medidas que hagan posible su sostenimiento. Dependen en mucho del tipo de gobierno, es un asunto demasiado complejo para dar una respuesta simple”.

El rearme de López Arellano, o la invasión de tropas yanquis era una ilusión que partía del sueño de la lucha de liberación nacional (o de posiciones ultra reaccionarias como veremos más adelante). A ningún marxista se le podía ocurrir, que el gobierno de Sánchez Hernández , que había defendido en todo momento los intereses de la burguesía- oligarquía Salvadoreña, iba por arte de magia a cambiar de posición y hacer todo lo que le pidió el compañero Schafik Handal en sus contestaciones al número citado de Opinión Estudiantil. “En cuanto a cual actitud debe de asumir el gobierno frente a las sanciones de la O.E.A., mi respuesta no puede ser otra que esta: Esa actitud debe ser de enérgico rechazo con las armas, de cualquier invasión; debe de rechazar el bloqueo económico y diplomático, buscando de inmediato abrir relaciones comerciales y diplomáticas con el campo socialista, tal como lo hizo ejemplarmente el actual gobierno de Perú; debe plantearse el problema ante las Naciones Unidas y ante los gobiernos del mundo; debe buscar la obtención de armas y otros pertrechos allí donde pueda encontrarlos, sin sujetarse a ninguna limitación impuesta durante todos estos años por el gobierno norteamericano”.

Este párrafo quiere decir, estar desubicados ni más ni menos que en el tiempo y el espacio y estar alejado de la realidad y de los caminos de la revolución, ni más ni menos que el compañero de partido que escribió por esos días la letra de la canción” Soldado no te olvidamos”. Pues bien, cuando surgió el regateo entre la O.E.A. y el sector más reaccionario de la oligarquía salvadoreña, esta. Comenzó a transformarse en “anti O.E.A.” y a agitar esa bandera, manifestaciones a la cabeza de las cuales iban las “señoras 14”, se organizaron rápidamente; y el partido en ese estúpido vacilar, se abalanzó hacia esa bandera y pretendiendo tomarla para sí, y hacer lucha anti-imperialista, logro únicamente hacerle el juego a doña Eva Alcaine de Palomo y compañeras. ¿Se tuvo siquiera alguna diferencia con las posiciones de este sector ultra reaccionario? P; se tenia realmente mentalidad oligárquica.

Hay un documento valioso para hacer este análisis; lo ocuparemos por tener la seguridad que fue escrito por un miembro de la dirección de nuestro partido. El manifiesto del F.U.P. fechado el 19 de Julio de 1969 dice en su 5º. Párrafo: “No es hora de que discutamos o enjuiciemos la guerra que se ha realizado, pero sí es hora de pronunciarse con toda firmeza y claridad en contra de cualquier intento de la O.E.A., de intervenir en nuestro país, con tropas o sin ellas, norteamericanas o de otras naciones. El F.U.P. condena esos intentos intervencionistas de la O.E.A. y declara su disposición a oponerse resueltamente a ellas si llegaran a producirse”.

¿Qué quiere decir este documento?; ¿De dónde parte ese vibrante llamado anti-imperialista? ; veamos se dice primero en el manifiesto, que la O.E.A. ha dado un plazo de 96 horas para el retiro de las tropas de territorio Hondureño; ( de unas tropas que estaban sembrando el pánico y la muerte entre campesinos indefensos de Honduras; en las que nuestro connacional Medrano era el director intelectual y practico de la matanza; de unas tropas con ansias oligárquicas de conquista territorial ect.) si estas tropas no se retiraban intervendría la O.E.A. en nuestro país.

Cualquier revolucionario del mundo, hubiera pedido el retiro de las tropas; no solo por elemental deber de humanidad sino para evitar un enfrentamiento dolorosamente estéril con los yanquis; enfrentamiento que no podríamos siquiera lejanamente resistir en este momento. Pero no actuamos así; ocupamos la misma patraña de la oligarquía, de que no nos retiraríamos sin que se dieran las garantías a los compatriotas en Honduras ( a pesar de que estuvimos seguros en todo momento de que nadie podría dárselas), y decidimos hacer desde las posiciones fuertes de las tierras conquistadas, un llamado anti-imperialista de defensa de la patria.

Decidimos llamar a este pueblo a dar hasta la última gota de su sangre por defender no nuestro territorio nacional , sino la faja de tierra hondureña conquistada por el ejército de la oligarquía, y las falsas garantías de nuestros compatriotas en Honduras. La cháchara y el palabrerío anti imperialista se pueden confundir con el anti imperialismo efectivo. No le hacíamos el juego a la oligarquía, pensábamos como ella. “No es hora de que enjuiciemos la guerra pero si es hora de que nos pronunciemos con toda firmeza contra la O.E.A…..!Alguna “historia de la traición” recogerá estas palabras como ejemplo.

Debemos aprovechar las contradicciones entre los enemigos para dirigir la punta de lanza contra el enemigo principal en cada momento, se nos dice con aires de mucha seguridad. Nuevamente los Vietnamitas sin saberlos aplicar. ¿Es la oligarquía salvadoreña aliada siquiera condicional en algún momento de la revolución salvadoreña, aunque sea en los objetivos de liberación nacional? ¿era un enemigo secundario la oligarquía en el momento concreto de la guerra?

Nuestros documentos de partido señalan que “siempre forman con el imperialismo”; su existencia la debe fundamentalmente al imperialismo; sus contradicciones son tan débiles y desde posiciones tan disímiles a las nuestras que no pueden ser aprovechadas sin que corramos el grave riesgo de caer en el campo de la reacción.

Veamos cuales son las condiciones que ponen precisamente los vietnamitas para este tipo de trabajo:

A) Conceder debidamente atención a los intereses de ese enemigo secundario en ese momento. Así tendremos una base practica para neutralizarlo o atraerlo.

B) Plantear por nuestra propia iniciativa concesiones adecuadas con respecto al enemigo secundario. En esto hay que guiarse por la orientación siguiente: hay concesiones, pero sin apartarse de los principios, sin violar los intereses básicos de la Revolución; el P. de la clase obrera debe ser siempre lucido y saber hasta qué grado hacer concesiones. Cada concesión debe tener su principio y sin ella pasa más allá de él , afectará sin falta a la revolución.

C) La realización de la táctica de neutralización o atracción del enemigo secundario no busca reconciliar con el sino crear condiciones para concentrar la punta contra el enemigo principal y crear condiciones para derrotar al secundario posteriormente. En resumen, hay concesiones pero no hay reconciliación como el enemigo secundario.

D) Durante la neutralización y atracción del enemigo secundario hay que apoyarse en la fuerza de las amplias masas. Esto quiere decir que hay que promover a las masas para neutralizar al enemigo secundario y hay que apoyarse sólidamente en la gran fuerza de las masas para aplicar esta táctica. De no hacerlo así , el enemigo secundario podrá aprovecharse de nuestras concesiones para golpearnos”.

Ninguno de los planteamientos de fondo, aquí citados, se cumplió. La explicación más alambicada, no nos podrá dar pruebas suficientes en contra de que:

1. El concederle atención a la orientación que la oligarquía había dado a su política anti O.E.A. nos vedaba inmediatamente la posibilidad de aprovechar esa contradicción, por que partía de posiciones ultra reaccionarias. Si otras clases o capas tenían intenciones anti O.E.A. era en base al trabajo ideológico de las clases dominantes en ese momento.

2. Nunca planteamos nada por nuestra propia cuenta, siempre fuimos a la cola.

3. Hubo durante el periodo una franca conciliación con todos los enemigos en aras del “interés nacional”.

4. No nos apoyamos en las masas con nuestros planteamientos para neutralizar al enemigo secundario (que no lo era), fuimos con la masa dirigidos por la oligarquía.

Otra de las inconsecuencias desprendidas de la posición pequeño burguesa de “defensa de la patria” se dejó notar en la política de nuestro partido con el ejército. Su característica fue la de una serie de balbuceos suplicantes dirigidos a los oficiales que “honradamente, miran el camino de la guerra contra Honduras como necesario para ir a detener la mano de los que están aterrorizando a nuestros compatriotas y a reparar la dignidad nacional ofendida”, para que desistieran de su empeño guerrero y se rebelaran contra sus altos jefes, por haberlos engañado respecto del motivo de la guerra.

Esta política tuvo como punto de partida la intuición de la C.P. de que la mayoría de oficiales estaban movidos únicamente por este pensamiento, y solo por este pensamiento, haciendo al margen los móviles materiales que tiene la oficialidad, y olvidándose, como buenos oportunistas, de hacer un análisis de clase de la oficialidad, como paso previo a conquistar algunos elementos de ella para la lucha contra los Medranos. Es decir se pecó de subjetivismo y de oportunismo.

Veamos que dice el No. Extraordinario de la verdad en su P. 6, 2ª. Columna: No. Extraordinario de la Verdad. “La línea seguida por Sánchez Hernández en este conflicto, de acuerdo a los intereses que representa, ha sido la de buscar una pronta reapertura del mercado Hondureño; pero a medida que pasan los días sin lograrse ese objetivo, ha tomado fuerza en algunos círculos industriales ligados al comercio con Honduras, dentro de los grupos ultra-reaccionarios que dentro de la oficialidad joven del ejército, la idea de hacer algún tipo de guerra contra Honduras.

Ciertos elementos militares, ciertos capitalistas, funcionarios del gobierno y hasta ciertos dirigentes de partidos políticos, incluidos algunos de oposición, llegan ahora a hablar de la procedencia de hacer conquistas territoriales”. (los subrayados son nuestros). Este párrafo contiene, si se revisa cuidadosamente todo el documento, la base de la estrategia a seguir, y se encuentra plagado de impresiones y de subjetivismo.

En primer lugar se habla de “los intereses que representa” Fidel Sánchez H., sin especificar categóricamente cuales son; y se menciona que “ la idea de hacer algún tipo de guerra” Es apoyada por una serie de sectores sin hablar del peso específico que tenían estos sectores en ese determinado momento, solo son, “ciertos sectores”. Puras impresiones en un documento para la membresía que debía reflejarse en la mesa! ¿Es acaso ésta la manera de determinar en un análisis la correlación de fuerzas?. Se habla con definido subjetivismo de “la oficialidad joven del ejército” englobando en esta frase imprecisa a toda la oficialidad como si la juventud fuese un carácter de clase.

Y se tiene la audacia, con este preámbulo; de escribir a renglón seguido el párrafo que dice: “se ve muy claro (?????) que la mayor parte de los oficiales del ejército se sienten atraídos hacia esta idea de hacer la guerra por móviles muy distintos a los de los grupos ultra-reaccionarios: creen necesario rehabilitar el prestigio de la institución y reparar la dignidad nacional ofendida”. ¿Quién ve clara la base de esta afirmación? Lo único que se ve claro es que con semejante subjetivismo nos sumiríamos en la tarea oportunista de tratar de convencer con palabrerío hueco a la supuesta mayoría de la oficialidad, olvidando que la oficialidad está perforada sistemáticamente, en la paz y en la guerra, por la campaña anticomunista y formada en la lucha contra el comunismo, y no sería posible convencerla con llamamiento débiles.

Pero, como lo que comienza degenerado camina hacia la putrefacción, tenía que sacarse la siguiente resolución que en la pág. 14 dice: “SEXTO: Necesita una justa solución el problema de la dignidad herida del ejército salvadoreño, problema sentido profundamente por gran parte de su oficialidad, y que la lleva a considerar que, para reparar el honor ofendido de la institución, no hay otro camino que el hacer la guerra contra Honduras”. Nosotros creemos que el prestigio del ejército ante nuestro pueblo no reside en si tiene o no capacidad para lanzarse a una guerra de conquista sobre Honduras, sino en otra cosa: en que los voraces e inhumanos intereses a ese Ejército ha venido sirviendo lo han rodeado de la animadversión popular.

La oficialidad de nuestro Ejército procede en su mayoría de las capas medias, la tropa procede de las masas trabajadoras como grupo social el ejército es, pues, parte de nuestro pueblo, pero como institución he estado y aún está al servicio de la oligarquía y del imperialismo. El ejército puede ganarse el cariño de su pueblo si rectifica esa conducta y se pone al lado de las grandes mayorías de la nación, si impulsa la urgente necesidad que estas mayorías tienen de que realicen cambios en el sistema de vida.

La práctica de la obediencia ciega han mantenido por muchos años en la confusión a los militares, pero ya en América latina son muchos de ellos los que están comprendiendo así, desde este nuevo y esencial ángulo, su problema de prestigio y de honor ante sus pueblos, los ejemplos están a la vista y ni siquiera es necesario mencionarlos. Los comunistas no tenemos ningún odio, ni ninguna actitud de lucha irreconciliable con los militares.

Esa patraña del “peligro comunista de muerte para los ejércitos” es difundida entre ellos por los voceros incondicionales del amo imperialista y de la oligarquía. Seguramente que esos mismos agentes trataran de aprovechar estos párrafos para deformarlos y llevar más fuerza a la campaña de odio que despliegan todos los días contra nosotros en las filas del ejército.

Pero es hora ya de cada uno use su cabeza y piense, analice y saque sus propias conclusiones. Ejercito azote de su pueblo, verdugo de su pueblo y de otros pueblos centroamericanos, o Ejercito brazo armado de su pueblo parte entrañable e inseparable del mismo, tal es el problema a dilucidar y tal es la interrogante que tienen ante si los oficiales y soldados”- Una verdadera joya de oportunismo suplicante y vergonzante.

Esta es la línea para el ejército, solamente faltaba esperar, sentarnos tranquilamente a esperar que la oficialidad convencida de que no se discutía en la guerra la “dignidad nacional” se revelara contra los generales y se pusiesen al lado de los “intereses populares”.

Más de alguno de los miembros de la C.P. veía en camino un movimiento militar nacionalista tipo Perú, un movimiento que nos cayese del cielo de los oportunistas sin haber hecho ningún trabajo sistemático y metódico. Sueños de pequeños burgueses renegados! Esperar que suceda un movimiento de las características del movimiento peruano no es un absurdo; es una posibilidad y por tanto debemos estar preparados para esta posibilidad para aprovecharla desde una base de principios. Porque, entre tener en cuenta esta posibilidad, este”viraje”, y forjar toda una estrategia para con el ejército en una posibilidad abstracta hay una distancia abismal, la misma distancia que existe entre el culto al espontaneismo y la aplicación consiente de la teoría marxista-leninista.

Ningún trabajo sistemático con la tropa ni con la oficialidad estaba detrás de este llamado a la oficialidad, llamado para que adoptase una posición frente a la guerra que el P.C. no sostuvo en ningún momento.

Con esta posición fuimos a la guerra, con ella aceptamos la invasión, con ella nos unimos a la defensa del territorio conquistado y callamos la matanza de civiles hondureños, y sostenemos aun resabios de esa línea injusta.

A este respecto decía Lenin…………………”es plenamente posible, e históricamente mucho más probable, que la aristocracia caiga bajo la presión de una de esas explosiones espontaneas o complicaciones políticas imprevistas, que siempre se ciernan por todas partes. Pero ningún partido político puede, sin caer en el aventurerismo, basar su actividad en semejantes explosiones y complicaciones.

Nosotros tenemos que marchar por nuestro camino, llevar a cabo sin desfallecimientos nuestro trabajo sistemático, y cuanto menos contemos con lo inesperado, tanto más probable será que no nos coja desprevenidos ningún “viraje histórico”.

El ejército es la institución con carácter más definidamente clasista, creado para la destrucción de sus propios hermanos en caso de que estos se rebelen contra los explotadores, las normas y los mandos son recalcitrantemente burgueses, la disciplina férrea impone la más absoluta obediencia a los intereses reaccionarios, sellado todo esto con la participación en el botín de la explotación con prebendas de todo tipo para los oficiales. Estas características hacen del ejército “el instrumento más fosilizado en que se apoya el viejo régimen; el baluarte más rígido de la disciplina burguesa y de la dominación del capital”. Lenin.

Es una verdad marxista comprobada múltiples veces , que no hay revolución sin desorganización del ejercito enemigo “sin formarse poco a poco, en dura guerra civil, el nuevo ejército, la nueva disciplina, la nueva organización militar de una nueva cales”. Lenin. En cambio la política del P.C. era la de “adherir” la oficialidad a la posición blandegue sostenida por la C.P. haciéndola meditar, en el periodo preparatorio de la guerra, sobre los movimientos militares nacionalistas y sobre sus deberes para con el pueblo; deberes que la C.P. había olvidado.

Las medidas de desorganización del ejército deben desprenderse de un análisis de clase de sus componentes. En este sentido, la oficialidad de extracción pequeño burguesa, es rápidamente “concientizada” para que sirva incondicionalmente a la burguesía. Solo en la medida en que la organización del proletariado y su unidad con el campesino son fuertes, ganan para las causas revolucionaria a la pequeña burguesía como capa; aunque algunos de sus miembros pasen en cualquier momento a formar filas con el proletariado, estos raras excepciones (como Turcios Lima).

El resto se encuentra entusiasmado con las posibilidades de ascenso, y gozando de las prevendas que su condición de servidores de la burguesía les da y solo pueden dar manifestaciones esporádicas y transitorias de rebeldía, de contradicción con sus jefes, estos serán influenciados por el movimiento revolucionario en etapas avanzadas de la lucha.

Por el contrario, nosotros sostenemos que quien puede neutralizar una posición revolucionaria participando en la desorganización del ejército, es en primer lugar, la tropa ( clases y soldados), no solamente por su extracción (campesinos y obreros), sino por su vida fuera de los cuarteles, que es vida de obreros y campesinos: sometidos a la explotación, pesando la miseria sobre su familia, pueden, con trabajo de orientación, relacionar a la burguesía explotadora con los altos mandos y pertenecen muchos de ellos a organizaciones sindicales en los que se ensancha la voz de la vanguardia revolucionaria.

Todo esto falta en la oficialidad a la que únicamente pueden animar motivaciones abstractas de “honradez” , “honor”, “dignidad”, etc., etc. Durante la preparación de la guerra, los integrantes de la tropa no podían estar pensando únicamente en la “Dignidad nacional” la “dignidad de la institución” etc., etc., sino pensando en que dejaban a sus hijos, a sus padres, en la orfandad y la miseria.

En la guerra ellos tienen más que nadie la perspectiva de la muerte, ellos van al frente y lo único que los conforta es terminar de una vez la vida de miseria que cotidianamente se vive en nuestro país. A ellos se debió dirigir el partido, demostrando intransigentemente el carácter de la guerra. Sin dejar de aprovechar aquellas pequeñas contradicciones de la oficialidad. Claro que nada de esto puede hacerse desde una acomodaticia y lamentable posición de “defensa de la patria”.

IV. Creemos que después de esta experiencia, adquieren mayor validez algunas concepciones teóricas del partido y exigen su enriquecimiento y su aplicación en la práctica. Para la política de alianzas con la burguesía, el documento llamado “Sobre las tesis relativas al carácter y las fuerzas motrices de la revolución salvadoreña”, nos proviene correctamente. P 10 último párrafo: “Al impulsar esta política amplia, flexible, de frente único, debe el partido cuidarse de no sembrar ilusiones acerca del papel de la burguesía y, sobre todo, debe cuidarse de no manchar a la cola de ella porque este camino jamás nos conduciría a la revolución. La única política justa de relación con la burguesía es la de combinar la unidad con ella (mas propiamente con grupos de ella) con la lucha ideológica y practica en su contra”.

Valdría la pena investigar, pues esos datos se han obtenido hasta ahora de “fuentes oficiales”, cual es el grado de penetración imperialista real en el país a través de las empresas mixtas, para deducir en concreto, cuales son las posibilidades de alianzas con la burguesía predominante industrial; sugerimos desde ya esta situación, a mayor desarrollo industrial neocolonial, mayor penetración imperialista de nuevo tipo, menor posibilidad de libertad del sector industrial de la burguesía, menor posibilidades de alianza con los sectores populares. (Situación concretamente de nuestro país). En nuestras cartas anteriores, hemos señalado, que consideramos que se han dado golpes de ciego al imperialismo.

Realmente, eso ha sucedido, no se sabe dónde está y como atacarlo, en varias oportunidades se ha señalado que hay que “cambiar las frases prefabricadas y atacarlo en forma efectiva; el Partido en sus documentos, tiene la solución solo que sin aplicarla; en el documento titulado “El camino de la Revolución en El Salvador”, en su página 10, leemos: “También es cierto que el motor que impulsa primordialmente el proceso de acumulación de fuerzas no es principalmente esa contradicción, sino la lucha de clases interiores al través de una gran variedad de motivos.

Y en ese sentido, hay que tomar en cuenta que el imperialismo, al penetrar profundamente en la economía interna (así como en lo político, militar, ideológico, etc.), se ha convertido en un importante elemento de la lucha de clases interna y que, por tanto, es el enemigo fundamental de nuestro pueblo, no solo por la opresión de carácter externo que ejerce, sino también como parte que es de la lucha de clases interna entre la burguesía y el proletariado en nuestro propio país”. Es decir, la lucha antimperialista para ser efectiva se debe de hacer a través de la lucha de clases interna porque el imperialismo tiene una existencia interna en cada país latinoamericano. Las consignas antiimperialista en el aire y la “unión de las amplias fuerzas antiimperialista” que no quieren decir nada, no solo deja difusa la lucha de clases interna que es el motor principal sino que ataca en abstracto al imperialismo.

Consideramos correcta y en plena consonancia con la línea de nuestro P. la siguiente tesis: Hoy, la lucha anti-imperialista en América Latina tiene que hacerse atreves de la lucha de clases. La movilización popular contra el enemigo principal imperialista, más fuerte que la movilización antiimperialista directa; y la movilización nacional por medio de la alianza política de las “más amplias fuerzas antiimperialistas” no desafía adecuadamente al enemigo inmediato clasista, y en general todavía ni siquiera resulta en la verdadera y precisa confrontación con el enemigo imperialista.

Esto vale también para los países neocoloniales de Asia y África y quizás para algunos países coloniales a menos que sean ya militarme ocupados por el imperialismo”. ¿Se trata de abandonar las consignas antiimperialistas en este momento? No, se trata de dosificarlas correctamente y transformarlas en más concretas, para el caso, era correcto y muy concreta, luchar en este periodo contra la presencia de misiones militares norteamericanas en nuestro país…

Podría decírsenos que la lucha anti oligárquica no abarca toda la lucha contra todas las formas directas de intervención yanqui en nuestra región, como las misiones militares, los organismos obreros internacionales, las plantaciones bananeras, los organismos militares regionales, etc.; abarca además, la lucha contra sus socios menores en el proceso de industrialización e integración Centroamericana (contra la exención de impuestos, el pago de patentes, etc.) (este punto específico es el que proponemos que se estudie a fondo porque de las relaciones entre “burguesía” e imperialismo en las empresas mixtas dependen las posiciones que esta puede tomar al lado del pueblo; sospechamos desde ya que sus posibilidades son casi nulas y que se han hecho demasiadas ilusiones en espera de una posición correcta). Lo que proponemos es que estos tres tipos de lucha y otros más se dosifiquen adecuadamente para trasformar en efectiva la lucha antiimperialista.

Además esto depende del estudio de desarrollo del movimiento revolucionario, no vamos a enfrentarnos al imperialismo en forma directa en una etapa tan precoz de la revolución; ni vamos a enfrentarnos adecuadamente si vamos a la cola de los regateos de nuestra propia oligarquía. Para enfrentar al imperialismo en forma directa debemos de organizar y juntar nosotros amplias fuerzas a nivel nacional y quizás regional que serán, primero el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía y por ultimo algunos sectores dudosos de la burguesía industrial. No vamos a dar lucha anti-imperialista cuando la iniciativa parte de sus aliados.

De momento, a este nivel del desarrollo la forma más efectiva de lucha antiimperialista es a través del desafío de sus lacayos criollos. Utilizando siempre que sea posible consignas muy concretas y objetivos antiimperialistas.

Debemos de aceptar honradamente que la mueca de lucha antiimperialista que dimos durante la guerra:

1) Ni lejanamente enfrento a nuestra nación con el imperialismo;

2) No nos permitió desenmascarar a nuestra oligarquía-burguesía en forma adecuada y ni en forma alguna;

3) Nos unimos con fuerzas que siempre forman con el mismo imperialismo por lo tanto no pueden dar ningún tipo de lucha;

4) Ellos tuvieron la iniciativa en todo momento; y por ultimo;

5) La ilusión final de convertir el anti O.E. A., en “antiimperialismo” (nuevamente en el aire) no dio ningún resultado, ni formo ningún sedimento ideológico en el pueblo, ni acumulamos fuerzas antiimperialistas.

En el momento en que la voz oficial ceso de hacer llamados anti OEA., cesamos nosotros de hacer lucha antiimperialista. El aparato, lo tenían en sus manos el gobierno la oligarquía-burguesía; nosotros teníamos el corazón de románticos patriotas.

Para finalizar decimos que las alianzas y más que todo anti-imperialistas deben prepararse concienzudamente sobre la base de la unión obrero campesina que nunca la hemos logrado y sobre la base de la movilización de la pequeña burguesía hacia nuestras posiciones; la alianza antiimperialista con la burguesía ya vemos bastante dudosa; aun así; con los sectores que se logre debe de hacerse sobre una base de principios y con una fuerte lucha ideológica; la alianza con la oligarquía terrateniente o con la burguesía explotadora la creemos imposible; estos sectores deben tratarse siempre como enemigos que forman del lado del imperialismo.

Al partido del proletariado no le caen las alianzas del cielo, las preparan, las organizan, las dirigen.

V. Ha quedado demostrado, que para responder a las tareas de la Revolución salvadoreña y centroamericana, necesitamos un nuevo partido, un partido comunista. Las tareas primordiales para lograr la transformación del partido subversivo en partido revolucionario, se plantean en dos campos por lo menos:

A) El ideológico,

B) El organizativo.

En lo ideológico, necesitamos

1) Llevar a nuestros militares desde la dirección hasta la última base, a empaparse en la ideología del proletariado y en su consciencia de clase, esto lleva consigo el estudio del marxismo Leninismo, su aplicación a la situación concreta de El Salvador y Centroamérica, para la ejecución de la línea del P., para nuestro país y la elaboración de una línea correcta a nivel centroamericano, y para la determinación de los primeros pasos que se van a dar dentro de esta línea justa (que es lo que en la mayor parte de los casos falta).

2) Librar una lucha ideológica tenaz contra las concepciones pequeño burguesas, que ahogan a nuestro partido, y que no permiten la elaboración y aplicación de la línea estratégica correcta y de los pasos tácticos inmediatos dentro de esa línea.

3) Ligarse a las masas: Aspecto fundamental en el cual hacemos un llamado Vietnamicemos al partido; pueden existir buenos cuadros teóricos que su falta de unión con las masas los lleva a colocarse en situaciones incorrectas y a no formar y solidificar su conciencia proletariado.

La aplicación de la práctica de los “3 juntos” es de uso inmediato no con fines subversivos sino revolucionarios. Una promoción correcta de las masas y la formación de una conciencia revolucionaria se lograra comiendo, viviendo, trabajando con ellos no atreves de contactos esporádicos en la plaza pública o por medio de publicaciones también esporádicas.

El tipo de propaganda tradicional (folletos, manifiestos, periódicos, mítines) no de los resultados espera dos no penetra ni siquiera superficialmente; no alcanza grandes masas de la población; especialmente el sector campesino; urgen nuevas formas de propaganda en concreto analicemos las nuevas experiencias de Suramérica en cuestión de propaganda y organización.

La penetración en el campo exige un nuevo tipo de trabajo a través de unidades que pueden realizar cuando menos autodefensa pasiva etc.

Debemos cambiar de concepción de trabajo; el trabajo esporádico, ocasional, que solo se dedica a “aprovechar” coyunturas o virajes históricos y que lleva constantemente a formarse muchas ilusiones durante esos periodos, debe ceder paso al trabajo CONSTANTE, Metódico, Progresivo, siguiendo la línea de los simples a lo complejo en la concientización y organización de las masas en la formación de alianzas en la lucha contra el enemigo inmediato y contra el enemigo principal.

Cada etapa de la lucha debe plantearse objetivos concretos, sin ilusiones, debe puntualizarse lo más que se pueda las tareas para cada etapa; para el caso; no estamos en la etapa de la toma del poder, sepamos que será (casi seguro) por la vía armada y preparémonos para ello.

Los militares pueden cambiar su cabeza (una eventualidad) pero eso, no debe alejarnos del trabajo de martilleo constante orientado hacia la desorganización del ejército del enemigo y la formación de nuestro propio ejército. La estrategia no puede basarse en el aprovechamiento de eventualidades; sino en lo más real y concreto; es más real y concreto al trabajo planificado que podemos hacer dentro del ejército para desorganizarlo que la posibilidad de que salga, por la libre un Velasco Alvarado para que lo aprovechemos nosotros; además el trabajo sistemático en las épocas no coyunturales.

Esto enlaza perfectamente con el 2º. Campo de trabajo dentro de nuestro partido, dentro de un partido, el de organización. Lo organizativo, dentro de un partido del proletariado solo se logra sobre la base de un trabajo ideológico correcto y su aplicación en la línea del partido.

La férrea disciplina del partido revolucionario se adquiere sobre la base de la conciencia proletaria, y sobre la base de una línea estratégica, mas pasos tácticos correctos. Esos no se logran sin lucha ideológica. Una vez hecho esto, se deben emplear los métodos Leninistas de trabajo; el centralismo democrático; la eliminación de las relaciones liberales entre militares y entre organismos; la crítica, la autocrítica constante, las sanciones adecuadas para el incumplimiento de las tareas. La separación de los elementos inservibles, cincuenta comunistas valen más que quinientos pequeños burgueses liberales.
En resumen; la actual etapa de la revolución exige un partido que crezca en forma cualitativa más que cuantitativamente. ¡Una nueva organización! ¡Un nuevo militante! Para la nueva época.

Agosto 20/69 | FRANK PAÍS

Nota: Hemos utilizado a lo largo de la presente carta el termino Oligarquía – Burguesía, para referirnos a la clase dominante de nuestro país, existen suficientes pruebas para deducir que en nuestro país , los dos sectores se encuentran especialmente entre mezclados entre sí y con el capital imperialista, de tal manera que es muy difícil hacer su diferenciación, en la práctica, duramente el conflicto con Honduras, su comportamiento, fue casi uniforme (de hecho, los errores graves del partido en cuanto a su trabajo de alianzas y de enfrentamiento con el imperialismo, derivaron del desconocimiento de esta situación, y de las esperanzas e intuiciones que se formo acerca del comportamiento de algunos sectores).

No negamos que existen dentro de esta unidad sectores con características más o menos oligárquicas o más o menos burguesas por esta razón en algunos pasajes, para enfatizar estas características nos referimos independientemente a la oligarquía o a la burguesía. Cualquier trabajo futuro debe de comprobar esta hipótesis.

En los últimos días (28 de Agosto) ya terminado este trabajo, hemos sido informados de una tarea que se pretende impulsar; en un lugar de la república, se pretende canalizar el sentimiento de unos campesinos asentados para que se apoderen de tierra; realmente tenemos que señalar que como sospechábamos se va de la derecha a la izquierda dando bandazos. ¿Esta esté enclenque partido, después de las demostraciones que ha dado, en posibilidades de apoyar efectivamente una manifestación campesina de este tipo? . ¡Claro que no!.

Al hablar de efectiva nos referimos a otras formas más elevadas de lucha que casi seguro serán necesarias en una situación semejante, los cuerpos de seguridad trataran de reprimir y los campesinos si no se les brinda ayuda efectiva, serán masacrados y podrán esperar después de muertos, que nosotros levantemos después de su muerte una vasta campaña política en pro de la reforma agraria, de los cambios fundamentales, ¡ni eso hemos demostrado poder hacer!

Supongamos en el mejor de los casos, que logren organizar a esta gente y adiestrarla en su propia defensa; aun así, esa ayuda no sería efectiva; no existe la organización revolucionaria que responda a esta acción. El PCS está metido en un atolladero, como organización no está en este momento en condiciones de apoyar esa acción con una campaña tal, que logre siquiera los objetivos de estabilización de los campesinos en las tierras. Sería una acción gloriosa; pero de acciones gloriosas aisladas se nutre poco la revolución salvadoreña.

Quede claro que no estamos en contra de la toma de tierras por los campesinos; existen condiciones objetivas y subjetivas en muchos de ellos; en el partido existen condiciones subjetivas, lo que no existe y esto es fundamental en este momento, son condiciones objetivas de organización interna que responda a los deseos de esa masa. Mal haríamos en este momento en empujar solamente a ese sector; los comunistas deben de asegurarle lo mas que puedan al pueblo su seguridad para ganarse su confianza. Esto hacen en Vietnam, ya que hablamos tanto de ellos últimamente.

BASE. FRANCK PAIS | Agosto 28/69.

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