13 de enero de 1981. Combate histórico entre la tropa del Ejército Salvadoreño que se sublevó en el Cuartel de la 2a Brigada de Infantería en Santa Ana y la tropa del Ejército Salvadoreño afín al Gobierno, en el cerro Peñas Blancas, de Cutumay Camones. La tropa insurgente estaba dirigida por el Capitán Juan Francisco Mena Sandoval y el Capitán Albino Vladimir Cruz Cruz. Se reportaron 97 compañeros caídos entre ellos: Odilón Novoa, la religiosa Hermana Silvia Maribel Arriola y los Ingenieros José Mauricio Letona Berríos, Fernando Antonio Girón Figueroa, el doctor Edmundo Kessels Mundo) y una sección de soldados sublevados. [Fuente: Secretaría Nacional de Memoria Histórica. Efemérides 2017]   

Un poco antes de la ofensiva de Enero, nosotros en Chilcuyo habíamos estado haciendo algunas actividades que sin sospecharlo eran preparativos para lo que venía, entre esto se concentraron unos trescientos compañeros que podíamos considerar combatientes y que fueron entrenados por los compañeros Aurelio, Julian, y otros de quienes no recuerdo sus nombres. Nadia ( Lorena Peña ) y otros compañeros nos visitaron por esos días para coordinar la recogida de armas en buzones dentro del territorio guatemalteco. Logramos unos 30 fusiles AR-15 de esa manera y eso nos mantuvo ocupados a los del taller que debimos retirar toda la grasa y acondicionarlos uno a uno. 

La concentración de compañeros obedecía mas a un asunto de sobrevivencia ya que el enemigo había mantenido una fuerte presencia en la zona de los cafetales, se hablaba de los escuadrones de San Jacinto, los de El Resbaladero y otros que mantenían constantes patrullajes sobre las zonas en donde los compas acampaban, como La Pita, Las Lomas, Valle Nuevo, Mogotes. En realidad en Chilcuyo nosotros teníamos nuestro propio escuadrón de la muerte encima de nosotros, literalmente encima de nosotros ya que ellos tenían ocupada la elevación dominante del area y desde allá vigilaban nuestros movimientos.

Me incorporé a las FPL porque me pareció la mas razonable de las opciones y nunca dude de la justicia en nuestra causa, no podía dudarlo después de ser testigo de tantos muertos en las carreteras y menos cuando llegue al campo y me encontré con esa tragedia de persecución y muerte que solo quienes la vivieron pueden entenderlo.

Pero en Enero, algo había cambiado, era como si de pronto la organización olvidaba la estrategia de Guerra Popular Prolongada y se dejaba arrastrar por la estrategia insurreccionalista de quienes llamamos alguna vez " los locos" y que a pesar de sus experiencias insurreccionalistas en los barrios pobres de San Salvador parecía que no habían aprendido nada y sin embargo nos la imponían. Yo no era ningún comandante, era apenas un cipote combatiente y no podía menos que obedecer cualquier orden que se me diera. . Chilcuyo, Enero de 1981, cuarenta hombres del Escuadrón nos ponían a correr, honestamente se nos erizaba la piel solo de pensar que podíamos ser atacados, rodeados o emboscados, y fui testigo de nuestra primera guinda armados cuando no sabíamos que hacer al experimentar la primera lluvia de morteros. Esa era nuestra circunstancia y no podíamos comprender cuando se nos dijo de la ofensiva "final" como podía ser posible si ni soñando vencíamos los escuadrones y menos un ejercito. Debo mencionar que en ese momento las FPL era la única organización de la que yo conocía campamentos guerrilleros en el area.

Tiempo después, escuche de alguno de los compañeros en el mando del frente que les sorprendieron con lo de la sublevación del cuartel, se lamentaban de no haberlo sabido con tiempo para haber coordinado apoyo de una mejor manera o por lo menos beneficiarnos con las armas que se hicieron disponibles en el momento de la sublevación, el deposito de armas del cuartel fue incendiado por los desertores . Para muchos de nosotros ese asunto de la sublevación fue una cabezonada, no se como pudieron pensar en que el pueblo estaba listo para una insurrección si de verdad hasta nosotros nos moríamos de miedo. El enemigo había cuajado su objetivo de sembrar el terror y no se necesitaba mas que sentido común para saber que eso de la ofensiva era simplemente adelantarnos a la historia. Yo no digo que no había causas suficientes para soñar con la libertad mediante una insurrección, los escuadrones nos estaban matando y las libertades democráticas simplemente no existían . Lamentablemente esa parece ser nuestra maldición, nos dejamos arrastrar por señoritos revolucionarios que no tienen contacto con la realidad y nos meten en proyectos que vienen jodidos desde el principio, yo por ejemplo me pregunto porque es que no dicen que los muertos de camones fueron parte de los soldados que desertaron junto con Mena Sandoval y Cruz Cruz, porque no se cuenta la historia como es, porque no se dice que Marcial tenía razón en su estrategia pero que otros se le pusieron adelante pretendiendo saber mas de la realidad. En realidad yo personalmente lamento que nuestra organización se haya dejado arrastrar y aún así, nosotros ( como se dice en buen salvadoreño ) hinchamos las pelotas, le hicimos frente, y aunque despuesito de la famosa ofensiva de Enero, el enemigo casi nos acaba porque arremetió fuerte contra nuestros campamentos, igual aprendimos a defendernos y poco a poco aplicando la estrategia de avanzar de lo simple a lo complejo comenzamos a ganar batallas y a crecer en experiencia y en logística mediante los mismos fusiles arrancados al enemigo.

Con la famosa Ofensiva Final de Enero del 81 dieron un paso en la conspiración contra Marcial, desmontaron su estrategia y lo hicieron entrar en un juego para el que no estaba preparado. Yo no se quienes son los culpables pero de todas maneras lo considero como la maldición del guanaco de hacer todo a medias. Nosotros nunca hemos podido tener consenso en las cosas que importan, siempre nos hemos perdido en los detalles insignificantes de la novela que nos pasan como entretenimiento, Es una triste historia, y me duele mucho por todos los compañeros que han caído en la ofensiva y a lo largo de toda esa guerra que pudo tener diferentes resultados si tan solo se usara la lógica haciendo cosas de acuerdo con nuestra capacidad y esa justamente debería ser la lección extraída de lo que para mi fue una aceleración mal planificada de la historia.

No lamento haber compartido con los héroes, los mas grandes patriotas que nuestra patria ha parido, por el contrario es el orgullo mas grande de mi vida. Lo único que lamento es la mala visión de los soñadores esos que se creen los llamados a ser la conducción porque de alguna manera han tenido la oportunidad de estudiar marxismo y todas esas boberías dogmáticas que terminan en decisiones atrevidas. Esa, esa es la lección de la guerra. No logramos lo que nos merecemos por confiar en los que suponemos que saben como hacerlo y terminamos en nada.

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