…a propósito de la vida en medio de la guerra, el desprecio hacia los excombatientes por parte de la dirección histórica, su traición al movimiento revolucionario, el desmantelamiento del movimiento social y el verdadero papel del PCS y del actual partido fmln…

Con lo planteado a continuación no pretendo en ningún momento aportar al supuesto proceso de rectificación o recuperación del verdadero papel que debió haber asumido el partido fmln, pues es algo que no me interesa, por una sóla razón: el partido fmln fue convertido en un instrumento de Derecha, y como tal, tiene ya muy arraigados los principios y antivalores que caracterizan a esos partidos; en ese sentido, es imposible una reconversión político-ideológica. El problema de ese partido no es simplemente de dirigencias, ni de relevos, ni de reformas a sus estatutos, ni de acercarse más a la gente. Lo anterior es válido, y con seguridad que lo es, si se trata nada más de recuperarse como instrumento meramente electoral, que es la visión que ha prevalecido desde su constitución; pero de eso, a pretender que le van a cambiar el rumbo nuevamente hacia la izquierda, imposible. Con una militancia sin formación política e ideológica, sin la mínima educación para tratar a sus adversarios y a todos aquellos que expresan su desacuerdo con lo que han hecho de ese instrumento que costó sangre y sacrificio de miles de salvadoreños, que decidieron abandonar sus filas señalando los tan evidentes actos de corrupción, matonería y nepotismo entre tantos otros antivalores, no sólo de sus dirigentes altos, medios e intermedios, sino hasta de muchos de sus militantes por insignificante que sea el cargo directivo que ostentan, difícilmente, y a mi juicio, imposible, puede retomar el rumbo que debió haber asumido desde el principio. Así que lo planteado a continuación, más bien es un aporte a la construcción de una explicación del porqué, el partido fmln está en la situación en que se encuentra hoy.


…En nuestro análisis y propuesta -quince años después de fundado- planteamos que el partido fmln no sólo no representaba ya los intereses y las aspiraciones de los sectores eternamente marginados por los gobiernos y políticas del Estado; sino que además, al haber torcido el rumbo y sacudirse los valores y principios que caracterizaron a los revolucionarios de aquellas épocas, jamás llegó a convertirse en el nuevo instrumento de lucha para quienes, a pesar del olvido y la traición teníamos la certeza de que si lográbamos reagruparnos como sector, podíamos continuar el camino, y empujar un proceso que nos permitiera convertirnos de nuevo en protagonistas de un esfuerzo por defender lo que se había logrado con los Acuerdos y profundizar la lucha por concretar los cambios estructurales como fue siempre nuestra aspiración máxima.

Ya para entonces, y luego de una serie de discusiones y búsqueda de respuestas confirmamos lo que había sido solo comentarios y especulaciones sobre porqué la actitud política del partido fmln y una dirigencia que había consolidado su control al interior de ese instrumento, que no pasó de ser una maquinaria electoral al servicio único y exclusivo de un sector que había participado en la guerra; muy contrariamente a lo que todos esperábamos: “Que el partido fmln sería para los excombatientes y el resto de la población, más que un partido, el instrumento que conduciría política e ideológicamente el proceso a partir de los Acuerdos que le pusieron fin a la guerra, y a través de los cuales se desmontó la dictadura militar que había hecho tanto daño a la sociedad salvadoreña”.

Lo anterior solo sería posible si este instrumento, con la orientación de la dirigencia histórica del movimiento revolucionario y el empeño de los cuadros también históricos, formados en el fragor de la guerra no sólo en su componente militar sino en el político- organizativo, hubiera mantenido los principios revolucionarios y fortalecido la práctica de aquellos valores que le caracterizaron en la etapa que acababa de concluir en 1992; de modo que le permitiera:

  1. ) Convertirse, muy a pesar de que la razón de ser de los partidos políticos sea la toma del poder mediante las elecciones, en el instrumento conductor y orientador de la lucha de clases, de los sectores tradicionalmente organizados en los sindicatos y gremiales de trabajadores, estudiantes, profesionales, empleados, campesinos, vendedores, etc. Por supuesto que esto iba a requerir de un proceso gradual de adecuación y actualización del nuevo papel de los sindicatos y gremiales en su lucha, no sólo por sus reivindicaciones específicas, sino en el empuje por las verdaderas transformaciones de la sociedad en general y su relación con el partido con independencia de las decisiones de su dirigencia.
  2. ) Consolidarse como un instrumento democrático en su interior, pero además promotor de la democratización real de la sociedad, aprovechando como plataforma base los mismos Acuerdos, que aunque limitados por su alcance, importantes como punto de partida en la nueva fase.
  3. ) Mantener reagrupados a los excombatientes y al contingente de salvadoreños que participaron en las diferentes estructuras de apoyo a la guerra, por ser estos la base histórica y sostén del movimiento revolucionario desde la década de los setenta. Esto pasaba porque se atendiera de manera sistemática y efectiva las necesidades, primero de reinserción a la vida normal y luego a la vida productiva de los excombatientes que les permitiera desarrollarse social y económicamente en la sociedad.

Ninguna de esas cosas pasó, más bien pasó todo lo contrario: El movimiento social organizado fue prácticamente desmantelado y el partido fmln fue convertido en una mera maquinaria electoral, irónicamente al servicio del sistema y de un grupo, entre seudo dirigentes “históricos” y militantes nuevos convertidos de la noche a la mañana en dirigentes sin ni siquiera conocer del sacrificio y el costo humano que tuvo que pagarse, para que ellos disfruten ahora de los privilegios del nuevo poder económico construido sobre la base de la sangre de nuestros aguerridos compas. De igual manera, el contingente de ciudadanos que constituyó el ejército guerrillero, incluyendo a todos aquellos que formaron parte de las diferentes estructuras de apoyo a la guerra, tanto en las mismas zonas bajo control como en todo el territorio nacional, fueron abandonados casi “a su suerte”, sin ser atendidos ni política, ni ideológica, mucho menos materialmente, ni siquiera en sus necesidades básicas para su sobrevivencia.

Todos creen que el desmantelamiento del movimiento social que sirvió de base e ingrediente para acelerar las condiciones de maduración, surgimiento y crecimiento del ejército guerrillero fusionado en aquel FMLN, es algo casual. También creen que la no vinculación al partido fmln, del contingente histórico de combatientes que constituye hoy el sector de Veteranos de guerra, es producto de un acomodamiento e indiferencia política de éstos; atreviéndose muchos a tildarlos hasta de traidores a los principios revolucionarios por los que lucharon antes.

Se equivocan en ambos casos. Este fmln partido político, que no es, ni tiene que ver en lo absoluto con el FMLN de la guerra, no pretende, ni ha pretendido nunca impulsar un proceso de transformación profunda de la sociedad salvadoreña; y no puede, ni debe hacerlo, porque al sector que logró quedarse con el control de ese aparato no le interesa.

Daniel Guevara | 6 de febrero 2019 | Tomado de Reflexiones de un Veterano de guerra

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