Hace cincuentidós constelaciones con veinte veces veinte erupciones, con cuatrocientos terremotos mas trece pasos de los azacuanes, los Muchachos de la Lluvia se acercaron al Tonacatepet, el ¨Cerro de nuestra Carne¨ sabiendo que ahí estaba guardado el maíz. Cipitzin, el más pequeño pero el más astuto, se convirtió en rayo y partió el Cerro. El maíz que recibió de frente, el fuego del rayo, se convirtió en maíz negro, el que recibió algo de ese fuego, se tornó rojo, el que estaba más atrás, se quedó amarillo y el último, que no recibió fuego, se quedó blanco. De ahí los cuatro colores direccionales que están en los códices. pero nuestro querido Cipitzín quedó atorado ahí mientras sus hermanos se llevaron el maíz. Un tiempo después siempre fue el astuto Cipitzín quien les enseñó a los hermanos a cultivar el maíz. Los Muchachos de la Lluvia son los héroes de la mitología nahua, es decir, el equivalente al ¨Popol Vuh¨ maya. Tengo para mí, que ha de haber existido el códice nahua donde estaban consignados los mitos de nuestro origen. ¿Por qué lo digo con tanta seguridad? Porque la actitud de guardar la memoria en los indígenas está bien arraigada. En ciertos municipios del occidente de El Salvador, aún se guardan textos en nahuat de 1670 con muchísimo celo. Seguramente aún hay memoria de sus mitos, leyendas y hechos históricos de una civilización que mediante sus artes que hoy llamamos transformación genética, pero que para ellos ha de haber sido un proceso ritual de diálogo, danza y música con las energías de la planta, transformó el maíz, que terminó siendo una fusión humano-vegetal pues tanto el humano depende del maíz como éste depende de la mano humana para poder desarrollarse. De ahí que se tenga por divinidad, a un ser humano coronado con una mazorca, o una mazorca con rostro humano, ambas manifestaciones del heroico maíz. El calendario sagrado de nuestras abuelas y abuelos es de 260 días. Ese número viene de multiplicar 20 por 13 y ambos números están en el cuerpo humano. Veinte dedos por las trece coyunturas, es decir tres en cada extremidad más el cuello. Al multiplicarlos dan 260, que es equivalente a nueve ciclos lunares, tres cosechas del maíz o nueve meses que es el tiempo de la formación del ser humano. Tal la poesía de la matemática ancestral. La integración de nuestras abuelas y abuelos era impresionante y por eso pudieron generar una civilización acá en la mitad de América o Mesoamérica (conocida oficialmente como Abya Yala). Aun ahora, en los cultos sincréticos pervive este símbolo del agua o la lluvia, pues para la Cofradía del Padre Eterno de Izalco, éste es, en los términos ancestrales, ‘el Managua Mayor’ o sea, Tlaloc o Talu en nahuat de acá. Es decir, el agua, como símbolo, como línea milenaria, aún está vigente hasta nuestros días, por tanto, no es de extrañar que los pueblos indígenas se vuelquen con fervor a defenderla .  
Hace unos años, en 1992 cuando se conmemoraron los 500 años del ¨descubrimiento¨ se generaron diversas posiciones en nuestro país. Uno de los momentos culminantes fue cuando ocurrió el acto oficial de las instancias estatales en la plaza cívica. Un grupo de indígenas pertenecientes a la Asociación Nacional Indígena Salvadoreña ANIS se formó en una línea y avanzó con lanzas y arcos hechos como para una velada de kínder, hacia el espacio destinado a la celebración gubernamental de la época. Como estaba presente la Misión de la ONU para verificar los Acuerdos de Paz, ONUSAL, algunos militares españoles que cumplían con una misión de proteger de cualquier disturbio el evento, se alineó frente a los indígenas. En ese acto, también unos muchachos atacaron las estatuas de Isabel la Católica y de Cristóbal Colón mutilándolas. Todo esto, ante el frontispicio del Palacio Nacional donde está el perfil de un personaje precolombino de quien desconozco su identidad pero que supongo será alguno de los legendarios. Así, de alguna manera al menos simbólica, se revivió la confrontación primera que españoles e indígenas tuvieron cuando entraron al territorio nahua en lo que después sería nuestro país. Dicen que la resistencia de los pueblos precolombinos fue recia y aún durante y después de la colonia, hubieron levantamientos. Virginia Tilley en su libro ¨seeing Indians¨ recoge 43 aproximadamente. Falta un hecho más: los indígenas a pesar de todo, tuvieron participación en la pasada guerra civil, holgan los testimonios de que, por ejemplo, los indígenas Kakawiras o Cacaoperas fueron aguerridos durante ese evento. También los nahuas unieron su antígua lucha y también sufrieron varias masacres en la zona occidental. La historia de los pueblos indígenas y nuestros ancestros precolombinos, que no se llamaban indígenas, es un asunto pendiente. Y no quiero que se me malentienda pues no estoy asumiendo que los pueblos precolombinos vivieron un paraíso y que la época colonial fue un infierno. Para el caso, según los arqueólogos, el esquema de poder de los pueblos precolombinos fue de pueblos guerreros, agricultores, esclavistas y sometían a otros pueblos. Esto desde el año 400 antes de Cristo hasta la conquista, o sea, dos mil años en que este estilo de ejercicio de poder les funcionó . Durante la colonia, los indígenas pasaron a ser vasallos de la corona española y como tales, tenían sus derechos a pesar de la esclavitud simulada de las encomiendas. Aparte de esto, los españoles destinaron tierras a los indígenas de manera ‘permanente e inalienable’ pero que ésto fue desmontado definitivamente en 1880 cuando los indígenas recibieron esa estocada al corazón que fue el separarlos de su amada tierra.
Realmente desconocemos mucho de la historia de los pueblos indígenas y más de nuestros ancestros, los pueblos precolombinos. La visión monocultural, hija directa del esquema colonial aún vigente y enérgico, nos lleva a negar a los indígenas a tal grado que, ante la falta de conocimiento, es frecuente el inventarlo. Nos inventamos a Atlacatl, a Atonal y se hicieron estatuas. Al pobre Atlacatl lo hemos imaginado como un indio salido de una película de spaghetti western y lastimosamente no tenemos el DUI de Atonal para demostrar que ese era su nombre . A los indígenas los hacemos bailando ‘El Carbonero’ o ‘Las Cortadoras’ y más reciente, algunos muchachos, en su afán por el retomar lo precolombino, o simplemente para hacer un show que venda, se visten con parafernalias sacadas de mercados de pulgas intentando imitar a los Concheros de México. Es decir, al indígena se le inventa y en esto, aparte de que es una forma triste de negación, provoca una distorsión. 
¿Y el Estado? bueno eso es algo serio. El Estado ha sido el artífice de la negación a los pueblos indígenas de manera sistemática. Nosotros no tuvimos en nuestro imaginario nacional ningún símbolo ancestral o indígena como fue Mexico que, entre otras cosas, su escudo es prácticamente el símbolo de quetzalcoatl. El Estado, nuestro estado criollo o ladino, cuyo cuadro de la independencia incluye una masacre de indigenas en su esquina superior, ha sido el de la extinción de las tierras ejidales, el que diseñó con ametralladoras Hotchkiss y fusiles mauser, el genocidio de 1932 y casi extinguió a los indígenas. El Estado ha sido el que, de manera maliciosa, se ha ocupado de sólo utilizar a los indígenas para proyectar ‘estampas pintorescas’ o promover el turismo. Aun cuando ha sido un estado ‘independiente’ ha continuado con el esquema colonial cuando en 2007 en el censo preguntó si el entrevistado era ‘blanco’ , ‘mestizo, (mezcla de indio con blanco) , indio o ‘negro, ( de raza). Y el tema sigue, pues la falta de reconocimiento y el esquema colonial está presente en todas las tendencias políticas, cosa que no me extraña, pues no hay de dónde sacar una visión intercultural y descolonizada. aun cuando se ha querido reconocer a los indígenas, el Estado detiene por cinco veces una política pública hecha por los pueblos indígenas, y al igual que los gobiernos de conservadores, teme hasta la crispación, aprobar el Convenio 169 de la OIT porque ‘no queremos problemas de tierras’ como si los indigenas fueran los culpables de esta situación injusta. La víctima satanizada. Y a los partidos políticos en realidad no les importan los indígenas. Los indigenas cotinuarán en su camino de resistencia o de regreso a sus constelaciones, para decirlo de buena forma, pero es espantosa la realidad de miseria que los indígenas sufren mientras los falsos líderes indígenas o indigenistas discuten temas que interesan únicamente a sectores económicos o al Banco Mundial aliado con la ONU. Los admirados indígenas, los de la ciencia milenaria de grandes ciudades con regadíos, con pirámides mas grandes que las de Egipto, viven en los barrancos, acosados por las pandillas, invadidos de enfermedades, con cero acceso a la salud, olvidados, realmente olvidados. ‘mire, nosotros vamos a agarrar lo que nos den porque no tenemos ya nada’ eso me dijo un líder indígena hace unos años. Pero sigue el coloniaje, cuando hay líderes o personajes indígenas que quieren perpetuarse y continuar asistiendo todos los meses a foros indígenas de mea culpas occidentales, donde pueden recibir todas las atenciones cinco estrellas y las fotos y videos para subir a las redes, estos falsos líderes, donde a cambio, los funcionarios reciben las indulgencias para el paraíso para recibir el visto bueno de los buenos ciudadanos occidentales quienes han de suspirar porque finalmente sus países imperialistas coloniales, hacen algo por esos pobres indios. Pero los indígenas aun siguen languideciendo tristes, porque nada, ni una sola de esas cinco estrellas bajan hacia ellos, llenos de historias de despojos, durmiendo aun con el olor a humo de las ametralladoras de 1932, con el desprecio racista cotidiano, y todavía nos preguntamos por qué los pitos y los tambores suenan melancólicos.
Y nosotros, ¿que somos? ni siquiera podemos definirnos, solo sabemos que no somos indios, porque así nos lo han enseñado, pero pretendemos ser occidentales cuando ni los occidentales nos reconocen, somos shithole country, somos wetback, somos pandilleros, cualquier cosa que nos condena a ser exiliados de los arquetipos hiperbóricos de la raza escogida. Somos ‘salva cola’ o sea, una ‘mala copia de’ . Mientras no resolvamos qué somos en verdad, pienso que no se resolverán problemas radicales como el tema de la violencia de pandillas, la corrupción y el problema ecológico. Es decir, si no volteamos a vernos en nuestra historia ancestral, jamás sabremos hacia donde dirigirnos. La conquista fue ayer, me dijo un sabio maya. En mi mente occidental costó entenderlo ¿cómo se hace inmediato medio milenio?, pero al ver que estamos en medio de un caos y de una falta grave de reflexión de nuestro ser, para poder ser completos, cuando aun pretendemos ser lo que no somos y a la vez negamos lo que realmente somos, cuando solo vemos a los indígenas como un recurso electoral, veo pesada y rampante la colonia cabalgando con Pedro de Alvarado sonriendo a la par del general Hernández Martinez, mientras nos dejamos aplastar consumiendo, si es que podemos, todo lo que nos ofrece occidente en los centros comerciales. La conquista fue ayer.
Pero es de tarde ya en la historia de los Muchachos de la lluvia, ellos comparten gozosos el maíz y sueñan con este pueblo que aún somos allá muy en el fondo de los milenios, muy al fondo de nosotros. Saludos.

10/11/2018

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