Este día celebramos el nacimiento de uno de los hijos más grandes de la ciudad de San Vicente, que tristemente ha sido ignorado en nuestra ciudad e Iglesia vicentina. Durante su vida fue un buen pastor en medio del pueblo santo de Dios y con su martirio es uno de los pastores santos de nuestra diócesis.  

El Padre Napoleón Alirio Masías, Rodríguez, nació el 10 de noviembre de 1941 en la ciudad de San Vicente. Sus padres fueron Luis Leonardo Macías y Zoila Rodríguez. Fue bautizado en la Catedral de San Vicente en 1942. 

Sus estudios de primaria los realizó en la escuela mixta Dr. Jacinto Castellanos y en la escuela Dr. Darío González en San Vicente. Sus estudios sacerdotales los realizó en el seminario Menor Pío XII de San Vicente donde terminó su bachillerato; luego fue enviado al seminario mayor de la Arquidiócesis de Guadalajara, estado de Jalisco en México, donde cursó tres años de Filosofía y finalmente realizó los cuatro años de Teología en el seminario central San José de la Montaña en San Salvador. Fue ordenado Presbítero el 21 de marzo de 1965 en la catedral de San Vicente.

Fue prefecto de estudios y Rector del seminario menor Pío XII de la diócesis de San Vicente; Vicario Cooperador de Catedral, Vicario Cooperador de la parroquia Santa Bárbara en Sensuntepeque, Sub Director del Centro Catequístico Diocesano. Párroco de Verapaz y finalmente Párroco de San Esteban Catarina.

El padre Macías era una persona de carácter alegre y muy activo. En las diversas parroquias donde estuvo se destacó por hacer el bien, con gran generosidad y alegría. En su trabajo pastoral se apegó profundamente a los lineamientos del Concilio Vaticano II, Medellín y las orientacions pastorales de la diócesis. Entre sus frutos estuvo, la creación de Comunidades Eclesiales de Base y la promoción de la mujer en CEPROR, Academia de corte y confección, elaboración de peluches, bordado, cocina.

Fue asesinado entre altar y la sacristía el 4 de agosto de 1979, por tres hombres armados con metralletas que le dispararon hasta dejarlo sin vida. El padre Macías amó a su pueblo como amigo, padre y pastor, hasta dar la vida por sus hermanos, como lo enseña Jesús en el Evangelio: “NO HAY AMOR MAS GRANDE QUE EL QUE DA LAS VIDA POR SUS AMIGOS”. Como vicentino y como sacerdote hago memoria y celebro el nacimiento del Padre Macías que fue un regalo de Dios para la familia Macías Rodríguez, para la ciudad de San Vicente, para la Iglesia Diocesana de San Vicente. En él tenemos los sacerdotes un modelo a imitar, un pastor con olor de oveja que amó a su pueblo y murió por su pueblo. En San esteban Catarina, sobre todo la gente sencilla de los cantones, desde el día mismo de su muerte lo han considerado un mártir, un santo. Desde los tiempos difíciles de la guerra comenzaron a celebrar su martirio cada 4 de agosto, en la calle, en el parque porque el párroco, de ese tiempo no permitía celebrarlo en la Iglesia. Luego se le comenzó a celebrar en el Templo parroquial y en al año 2000, Mons. José Oscar presidió, por primera vez la Santa eucaristía en su memoria, eucaristía que fue concelebrada por Mons. Rosa Chávez. Los habitantes de las comunidades rurales de San Estaban han conservado viva la memoria del Padre Macías y lo han venido venerando como Mártir y Santo. Invito a todos los vicentinos que demos al padre Macías el lugar que le corresponde en la ciudad de San Vicente.

Mauricio Merino, sacerdote de San Vicente, El Salvador | Sábado, 10 de noviembre de 2018.

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