En la foto del Yolocamba I Ta: Franklin Quezada, Roberto Quezada, Alvar Castillo, Guillermo Cuéllar Barandiarán y Paulino Espinoza en Quebec, Canadá. 

El 23 de marzo de 1980, Monseñor Romero pronunció la homilía que le llevaría a la muerte al día siguiente, los esbirros no soportaron escuchar la verdad de sus acciones en la voz de un hombre verdaderamente Santo.  

Ese mismo día también leyó el texto de "El Gloria", una canción pedida expresamente por él a “un compositor y poeta”, según sus propias palabras. Ese compositor y poeta, al que se refiere sin decir su nombre es , con quien ese mismo año grabamos la canción que Monseñor nunca llegó a escuchar, como parte de la Misa Popular Salvadoreña.

La misa popular salvadoreña nace en medio del trabajo pastoral de las comunidades de base de San Salvador, en los años 1977 a 1980. Sus cantos son producto del acompañamiento pastoral dado a CEBES de San Salvador, concretamente de la parroquia Zacamil y de la parroquia de la Resurrección.

En la Zacamil, una de las más pobladas de la ciudad, trabajó el P. Octavio Ortiz, que fue después asesinado, y otros sacerdotes que posteriormente fueron expulsados del país . En la parroquia de la Resurrección trabajó el P. Alfonso Navarro, también mártir. En esta parroquia el Yolocamba I Ta estrenó “el Eclesiastés” durante la boda de Guillermo.

La Misa Popular Salvadoreña es fruto, en letra y música, de la iniciativa de Guillermo Cuéllar (Pikín) trabajando en colaboración en medio de estas comunidades de base, con la asesoría teológica del P. Plácido Erdozain. La misa fue y sigue siendo un instrumento pedagógico y concientizador. Y sigue siendo hoy una pieza maestra de la espiritualidad liberadora del pueblo salvadoreño. Esto ha sido reconocido por algunos de los teólogos más importantes en Latinoamérica.

Es por ello un texto privilegiado para estudiar, para analizar, para acercarse a esta espiritualidad liberadora. Los cristianos de otras áreas harán bien acercándose reverentemente a este texto que, por otra parte, lleva en sí mismo y en la historia que ha acompañado la sangre de muchos mártires por el Reino.

Guillermo Cuéllar Barandiarán (Pikín)

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